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Case study of reliability indices for a key stage 2 reading pre-test

public’s” “perception of measurement error”?

11. Case study of reliability indices for a key stage 2 reading pre-test

motivo suficiente para que cuatro integrantes de una reconocida familia gaitanista hiciera un ataque contra su familia mientras se encontraba en San Francisco, Cundinamarca, municipio en el cual la familia Pradilla tenía una hacienda.

Por su parte, tanto el periódico como su autor, aprovechan el espacio brindado a este texto narrativo para reclamar al partido liberal gaitanista por los hechos ocurridos; lo cual era normal que sucediera en los periódicos oficiales de un partido o facción política durante la violencia bipartidista.

En cuanto a Ricardo Zuluaga Mejía no fue posible encontrar ninguna información diferente a que fue uno de los reporteros de El Siglo durante la década de los 40. Se intentó hablar con personas del periódico para ver si lo habían conocido y no fue posible encontrar respuesta. Tampoco se encontraron referencias sobre él en libros sobre el periodismo colombiano como A Plomo Herido de Maryluz Vallejo Mejía y Del Centenario al Bicentenario (1910-2010) de Luis Carlos Adames.

Gaitanistas los autores del atentado contra la familia de

Arturo Pradilla

Aunque los hechos no tuvieron carácter político los atacantes son de la restauración. Cómo se originaron los hechos. Uno de los ocupantes de la camioneta fue el primero en provocar el incidente. Declaraciones de testigos presenciales.

--- Por RICARDO ZULUAGA MEJIA,

De la Redacción de EL SIGLO ---

Un vulgar lance de policía, que no otra cosa es el suceso ocurrido el domingo en San Francisco, han pretendido convertirlo, algunos de sus protagonistas de consuno con la prensa liberal, en un acto de heroísmo de trascendencia nacional.

La misma prensa gaitanista ha incurrido en abiertas contradicciones sobre la manera como se desarrollaron los acontecimientos. Todavía no han podido ponerse de acuerdo sobre los supuestos gritos lanzados por los que ellos dicen atacantes conservadores, pues mientras el diario de los “restauradores” trae unos, los demás periódicos liberales hacen referencia a otros.

Y, para colmo, los detenidos por tales sucesos han resultado ser gaitanistas de vieja cepa.

Con el fin de clarificar la situación, nos trasladamos al lugar de los acontecimientos para obtener de boca de las personas que intervinieron en el asunto un verídico relato.

De las cinco declaraciones que nos fueron suministradas aparece claramente que quienes provocaron los hechos fueron los ocupantes de la camioneta y que el lance no tuvo móviles políticos.

No tuvo móvil político

En el hotel de San Francisco, en donde está hospedado el juez 28 de instrucción criminal, doctor Quintero Chica, encargado de la investigación, entrevistamos al distinguido funcionario, quien nos hizo algunas declaraciones en presencia del señor alcalde de la población, don Emel Rubio A., y el apreciado caballero don Virgilio González.

--Qué hay de cierto, preguntamos, en lo afirmado por la prensa de que los sucesos que usted investiga tuvieron origen en el sectarismo partidista? --Le advierto que yo soy liberal, nos dice el juez. Puedo asegurarle que estos hechos no tuvieron, ni remotamente, un móvil político. Además, no hubo premeditación de ninguna clase, sino que el hecho fue simplemente

ocasional. Lo mismo hubiera ocurrido sí los ocupantes del automóvil hubieran sido conservadores, como ocurrió siendo liberales.

Rectifica a “El Tiempo”

--Sin embargo, “El tiempo” de hoy afirma claramente esto, dando a entender que uno de sus cronistas conferenció con usted.

--Esas informaciones carecen de verdad, pues yo no he conversado con ningún cronista de dicho diario.

Desde que se me encargó de esta investigación, me dediqué a hacer los preparativos del viaje y a recibir las denuncias presentadas por los ocupantes del vehículo. Estas declaraciones las tomé todas a domicilio, habiendo permanecido cerrado el juzgado. Terminadas estas diligencias viajé a San Francisco, a donde llegué a las dos de la tarde de hoy, recibiendo inmediatamente el sumario de manos del señor alcalde.

