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Chapter 3 Effective Permittivity

3.2 Established Effective Medium Approximations

3.2.2 Bruggeman’s Model

mundial, se puede distinguir en dos periodos con formas distinguibles entre ellos: la instalación de una expresión material y simbólica aristocrática del Imperio Austrohúngaro formalizada en la fundación de balnearios e implementación de los grandes hoteles; y la adopción de conceptos y prácticas higienistas compartidas por sectores burgueses y populares, en los que emergió una infraestructura de borde costero pública y colectiva, pero también un aparato institucional situado valores público-estadistas. En primera instancia, la acción que efectuó la monarquía austrohúngara en el territorio costero de su dominio, marcó el comienzo del turismo como actividad preponderante en dicho litoral. En sus inicios, las prácticas de los placeres en torno al ocio giraron en torno al encuentro social, en cierta forma normado en conductas de etiqueta que utilizaron como epicentro los grandes halls, terrazas y jardines de los grandes hoteles. Mientras que los baños de sol y baños en el mar se situaron en las casas de baño acondicionadas con el confort correspondiente. El gran hotel como pieza dominante, junto a los jardines y casas de baño, fue la operación inicial conducente al establecimiento de balnearios. Dicha operación también estuvo constituida por la ejecución de la infraestructura de conectividad terrestre y naviera que permitió el acceso a los lugares que inauguraron tales prácticas. La intervención de la costa generó de esta manera un primer marco de acción turística que desencadenó en la apertura y

promoción de un paisaje desconocido en los círculos centrales la monarquía austrohúngara, pero también inadvertido en otros círculos europeos. Otra cualidad que se instaló con dicha operación, fue la generación de un stock

de infraestructura turística. La cual estuvo en sintonía con la expresión material de la opulencia característica de sectores elitistas. Por otra parte, la exuberancia la manifestación material y comportamiento social de los balnearios, fue visibilizando el creciente contraste entre las elites y sectores de la población doméstica ilustrada que buscaron la apertura de las actividades recreativas propias a los balnearios. Disputando en cierta manera, el orden conductual y usos del espacio impuesto por el poder central de Austria principalmente. Contribuyendo de esta manera, a la búsqueda de formas complementarias al turismo de la zona, situando el foco por primera vez en el espacio colectivo, público; abierto y en sintonía con políticas higienistas situadas en el mejoramiento de la calidad de vida de sectores medios y populares. Si bien esta trayectoria se llevó a cabo en la primera Yugoslavia, la iniciativa detrás de dicho foco comenzó a discutirse en tiempos monárquicos austrohúngaros; otra cualidad que se puede atribuir

a este episodio.23 En ese sentido, la operación austrohúngara es compleja

y a la vez determinante en la construcción de un primer paisaje turístico. A continuación se abordan los episodios y hechos clave para entender lo que posteriormente se presentó como insumo relevante en el desarrollo de la industria turística socialista, partiendo por la contingencia que gatilló dicho proceso.

Las prácticas sociales en función al ocio de las clases aristócratas y de la alta burguesía de las ciudades industrializadas en la Europa de siglo XIX fueron compartidas en muchas partes del continente. El viaje formó parte del dinamismo que suponía el nuevo paradigma de la primera secuencia moderna. Así, el turismo con estadías prolongadas fuera de la ciudad o excursión de fin de semana para escapar de esta última, inauguró nuevas formas de comportamiento social.

Sin embargo, fue la segunda mitad del siglo XIX en donde el desarrollo del turismo se vio especialmente favorecido tanto por el avance del tráfico ferroviario, como por la investigación médica y la popularización de las propiedades curativas del aire marino y el baño en el mar. Estas fueron también las bases del desarrollo del turismo en las zonas costeras de Kvarner e Istria, y posteriormente del resto del litoral Adriático del este. Los balnearios fundados por el Imperio Austrohúngaro fueron las primeras operaciones del turismo en el litoral Adriático del este.24 Con ello, de

particular relevancia fue la creación de las primeras empresas navieras de transporte y, como se ha mencionado, la introducción de la red de ferrocarriles. En ese sentido, las primeras expresiones del turismo de mediados del siglo XIX empezaron con la diseminación de la mirada

levantada desde el mar y el impacto que tuvo en la promoción turística de la zona.

