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En esta tesis doctoral se evidencia que el paradigma de conocimiento so- bre las carreras criminales y las teorías del desarrollo y el curso vital constituyen un modelo teórico y conceptual relevante para conocer la naturaleza de la con- ducta criminal, así como su génesis y el desarrollo al que están sujetas las tra- yectorias delictivas de los sujetos que delinquen. También se ha evidenciado que existe una clara interacción entre dichas trayectorias delictivas y las circunstan- cias vitales de quienes las protagonizan, al haberse observado patrones coinci- dentes de conducta criminal según las diferentes etapas vitales y que cambian a medida que el individuo se desarrolla.

Asimismo, esta tesis pone de relieve que los cambios que se producen a lo largo de la vida de los sujetos, y que interaccionan con la conducta delictiva, se pueden conceptuar como factores de riesgo que permiten explicar y predecir dicha conducta y los patrones de cambio o continuidad a los que la misma está sujeta.

Por otra parte, desde un punto de vista metodológico, la evidencia empí- rica de esta investigación muestra que, en el estudio de las carreras delictivas, la mejor fuente de información parece ser la proveniente de los auto-informes de los sujetos. La metodología de auto-informe empleada en este estudio ha ofre- cido mayor credibilidad que los datos oficiales, al tiempo que proveía de una gran cantidad de información cualitativa y cuantitativa acerca de las trayectorias vita- les de los sujetos entrevistados. Además, esta información ha permitido la cons- trucción de escalas tanto de conducta delictiva como de factores de riesgo expli- cativos de la misma, siguiendo un modelo dimensional y, por lo tanto, acorde con la perspectiva de unas trayectorias delictivas, en que la implicación en delitos no

puede ser vista como un fenómeno dicotómico de todo o nada, sino como un proceso modulable o continuum en el que se aprecian cambios y oscilaciones en todas las dimensiones estudiadas.

Como resultado de todo ello, y por lo que respecta a la parte más sustan- cial, la relativa a las carreras delictivas de los criminales violentos y reincidentes, esta tesis doctoral ha puesto de manifiesto que, si bien según estudios previos las conductas delictivas violentas suelen ser de inicio más tardío, las carreras delictivas de los sujetos analizados en esta tesis se inician, de media, a una edad temprana. La evidencia confirma por tanto los resultados de otras investigacio- nes al constatar que el inicio temprano en la delincuencia es un factor de riesgo de la conducta delictiva violenta, aunque ésta suele dar comienzo algo más tarde que los delitos menos graves y en los que no hay violencia en su ejecución. Por lo tanto, la gradación delictiva, de menor a mayor gravedad, resulta probada en esta muestra. Por otra parte, a medida que avanza la edad de los individuos, y se prolonga su carrera delictiva, los delitos violentos se espacian en el tiempo, haciéndose menos frecuentes.

Asimismo, los resultados de este estudio evidencian que los sujetos de esta muestra que cometen delitos más graves y violentos muestran trayectorias delictivas prioritariamente centradas en delincuencia violenta, aunque no de forma exclusiva, sin que por ello desprecien la comisión de otro tipo de delitos. Esto es, se observa una relativa especialización en la delincuencia más violenta. La duración de las carreras es en esta muestra notablemente superior a lo descrito por la mayor parte de la literatura criminológica. Además, los sujetos estudiados son mayoritariamente delincuentes crónicos, y ello pese a que la ac- ción del sistema penal, en forma de condenas de privación de libertad, limita sus posibilidades de comisión delictiva.

Asimismo, se ha podido comprobar que las conductas delictivas que pro- tagonizan estos sujetos son cometidas en un elevado porcentaje de los casos en compañía de otros delincuentes, quedando reservada la comisión en solitario para los delincuentes de inicio tardío. La mayor coparticipación se asocia a un incremento de la variedad de delitos cometidos, mientras que la delincuencia en solitario es más frecuente entre los delincuentes más graves. No obstante, no se

Así, por ejemplo, se ha podido comprobar que los delincuentes que pro- tagonizan delitos de violencia sexual se diferencian del resto, mostrando una mayor especialización delictiva, una acentuada tendencia a actuar en solitario, así como unos factores de riesgo diferentes a los de los otros delincuentes vio- lentos en los que, por ejemplo, los riesgos relativos a las oportunidades delictivas no influyen en su conducta de la forma en que sí lo hacen en el resto de delin- cuentes estudiados. También se ha podido constatar que, en lo tocante a los riesgos personales, este grupo de delincuentes presenta un singular patrón dife- renciador que deberá ser estudiado en posteriores investigaciones.