Actuación del alcalde

--Y a propósito, doctor, en qué estado encontró el sumario?

--Bastante adelantado; en tal forma, que creo sea necesario tan sólo ampliar unas indagatorias y tomar algunas que faltan. El señor alcalde desplegó una extraordinaria actividad en este sentido. Creo tener concluida la investigación el viernes de la presente semana, pues solamente resta ampliar algunas declaraciones y tomar otras.

Un kilómetro antes de llegar a la cabecera de San Francisco, se encuentra la venta en donde se desarrollaron los acontecimientos. El negocio es de propiedad de Jerónimo Molano, quien lo atiende ayudado por su esposa, Vicenta de Molano, y varias hijas.

Los dos esposos y sus hijas, Julia y Chepe, presenciaron los acontecimientos en que resultaron heridos Pradilla y algunos de sus compañeros.

Al ser interrogada la señora Vicenta sobre la forma como se desarrollaron los acontecimientos, nos hizo el siguiente relato:

--Aquí en la cantina habíamos once personas. Hernando Sánchez Reynaldo Sánchez Anacleto Sarmiento y Luis Prieto estaban tomando con Aristóbulo Díaz, trabajador de la hacienda de don Arturo Pradilla.

--Ellos estaban hablando de política?

--No, señor, ellos estaban molestando a don Rubén Sánchez, tío de los Sánchez, que estaba ahí cerca a la carretera. Los muchachos le pegaron a don Rubén con unos palos y lo hirieron en la cabeza. Yo les dije que no

fueran groseros, que si estaban tan borrachos que no veían que le estaban pegando al tío.

--Quién atacó, preguntamos, al automóvil del señor Pradilla?

--Nadie, al ratico de pasar lo que le cuento, llegó don Arturo en su carro y lo paró al frente de la tienda, en donde estaban los muchachos molestando al tío. Hernando se volteó para acá y alcanzó a tocar el carro con un palo que tenía. Entonces se bajó el señor Hernando Moncada, administrador de la hacienda de don Arturo, y le pegó el “chinazo” (puñetazo). Todos los muchachos se le botaron encima cuando vieron caer a Sánchez. Después se bajó del carro don Arturo. Entonces se formó la pelotera.

Sacan puñales

--Y ustedes qué hicieron?

--Nosotros tratamos de meter paz, pero no hicieron caso. Ni un solo viva

--Es cierto que los Sánchez gritaron vivas al partido conservador? --Le doy mi declaración honradamente que no hubo vivas ni abajos.

Al llegar a este punto el diálogo, interviene Tobías Acero, otro de los testigos presenciales:

--Cuando yo salí a recoger a Hernando Sánchez que estaba en el suelo, Anacleto me tiró un “chinazo”, creyendo que yo los estaba atacando. Después me vine para la puerta.

Las piedras de Moncada

--El señor Pradilla, observamos, dice que los Sánchez tiraron piedras al carro. --Ellos no tiraron piedras sino que sacaron puñales, afirma Tobías Acero; el que tiró piedras fue don Hernando Moncada, que con una le pegó en la cabeza a Hernando Sánchez.

El esposo y las hijas de Vicenta ratifican lo dicho por ésta y por Acero. Nos manifiestan además, que lo que nos están refiriendo lo han dicho ya en la declaratoria rendida ante el señor alcalde de la población. Igualmente, dicen que han sido citadas para el día de hoy por el juez instructor.

--Ya que una presta un juramento, dice Vicenta, tiene que decir todo lo que vio y oyó. Faculto al señor, concluye Vicenta, para que por cuenta mía pida las de Jerónimo y de mis dos hijas.

