13 Case study findings – roles and boundaries
13.2 Boundary issues
Definir a la demanda turística que un lugar turístico atrae es una labor compleja. Lo que Kotler recomienda tener en cuenta es un modelo de “perfil ideal de cliente” (en
este caso, turista) que cumpla con todas las características de las personas que desearía atraer al consumo del servicio ofrecido y que disfrutaría en forma plena todas las actividades diseñadas para él. Por supuesto, en turismo siempre esto es algo complicado ya que un destino puede atraer a segmentos de demanda con poco o nada en común entre ellos, por lo cual una experiencia integral es la mejor apuesta con el fin de satisfacer a la demanda.
Según las estadísticas que maneja el Proyecto Arqueológico Huacas de Moche, en el 2017 se alcanzó un total de 116 224 turistas, de los cuales un 76% eran turistas nacionales y un 24% eran turistas extranjeros. Esta es una figura que se ha mantenido a lo largo de los años, con los turistas extranjeros ocupando entre el 20-30% del total anual. Un estudio realizado por el mismo Proyecto, en Semana Santa del año 2016 determinó que el 91% de los visitantes eran nacionales, mientras que el 9% restante era extranjero. Este último estudio es el que presenta una caracterización más completa de la demanda por lo cual resumiremos sus conclusiones en el siguiente párrafo: La demanda del Complejo Arqueológico Huacas del Sol y de la Luna está compuesta, como fue mencionado anteriormente, por un 91% de turistas nacionales y un 9% de turistas extranjeros. Asimismo, el porcentaje de visitantes de acuerdo a su género es conformado en un 61% por mujeres y un 39% por varones.
Imagen 7: Demanda Turística de los años 2015-2016 por Género
También se determinó que, de acuerdo a la edad, mayoritariamente los turistas que visitan el Complejo están entre los 25 a 34 años de edad (32%), seguido por el grupo de los 35 a 44 años de edad (18%), a continuación le sigue el grupo de 21 a 24 años de edad (15%), y el grupo de 45 a 54 años de edad (12%), le siguen los grupos de 55 a 64, 18 a 20 y 15 a 17, con un 9%, 7% y 4% respectivamente. El grupo minoritario es de personas con más de 65 años con un 3%.
Asimismo, la mayoría de visitantes son trabajadores a tiempo completo (56%), seguidos por el 17% de estudiante ya mencionados anteriormente, y un 9% de trabajadores a tiempo parcial. Un 2% es ocupado por trabajadores del hogar, jubilados y personas en desempleo. Un 4% tiene algún otro régimen laboral y el 1% omitió dar este tipo de información.
Imagen 9: Demanda Turística de Huaca de la Luna por Situación Laboral
Sobre el lugar de procedencia de los turistas, el estudio separó, como fue antes mencionado que en dicha encuesta un 91% de turistas eran nacionales y el 9% restantes eran extranjeros. De los turistas nacionales, se determinó que la mayoría (57%) procedían de la región de Lima, seguido por un 21% de turistas de la región La Libertad. Otros mercados importantes se encuentran en las regiones de Lambayeque y Cajamarca, cada uno con 3% respectivamente y las regiones de Ancash, Junín, Arequipa y Piura con 2%. El resto de regiones se agrupó en “Otros” con un 8%.
Imagen 10: Demanda Turística Nacional de Huaca de la Luna por Procedencia
Entre los turistas extranjeros, se considera que en el 2016 el 20% provino de España y el 10% de Francia. Otros mercados emisivos importante son el Reino Unido con 9%, Canadá (7%) y Estados Unidos (4%).
Imagen 11: Demanda Turística Internacional de Huaca de la Luna por Procedencia
De los datos anteriores, podemos resumir a grosso modo la demanda turística del Complejo Arqueológico Huacas del Sol y de la Luna en una conformada mayoritariamente por turistas nacionales mujeres que oscilan entre los 25 a 34 años de
edad y trabajan a tiempo completo. Sin embargo, estas características geográficas y demográficas no son suficientes para dar una imagen completa del perfil de la demanda, y cualquier estrategia que se establezca solamente con esta información sería errónea debido a la carencia de factores psicográficos y conductuales que completen el perfil deseado, con el fin de satisfacer sus necesidades de una manera más eficiente.
