2.3 The Joint-Search Problem
2.3.3 Risk-aversion
2.3.3.1 CARA utility
Hay varias interpretaciones sobre los factores que serían decisivos en la conversión de México en productor y exportador de productos hortofrutícolas. Teubal (2001:49-50) ha considerado que el crecimiento de estas exportaciones ha obedecido a una estrategia impulsada por los países centrales con el objeto de que los países de América Latina generaran las divisas con las cuales seguir pagando los servicios de la deuda externa derivada, entre otras cosas, por la caída de precios de los productos tradicionales de exportación de la región.
López (2002:96-97) señala que ya desde la etapa previa al tratado de libre comercio, el cultivo y exportación de productos tradicionales (como el algodón, ampliamente cultivado en el norte del país) denotaban una tendencia al estancamiento, por lo que había una disminución sensible en las fuentes de divisas agropecuarias para el país. Así que la firma del TLCAN, fue lo que detonó la alternativa exportadora de hortalizas y frutas. La injerencia en este sector, de empresas multinacionales con acceso privilegiado al mercado de Estados Unidos, habría sido el otro factor implicado en el “boom” de estas exportaciones.
Barrón (1994) anota que la recomposición de la agricultura mexicana, alentada por el cambio de la política económica en dirección de fortalecer su modernización, implicó el cambio en un patrón de cultivos que se había mantenido casi inmodificado con cultivos tradicionales desde la década de los ochenta.
También se ha destacado, que no sólo la firma del TLCAN (y la desgravación arancelaría) explican el crecimiento de las exportaciones hortofrutícolas mexicanas, y se menciona la
81 devaluación del peso, la mayor demanda por otras variedades mejoradas o las condiciones adversas en la Florida (García et al.; 2005:300).
La hortalizas, frutas y legumbres ya eran cultivadas por los campesinos para el autoconsumo y para los mercados locales internos, sin embargo, con la reestructuración, estos productos adquirieron una gran importancia para la exportación debido en parte al impulso que recibieron de las corporaciones agroindustriales y alimentarias. Se argumenta, que la desestacionalización de la producción en América Latina ha hecho posible abastecer el mercado norteamericano durante todo el año, a pesar de los graves problemas que esto ha representado para el cultivo de básicos y los graves costos sociales y ambientales implicados para el conjunto de estos países. No obstante así, tanta importancia han adquirido estos productos, que la exportación de tomate representa para México cerca de la mitad de ingresos por exportación de hortalizas (García et al.; 2005).
Es entonces, un conjunto de factores actuando simultáneamente, los que explican que la producción de hortalizas configure un rasgo importante de la actual estructura agrícola del país; aunque en un principio el factor detonante haya sido quizás, el crecimiento del mercado interno y de la demanda de productos hortofrutícolas para procesar por parte de compañías agroalimentarias nacionales y multinacionales. Esto ocurrió también porque los estilos de vida fueron modificando los patrones de consumo de las familias mexicanas en un proceso que puede asumirse como inherente a la modernización.
Cuadro 1
Composición de la superficie cosechada de los Principales grupos de cultivos.
1970, 1980, 1985 y 1991 Valor Producción 1991 1970 1980 1985 1991 Valor % Granos 84.8 73.2 74.5 69.3 8012.7 36.8 Oleaginosas 4.9 7.1 6.0 5.9 1879.0 8.6 Forrajes 8.1 16.7 16.2 16.8 3132.5 14.4 Hortalizas 1.3 2.0 2.1 3.0 4553.1 20.9 Frutas 1.0 1.1 1.2 5.0 4197.6 19.3 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 Total (12061) (12534) (14499) (15070) 21774.9 Fuente: (Barrón, 1992)
En el anterior cuadro, se puede observar que la tendencia hacia el incremento de la superficie y valor de la producción hortofrutícola que modifican la composición de la estructura agrícola por grupos de cultivo, era ya visible desde los años setenta.
En el periodo anterior a la firma del TLCAN (que va de 1970 a 1991), disminuye la superficie dedicada a la producción de granos y crece la superficie dedicada a la producción de hortalizas y frutas, básicamente por la expansión de la demanda interna. Para 1991, el 8% de la
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superficie cosechada de frutas y hortalizas representaba casi el 20% del valor total de la producción agrícola.