Al interrogar a la familia Molano y a Tobías Acero sobre la filiación política de los cuatro muchachos comprometidos en el lance nos manifiestan que los Sánchez son gaitanistas, hijos de Ricardo Sánchez, reconocido elemento gaitanista, al igual que su hermano Rubén Sánchez. Sobre Luis Prieto nos dicen que tiene tíos liberales y tíos conservadores, pero que aún se desconoce su filiación política, pues por ser menor de edad no ha tenido oportunidad de votar.

Sobre el color político de Anacleto Sarmiento nada nos refirieron, ya que por su condición de jornalero y por ser menor de edad es desconocida su filiación.

La anterior declaración nos fue ratificada por el señor Virgilio González y por el tesorero municipal Pablo Piñeros.

Salen los Sánchez

Los propietarios de la venta en donde se desarrollaron los acontecimientos hacen en seguida el relato del final de los hechos, que sintetizamos a continuación.

Los ocupantes de la camioneta al verse acorralados a puñal montaron en el vehículo y se dirigieron a la hacienda de Pradilla. En la misma dirección salió Aristóbulo Díaz, trabajador de Pradilla, a quien había socorrido en el encuentro. Anacleto Sarmiento siguió tras de Díaz con el ánimo de agredirlo, pues había recibido de él varios golpes. Tobías Acero impidió que Díaz consumara su tentativa.

Apresados los jornaleros

Los cuatro contendores de Pradilla, jornaleros de las haciendas situadas en el municipio de San Francisco, se dirigieron luego de la trifulca hacia la cabecera del municipio, siendo sorprendidos y aprehendidos por la policía poco después.

Los dos agentes de la policía, Víctor Rojas y Daniel Motoa, quienes apresaron a los contendores de Pradilla nos refirieron la captura de los siguientes términos:

--Estábamos nosotros con el cabo Viviano Albarracín cuando llegó don Rubén Sánchez a contar lo que había pasado. El cabo nos ordenó que fuéramos al sitio. Cerca de la tienda en donde fue la pelea, encontramos a Hernando Sánchez, Reynaldo Sánchez y Anacleto Sarmiento.

Amenazas de Moncada

--Llegando al pueblo, continúan los agentes, nos alcanzó don Ricardo Moncada en el automóvil. Don Ricardo se bajó del carro y le dijo a Reynaldo

Sánchez: vos tenés que morirte; porque vos heriste a mi hermana. Entonces quiso pegarle, dice el agente Motoa, pero yo no dejé. Don Ricardo me dijo: no se parcialice. En seguida se montó en el carro y se lo tiró a Reynaldo Sánchez, pero éste saltó, sin que le hiciera nada.

--Yo, continúa el agente Motoa, requisé a don Ricardo y le quité un revólver treinta y ocho cortó, que lo llevó el teniente Alvaro Mendoza para Bogotá. El señor Moncada me amenazó y tomó el número de mi placa dizque para hacerme destituir. En este momento, concluye Motoa, llegó el señor alcalde. Cargos calumniosos

La prensa liberal ha venido formulando falsos cargos al señor alcalde de San Francisco por su desidia en iniciar la investigación. A este particular nos declaró el alcalde:

--Es falso lo que ha venido afirmando el tiempo en sus ediciones de los últimos días y de ello puede dar testimonio el señor Alfredo Jaramillo, cuñado de don Arturo Pradilla y tío de los hermanos Moncada.

--A qué horas acometió, señor al alcalde, la investigación?

--A las siete de la noche me encontraba comiendo cuando se presentó el señor Alfredo Jaramillo, acompañado de un señor Mejía y me dijo que sus sobrinos habían sido atacados. Sin terminar de comer salí para hacerme cargo del asunto, encontrándome con los dos agentes que traían a tres de los sindicados. Les ordené que los recluyeran en la cárcel municipal. Esto demuestra que es absolutamente falso lo que se ha venido afirmando en la prensa sobre mi demora en cometer la investigación.

--El señor Jaramillo, continúa el alcalde, al ser preguntado por el señor gobernador sobre mi actuación en el asunto, dijo: estoy muy satisfecho por la manera como el señor alcalde ha atendido el asunto y aprovecho la oportunidad para felicitarlo por sus colaboradores.