Es necesario, pues; intentar identificar a la demanda que visita sitios arqueológicos (tipología dentro de la cual se encuentra el Complejo), es decir, el Turista Cultural. Actualmente existe abundante bibliografía sobre esta tipología de turista, por lo cual se definirán conceptos concretos y algunas tendencias de esta demanda con el fin de perfilar mejor la tipología adecuada al turista que visita lugares afines al objeto de estudio de este informe con la finalidad de aumentar sus niveles de satisfacción y diferenciar el atractivo dentro del mercado turístico.
En primer lugar, se tiene a la definición de Turismo Cultural de la OCDE (2010: p. 2). Esta se refiere a que el turismo cultural “es el subsegmento del turismo relativo a la cultura de una país o región, especialmente al estilo de vida de su gente en esas áreas geográficas, la historia de esas personas, su arte, arquitectura, religión(es) y otros elementos que ayudaron a modelar su forma de vida.” Además, la definición señala que el turismo cultural abarca “…el turismo en áreas urbanas, particularmente en ciudades históricas o extensas y sus facilidades tales como museos y teatros.” Si bien esta definición se refiere de forma explícita a la historia, arte y religión de las personas en el lugar visitado, de ella se puede obtener una visión tanto eurocentrista y de capitales del turismo cultural. Al supeditar lo cultural a lo urbano, excluye la posibilidad de existencia de cultura o historia en el área rural; en la cual, en el caso latinoamericano, es en donde la mayor cantidad de recursos arqueológicos se concentran.
Es por ello, que para fines de la presente investigación se optó por la definición preparada para la Carta de Turismo Cultural de 1997, la cual expresa que: “El turismo cultural puede ser definido como aquella actividad que permite a la gente experimentar las diferentes formas de vida de otra gente, logrando una compresión de primera mano de sus costumbres, tradiciones, medio físico, ideas intelectuales y aquellos lugares de significación arquitectónica, histórica, arqueológica o de otro significado cultural que se conservan desde tiempos antiguos. El turismo cultural difiere del recreacional en tanto busca obtener una compresión o apreciación de la naturaleza del lugar que se visita”. (Csapó citado por Martorell, 2017: p. 71) Es preciso mencionar que esta definición. que no fue incluida en el Informe Final para evitar entrar en discusión en el tratar de “imponer un concepto”. No obstante, resulta siendo más completa que la anteriormente mencionada por incluir de forma explícita el elemento arqueológico y añadir el aspecto de la motivación esencial del turista cultural la cual es intentar asimilar y valorar la cultural del destino visitado. De igual manera, hace la distinción entre un turismo de interés meramente recreativo a uno cuya finalidad es la educación y comprensión. A partir de esta definición podemos caracterizar al turista cultural como uno que desea experimentar diferentes modos de vida y perspectivas a la propia. Según el reconocido sociólogo Pierre Bordieu (2012), existe un crecimiento progresivo de la idea que el consumo de cultura, es algo que produce distinción a nivel social. Esto también ayudaría a caracterizar al turista cultural como alguien que busca diferenciarse del viajero común a través de la búsqueda de experiencias que vayan de acuerdo a su noción de “buen gusto”. Estas experiencias se pueden diferenciar de acuerdo al tipo de actividades que el turista realiza durante su viaje y también, de acuerdo al nivel de predisposición o conocimiento previo o nivel de importancia que le da al lugar visitado y cómo el elemento cultural influye en
su decisión de viaje. Sobre estas variables, McKercher y Du Cross (2002) realizaron el siguiente modelo de tipología de turista cultural.
Imagen 12: Modelo de Tipología de Turista Cultural. McKercher & Du Cross (2002)
Otra clasificación es propuesta por Pastor Alfonso (2003), en la cual los factores que se evalúan son la frecuencia del viaje y el nivel de conocimiento cultural que manejan. Así, él distingue entre tres tipos los cuales son:
a) Especialistas: viajan de forma frecuente y de acuerdo a un orden preestablecido. Asocian sus viajes turísticos con los viajes por trabajo. Su actividad profesional está ligada a los lugares culturales que visita.
b) Motivados: Viajeros frecuentes cuya motivación primordial para desplazarse es conocer más sobre otras culturas.
c) Ocasionales: Viajan de forma poco frecuente y dentro de sus vacaciones realizan actividades culturales de manera excepcional.