Las primeras rutas marinas de transbordadores a vapor de la compañía naviera Lloyds comprendieron Trieste–Split–Dubrovnik–Kotor; inicialmente con poca frecuencia, transportando principalmente a viajeros en tránsito y/o excursionistas en busca de conocer las ciudades costeras. Un par de años después (1838), la red de transbordadores Lloyd amplió sus rutas para vincular los puertos principales con algunas de las islas del archipiélago del Adriático del este, estableciendo entonces el circuito Trieste–Mali Lošinj–

Silba–Zadar–Šibenik–Split–Hvar–Korčula–Gruž–Kotor. (Antunac, 1967).

La continuación de tal apertura, más bien limitada, se acentuó con la llegada del ferrocarril. La Compañía de ferrocarriles del sur (Südbahn) de Viena y los Ferrocarriles del estado Húngaro construyeron las vías y conectaron tales áreas con Europa central y otras partes del entonces Imperio

Austrohúngaro. En 1857, el primer tren partió de Viena a Trieste, en 1873

se inauguró la línea Zagreb-Karlovac-Rijeka, en 1874 el ramal Ljubljana-Sv.

Petar na Krasu-Rijeka, y en 1876 el ramal de Divača-Pula. (Antunac, 1967).

De forma paralela, los médicos austriacos y locales escribieron artículos y 23  Cabe recordar que el ocio como indicador de estilos de vida, fue manifestación evidente de las diferencias de clase existentes, por lo tanto el contraste antedicho estuvo en sintonía con las primeras ideas independistas paneslavas circulando en las principales ciudades austrohúngaras del territorio yugoslavo. Ver a: Veblen, Thorstein. The Theory of the Leisure Class: An Economic Study of Institutions. Harvard University. B. W. Huebsch, 1912 [1899], en donde se elabora la manera en que las practicas asociadas al ocio reflejan aspiraciones de clase y estatus social mediante el ocio. 24  Sin embargo, en 1868 se instaló uno de los primeros hoteles dirigido específicamente a turistas en Hvar, isla de Hvar, con 13 habitaciones individuales. El hotel fue llevado a cabo por iniciativa local, y en ese sentido, alejado de los círculos de inversión austrohúngara (Antunac, 1967).

Arriba abajo: lungomare Opatija-Volosko, principios siglo XX.

Arriba abajo, Opatija: Hotel Agava principios siglo XX; frente de mar con hoteles Palace, Quisisana y Continental cca 1900; Hotel Opatija 1912; Hotel Kvarner 1926; y Hotel Stephanie cca 1900.

Arriba: el 'layout' de Opatija 1903, con las casas de baño y las edificaciones hoteleras inmersas entre los jardines los parques San Jakov y Angiolina - los cuales forman una totalidad que enlazan con el 'Lungomare' Opatija-Volosko. Abajo: un acercamiento a los parques.

Crikvenica Brijuni Rijeka Lovran Opatija Volosko Mali Lošinj Kvarner Selce Novi Vinodolski Baška 4 5 6 3 2 1 7 8 11 10 9 16 15 12 13 17 14 folletos sobre lugares costeros locales, recomendándolos como sitios de

rehabilitación y balnearios de verano durante la década de 1870. Opatija,

Lovran, Crikvenica, Selce, Novi Vinodolski, Kraljevica, Rab, Lošinj, Krk, Punat,

Omišalj y Malinska fueron mencionados entre otros lugares. Por ejemplo,

la persistencia por popularizar los baños marinos desde la medicina, tuvo particular resonancia en el plan de establecer el Instituto de Balneología de Rijeka; iniciativa del médico local Đuro Matija Šporer que vino a coronar sus ambiciones previas de convertir a Opatija en un balneario de agua salada. (Antunac, 1966, No 8(14). pp: 16-19).

Otras aportaciones que en menor grado tributaron en la promoción turística, fueron los relatos de viajeros y expertos que navegaron en las primeras expediciones motivadas por la investigación etnológica y

ecológica, o simplemente curiosidad por conocer lo exótico(Kraljić, 2012).

Este fue un episodio caracterizado por dos fuerzas de desarrollo. Por un

lado, estaba la corriente local, emplazada en la mayoría de los lugares mencionados y basada en iniciativas de actores de relevancia, que en las facultades curativas del litoral veían posibilidades que trascendían el bienestar local, y por lo tanto representaban prospectos de crecimiento

económico local. Por otro lado, estaba la corriente aristocrática

austrohúngara, situada principalmente en Brijuni, Opatija, Lovran y Lošinj y motivada no solo por intereses económicos, sino también en la

conformación de una Riviera austriaca de naturaleza aristocrática.(Antunac,

1967).