--Apelo, concluyó el alcalde Rubio, al testimonio del señor Jaramillo y de la familia Moncada, para que digan si es falso o no lo que viene afirmando El Tiempo.

El alcalde, conforme nos relató, se trasladó en el automóvil de Ricardo Moncada a la hacienda de Pradilla, “La Carlina”, en donde recibió la denuncia de todas las personas que se encontraban en el vehículo. Terminada la diligencia ordenó el traslado de los heridos a la capital de la república, a donde fueron traídos en la camioneta de Pradilla, cosa que se hizo a las nueve y media de la noche del domingo.

Al siguiente día llegaron los inspectores de alcaldías, enviados por el señor gobernador del departamento, quienes pudieron advertir la forma diligente y rápida como el alcalde atendió el asunto y así lo declararon en el informe rendido a la gobernación.

Llega el gobernador

El día lunes a las siete y media de la noche se presentó el señor gobernador del departamento, doctor Vicente Guzmán, acompañado del secretario de gobierno, doctor Bernal Medina, quienes en persona visitaron el lugar de los acontecimientos y conversaron con los testigos presenciales del hecho. Incansable labor

Desde el día en que se produjeron los acontecimientos hasta el día de ayer, en que el investigador se hizo cargo del negocio, el alcalde de la población ha estado al frente de la investigación. Todos estos días ha trabajado hasta las doce de la noche, recibiendo declaraciones. En tal forma dejó el sumario que el juez considera que se pueda concluir mañana viernes.

Atropello anterior

Varias de las personas citadas en el presente relato, entre ellas don Virgilio González nos refirieron que hace algún tiempo Arturo Pradilla tuvo un incidente con un ayudante de camión, a quién le propinó una bofetada. Este y otros sucesos le crearon a Pradilla mal ambiente en la población; cada vez que llegaba de Bogotá desconocidos les pinchaban las llantas del automóvil. Esta situación vino a solucionarse con el triunfo del conservatismo en las elecciones para concejales, pues desde esta fecha se tomaron medidas para poner fin a tales desmanes. Desde este tiempo para acá el señor Pradilla reanudó los viajes a San Francisco, que había suspendido debido a hostilidad que allí se le demostraba.

Por otra parte, el padre de los dos contrincantes de Pradilla, los hermanos Sánchez, fue en época anterior arrendatario de la hacienda de Pradilla. De allí salió después de tener repetidos disgustos con el propietario, a quien acusa de haber roto las cercas y arrojado el ganado para que destruyeran los sembradíos.

3.4 “Los curas ofrecen el cielo a quien mate liberales”

El 30 de enero de 1948, el diario gaitanista Jornada publicó el relato de Jesús Murcia Bozo en donde a manera de crónica se describe y se denuncia cómo en el departamento de Santander, dos curas de la iglesia católica le ofrecen el cielo a todos los habitantes que maten a los liberales.

Con este texto se evidencia de manera clara la situación de violencia que se empezaba a vivir en Colombia en aquella época y sirve para contrastar a los diferentes medios y los orígenes y motivaciones de la violencia en el país. En “Gaitanistas los autores del atentado contra la familia de Arturo Pradilla”, se evidenciaron los ataques contra los conservadores; en este texto de Murcia Bozo se da cuenta de la violencia contra los liberales.

Al igual que sucedió con el texto anterior, no fue posible encontrar información sobre Jesús Murcia.

LA BARBARIE EN SANTADER

Los Curas Ofrecen el Cielo a Quien Mate Liberales ---

Y OBLIGAN A LAS MUEJERES A DENUNCIAR A SUS MARIDOS ---

Los párrocos Ortiz y Afanador adelantan en esta forma su vergonzosa campaña sectaria.

---

Una crónica de JESUS MURCIA (BOZO), de la redacción de JORNADA. ---

Cúcuta, enero 29. Jornada---Bogotá.