La tendencia creciente en la producción de hortalizas en el período posterior, es uno de los rasgos resultantes de la nueva fase de la reestructuración agrícola que también es catalizada por el TLCAN. Frente al cultivo de granos (maíz y frijol) es posible apreciar el crecimiento de la importancia de estos cultivos en los siguientes gráficos, en los que hemos considerado para el
cálculo, sólo los cultivos de las hortalizas más importantes, como tomate, chile, lechuga, cebolla,
zanahoria, ajo, col, coliflor, brócoli, pepino, berenjena, rábano, espárrago y pimiento. Gráfico 5 Gráfico 6
Fuente: Elaboración propia en base a datos de Oeidrus [http://www.oeidrus-zacatecas.gob.mx/oeidrus_zac/], Secretaríade Desarrollo Agropecuario del Gobierno del estado de Zacatecas.
La producción de hortalizas se incrementó en el período que va de 1990 al 2008, al pasar de 4.6 a 7.6 millones de toneladas respectivamente (un aumento de 62%). En el año 2007 hubo una cifra record de producción (7.9 Millones de toneladas).
Lara (2005:109) ha utilizado el término de horticulturización para referirse (de modo análogo a la ganaderización) al proceso de expansión creciente de la producción hortofrutícola que ha venido sucediendo en los últimos 40 años en México, y que se ha producido especialmente en las regiones del norte y centro del país. Este proceso se ha caracterizado más por el incremento en los rendimientos y el valor de la producción, que por el aumento de la superficie cosechada, como se aprecia en estos gráficos.
Efectivamente, visto el periodo 1990-2008, se puede apreciar el constante aumento de los rendimientos por hectárea en los principales cultivos de hortalizas, sobre todo en el caso del tomate, cuyos rendimientos promedio por hectárea han pasado de las 23 toneladas a las 40 en los extremos del período.
83 Gráfico 7 Gráfico 8
Fuente: Elaboración propia en base a datos de Oeidrus [http://www.oeidrus-zacatecas.gob.mx/oeidrus_zac/], Secretaríade Desarrollo Agropecuario del Gobierno del estado de Zacatecas.
En la actualidad, la producción de hortalizas y frutas es la que mayor dinamismo ha presentado, sobre todo desde que el TLCAN convirtió a México en el principal proveedor de estos productos a Estados Unidos. En 2008 proveyó el 58% del valor total de las importaciones norteamericanas de hortalizas y el 27% del de frutas. Ocupa el tercer lugar, después de China y Canadá, como proveedor de frutas y hortalizas procesadas. En 2008, México suplió el 11% de las importaciones estadounidenses en este rubro de otros países. En lo particular, la exportación de tomate39 dentro del conjunto de hortalizas ha adquirido suma importancia, pues en 2007 representaron el 78.7% del valor total de las compras norteamericanas al mundo de este producto; las de lechuga el 61.5% y las de coles el 77% (Leos y Cruz; 2010:15-16).
Algunas investigadoras (Barrón; 2001; López; 2002 y Lara; 2005) han asegurado que la apertura comercial ha sido el factor determinante en el incremento de la producción y exportación de estos productos y, correlativamente, también en el crecimiento de la demanda de mano de obra para su cultivo. En la apreciación de Lara (2005), esto también ha dado lugar a su vez a un incremento en la intensificación en el uso de fuerza de trabajo de familias de jornaleros migrantes indígenas (incluidos infantes) provenientes de las regiones más pobres del país (especialmente del sur) que acuden tanto a los mercados de trabajo consolidados, como los que han emergido con lo que puede calificarse de un ‘boom’ hortofrutícola.
39
La exportación de tomates para mercado fresco a Estados Unidos se ha incrementado en cantidad y valor. Las exportaciones en el período enero-junio de 2010 fue de 934 mil toneladas -un incremento del 38% con respecto al mismo periodo en 2009-. En diciembre de 2009 el precio de la caja de 25 libras fue de $10 dólares, triplicándose en febrero de 2010. Del total exportado en 2009, el 34% correspondió a tomates de invernadero, un incremento del 4% con respecto al año anterior (En http://www.hortalizas.com/noticias/?storyid=2502).
