CHAPTER 4 – DATA ANALYSIS AND RESULTS
4.3 Case Analysis of R1: Evolution of the U.S electric utility industry
Jacinto Jijón nació el 11 de diciembre de 1890, hijo de Manuel Jijón Larrea y Dolores Caamaño y Almada214. En sus primeros años fue educado por Jacinto Pankeri, un
213 Jacinto Jijón y Caamaño, La Civilización será salvada por los principios morales: declaraciones
del Jefe Conservador del Ecuador, Jacinto Jijón y Caamaño, en Archivo Histórico del Ministerio de
Cultura y Patrimonio, sede Quito (AHMCYP-Q), sección Manuscritos, Fondo Mariano Suárez Veintimilla, carpeta ADQ.46.1.7/g.
214 Jorge Raúl Orbe Villalba, Jacinto Jijón y Caamaño, Monografía de Licenciatura, Quito, PUCE, 1968, pp. 17-18.
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sacerdote salesiano austríaco de nacimiento, maestro en su tierra natal y en Italia215. Pankeri era un gran coleccionista y amante de la arqueología216, podría deducirse que fue la primera figura no familiar y de gran influencia para Jijón y Caamaño.
Durante su infancia Jacinto Jijón no tuvo un contacto normal con los niños de su edad, la mayor parte de su tiempo se rodeó de amistades mayores. Benjamín Cháves fue el único amigo de su infancia que perduró en el tiempo y, posteriormente, fue favorecido con la venta casi “exclusiva de los casimires de la fábrica, con lo cual el amigo de su infancia llegó a hacer fortuna”.217
La personalidad de Jijón se iba definiendo desde muy tempano, en 1910 existieron problemas limítrofes con Perú y se organizaron múltiples frentes de defensa. Su participación política se concentró en otorgar beneficios económicos para las tropas. “En todo el país se alistaban para la guerra. Se forma el Batallón Universitario. Allí estaba Don Jacinto, presto siempre para defender a su amada Patria. De sus fábricas proporcionó ponchos, frazadas y telas para vestidos y con dinero contribuyó a la defensa nacional”218.
Además de Pankeri, Jijón recibió la notable influencia de Federico González Suárez. En 1906, poco antes de la muerte de su padre, conoció al obispo quiteño con quien inició su proceso de sensibilización con la doctrina católica, prueba de ello es que en 1906 figura entre los fundadores del Centro Católico de Obreros (CCO). Para 1908 se graduó de bachiller en Filosofía y Letras del colegio jesuita San Gabriel. Inmediatamente inició sus estudios en arquitectura y jurisprudencia219.
La cercanía que tuvo con González Suárez le llevó a definir y profundizar su interés por la investigación histórica y arqueológica220. Juntos, convocaron a un grupo selecto de jóvenes (entre ellos Luis F. Borja, Cristóbal Gangotena, Carlos Larrea, entre otros) para fundar la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos en 1909. Dentro del grupo se prohibieron las filiaciones políticas, pues su mentor condenaba las prácticas partidistas
215 Donde fue maestro de primeras letras de Benito Mussolini, Ibíd., p. 19.
216Ibíd., p. 20. En efecto, existe correspondencia cruzada en el año de 1924 entre Jacinto Jijón y su primer maestro Jacinto Pankeri, seguramente guardaron una fuerte amistad y un especial nexo, ver AHMCYP-Q, Sección Manuscritos, Colección Jacinto Jijón y Caamaño, carpetas JJC01909, JJC01917, JJC01915.
217 José María Vargas, OP, Jacinto Jijón y Caamaño: su vida y su museo de arqueología y arte
ecuatorianos, Quito, Santo Domingo, 1971, p. 14. Benjamín Chaves logró comercializar el 40% de
la producción de telas de las fábricas pertenecientes a la familia Jijón, también cruzó correspondencia de carácter personal con Jacinto durante sus diversos episodios de exilio político, ver AHMCYP-Q, Sección Manuscritos, Colección Jacinto Jijón y Caamaño, carpetas JJC01920, JJC01930, JJC01929.
218 Jorge Raúl Orbe Villalba, Jacinto Jijón…, p. 23. 219 Jacinto Jijón y Caamaño, La Civilización… 220 José María Vargas, Jacinto Jijón…, p. 14.
