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Aquí el primer análisis consistió en establecer algún criterio de selección que permitiera diferenciar a los sujetos crónicos o particularmente persistentes en su conducta delictiva.

En la Tabla 4.11 se presentan las probabilidades de reincidencia, medida en condenas impuestas, tanto en general como por delitos violentos.

Tabla 4.11. Probabilidad de reincidencia según el número de condenas

Condenas en general Condenas violencia

Número de condenas Probabilidad de reincidencia Número de condenas Probabilidad de reincidencia 1 1 (50/50) 1 1 (50/50) 2 1 (50/50) 2 0,940 (47/50) 3 0,900 (45/50) 3 0,766 (36/47) 4 0,867 (39/45) 4 0,778 (28/36) 5 0,923 (36/39) 5 0,571 (16/28) 6 0,861 (31/36) 6 0,688 (11/16) 7 0,839 (26/31) 7 0,818 (9/11) 8 0,846 (22/26) 8 0,556 (5/9) 9 0,864 (19/22) 9 -- 10 0,895 (17/19) 10 -- 11 0,941 (16/17) 11 0,400 (2/5) 12 0,875 (14/16) 12 0,500 (1/2) 13 0,786 (11/14) 14 0,818 (9/11) 15 0,889 (8/9) 16 0,750 (6/8) 17 -- 18 0,833 (5/6) 19 -- 20 0,600 (3/5)

En cuanto a los datos correspondientes a las condenas en general, a partir de la tercera condena la probabilidad de recibir una nueva pena es 0,90. A partir

de ese momento la probabilidad de condenas se reduce paulatinamente, y esa tendencia descendente solo se interrumpe por probabilidades de reincidencia algo mayores en las condenas 11, 15 y 18. Aunque las diferencias observadas en las probabilidades de reincidencia son muy exiguas, y estos datos están ba- sados en un grupo progresivamente reducido de individuos, la tendencia es clara y concluyente: las probabilidades de reincidencia son muy estables y homogé- neas en la muestra, por lo que, a partir de este procedimiento, no resulta posible establecer un punto de corte válido que permita discriminar los delincuentes cró- nicos en esta muestra.

En lo relativo a los datos correspondientes a condenas por delitos violen- tos, se aprecia también un ligero descenso sostenido, con la excepción de las condenas 6 y 7. Tal y como sucede con los datos correspondientes a condenas en general, en las condenas por delitos violentos las probabilidades de reinci- dencia son también relativamente estables, razón por la que tampoco en base a condenas por delitos violentos resulta posible determinar un punto de corte vá- lido suficientemente discriminativo de los delincuentes crónicos en la muestra.

Figura 4.18. Probabilidad de reincidencia según el número de condenas

 En la Figura 4.18 se relaciona el número de condenas en general y las impuestas por delitos violentos con la probabilidad de reincidencia. En este aná-

0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 Pr obabilidad de re inc idenc ia Condenas

de corte. Se concluye por tanto que, una vez superadas las dos condenas, todos los sujetos deben recibir la consideración de crónicos.

El criterio más empleado en la literatura criminológica es el establecido por Wolfgang et al. (1972), quienes consideraban como crónicos a los sujetos que acumulasen cinco detenciones o más. Pero al valorarse en esta tesis las condenas impuestas no era posible adoptarlo.

No obstante, ante la necesidad de establecer un punto de corte que dis- crimine a los sujetos en base a su cronicidad se establece el límite en la imposi- ción de cinco condenas. Así pues, este es el criterio que se sigue a continuación y en virtud del cual se distinguen tres grupos de sujetos: 1) Sujetos que hubieran recibido dos condenas; 2) Sub-crónicos, a los que les hubieran sido impuestas entre tres y cuatro condenas; y 3) Crónicos, con cinco o más condenas.

Siguiendo este criterio la consideración de delincuentes crónicos le co- rresponde al 72% de los participantes (n=36). Estos sujetos son responsables del 90% de las condenas acumuladas por el conjunto de los individuos de la muestra (n=375).

Tabla 4.12. Relación de cronicidad con diversos valores

Grupo n

Duración me- dia de la ca- rrera (oficial)

Media de conde- nas por delitos violentos

Media de con- denas por deli- tos no violentos Variedad de- lictiva (1) Dos condenas 5 5,80 2,00 ,00 2,00 (2) Subcrónicos 9 2,22 2,33 1,00 2,22 (3) Crónicos 36 10,17 4,94 5,47 4,14 F-value 4,95* 8,37** 5,66** 14,39**

** La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral). * La correlación es significante al nivel 0,05 (bilateral).

La Tabla 4.12 permite confirmar que el límite de cinco condenas es un criterio clasificatorio acertado, ya que se puede observar que los sujetos clasifi- cados como crónicos presentan una duración media de la carrera delictiva oficial mucho más extensa que el resto. Asimismo, la media de condenas acumuladas, tanto las impuestas por delitos violentos como no violentos, supera notablemente a las recibidas por los otros dos grupos, como también lo hace la variedad delic- tiva.

En lo tocante a la duración de las carreras delictivas ésta ofrece resultados muy dispares según las fuentes de información que se utilicen. Así, considerando únicamente datos oficiales relativos a las edades en que cometieron los delitos por los que fueron condenados, la duración media resultante es 9,66 años (Rango = 0-28; SD = 7,57). Sin embargo, si se toma como momento de inicio de dichas carreras el dato auto-informado de la edad de comisión del primer delito y como final de ésta la edad de comisión del delito que acarreó la última condena la media de duración de las carreras delictivas pasa a ser de 19,10 años (Rango = 4-55; SD = 10,30). Esta es la medida que se debe considerar más fiable y la que se ha empelado en esta tesis. Tal y como cabía esperar, la duración de la carrera criminal correlaciona de forma significativa con la edad actual de los in- dividuos (r = ,802; p<,01) y con el número de ingresos en prisión (r = ,419; p<,01), pero no lo hace con ninguna de las demás variables y dimensiones estudiadas.

Finalmente, en relación con el tiempo pasado en prisión, resulta llamativo constatar que además de la propia duración de la carrera delictiva oficial (r = ,519; p<0,01), el único valor que resulta significativo en la correlación entre cro- nicidad y el tiempo pasado en prisión, es la edad del primer encarcelamiento, tanto en sus valores auto-informados (r = -,456; p<0,01) como provenientes de fuentes oficiales (r = -,369; p<0,01). Así pues, a mayor duración de la carrera delictiva y menor edad en la primera entrada en prisión, mayor tiempo pasado en prisión.