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Desde sus orígenes el desarrollo del potencial aéreo de extinción ha estado ligado a aspectos socioeconómicos, y esta relación es muy clara en algunos casos:

 La sensibilización social y política que se produce en los años posteriores a periodos de una alta incidencia de incendios y a sus daños (pérdidas económicas, fallecidos, etc.).

 Los periodos de bonanza o crisis económica que afectan a la disponibilidad de crédito para la contratación de aeronaves.

En este último decenio son destacables los siguientes hechos por su influencia en la configuración actual del dispositivo de extinción:

 Crecimiento económico durante los dos primeros tercios del decenio.  La crisis iniciada en el último tercio del decenio.

 Mayor sensibilización ambiental de forma general y sobre el problema de los incendios de forma particular, donde destacan dos hechos significativos de gran impacto social: el incendio de Riba de Saelices (Guadalajara) en el año 2005 y los incendios de Galicia del año 2006.

Si los años 90 se caracterizaron por un mantenimiento del potencial aéreo de extinción en el conjunto de administraciones, el decenio 2001-2010 viene marcado por un incremento progresivo de este potencial durante todo el periodo, de tal forma que el crecimiento en número de unidades ronda el 44 % y el del potencial de extinción es del orden de un 48 % al final del decenio (Figura 1.5.3.).

Figura 1. 5. 3. Evolución de las aeronaves destinadas a la lucha contra incendios forestales por el conjunto de las administraciones (Estado y CCAA) durante la campaña de verano, 2001-2010.

Analizando la evolución del dispositivo estatal de medios aéreos durante la campaña de verano se observa la misma tendencia, con un crecimiento en número de unidades desde cincuenta aeronaves en el año 2001 a setenta en 2010, lo que supone un incremento del potencial de extinción del orden de un 40 % al final del decenio (Figura 1.5.4.).

Figura 1. 5. 4. Evolución de las aeronaves destinadas a la lucha contra incendios forestales por el Estado durante la campaña de verano, 2001-2010. Fuente: MAGRAMA, 2012.

Sin embargo, la principal característica del dispositivo estatal en este periodo ha sido su creciente refuerzo en el norte y noroeste peninsular durante los meses comprendidos entre febrero y abril (campaña de invierno/primavera).

A comienzos de la década, este periodo se cubría exclusivamente con cuatro aviones Canadair. Durante toda la década se ha ido incrementando el dispositivo a la vez que se ha diversificado la tipología de los medios utilizados, incluyéndose Brigadas de Refuerzo contra Incendios Forestales (BRIF) helitransportadas y helicópteros bombarderos de gran capacidad tipo Kamov (Figura 1.5.5.).

Al final del decenio el crecimiento del dispositivo durante la campaña de invierno/primavera ha sido del orden de un 275 % en número de unidades y de un 161% en el potencial de extinción.

La utilización del medio aéreo en la extinción de incendios es de gran importancia, no solo por la capacidad de extinción que aportan, también por la mejora en los tiempos de llegada al incendio en las zonas de difícil acceso para los medios terrestres.

Figura 1. 5. 5. Evolución de las aeronaves destinadas a la lucha contra incendios forestales por el Estado durante la campaña de invierno/primavera, 2001-2010. Fuente: MAGRAMA, 2012.

La Tabla 1.5.1. se refleja el peso del medio aéreo en la extinción de incendios, utilizándose en 37.324 siniestros, lo que representa un 21,8 % del total de los siniestros producidos en el periodo.

Tabla 1. 5. 1. Características de los siniestros con intervención de medios aéreos, 2001-2010. Fuente: MAGRAMA, 2012.

Por tipología de siniestros, el uso de medios aéreos en incendios (26,5 %) es superior al de los conatos (15,3 %). Aunque este porcentaje representa aproximadamente solo una quinta parte del total de siniestros, si tenemos en cuenta la superficie forestal afectada, la actuación de medios aéreos se produce en un 74,3 % de la superficie, subiendo hasta el 86,5 % si consideramos la superficie arbolada afectada.