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directas. Sin embargo, después de la muerte de González Suárez, en 1917, cada uno de los jóvenes adquirió una postura221.
Inicialmente, se apegó al conservadurismo sin afiliarse al Partido. Para 1924 organizó desde su hacienda de San José del Ambi (Urcuquí, Imbabura) una revuelta armada que movilizó a campesinos y trabajadores de las haciendas capitaneados por algunos líderes conservadores. Después de este episodio los dirigentes conservadores le solicitaron a Jijón asumir la dirección política de sus filas222.
En el año de 1924, andaba [Jacinto Jijón] en una revolución de la que era jefe el doctor Aparicio Rivadeneira. Lo derrotaron, pero cuando llegó a Quito se encontró con una manifestación popular realmente grandiosa. Fue entonces cuando los altos jefes del Partido Conservador le pidieron que se hiciese cargo de la jefatura suprema del partido. No aceptó. Pidió que se reuniera la Asamblea general. Entonces el Partido tenía tres jefes de igual categoría: el doctor Aparicio Rivadeneira, don Fernando Pérez y don Rafael María Arízaga. En el mes de octubre de 1925, lo eligieron Director del Partido. Tenía treinta y cinco años223.
Es de particular interés recopilar la información disponible acerca de la rebelión protagonizada por Jacinto Jijón, pues fue la única ocasión en la que este líder actuó en una forma directamente violenta para defender su ideología, intereses políticos y el proyecto regional norserrano. Además, este evento dio inicio no solo a su carrera política sino a una restructuración interna del Partido Conservador Ecuatoriano (PCE).
El origen del movimiento subversivo fue un supuesto fraude electoral acontecido en las candidaturas a la presidencia de 1924, varios fueron los candidatos, sin embargo,
de todos ellos, los que contaban con mayores probabilidades de triunfo por el fervor y número de partidarios eran el Coronel Juan Manuel Lasso y Don Jacinto Jijón y Caamaño
(…) [cuando llegaron las elecciones] los partidarios del Coronel Juan Manuel Lasso, de
Jacinto Jijón y Caamaño y de J. Federico Intriago, si no fueron dispersados a palos, apenas lograron poner unos pocos miles de votos .El candidato ya había sido electo, pero no por la libertad de sufragio, sino por el fraude224.
Varios conservadores justificaron la intervención política a través de la acción armada directa puesto que, en el contexto, la única posibilidad viable de denunciar la corrupción del liberalismo era la rebelión225. Tal fue el caso de Isaac Barrera quien afirmó que “alguien debía tomar la bandera de la democracia y de la reivindicación. Don Jacinto la levantó muy alto y era interesante anotar esta actitud política para exponer cómo el
221Ibíd., pp. 18-19. 222Ibíd., p. 7.
223 Jacinto Jijón y Caamaño, La Civilización…
224 Oscar Efrén Reyes, Breve Historia General del Ecuador, tomos II y III, Quito, Editorial Fray Jodoco Ricke, 1960, p. 734. Al parecer el autor Jorge Orbe Villalba asume que en 1924 Jacinto Jijón se había candidatizado a la presidencia, Jacinto Jijón…, p. 40.
225“…las circunstancias de la política ecuatoriana obligaron a Jijón a intervenir en una revolución
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intelectual no hacía sombra al ciudadano, que creía cumplir con su deber entregándose también con fe y pasión a la política, como se había entregado a la ciencia”226.
Como todo acontecimiento político armado, terminó levantando una imagen épica para quienes participaban de sus demandas. Manuel Sotomayor y Luna, quien fue su compañero en la acción, indicó que
Jacinto, estuvo en el puesto de peligro y nos costó dificultad el que se retirase, cuando
todo estuvo perdido… Mas no se crea que la derrota nos desalentó. La presencia de
ánimo de Jacinto era admirable. Su tranquilidad asombrosa. Conformidad mayor no era posible esperar. Soportaba con inquebrantable paciencia las marchas forzadas, el hambre y el frío227.
