Cohort 6: Aspirations for the Future
5.5 The Breaking down of Boundaries
Como ocurre con otros períodos de la historia antigua de Mantinea, las investigaciones de G. Fougères y, en especial, la publicación comentada de los resultados de las excavaciones de la École en Mantinea constituyen, aún hoy, el principal estudio monográfico sobre la ciudad durante su etapa romana. La aportación de Fougères resulta fundamental, pues gracias a las excavaciones, se amplió de manera extraordinaria el horizonte de nuestros conocimientos sobre la ciudad en época romana. Más que las reflexiones y opiniones personales del arqueólogo francés sobre los distintos monumentos hallados y sobre la vida política y religiosa de la Mantinea romana, el mérito de estas investigaciones estriba en el hecho mismo de aportar nuevos datos a través de la arqueología. Al margen de la polémica que, ya en su día, suscitaron sus métodos de excavación y dentro de los límites en que nos obliga a movernos la lacunosa publicación de estas excavaciones (justificada, sin duda, por el marco científico y metodológico general del momento en el que se efectuaron), disponemos desde hace ya más de cien años de un consistente corpus de datos complementarios que incrementan considerablemente la información de las fuentes literarias.
Gracias a las excavaciones de Fougères se pudo formar una idea más o menos fiel sobre el relativo vigor de la vida en Mantinea/Antigonea de época romana. Con toda probabilidad, sin los datos arqueológicos, habría prevalecido también aquí la visión desoladora que ofrece Estrabón para las ciudades arcadias de época augustea. Las noticias de Pausanias, que, contrariamente al relato estraboniano, reflejan la vitalidad de la ciudad de su época, estarían abiertas a interpretaciones análogas a las que se hicieron a propósito de Megalópolis: de esta última ciudad se defendía hasta hace pocos años su profunda decadencia urbana en época romana, pese a que el relato pausaniano, uno de los más extensos de toda su obra, contiene datos que permiten entrever una vida ciudadana relativamente normal durante este período. Las
excavaciones inglesas, algo posteriores a las de Fougères en Mantinea, aportaron muchos datos nuevos, en especial sobre el área pública de la ciudad; sin embargo, la escasez de vestigios romanos, el predominio de construcciones de época clásica, el interés explícito de los excavadores hacia esta última época y, a veces, una desafortunada lectura de los datos arqueológicos y epigráficos generaron la opinión de que la Megalópolis romana como ciudad había cedido el protagonismo al campo, es decir, a los fundi y santuarios de la PfD". Recientes excavaciones grecoalemanas, todavía en curso, están demostrando más bien lo contrario356.
A Fougères se debe también la interpretación de los vestigios hallados en torno al ágora de Mantinea. Es sorpredente constatar que no ha habido hasta la fecha intento alguno de someter a examen las conclusiones del arqueólogo francés, a pesar de las objeciones que se levantaron esporádicamente sobre la interpretación de uno u otro edificio y los avances de las ciencias históricas en el campo metodológico durante el último siglo. Casi todos los edificios del ágora de Mantinea, en su mayoría de época romana, fueron identificados por Fougères con los edificios mencionados en las dos inscripciones más importantes desde el punto de vista topográfico halladas en la ciudad357.
Estas identificaciones, aún hoy en vigor en su mayoría, requieren indudablemente una revisión a través de claves metodológicas actualizadas. Una nueva lectura de los espacios urbanos y, en especial, del ágora, permitió obtener una imagen
356Cfr. KAHRSTEDT 1954, 144-145: "(in Megalópolis) man schuf keine Thermen und tat nichts fηr da Theater"; sin embargo, la realidad contradice la opinión de Kaahrstedt: la construcción de un $"8"<,Ã@< *":`F4@< está documentada epigráficamente y en el teatro se aprecian, según los arque∴logos ingleses (GARDNER 1898, passim), múltiples intervenciones, especialmente en la zona de la orquestra. Las excavaciones greco-alemanas actuales (Spyropulos-Lauter), están confirmando una intensa actividad también en el ágora.
nueva de la ciudad que, en muchos casos, contrasta con la ofrecida por Fougères y la todavía aceptada por la investigación moderna. Esta revisión constituye uno de los principales objetivos del presente trabajo.
En la Sylloge de Dittenberger se comenta uno de los principales documentos
epigráficos de época romana, el decreto en honor de Epígone358, que constituye el pilar principal de las identificaciones de Fougères. Aunque la aportación de Dittenberger es marginal para el estudio de Mantinea, cabe destacar la restitución correcta de una laguna del texto, importante para la cronología del documento y, sobre todo su explicación del término $"\J0 (asociándolo a estancias calientes de un edificio termal), que en cambio Fougères interpretaba arbitrariamente como "galería" o pórtico. Esta puntualización constituye la primera corrección (aunque no definida como tal de manera explícita por el autor) de una de las identificaciones de Fougères, corrección que, a mi juicio, resulta importante porque "rompe" la concatenación de identificaciones que él propone. También en este caso sorprende que, con escasísimas excepciones, no se hicieran eco de esta variación los estudios posteriores, figurando aún hoy como válida la interpretación del arqueólogo francés.