En cuanto a los factores de riesgo que actúan a lo largo de la vida de los sujetos estudiados, y que se asocian con la carrera criminal, son los riesgos re- lativos a las carencias en el apoyo prosocial y a las oportunidades delictivas, destacando sobre el resto de factores la asociación con amigos delincuentes y con conductas antisociales como lo son el consumo de estupefacientes y alcohol. Estos riesgos cobran especial relevancia en la etapa vital comprendida entre los 14 y los 17 años, que es el período en que se concentran las variables predictivas más importantes.

Los resultados obtenidos en esta investigación son coherentes con los informados por investigaciones previas y con algunas de las teorías más desta- cadas de la criminología contemporánea. Así, se confirman parcialmente los pos- tulados de Terrie Moffitt (1993) en lo relativo a algunas de las características diferenciadoras de los delincuentes persistentes, por ejemplo la irrelevancia y accesoriedad de los co-partícipes en la continuación de sus carreras delictivas. Asimismo se confirman, aunque sea parcialmente, los postulados básicos de la teoría del control social informal dependiente de la edad (Sampson y Laub, 1993), ya que en esta tesis se ha podido constatar que: (1) existe interacción entre el contexto familiar y el escolar como factores de riesgo explicativos de la conducta delictiva; (2) existe continuidad entre la conducta antisocial y delictiva desde la infancia hasta la edad adulta, y (3) los cambios de contextos relaciona- les a lo largo del curso de vida se relacionan con la continuidad delictiva de estos sujetos.

Pese a todo, se han hallado diferencias con estas y otras teorías, tanto en relación con las trayectorias delictivas, singularmente con algunas de las dimen- siones estudiadas (p. e., en lo relativo a la edad de inicio en la delincuencia que informan los autores del estudio Cambridge), y con algunos de los factores de riesgo señalados como principales por la literatura criminológica. Estas diferen- cias pueden ser atribuibles al objeto de estudio seleccionado, por cuanto en la mayor parte de las investigaciones precedentes no se habían estudiado de forma tan detallada y exclusiva las carreras delictivas de los delincuentes graves y vio- lentos, lo que permite llegar a la conclusión de que estas carreras presentan algunas características diferenciales respecto a las de los delincuentes en gene- ral.

Para finalizar este apartado de conclusiones, se debe destacar que el mo- delo propuesto ha permitido predecir la conducta delictiva violenta en un 74,9%; y en un porcentaje algo inferior pero igualmente muy relevante se explica la va- rianza de los delitos no violentos (49,9%). Así pues, este modelo demuestra ser parsimonioso y constituir una potente herramienta de pronóstico delictivo, y adi- cionalmente, también se concluye que los estudios longitudinales retrospectivos son una buena alternativa metodológica a los estudios longitudinales prospecti- vos y a los de tipo transversal.

Estos resultados acreditan la validez del modelo conceptual propuesto por Redondo (2015), en el que se sustenta teóricamente esta tesis, y son coheren- tes, aunque de forma parcial, con las conclusiones de los estudios de González (2015) y Pérez-Ramírez (2012), también fundamentados teóricamente en el tra- bajo de Redondo. Así, en el primer caso el autor constató que las oportunidades delictivas son importantes en las conductas de ciberbullying, mientras que Pérez- Ramírez encontró que la conducta antisocial de su muestra se vinculaba a los factores de riesgo personal y a las carencias en el apoyo prosocial.

Por lo que respecta a las implicaciones prácticas en el ámbito preventivo hay que señalar que el contacto con amigos delincuentes es, en especial en el período vital comprendido entre los 14 y los 17 años, el más importante factor de riesgo, manifestado no solo en la implicación en actividades antisociales o direc- tamente delictivas, sino también en la generación de oportunidades delictivas al

esto se debe sumar la falta de implicación y apego por la escuela y la deficiente supervisión paterna. Estos riesgos deben ser señalados como críticos. Así pues, en correspondencia con lo propuesto por Redondo (2015) y Pérez Ramírez (2012), se concluye que la identificación mediante análisis y evaluación diferen- cial durante la adolescencia de estos factores de riesgo puede permitir identificar a los sujetos de mayor riesgo y aplicar programas de prevención eficaces que reduzcan las posibilidades de desarrollar carreras delictivas graves y persisten- tes.