En contraste, la declaración del propio Jacinto Jijón explicaba, de manera más racional,
Sentí tener que apelar a la fuerza para combatir al gobierno del doctor Córdova, pero de
qué otra manera podía hacerlo (…) cuando impera la tiranía hay que derrocarla violentamente. Una revolución es la suprema de las resoluciones, mas hay casos en que no cabe otra medida. Permitir la administración del doctor Córdova, era tolerar la completa destrucción de la República. Tener que sacrificar vidas, es terrible, impresionante, pero qué se va a hacer, si la Patria lo exige228.
Finalmente, el conservador Salvador Lara encuentra una explicación para los sucesos acaecidos en la subordinación de El Ambi más bien ligada a la necesidad histórica de restructuración del liberalismo oligárquico
Jijón luchaba en aquellos tiempos por una reforma integral frente a los abusos gubernamentales de un régimen fundado en la imposición unipartidista y cuasi totalitaria: por eso auspició la publicación de periódicos que defendieran la libertad religiosa, la de enseñanza y la de sufragio conculcadas sistemáticamente por el liberalismo-radical; y cuando todo arbitrio pacífico para reconquistar esas garantías se volvió inútil, Jijón y Caamaño supo combatir a un gobierno caduco y corrupto inclusive con las armas en la mano: fue entonces derrotado, pero no vencido, y aunque conoció la amargura de la proscripción, su gesto interpretó anticipadamente el ansia de una juventud cansada del fraude y de la descomposición gubernamentales y abrió paso a la transformación militar del 9 de Julio de 1925. Muchos de los Jefes que le habían combatido y derrotado en nombre de la Constitución, aparecieron entonces quebrantando aquella misma Carta Fundamental para impedir que el Ecuador se hundiera ¡El tiempo había terminado por dar la razón al caudillo conservador en su alzamiento armado!229.
Jacinto Jijón logró regresar de su exilio en 1925, cuando transcurría el gobierno de la junta de militares jóvenes, la llamada Revolución Juliana230. Su precedente derrota militar no lo desalentó de participar políticamente, a su retorno encontró condiciones políticas y sociales radicalmente distintas. Ellas le motivaron a asumir la dirección del PCE y a reformular los principios y estatutos del mismo en relación con la nueva coyuntura y a la
226 Isaac J. Barrera, Historiografía del Ecuador, México, Juz, 1956, p. 83.
227 Lucas Noespino, “El Sr. Jacinto Jijón y Caamaño manifiesta sus impresiones políticas y de
viaje para «El Comercio»”, en El Comercio, diario independiente, Quito, 12 de agosto de 1925.
228Ibíd.
229 Jorge Salvador Lara, Un gran ecuatoriano: Jacinto Jijón y Caamaño, Quito, Imprenta El Quiteño Libre, 1964, pp. 9-10.
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demanda de relacionarse con los sectores de trabajadores, clases medias emergentes, entre otros231.
Corresponde a la Asamblea reunida en Quito el año de 1925, reformar los enunciados conservadores, para adaptarlos al ambiente reconociendo todo organismo que no es capaz de renovarse, está de antemano condenado a desaparecer. El problema social se ha puesto en auge y es preciso enfocarlo con resolución y valentía y de acuerdo con el pensamiento de León XIII expresado en la luminosa Encíclica Rerum Novarum232.
Para continuar con el relato de la vida política de Jacinto, es necesario explicar que debido a su activismo político fue varias veces censurado e impedido de vivir en el país o emitir opiniones políticas.
Ha sido desterrado del país tres veces; ha estado en las cárceles en cuatro ocasiones; ha sufrido pérdidas cuantiosas en sus intereses económicos; ha sido y es perseguido constantemente por sus enemigos políticos; y de tantos sacrificios y sinsabores el menor de ellos ha sido el de su dinero empleado con largueza para el sostenimiento de la
propaganda política del Partido (…) en más de cinco lustros de constante trabajo, ha
logrado infundir una renovada vitalidad al Partido Conservador, lo que nadie puede negar cuando en la hora actual ha podido llevar a las urnas a más de ciento diez mil ciudadanos233.
Pero sus exilios y las reprimendas que se le imponían desde los regímenes liberales no se realizaban sin sustento sino que, efectivamente, el líder conservador parecía ser una amenaza política latente. Una evidencia de ello es que en el año de 1927 Jijón intentó introducir al país armas provenientes de Nueva York234. No se especifica la cantidad de armamento o el interés de poseerlo, sin embargo, fue considerado un peligro para la estabilidad política del país.