Es una tarea tanto imposible como inútil el tratar de diferenciar a todos los turistas en una categoría a otra. Sus motivaciones, frecuencia de viaje y otros factores considerados pueden variar y se presentan de forma dinámica. Además, esto depende en gran manera del destino o atractivo turístico a visitar. Su posicionamiento dentro del mercado turístico, su reputación y el tipo de turistas que ya reciben pueden ser determinantes. Por ejemplo, Cuzco es un destino maduro y posicionado como cultural e histórico en Perú. Sin embargo, Machu
Picchu puede atraer tanto a gente altamente motivada por conocer las formas de vida de los Incas como gente que lo reconoce como una de las 7 Nuevas Maravillas y desea conocerlo solamente por considerarlo un lugar que se tiene que visitar al menos una vez en la vida, al igual que destinos similares como Giza o Roma. Por lo general, las tipologías propuestas se suelen referir a las diferencias entre los turistas de acuerdo al nivel de placer que obtiene por visitar un bien de patrimonio cultural. Al menos la mayoría suele diferenciar, por lo menos, entre turistas que obtienen una vivencia determinante relacionada a conocer previamente la manifestación cultural y turistas que solo comparten una actividad cultural de manera complementaria a un viaje motivado por otros motivos.
Es preciso diferenciar entre los diferentes segmentos de turistas al mismo tiempo reconociendo que un atractivo cultural como lo es el Complejo Arqueológico Huacas del Sol y de la Luna puede atraer a diferentes tipologías de turistas. Lo ideal es poder identificarlas y tener preparada una oferta distinta para cada uno, pero al mismo tiempo ofrecer un servicio que satisfaga las necesidades en común, por lo general, básicas que tienen dichos segmentos. Por ejemplo, el nivel de conocimiento especializado que tenga un guía solo podrá ser valorado por un turista especialista (según Pastor Alfonso) o un turista cultural interesado (según McKercher y Du Cross), pero que tenga un nivel de inglés entendible es valorado por cualquier turista extranjero, sin importar la tipología. El atractivo de los turistas culturales se encuentra en que es un mercado con crecimiento continuo. Según la OMT, el Turismo Cultural crece entre 10% al 15% por año (Begazo, 2002: p. 244), y estima que “en torno al 37% de las cifras anuales del sector turístico se derivan del turismo cultural” (Fresneda, 2008: p. 1).
Sin embargo, existen tendencias marcadas en el Turismo Cultural de cambios en el perfil del turista cultural, sobre todo cómo este “se diversifica y [los turistas] realizan opciones
más complejas, y aparece un turista cada vez más exigente y experimentado que busca productos con alto nivel de sofisticación” (Velasco, 2009: p. 243). Asimismo, una tendencia mencionada por José Domingo Begazo es que el consumo ostentoso ha sido reemplazado por las vivencias ostentosas: ahora “el poder social se centra en la demostración de las experiencias vividas, no tanto en los bienes adquiridos” (2002: p. 283).
Tener un conocimiento exhaustivo sobre la demanda cultural que visita un atractivo turístico es beneficioso en manera que este conocimiento sea utilizado de forma estratégica con el fin de crear experiencias de calidad para los turistas, fidelizar a la demanda ya existente e incrementar el número de visitantes tanto nacionales como internacionales. (Fresneda, 2008: p. 9).
En este caso, los datos que el Complejo Arqueológico Huacas del Sol y de la Luna posee, de carácter sobre todo demográfico y geográfico deben ser complementados con los brindados por la tipología del turista cultural y determinar si recibe, en su mayoría, turistas culturales especializados o casuales. En base a este análisis, el cual puede ser contrastado con la bibliografía existente y los perfiles de turistas nacional y extranjeros proporcionados por PromPerú, se deberán crear estrategias que mejoren el nivel del Complejo como producto turístico, tomando en cuenta también que se encuentra en una etapa de crecimiento, según el modelo de ciclo de vida del producto propuesto en el apartado anterior y considerando el análisis de los niveles de producto, el cual será descrito a continuación.
4. Niveles del Producto Turístico Complejo Arqueológico Huacas del Sol y