Las mujeres conservadores idiotizadas por prédicas de los curas Ortiz y Afanador, esperan la recompensa del cielo por su participación en los horrendos crímenes de los copartidarios del doctor Laureano Gómez. Se habla de casos en que las mujeres de familias conservadoras han facilitado el asesinato de sus esposos, por ser ellos de filiación liberal.

Los hombres, más entendidos en los planes de reacción, explican que su siniestra tarea tiene por objeto vengar el ascenso del liberalismo al poder en el año treinta, y de vengar también la “barbarie” de los gobiernos de izquierda durante quince años.

El propósito de estos hombres es inquebrantable; durante varios meses con el amparo de exgobernador Buenahora, almacenaron armas de distinta procedencia. Los conservadores de aquella región, y también los de las comarcas que hemos logrado visitar, según sus declaraciones, creen que los medios utilizados para hacer desaparecer al liberalismo del territorio nacional, serán empleados por los conservadores de todos los departamentos del país. Estos hombres están dispuestos a enfrentarse al ejército nacional, si el ejército interviene en favor de la paz. Los periodistas bogotanos, por los hechos y aún más por las manifestaciones de los jefes de la barbarie, entre ellos el cura David Cote, de Chinácota, quien nos manifestó en el atrio de la iglesia de su parroquia, que ellos, los conservadores, están dispuestos a impedir el regreso de los “bandoleros” exilados; por estas declaraciones los periodistas ya sabíamos que la consigna de “sangre y fuego” no cesará hasta tanto no se termine con el liberalismo colombiano.

Lo anterior no es alarma, no es exageración, como apunta la prensa conservadora; es la verdad; estar cerca, y a veces en el propio teatro de los acontecimientos, equivale a palpar la tremenda realidad; realidad que la prensa conservadora niega enfáticamente, como si en verdad todo fuera a quedar oculto, y como si los incendios, los robos, las matanzas, las casas abaleadas, las familias refugiadas en otros países, en fin, las consecuencias de la barbarie no fueran pruebas irrebatibles de los acontecimientos, que no sólo tiene alarmado al país sino también a la hermana república de Venezuela.

LA ACCIÓN DE LA JUSTICIA

La atención de los santandereanos está puesta en las actividades de los militares que integran el consejo de guerra verbal, nombrado por el general Gustavo Matamoros, y que ya comenzó a juzgar a los responsables de la barbarie.

Estas diligencias, que se consideran están siendo adelantadas con intachable honradez e imparcialidad, se adelantan reservadamente. A los santandereanos no les interesa conocer el nombre de los juzgados, porque en su mayoría están plenamente identificados; lo que le importa al departamento, y naturalmente al resto del país, es que se termine con los asaltos, con las matanzas con los incendios, en fin, con la ola de barbarie que tiene en peligro la paz nacional.

LA CAPTURA DE LOS RESPONSABLES

No se sabe si los alcaldes y caciques que planearon y dirigieron los recientes asaltos ya están presos; lo que sí se sabe es que los endemoniados curas Cote, Ortiz, Afanador y el venezolano Otero, todos estos están libres, pues el

proceso contra ellos se debe adelantar, según se nos ha explicado, mediante una tramitación con los altos órganos de la iglesia católica.

Ayer, no se sabe con qué objeto, varios incendiarios de Arboledas y Cucutilla llegaron a Cúcuta; la gente, especialmente los asilados, se alarmaron al verlos en la calle; varios agentes de la policía, obrando con notable imparcialidad, los apresaron. Son ellos, Luis E. Jaimes y José del Carmen Villamizar, guardaespaldas del cacique Luis A. Barrera. El cronista de JORNADA los interrogó. Pálidos, quien sabe si por los delitos que se les indica haver cometido, enmudecieron ante las preguntas del periodista bogotano. Al insistir, se limitaron a decir que ellos habían viajado en vía de negocios, y que nada tenían que ver con lo ocurrido en Cucutilla y Arboledas. SALEN HACIA LAS DELICIAS VARIOS INVESTIGADORES

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