Cabe mencionar que de manera simultánea, entraron en juego otros actores. En ese sentido, turistas y promotores de Chequia jugaron un papel importante. La relación en torno al turismo entre las clases altas de Chequia y sus homólogos de Croacia comenzó en el siglo XIX, pero se consolidó a principios del siglo XX. Estrechamente vinculados a intereses políticos y económicos, pero también a la salud, arte, deporte, literatura, etnología entre otros, tales vínculos no se remontan únicamente al espacio costero-

marítimo, sino también a áreas continentales y montañosas. Por ejemplo en

1888 se fundó el Club de turistas checos en Praga, encargado de gestionar

viajes organizados a diferentes partes de Croacia. La contraparte local de

turistas checos, principalmente situada en Croacia, también hizo lo suyo, promoviendo el turismo Croata en Chequia. Desde su primera publicación en 1898, la revista ´Hrvatski planinar’ a menudo ilustraba la visita de turistas checos al litoral de Croacia. (Kranjčević & Kos, 2015).

Sin embargo y por sobre todo, Austria consideraba en ese momento el territorio de Croacia exclusivamente a través de sus intereses y posiciones

político-estratégicas relativas a la defensa de su dominio imperial. En tales

circunstancias, hubo poca latitud para concebir iniciativas económicas innovadoras por parte de Austria, particularmente aquellas que pudiesen estar posicionadas en el turismo. (Vukonić, 2005. p: 83).

Esto se puede apreciar en la falta de decisiones dirigidas al fortalecimiento de los lazos entre comunidades locales y el Imperio a través de prácticas turísticas, o planteamientos de desarrollo local mediante el turismo; cuestión que si abordaron los gobiernos locales como se verá más adelante. Los prospectos de desarrollo turístico para la zona litoral de Croacia ya estaban en la mira de actores y comunidades locales, mas la falta de recursos económicos para llevar a cabo tales prospectos abrió paso a la penetración de capitales extranjeros provenientes de Austria y Hungría;

Arriba abajo, Crkvenica: Hotel Kvarner, 1884; Playa cca 1910; Baños Crkvenica, cca 1900. Abajo, Selce: frente de mar, cca 1900; Baños Selce, 1893; Villa Drazica, 1910.

Arriba: Baños Valcane, 1920, Pula; Baños Novi Vinodolski, 1886; Baños Baška, 1908. Abajo: hoteles y pensiones en frente de mar Mali Lošinj, cca 1900; Baños Lošinj, 1888; Hotel Hoffman, 1889.

los cuales, como se ha mencionado, estuvieron dirigidos a la ejecución de redes de ferrocarriles, hoteles y casas de baño entre otras infraestructuras turísticas. Paralelamente, se fueron estableciendo consorcios de

empresarios privados para la promoción del turismo, así como también los primeros clubes turísticos austríacos. En varias partes del litoral, estos últimos participaron en la construcción de costaneras y sendas de

montañismo.(Vukonić, 2005. pp: 35-79).

En esta constelación, representada por fuerzas locales y hegemonías monárquicas, varios lugares determinaron su intensión de posicionar al turismo como medio de desarrollo, como los casos de Brijuni, algunos asentamientos urbanos de Istria, Opatija, Crikvenica, Selce, Novi Vinodolski,

Mali Lošinj, Rab, Kaštela, Brač, Hvar y Dubrovnik(Vukonić, 2005. pp: 102).

La red de balnearios que utilizó la aristocracia y burguesía austrohúngara duró al menos un cuarto de siglo; desde aproximadamente 1890 hasta la primera guerra mundial. La red fue particularmente determinada por los capitales de Südbahn, en representación de los intereses de Austria, que estaban en constante rivalidad con el capital húngaro situado en Rijeka, que también tenía intereses en el desarrollo del turismo. Rijeka era la ciudad puerto de relevancia en la zona de Kvarner, con Opatija-Lovran

hacia el oeste, Crikvenica hacia suroeste y la isla de Lošinj al sur. El capital

austriaco se concentró en Opatija-Lovran, con algunas excepciones como el archipiélago de Brijuni y Dubrovnik entre otras. Mientras que el capital

húngaro lo hizo en Crikvenica principalmente. (Antunac, 1966, No 8(14). pp:

16-19).