84 La horticulturización ha aumentado el número de jornales necesarios para dar salida a una cosecha de más de 7 y medio millones de toneladas (sólo de las principales hortalizas) en la actualidad. En el caso de la producción de tomate, por ejemplo, se han estimado como necesarias 65 jornadas en promedio por hectárea. Así, para cosechar las más de 50 mil hectáreas anuales de tomate son necesarias más de 3.25 millones de jornadas de trabajo sólo en este cultivo, de las cuales, el 70% corresponden a cosecha, corte y acarreo (24 para cosecha, 20 al corte y 4 al acarreo). Estas actividades las pueden realizar jornaleros no especializados, pues el resto (plantación, desarrollo, riego, fertilización, control de plagas, etc.) requieren cierto tipo de especialización (Barrón et al.; 1998).
Geográficamente, la proporción más importante de la producción de hortalizas se concentra en unas cuantas entidades. Sinaloa despliega más del 50% de la superficie cosechada de tomate40 en el país y más del 30% del resto de las principales hortalizas de exportación (calabacita, chile fresco y pepino). La concentración espacial explica también que Sinaloa sea el primer mercado de trabajo agrícola, ya que absorbe entre 150 y 200 mil jornaleros durante la temporada de cosecha. Baja California ocupa el segundo lugar en la explotación de tomate y otras hortalizas, y emplea cada año entre 35 y 50 mil jornaleros aproximadamente (Barrón; 2007b:132).
Asimismo, la producción de diversas hortalizas con muchas variedades como el chile, está muy extendida en todo el país, aunque cinco estados concentran más del 50% de la superficie plantada y 60% de la producción total (Sinaloa, Chihuahua, Guanajuato, Sonora y Zacatecas). El corte del fresco en una temporada anual amplía en muchos estados la demanda de jornaleros al año. Barrón ha calculado que se requieren en este caso alrededor de 93 jornadas de trabajo por hectárea entre siembra y cosecha (Barrón; 2007b:133).
Otras concentraciones menores de jornaleros se presentan temporalmente en muchas zonas en las que hay distintos tipos de cultivos de hortalizas y frutales, pues las condiciones de suelo y clima son diversos pero propicios y existen en prácticamente todo el territorio. Hay producción de frutales en la mayor parte del país. En las tierras tropicales del sur se producen mango, limón, piña, etc. En las tierras templadas del norte y centro se producen la pera, la manzana, la ciruela, la uva. En el centro, la fresa, el melón, etc.
40 Sinaloa es el principal productor y exportador de tomate fresco durante la temporada de invierno (Octubre-Mayo).
Otros productores importantes son Michoacán, Jalisco y Baja California Sur. Los productores de Sinaloa han conseguido que el uso de variedades de larga vida, riego por goteo y el acolchado plástico les ayuden a mantener altos niveles de rendimiento. Mientras que en la temporada de verano (Mayo-Octubre), Baja California toma el relevo, seguido por los estados de Michoacán, Jalisco, Morelos y Zacatecas.
85 Hemos hecho una selección de los principales cultivos de frutales en el país (cítricos, durazno, fresa, granada guayaba, lima, limón, mandarina, mango, manzana, melón, membrillo, naranja, nopalito, papaya, pera, perón, plátano, sandía, tuna y uva) a los cuales hemos sumado otros dos cultivos que por su importancia en términos de superficie cosechada, producción y valor de la producción, representan una demanda importante de fuerza de trabajo jornalera que es atraída a regiones específicas del país. Este es el caso del tabaco en el que se utiliza principalmente mano de obra de familias indígenas y se cultiva principalmente en Nayarit y Veracruz y en pequeñas áreas de Jalisco y Chiapas; y el café que se siembra en Veracruz y Chiapas. No obstante que algunos reportes periodísticos hablan de la decadencia del tabaco, pues en los últimos años se ha venido reduciendo de manera importante la superficie cosechada (5 mil 919 hectáreas en 2008 con respecto a 31 mil 989 en 1998) y el volumen de producción (11 mil 441 toneladas en 2008 con respecto a 48 mil 743 toneladas en 1998) como resultado que se atribuye al impacto de las campañas de salud y mayores restricciones comerciales. Algunos otros reportes hablan de que una parte creciente de la producción nacional de tabaco se está sustituyendo con producción de otros países, pues el volumen de ventas de cigarrillos se ha reducido menos sensiblemente en los últimos años.