En 1930 fue designado senador por Pichincha235, en 1933 electo como Presidente del Consejo Municipal236, y en diciembre de 1945 fue electo como primer Alcalde de Quito237. Durante su periodo de Alcalde se realizaron interesantes labores, entre las relacionadas con el desarrollo científico, educativo y cultural se halló la extensión del horario de atención de la biblioteca municipal, la publicación de boletines de historia y el impulso a la creación de escuelas municipales como la Eugenio Espejo y Antonio José de Sucre. Aquellas relacionadas con el desarrollo urbano fueron la adquisición de la empresa de
231 Precisamente en la Asamblea de 1925 se expidió una reforma al programa y estatutos conservadores. Ver Jacinto Jijón y Julio Tobar Donoso, Programa y estatutos del Partido Conservador Ecuatoriano y su exposición doctrinaria: Riobamba 1926, Quito, Tipografía de la
Prensa Católica, 1926.
232S/A, “Historia del Partido Conservador”, El Debate, diario conservador de la mañana, Quito, 24 de mayo de 1942.
233 Segundo F. Ayala, Un ilustre ecuatoriano: semblanza y bibliografía de Don Jacinto Jijón y
Caamaño, Quito, Plenitud, 1948, pp. 14-15.
234 Isidro Ayora, Mensaje del Presidente a la Asamblea Nacional, Quito, Imprenta Nacional, 1928, p. 9
235 José María Vargas, Jacinto Jijón…, p. 43. 236 Jorge Orbe Villalba, Jacinto Jijón…, p. 40. 237 José María Vargas, Jacinto Jijón…, p. 52.
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energía eléctrica “The Quito Electric Light & Power Company”, planificación urbana, construcción de viviendas populares, construcción del primer barrio obrero238 , adquisición de balnearios privados para convertirlos en municipales, repavimentación calles y construcción del Estadio Olímpico239. Finalmente, estableció algunas medida progresistas en cuanto al desempeño laboral, ejemplo de ello fue el establecimiento del salario familiar para los empleados municipales.
Para Salvador Lara la municipalización de la empresa eléctrica de Quito significó un control sobre las tarifas, lucha contra el monopolio y también el avance en la construcción de una nueva central hidroeléctrica ubicada en Guangopolo. Su lucha frente al aumento desmedido de tarifas, no solo se expresó en la luz eléctrica sino también en la adquisición de buses para la circulación en la ciudad de Quito. Además, “luchó por mantener la Empresa de Abastos Municipales para proveer al pueblo de artículos de primera necesidad a bajos precios”240.
Según varios autores, las preocupaciones políticas de Jijón estuvieron directamente vinculadas con acciones que contribuyeron a la construcción de un proyecto social concreto.
Jamás tuvo la posición de un capitalista burgués, fue, frente al neo-capitalismo exportador que se alza rampante conculcando los derechos de los trabajadores, uno de los pioneros en el Ecuador de las doctrinas sociales pontificias contenidas en la Encíclica Rerum
Novarum (…) [Su especial comprensión] de los problemas sociales es la que permitió que
el notable industrial jamás tuviese conflictos con sus obreros, para quienes fue más un protector generoso y un amigo servicial que un patrono como lo han reconocido hasta sus adversarios políticos241.
Cerraremos esta breve descripción política del personaje con su participación como candidato a la Presidencia de la República en 1939. Se enfrentó en los comicios a José María Velasco Ibarra y a Carlos Alberto Arroyo del Río. Obtuvo el tercer puesto.
Acabamos de pasar por una de las pruebas más duras de la vida del Partido Conservador, y nos ha venido a la memoria la acción de armas de San José del Ambi, cuando toda la máquina guerrera del gobierno se precipitó sobre las fuerzas conservadoras
gallardamente guiadas por don Jacinto Jijón y Caamaño (…) No ha sufrido una derrota el
Partido Conservador. Ha sido sí víctima una vez más, en la historia de cuarenta y cinco años, de la conculcación desembocada del liberalismo en el Poder, y de la ingratitud de tantos que si aun son y existen, es gracias a los esfuerzos constantes y a la lucha sin tregua que en defensa de los derechos de los ciudadanos y humanos ha sostenido el Partido242.
238Ibíd., pp. 54-55.
