6.4 Case Studies
6.4.2 Case Study 1: Identifying vulnerable projects in Maven Repository
Esta actividad turística, y sobre todo la vuelta estacional al pueblo por el verano de los que en su día emigraron, ha llevado en muchos lugares a rescatar costumbres y tradiciones del pasado, cuando no a «inventárselas», de cara a ofrecer al turista de interior una amplia gama de actividades relacionadas con la vida de antaño. El mes de agosto está plagado de veranos y semanas culturales en los que se recrean labores antiguas —siega, trilla, lavado de ropa—, donde se comparte el escenario con algún grupo folklórico o artista local, y donde tampoco faltan las actividades deportivas, teatrales y un capítulo dedicado a los juegos. Las conferencias y sobre todo las exposiciones están presentes, así como la colaboración de algún estudioso local que hace su aportación para llenar una página del programa de fiestas con algún rasgo de la cultura local. En estos trabajos espontáneos no faltan los trabajos lexicográficos sobre «palabras olvidadas», que hacen referencia a labores o utensilios ya desaparecidos.
69 Ídem.
70 Contador: «Espacio o habitación que hay en la entrada de muchas bodegas con paredes de piedra, y techo de maderos, piedras y tierra, como en el Cerrato palentino» (Martín Criado, 1999: 91). El origen del vocablo está en que antiguamente era en ese espacio donde se contaban y repartían las cántaras de vino, según el mosto que se había metido en la bodega. Hoy, perdida esta función primitiva, se han constituido en merenderos o lugares de encuentro en los que comer un bocado y echar un trago.
71 Merienda debe entenderse en este trabajo en el sentido ribereño de 'comida tomada por la tarde-noche en compañía de otras personas, familia o amigos, para celebrar alguna fiesta o acontecimiento'.
Durante el resto del año, y en momentos precisos del calendario, se procura también prestar una cierta atención a «lo de antes»: las matanzas, la Navidad, los carnavales, el canto de las marzas —totalmente en auge—, la Semana Santa, las romerías de primavera, etcétera, constituyen un resto interesante, genuino, reconstruido o «inventado», de la cultura popular de antaño frente a las fiestas patronales, muy depreciadas en cuanto a la conservación de lo tradicional, ya que en la mayoría de los casos comparten los mismos grupos musicales de muchos decibelios transportados en un tráiler, con música pregrabada, y peñas de jóvenes que comparten el cachi72 en cualquier chamizo o local ad hoc para
pasar las fiestas. Insistimos en que al contrario de lo que hacen sus padres, estos jóvenes rara vez cantan o cuentan chismes, limitándose la mayoría de las veces a oír música enlatada.
Fruto del interés por rescatar el pasado han sido una serie de trabajos de «investigación» materializados en trabajos monográficos, que los asistentes a cursillos de promoción rural han realizado y de los que hemos hablado anteriormente.
Igualmente volvemos a mencionar las numerosas publicaciones locales, las revistillas o libros,73 prácticamente una por cada pueblo, que sacan a la luz costumbres o documentos
históricos junto a noticias locales.
Al margen de esta cultura popular, también se desarrollan conciertos, exposiciones, jornadas culturales... La Universidad de Burgos (UBU) imparte algunos de sus cursos de verano en la Ribera y el Ayuntamiento de Aranda publica la revista Biblioteca, de periodicidad anual dedicada a profundizar en temas ribereños. Esta revista es un verdadero pilar en la difusión de la cultura ribereña, con especialistas de primera fila; tras algunos números monográficos, donde se recogían artículos escritos ex profeso para esta revista, en los últimos números vienen recogiéndose las ponencias de carácter histórico de los cursos de verano.
Como colofón a esta necesariamente breve presentación sobre la zona, queremos recoger las palabras que sobre ella escribieron dos estudiosos del folklore burgalés, que veían esta comarca de forma algo diferente, recalcando con nostalgia su pasado glorioso; sin duda eran otros tiempos:
La Ribera burgalesa del Duero. Su vega se desarrolla en la parte meridional de la provincia, en un terreno fértil, de espléndidos cultivos y bosques de robles y pinos. Tiene villas y pueblos famosos cuyos nombres brillan con luz propia en las páginas de las historia de Castilla: Aranda de Duero, Coruña del Conde, Peñalba de Castro, Roa... En ellos pregonan su pasada grandeza restos de castillos, suntuosas casas solariegas y artísticos rollos.
Las ruinas de la antigua ciudad arévaco-celtíbera, y después romana, con el nombre de Clunia Colonia Sulpicia.
Los famosos Monasterios de La Aguilera y de La Vid, y la grandeza del recuerdo de Santo Domingo de Guzmán, en Caleruega.
72 En Madrid y en otros lugares de España se denominan minis. Es el vaso de plástico de por lo menos un litro de capacidad en el que se mezclan las bebidas para ser consumidas colectivamente pasándose el recipiente entre los participantes. El cachi hace referencia al continente pero también al contenido: diversas bebidas alcohólicas de alta graduación mezcladas con algún refresco. En el caso de rondas en los bares el cachi se llena con calimocho, cerveza o incluso cava.
73 Estas publicaciones locales suelen recibir nombres afectivos, denominándolas en cada lugar de una forma distintas. Suelen ser modestas publicaciones, impresas en papel corriente y normalmente carentes de fotografías, aunque hay importantes excepciones: El Soticiero (Sotillo de la Ribera) o La Fuente (Fuentemolinos), realizadas en papel de primera calidad y con fotografías en color.
Tierra de héroes, sabios y santos, siente pasión entrañable por sus tradiciones, y conserva costumbres y trajes típicos como reliquias de un pasado glorioso que recuerda con veneración. También posee su folklore de danzas que, como todas las burgalesas, tienen un aire inconfundible de honestidad y señorío, compatible con la alegría propia de todas las fiestas populares, pero con el límite que señalan siempre el decoro y la cortesía (Del Río e Inclán Leyva, 1975: 285).