En otro caso, la producción de agave viene aumentando en los últimos años como resultado del crecimiento del mercado del tequila, aunque en el período considerado se observan altibajos considerables en la producción, en parte debido a que otras zonas del país que no cuentan con la denominación de origen para la producción de tequila se han agregado con pocos buenos resultados. Al 2008 se cosecharon 19 mil 032 hectáreas y se obtuvo un volumen de producción de 1 millón 795 mil toneladas que es una cifra record en dicho período.
Gráfico 9 Gráfico 10
Fuente: Elaboración propia en base a datos de Oeidrus [http://www.oeidrus-zacatecas.gob.mx/oeidrus_zac/], Secretaríade Desarrollo Agropecuario del Gobierno del estado de Zacatecas.
86 Como se observa en los anteriores cuadros, vista la evolución de estos cultivos en el período, ha habido un aumento de la producción de frutales (más otros cultivos seleccionados), pues su producción ha pasado de 10.2 millones de toneladas en 1990 a 17.4 millones de toneladas en 2008 (un aumento del 70% en el período). En tanto que el valor de la producción ha pasado de 6 mil 320 millones de pesos a 39 mil 663 en los extremos del período (un incremento de 527%).
Es claro que hay que considerar que la magnitud de demanda de jornaleros asociado al aumento exponencial de la producción de hortalizas y frutales, así como el perfil de ocupación se modifican dependiendo del sistema de producción, por lo que no necesariamente hay aumentos proporcionales en la cantidad de trabajadores cuando aumenta la producción de ciertos cultivos, o bien, se modifica el perfil de especialización, edad, sexo, etc., cuando ocurren cambios significativos en los sistemas de producción, este es el caso de la producción de hortalizas en invernaderos que viene creciendo rápidamente en los últimos años. Por ello, Barrón (2007b:132) ha señalado que el aumento de la producción de hortalizas debido al incremento de las exportaciones y de la demanda interna ya no aumentan sensiblemente la demanda de mano de obra, lo que sugiere que el mercado de trabajo ha llegado a su cenit y que no experimentará una expansión considerable en los siguientes años. Esto habría que analizarlo detenidamente, pues para empezar hay cifras de producción record en algunos cultivos y persisten los problemas para cuantificar con más o menos precisión la cantidad de jornaleros.
No obstante, es cierto que las mejoras en los modos técnicos, así como los aumentos en la intensidad del trabajo, han modificado más pronunciadamente las características del mercado de mano de obra de jornaleros agrícolas en los últimos años. Eventualmente, el crecimiento de una producción más tecnificada y bajo ambientes protegidos, implicarán una mayor segmentación de la misma. El trabajo familiar de jornaleros permanecerá en las zonas en las que se produce a cielo abierto, mientras que en los ambientes protegidos habrá una mayor especialización y segmentación y se observarán más ciertas normas laborales y regulaciones sobre inocuidad y calidad para acceder a los mercados de exportación, donde se encuentran los mayores dividendos.
En este sentido, cabe agregar que en los últimos años, la tendencia de la producción de cultivos de hortalizas en invernadero en México ha presentado incrementos considerables. Para 1999, el país contaba con 721 hectáreas de invernadero41. En 2006 se estima que ascendió a 3,200.
41 Según datos del Censo Agropecuario 2007 (VIII Censo Agrícola Ganadero y Forestal 2009), globalmente, existen
en México 18 mil 127 unidades de producción con invernaderos, los que ocupan una superficie de 12 mil 530 hectáreas. De las unidades de producción registradas, sólo 7 mil 857 reportan ventas. El 17% de las unidades de
87 Según datos de SAGARPA, en el 2008 se estimaban más de 9 mil hectáreas dedicadas a producción protegida de hortalizas, desde las 721 registradas en 1999. La Asociación Mexicana de Horticultura Protegida (AMHPAC) ha estimado que en la actualidad existen cerca de 15 mil hectáreas según el “Estudio de Oportunidades Externas para el Desarrollo de la Inteligencia Comercial del Mercado de Exportación de la Horticultura Protegida Nacional” que se implementó en la zona noroeste de México desde 1999. En su oportunidad, la producción que se puede lograr de hortalizas (dependiendo del paquete tecnológico) es de 200 a 400 toneladas por hectárea en pepino y de 200 a 600 en tomate, lo que representa un rendimiento 500% superior que en la producción a cielo abierto y con una mayor calidad. De la agricultura bajo ambiente protegido, la mayoría de la superficie se dedica a hortalizas, de la que en 2007, el 87% se destinaban a la exportación hacia Estados Unidos, 9% a la Unión Europea, el 1% a Japón y el resto a otros países. El terreno ganado por la producción de hortalizas en invernadero y su dinamismo es explicado por el creciente interés de los inversionistas nacionales y extranjeros, pues el TLCAN facilita el acceso al mercado Norteamericano, especialmente en invierno cuando los precios son más elevados42 (Dennis; 2007:11).