Aparte de Opatija-Lovran y Crikvenica, el turismo de la época comenzó a desarrollarse en Lošinj y más tarde en otros lugares de las áreas de Kvarner, Istria y Dalmacia, pero principalmente por iniciativa de la población local;25 ante lo cual hay que aclarar, también estuvo presente en el caso de Crikvenica. Südbahn situó a Opatija y el asentamiento cercano de Lovran como la base principal de sus operaciones inmobiliarias. (Antunac, 1966, No 8(14). pp: 16-19).

En tal contexto se formó el balneario de Opatija a fines de siglo XIX, transformado de pueblo pesquero a resort de elite, conciliando la cultura del ocio de los balnearios de la aristocracia con el circuito del turismo

terapéutico.26

En ese sentido, se puede decir que el origen turístico lo determinó la extensión de la red de Südbahn con el ramal Rijeka–Opatija, y la compra que esta hizo de la villa Angiolina, su posterior conversión a hotel y la compra del parque contiguo; ambas propiedades ubicadas frente al mar y construidas previamente en 1844 por el industrialista Higinio Rittter von Scarpa. (Kobašić, 1987).

La gestión de la compañía de ferrocarriles fue de gran importancia en promover Opatija como balneario. La Sociedad de la Südbahn

(Südbahngesellschaft) estuvo a cargo de la construcción de hoteles, villas 25  “Ya en 1877, el doctor Šporer intentó establecer una sociedad de participación para la construcción turística de Opatija. No tuvo éxito en su intento ya que estaba en conflicto con las intenciones de Südbahn, que tenía mejores conexiones y contaba con un gran capital.” Antunac, 1966, No 8(14). pp: 16-19.

26  A principios del siglo XIX, no más de 300 habitantes de Opatija eran dueños de sus tierras. La agricultura no se desarrolló debido a la poca fertilidad que tenía la tierra, por lo tanto la actividad productiva se basaba en la pesca. Hacia finales de la década de 1880, la configuración socioeconómica cambió con la llegada del capital de Südbahn. (Kobašić, 1987).

y complejos terapéuticos y recreativos – sobre todo durante la década

de 1880, cuando se abrió el Gran Hotel Kvarner en 1884. Paralelamente

se sumó el repertorio de baños y baños terapéuticos junto a un amplio programa de actividades de ocio y entretenimiento, canchas de tenis y cafés. Las casas de baño más destacadas aparecieron en los primeros años del siglo XX: la Casa de baño Angiolina; la Casa de baño Slatina; y la Casa de

baño Quitta. (Zakošek, 1995).

En tiempos en que la mejora y embellecimiento urbano eran las tareas que muchas ciudades tenían en común a mediados y fines del siglo XIX, Opatija hizo propia esta labor.

Hacia fines de la década de 1890, Opatija ya contaba con un ‹layout› definido: una cantidad considerable de villas y palacetes dispuestos en la franja principal contenida entre el mar y el camino principal. Algunas de estas edificaciones estaban rodeadas de jardines en sus perímetros, contribuyendo a la continuidad de los parques San Jakov y Angiolina en los que se emplazaban. Dentro de los parques se ubicaron también tres hoteles, seis pensiones y tres institutos médicos o sanatorios.

Lo más distintivo de Opatija viene a ser su relación con los espacios abiertos y la linealidad de su estructura inicial. No solo se construyeron parques y jardines, sino también costaneras, muelles y terrazas junto al mar (destaca el paseo costero Volosko-Opatija-Lovran finalizado en 1911 y con 12 km de largo).Sin embargo, no está claro en qué medida estos parques fueron accesibles al público, así como si hubo interacciones entre los habitantes locales y los visitantes.

