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Chapter 4 Performance Comparison of Parametric and Nonparametric Crash Modeling Techniques

4.4 Bootstrap-based Performance Comparison

nificativo que la aprobacion de este pronostico presentado por fray Diego haya sido concedido por un fraile mercedario criollo amigo suyo, el padre Juan de Herrera. Este hermano de re­ ligion de nuestro astronomo de quien era coeta- neo (fallecio en 1670) fue una figura relevante en la vida intelectual de la Colonia durante el siglo x v i i. Fue maestro de filosofia y teologia y

llego a ser rector de la Real y Pontificia Universi­ dad. A el le encomendo don Juan de Palafox la

formation de las Constituciones con las que ese

cuerpo academico habria de gobernarse por doscientos anos mas. En su caracter de provin­ cial de la Orden de la Merced de Nueva Espana, cargo que ocupo dos veces, brindo siempre su apoyo a fray Diego.141 Fue calificador del Santo Oficio durante los anos en que Manozca era in- quisidor, lo que no debio ser tarea facil. Sin em­ bargo en 1654, como criollo, como mercedario y como teologo de prestigio allano el camino para que nuestro catedratico de matematicas re- iniciara la publication de almanaques. Desde entonces fray Diego debio publicar anualmente ese tipo de obras, sin embargo, solo tenemos noticias precisas de que redacto los lunarios de l662, 1663, 1665 y 1666, cuyos textos desafortu- nadamente estan perdidos. Los calificadores que los revisaron, el jesuita Juan Ortiz de los Heros y el dominico fray Jacinto Guevara y Mota, no pa- recen haber sido particularmente severos en sus

dictamenes. Solo en una ocasion, el pronostico para 1666, el padre Guevara quien era maestro de teologia y llego a ser rector del Real Colegio de San Luis, indico, con cierta ironia, que en ese texto fray Diego hacia no un almanaque sino “un discurso de predicador” en el que saltaba in- opinadamente “desde los astros hasta los pulpi­ tos”.142

La publication regular de almanaques desde 1655 tuvo importantes consecuencias para el desarrollo cientifico de Mexico. Ciertamente la mayor parte de esos textos posee gran cantidad de datos que eran producto de la fantasia de sus autores y no resultado de sus investigationes cientificas concretas. Sin embargo, no se les debe descalificar, ni mucho menos, como testimonios cientificos, ya que tambien contienen valiosa in­ formation astronomica, meteorologica, geogra- fica y hasta historica que no puede pasarse por alto. Ademas, los dictamenes de los calificadores ponen de manifiesto que el clima intelectual de la epoca en temas cientificos distaba de ser de ab­ soluta credulidad e ignorantia.143 Cuando el pa­ dre calificador Juan Ortiz de los Heros leyo el

142 Ag n m, Inquisition, vol. 670, ff. 119-120.

143 Muy meritoria fue la labor del investigador Jose Miguel Quintana al reunir buena paite de esos documentos del siglo x v i i

(vease su obra citada en la nota 53). Desde entonces han apareci- do otros testimonios que vienen a contemplar esta tarea. Todos ellos nos dan ahora una idea mas precisa del clima intelectual de la Nueva Espana y de su desarrollo cientifico, pero, sobre todo, nos permiten interpretar los testimonios bajo una optica distinta. (Vease nuestro trabajo: Ciencia y religion en el siglo x v ii,Mexico, El Colegio de Mexico, 1974).

118 LOS ORIGENES DE LA CIENCIA

Discurso Astronomico para 1656 de Lopez de

Bonilla hizo observaciones que revelan que su opinion acerca de la astrologia judiciaria era en ciertos aspectos casi la de un racionalista hete- rodoxo. Ortiz era un jesuita criollo de una gran erudici6n. Los inquisidores confiaban sin reser­ va en sus dictamenes tanto de obras cientificas como literarias o teologicas, lo que le permitid permanecer en el puesto de calificador por mas de diez anos, hasta que hubo de trasladarse a Puebla donde trabajo como rector del Colegio del Espiritu Santo.144 El 17 de septiembre de 1655 rindio su parecer sobre ese pronostico de Lopez de Bonilla. Ahi aseguro haber seguido, para emi- tir ese dictamen, tanto la celebre bula de Sixto V contra los astrologos como las advertencias per­ sonales del inquisidor apostolico Saenz de Manozca sobre los peligros de las astrologia ju­ diciaria. Despues de recomendar a los inquisi­ dores que “con paternal amor” amonestaran a Lopez de Bonilla por haberse excedido al de­ clarer como infalibles ciertos sucesos por venir que eran absolutamente contingentes, lanza el siguiente ataque en el que pone en duda los co- nocimientos del autor:

los judiciarios y alquimistas suelen leer libros vul­ gares en los cuales, a las vueltas de algunos re- tazos de rimado, bien o mal citados, traen lugares

144 Francisco Zambrano, S. J., Diccionario Bio-Bibliografico de la Compania de Jesus en Mexico, Mexico, Editorial Jus, S. A., 1961 ss, X, pp. 665-675.

supuestos de Santo Tomas, Alberto Magno y otros gravisimos doctores; y por ese respecto pudiera ser que, en convenienda propia de ellos y dei co- mun y causa publica, se les pidiera catalogo cabal de los libros o tratados de que usan: y quiza deba- jo de juramento, porque con tales citas motivan las justification dei mandato. [Y anade a manera de ilustracion paralela]: en anos pasados halle algo de esto en u’n alquimista, que estaba muy pio, devo­ to, inculpable, como al presente juzgo serio, pero en demasia credulo en lo alquimistico.

A continuation critica duramente las inferen- cias causales “no cientificas” hechas por el autor en torno a los efectos que supuestamente tenia lo de “arriba” es decir, los cielos, en lo de “abajo”, es decir la Tierra, y a lo cual califica de astro­ logia judiciaria pura. Pide que se supriman esas pocas lineas demasiado aventuradas en sus pre- dicciones y declaraba no tener objecion mayor para que el pronostico de Lopez de Bonilla pu­ diera imprimirse ya que segun su opinion servi- ria “con alguna manera , de consuelo y alivio de los medicos enfermos, labradores y navegantes y en general del vulgo, con el cual estan en buen

credito sus Diarios”. La censura, como se ve, era

severa, pero cumplio su doble cometido: los in- quisidores concedieron siete dias despues la li­ centia de impresion con las correctiones sena-

ladas y Bonilla pudo ver su Diario impreso.145

Respecto de los otros almanaques a que hizo referentia el padre Ortiz no tenemos noticia de