En los últimos años, estos sistemas se han expandido a 19 entidades; aunque el 84% de la superficie se concentra en los estados de Sinaloa, Jalisco, Baja California Sur, Baja California, Sonora y Estado de México. Otros estados se han podido agregar y su producción está creciendo como la de Chihuahua, Zacatecas, Guanajuato y Coahuila, debido a apoyos financieros de algunos programas del gobierno federal y de los gobiernos estatales dentro de los cuales, el de Agricultura Bajo Ambiente Controlado (ABAC) es el de mayor importancia. Así, también en la producción hortícola de invernadero se observa un patrón de elevada concentración, aunque es posible que más regiones se incorporen, pues la mayor parte ofrece condiciones para la producción, con la salvedad del clima y del nivel de tecnificación correspondiente a éstos (Denis; 2007).
Por ejemplo, hace una década, los horticultores de Sinaloa sembraban hasta 82 mil hectáreas a cielo abierto de diferentes hortalizas (tomate, chile, calabacita, berenjena, pepino, producción cuentan con el invernadero hasta hace 1 año, el 27% desde 1 a 2 años, el 20% desde hace 2 a 5 años. Esto es, el 37% de los invernaderos no tienen más de 2 años o bien, el 64% no tienen más de 5 años. El restante 36% tiene más de 5 años, o bien, no se especificó suficientemente.
42
La superficie total sembrada de tomates en México decrece año con año, desde 85,000 hectáreas en 1990 a 75,000 en el 2000, y unas 58,300 en 2010. No obstante, los rendimientos promedio se han incrementado debido a avances tecnológicos y a la producción en ambientes protegidos (invernaderos), pasando de 23 toneladas por hectárea en 1990 a 39 en 2010. La producción de invernadero se concentra principalmente en los estados de Sinaloa, Baja California y Jalisco, aunque también está creciendo en Colima, México, Hidalgo, Michoacán, Querétaro, San Luis Potosí, Sonora, y Zacatecas (En: http://www.hortalizas.com/noticias/?storyid=2502).
88 ejotes, etc.) y ocupaban a más de 200 mil jornaleros anualmente, pero una parte creciente de agricultores está incursionando en la agricultura de ambientes protegidos por que proporcionan grandes ventajas, pues se reduce al máximo el uso de químicos por la ausencia de plagas. Así, la superficie cosechada a cielo abierto se redujo al cierre del 2009 a 43 mil hectáreas y aumentó en 2 mil 873 la de invernadero y mallas sombra, con lo que se han comercializado 717 mil toneladas de diferentes productos de exportación con un valor de 727.7 millones de dólares (134 menores no obstante a la de 2008). Los invernaderos de legumbres para exportación habilitan 873 hectáreas y producen 170 mil toneladas. Esto mismo viene reduciendo la demanda de jornaleros y modificando sus perfiles de ocupación (Cabrera, 2009).
Sepúlveda y Miranda (2006), señalan que la demanda de jornaleros está siendo moldeada precisamente por dos tendencias relacionadas con el aumento de la productividad de las explotaciones hortofrutícolas pero también con el avance de su modernización técnica. La primera, incrementa la demanda por el aumento de las unidades y los rendimientos, y la segunda, disminuye la demanda debido a transformaciones técnicas y laborales que son impulsadas en aras de alcanzar la mayor rentabilidad en los mercados de exportación cumpliendo con la serie de regulaciones implicadas en las buenas prácticas agrícolas, lo que está llevando a la sedentarización de una parte creciente de trabajadores agrícolas (la trasmutación de jornaleros migrantes temporales en obreros agrícolas regulares locales) en las zonas de agricultura más modernizada del