239 Jorge Raúl Orbe Villalba, Jacinto Jijón…, pp. 40-41. 240 Jorge Salvador Lara, Un gran…, pp. 10-11.
241Ibíd.
242S/A, “El Conservadorismo en derrota”, en El Debate: diario conservador de la mañana, Quito, 12 de enero de 1940.
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A lo largo del siglo XX, los conservadores se encontraron en un permanente conflicto con el gobierno, no solamente porque su carácter y autoproclamación como liberal, sino representaba un proyecto nacional distinto al suyo. Es decir, tras la institucionalidad se encontraban intereses de un sector poblacional que distaba considerablemente de las aspiraciones de la elite tradicional que estaba aliada al conservadurismo.
Jijón y Caamaño, como individuo encarnó la condición de la elite tradicional nor-serrana, fue heredero de una tradición colonial de dominación hacendataria, obrajera, gamonal. Sin embargo, al mismo tiempo era un industrial progresista, reformador y un activista político.
Estas dos facetas seguramente se hallan plasmadas en su forma particular de administración empresarial. Sus industrias y haciendas fueron el lugar en el cual se expresaría la política conservadora, el interés económico, la búsqueda de rentabilidad, el proyecto regional y la acción social católica.
Es muy importante destacar su aporte teórico y crítico político presente en La política conservadora, publicada en 1929. Fue un compendio de dos volúmenes en los que se
expresaba el surgimiento del conservadurismo como doctrina política, social y filosófica. Además proporcionaba una mirada crítica del Estado liberal, sus orígenes y la propensión que tuvo al ataque a la religiosidad católica. En el segundo volumen se constituyó un análisis coyuntural de la política ecuatoriana y de los retos y propuestas conservadoras para aquel contexto. Es posible encontrar en la obra completa la concepción de Jijón en torno a la doctrina social de la Iglesia, la labor política y el rol social de la aristocracia. Además de una figura política e industrial, Jacinto Jijón fue un intelectual, apasionado por la historia y la arqueología, sobre esta dimensión de su vida existe abundante historiografía. Por no hallarse en relación directa con nuestro interés de estudio la dejaremos de lado. Lo único que atañe a nuestro argumento es enunciar que probablemente su concepción sobre el mundo indígena estuvo altamente influenciada por los estudios antropológicos y etnográficos que realizaba ocasionalmente. En este sentido, sostuvo un abierto debate con Pío Jaramillo Alvarado, quien argumentaba en su obra más importante El indio ecuatoriano, los progresos que el liberalismo y sus gobiernos
habían significado para los indígenas. También se enunciaban tareas pendientes y perspectivas para mejorar las condiciones de vida; así mismo, este libro es considerado
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como una obra importante para retratar la realidad de los indígenas y campesinos a inicios del siglo XX243.
Jacinto Jijón, además de su militancia política e interés en las ciencias sociales, fue un heredero de las elites terratenientes coloniales. Su familia había acumulado propiedades y pequeñas industrias.
En sus antepasados tenía modelos de hombres progresistas. Les imitó, y con su ingenio, dinamismo y conocimientos dió un impulso gigantesco a la industria textil instalando nuevas fábricas, importando nueva maquinaria y sobre todo proporcionando un trato justo,
digno, humano a sus trabajadores (…) [como católico practicante] los pobres fueron los
preferidos de su munífico corazón y la Encíclica Rerum Novarum, su inspiración. Para
ellos fundó El Barrio Obrero; para sus hijos, escuelas populares. Estableció el salario familiar. En su caritativa mano terminaron muchos problemas244.
Aunque todos sus biógrafos han reconocido en Jijón un sentido altruista, no mencionan sino escuetamente los mecanismos que él utilizaba para mantener relaciones tan cercanas a los trabajadores. Así mismo, todos han reconocido que su familia tradicionalmente se había dedicado a la producción textil, sin embargo, no se profundiza acerca de su rol como industrial.
Siguiendo los planteamientos de Maiguashca, Jacinto Jijón fue un hombre que expresó toda la tendencia de un sector social. Es por ello que el interés de esta investigación se halla precisamente en descubrir la faceta industrial y agrícola de Jijón, pero no en base a una explicación del personaje sino de las lógicas que caracterizaron al complejo productivo. En el tercer capítulo se abordará esta temática.