Hiller von Gaertingen, por su parte, incluye en la edición de las inscripciones mantineas en IG359 un elenco de las fuentes literarias que atañen a la ciudad. Sus comentarios de las inscripciones resultan fundamentales.
Bölte, en su artículo de la Realencyclopedie360 aborda los diferentes aspectos de la ciudad antigua, aunque el período romano queda reducido a unas pocas
358SIG3 783=IG V2 268.
359IG V2, 46-50; época romana, 50. 360RE 1290 ss.
referencias relativas a los cultos, la flora y los cultivos, así como a la constatación de que la población seguía viviendo en la ciudad aún en época romana.
Una importante aportación a la historia económica de Mantinea en época romana se encuentra en el estudio de U. Kahrstedt361. Basándose en la descripción de Pausanias y en las inscripciones, Kahrstedt describe una Mantinea romana en la que el centro urbano sigue desempeñando un papel importante, ya que constituye el lugar de residencia de los ciudadanos acomodados y los negotiatores itálicos. Observa que, a pesar de la escasa calidad de las nuevas construcciones, hubo en Mantinea momentos de actividad edilicia de carácter público, hecho que pondría de manifiesto el interés mostrado por los aristócratas hacia el centro urbano. En este sentido Kahrstedt compara a Mantinea con Tegea, mientras que Megalópolis formaría parte de otro tipo de ciudad, donde el campo asume un papel predominante con respecto al centro urbano.
En líneas generales -exceptuando la evaluación hecha para Megalópolis- Kahrstedt se aproximó más a la realidad de Mantinea romana que cualquier otro de sus predecesores. Sin embargo, su valoración de la información arqueológica es deficiente, ya que Kahrstedt se limita a tomar en consideración y de modo superficial algunos de los datos ofrecidos por Fougères sin efectuar el adecuado ex men cr tico de los mismos. Así, por ejemplo, especula sobre las dimensiones del macellum de la ciudad comparándolo con el de Pompeya y llegando a conclusiones de tipo económico y demográfico a partir de esta comparación. El argumento carece de base, no sólo por lo inadecuado de una comparación entre los macella (edificios de tradición itálica) de una ciudad griega y otra itálica, sino también porque lo que para Fougères y Kahrstedt es un macellum, lo es de forma totalmente arbitraria (como se comprobaró en el capítulo correspondiente). Lo mismo ocurre con las "calidades" de los elementos
arquitectónicos de algunos edificios, como las columnas marmoreas de un pórtico mencionado en la inscripción de Epígone e identificado por Fougères con una construcción alargada del lado norte del ágora, que no obstante, según el arqueólogo francés, sólo contaba con columnas de madera. Kahrstedt tomando por válida tanto la identificación como las especulaciones sobre las columnas de madera, se limita a observar que, a pesar de la diferencia entre "dichos" (los de la inscripción que habían de mármol) y "hechos" (los de las supuestas columnas de madera), hubo en Mantinea cierta actividad edificatoria, lo que probaría su vigor en el período romano. La revisión de los datos de Fougères que aquí nos proponemos realizar, conduce, sin embargo, a conclusiones diferentes.
Más recientemente, las aportaciones de M. Jost en el ámbito de la religión de la Mantinea romana fueron menos incisivas que las concernientes a otros períodos anteriores. En todo caso, en su monumental obra la historiadora francesa362 trata detenidamente algunos santuarios y cultos del período romano, tales como el culto extraurbano de Dioniso y las fiestas del colegio de los Meliastas, así como de los cultos orientales y el culto de Antinoo. Sin embargo, el estudio del santuario de Afrodita EL::"P\", la problemática del culto de Alea y el culto imperial no reciben un tratamiento profundo. Recientemente, algunas nuevas aportaciones se incluyen en la nueva edición comentada del octavo libro de Pausanias.
De entre los estudios que de manera circunstacial se ocupan de Mantinea romana cabe destacar los comentarios de M. Torelli363, especialmente en relación con la identificación de dos templos romanos del ágora con el templo de Afrodita EL::"P\" y de Alea respectivamente, ambos mencionados por Pausanias. De la
362JOST 1985.
problemática de esta identificación nos ocuparemos en el apartado correspondiente. Las interesantes páginas que dedica al ágora de Mantinea F. Kolb364 sólo atañen a la fase clásica. Ocasionales referencias a la ciudad romana se encuentran también en el estudio de Baladie365.
364KOLB 1981, 88-89.
6.4. SOBRE EL STATUS JURÍDICO DE ANTIGONEA ENTRE 146 Y 27