Si bien sus características como balneario establecieron un precedente para el turismo del litoral Adriático este, Opatija se llevó a cabo de manera rápida sin prestar mucha atención a precedentes culturales, patrimoniales y

paisajísticos. Esta impronta permitió desarrollar la mencionada espacialidad

de exteriores sobre una semi-tabla rasa, con especies vegetales y estilos de arquitectura traídos de afuera; dentro de un marco de operaciones

impuesto en el territorio. La arquitectura de hoteles, pensiones y villas tiene

características historicistas con ejemplos menores de la secesión vienesa, sin relaciones particulares con la presencia natural autóctona. El ambiente mediterráneo se rescata levemente por división ornamental de las fachadas de los edificios en tanto a tamaño, tipo de aberturas (balcones y logias) y

adornos. Además del Hotel Angiolina, muchas obras se hicieron de esta

manera.27

En el caso de Crikvenica, las primeras intervenciones turísticas fueron realizadas con capitales extranjeros, principalmente provenientes de Hungría como se menciona anteriormente. Las operaciones húngaras se realizaron dentro de un marco de concesiones otorgadas por el duke del Reino de Croacia, Eslavonia y Dalmacia, quien operaba bajo la influencia del emperador Habsburgo. Cabe aclarar que el Reino de Croacia, Eslavonia y 27  Aparte del Hotel Angiolina, las intervenciones turísticas más relevantes de Opatija fueron las siguientes: publicación de la primera guía turística ‘Abbazia, Idylle von der Adria’ en 1883 - seguida de ‘Abbazia und seine Umgebung Heinrich Noe’ y ‘Curort und Seebad Abbazia’ en 1884, Grand hotel Quarnero (renombrado Hotel Kvarner) en 1884, Hotel Imperial y Hotel Kronprinzessin Stephanie en 1885, Pensión villa Ariston (renombrado Hotel Sveti Jakov) y Union yacht club Quarnero en 1887, Pensión Quisisana (renombrado Hotel Opatija) en 1888, Casa de la cultura Zora en 1889, Pensión villa Amalia en 1890, Hotel Palace en 1891, Hotel Marina en 1893, Hotel Mozart en 1894, Pabellón für eine Konditorei (renombrado Pabellón del arte Juraj Šporer) en 1900, Hotel Bristol en 1906, Hotel Bellevue en 1908, finalización del paseo costero Volosko-Opatija-Lovran (12 km) en 1911, y el Gran salón (adosado al Hotel Kvarner con un total de 800 m2) en 1912. Hacia fines de 1912, Opatija ya contaba con 10 hoteles, 44 pensiones y 83 villas con alojamiento y 5 piscinas. (Vukonić, 2005).

Proyectos no realizados de arriba abajo: Palacio de la salud en Opatija, proyectado entre 1911- 1912; Complejo hotelero en Zadar, proyectado entre 1909-1910; Grand Hotel en Makarska, proyectado entre 1911-1913. Abajo: Grand Hotel en lugar desconocido proyectado en 1912.

Arriba: Villa Mignon, 1889, Veliki Lošinj; Hotel Alhambra, Veliki Lošinj, cca 1900. Abajo: Grand Hotel Krka , 1885, Šibenik; Baños Šibenik, cca 1910. Hvar Split Zadar Šibenik Korčula Dubrovnik Kaštela Pag Rab Dalmacia tuvo un estatus de autonomía que era más bien nominal dentro

del imperio Austrohúngaro. Estas abarcaron la construcción de los baños

de Crikvenica, el Hotel Therapia. Este último contaba con 120 habitaciones,

grandes salones en su interior, un parque a sus alrededores que contaba con las vías de acceso, ornato y pabellones ubicados entre el hotel y los

baños, los que a su vez contaban con 100 cabinas. También se llevaron a

cabo villas, pabellones, el parque circundante al hotel y atracaderos para las

embarcaciones de los huéspedes durante 1894.(Vukonić, 2005. pp: 73-74).

La infraestructura turística fue complementada en 1895 con iniciativas municipales financiadas por el Banco nacional de Croacia (Hrvatska zemaljska banka), y que contemplaron la realización de la extensión de la costanera y las primeras redes de suministro de agua potable de Crikvenica. Así, el municipio se encargó de la infraestructura comunal y los capitales

húngaros de la infraestructura comercial. Luego en 1898 se estableció

por iniciativa de ilustres figuras locales la Sociedad para la promoción y el embellecimiento de Crikvenica. Un año más tarde publicó su propio reglamento, el cual se convirtió en una base referencial de los reglamentos de sociedades similares que surgieron después en otros lugares del litoral. (Vukonić, 2005. pp: 76-77).

En 1914, el reglamento se complementó con nuevas directrices, de las cuales una es de particular relevancia para el fortalecimiento del protagonismo municipal en el turismo costero: se definió la zona costera que estaba sujeta a actividades recreativas y terapéuticas, sometiéndola

a un régimen de regulación. Bajo el status de ‘baño de mar y lugar de

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