Aunque en nuestro país, el inicio del uso del helicóptero en la extinción de incendios (1984) es posterior a la utilización de aviones (1968), la importancia que ha ido adquiriendo, supone que sea el medio aéreo más frecuente en los incendios (Tabla 1.5.2.).

Tabla 1. 5. 2. Siniestros con intervención de medios aéreos, 2001-2010. Fuente: MAGRAMA, 2012.

El uso exclusivo del helicóptero como medio de extinción es poco frecuente (3,7 %) y generalmente su capacidad de extinción se asocia al transporte de una brigada. Esta versatilidad del helicóptero de transporte y extinción hace que esté presente en el 17,9% de los siniestros.

La evolución de la utilización del helicóptero de transporte por las administraciones públicas, se muestra en la Figura 1.5.6. Durante el decenio 2001-2010, se aprecia que, si bien durante la primera mitad de la década su número se había estabilizado, a partir del año 2005, se produce un incremento significativo de los mismos, de 37,07 % y un 40,84 % con respecto a la capacidad de extinción, con tendencia en los últimos años a una nueva estabilización en su número, que indica una consolidación del modelo.

Figura 1. 5. 6. Evolución de los helicópteros de transporte del conjunto de las administraciones (Estado y CCAA) durante la campaña de verano, 2001-2010. Fuente: MAGRAMA, 2012.

En cuanto a tiempos de acceso de los medios aéreos, en el 56,34 % de los siniestros que participan su llegada es anterior a los 30 minutos tras la detección y de un 73,67 % si consideramos los primeros 45 minutos (Tabla 1.5.3.).

Tabla 1. 5. 3. Evolución de los tiempos de llegada al incendio del primer medio aéreo, 2001-2010. Fuente: MAGRAMA, 2012.

Aunque inicialmente se pueda pensar que los tiempos de acceso al incendio de los medios aéreos debieran ser en su conjunto mejores que el de los medios terrestres, hay que tener en cuenta que el primer ataque se hace prácticamente siempre con medios

terrestres y los medios aéreos pueden ser o no requeridos en función de la gravedad del incendio y/o la localización de los mismos (Tabla 1.5.4.).

Tabla 1. 5. 4. Comparativa tiempos de primera llegada de medios terrestres y aéreos, 2001-2010. Fuente: MAGRAMA, 2012.

De hecho, la mayoría de los siniestros son rápidamente controlados con la participación exclusiva de medios terrestres (72,79 %), no siendo necesario movilizar ningún medio aéreo para la misma. Esta forma de movilización de los medios aéreos es necesaria debido al alto coste que supone su utilización, que requiere la optimización de su uso. En cuanto a la intervención de las brigadas helitransportadas en el decenio 2001-2010, actuaron como media en el decenio en un 17,30 % de los siniestros, lo que supone la participación en un total de 29.637 siniestros. En conjunto, esto supone 757.270,19 hectáreas atendidas, el 66,51 % del total de la superficie afectada. Estas cifras, aunque pudieran considerarse bajas, son significativas, teniendo en cuenta el alto coste de estos medios y que su disponibilidad está condicionada por los periodos de contratación, principalmente en la campaña de verano (Tabla 1.5.5.).

Tabla 1. 5. 5. Intervenciones de las brigadas helitransportadas en incendios forestales, 2001-2010. Fuente: MAGRAMA, 2012.

Cabe destacar un aumento significativo del porcentaje de intervenciones entre la primera mitad del decenio y los últimos cinco años, de entorno a un 5 %, debido al incremento de unidades helitransportadas a partir del año 2005.

Con respecto al tipo de siniestros en los que hay presencia de brigadas helitransportadas, se aprecia un alto porcentaje de intervención en conatos (42,46 %) debido a su uso en despacho automático e incendios (56,74 %) ya que su rapidez y movilidad permite un aporte rápido de recursos de extinción adicionales.

Además, es especialmente significativo el empleo de helicópteros en los grandes incendios (GIF) en los que participaron en un 87,08 % de los casos, lo que supone el 91,86 % de la superficie afectada por GIF, por ser el medio más eficaz para incorporar recursos de extinción desde largas distancias, permitiendo el relevo rápido de unidades.