1. Introduction
5.3 Preliminary Survey
5.4.2 Case study 2: Viability of cloud migration by using SISA
5.2.1 En general
Junto a los fallos del mercado, hay que tener en cuenta que la falta de un marco conceptual con una definición económica clara de intangibles también ha obstaculizado el diseño de políticas adecuadas por los gobiernos. La principal razón es la carencia de datos estadísticos que permitan analizar datos y formular recomendaciones o estrategias, a pesar de los esfuerzos estadísticos de la OCDE. Para tener políticas públicas eficientes lo primero que se necesita es desarrollar una clasificación única de intangibles, identifi- car un sistema de indicadores que permitan identificarlos y medirlos, aprobar normas que fomenten la recopilación de datos y facilitar el análisis de toda esta información.
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Esta teoría es la que, por ejemplo, impulsó durante los años 90 la retribución a los consejeros y directivos mediante fórmulas como las opciones sobre acciones, buscando alinear los intereses de los gerentes con los de los accionistas.
132 Con la ayuda de los datos adecuados y el conocimiento se pueden poner en mar- cha políticas activas. Un ejemplo es la intención de la UE de incrementar un 3% las inversiones en intangibles a base de fomentar la divulgación de información sobre ele- mentos inmateriales (UE, 2007). Partiendo de la base de que los tres grandes factores de competitividad mundial actualmente son67
la tecnología, el capital humano y la eficien- cia organizativa, la UE concluye que hay que aumentar el volumen de intangibles para que la economía europea recupere competitividad y liderazgo. La forma de conseguirlo es indirecta. La UE no reclama una inversión pública directa en intangibles sino el in- cremento de la transparencia, asumiendo que al ser más transparentes los balances, los intangibles serían más visibles y atractivos para inversores (Doc. 7 pág. 7).
Por tanto, la teoría indica que hacer más visibles los intangibles significa aumentar la eficiencia en la asignación de recursos, tanto a nivel micro como macro. Estos princi- pios conducen a abogar por dos políticas complementarias:
1 Mejorar las normas de medición y desarrollar sistemas de captación de datos (contables y estadísticos) sobre intangibles.
2 Crear mercados de intangibles y perfeccionar los ya existentes como el de paten- tes.
Como primer paso para el desarrollo de los intangibles en Europa, la Comisión sugirió dar dimensión europea al existente pero fraccionado mercado de patentes (Unión Europea, 2003, pág. 7), a partir de la observación de que las empresas tienen miles de patentes sin explotar en sus activos (Kamiyama y otros, 2004, pág. 122) y de la eviden- cia empírica de que las que lo gestionan activamente obtienen rentabilidad (Kamiyama y otros, 2004, pág. 13). Un buen ejemplo de fomento de mercados de intangibles es el Taller de la OCDE 2008 sobre Mercados de conocimiento en investigación biomédica. Esta iniciativa, partiendo de la constatación de que investigación farmacéutica es cada día más compleja, llegó a la conclusión de que la eficiencia requiere un enfoque coope- rativo, lo que ha resultado en un aumento de las licencias de uso sobre patentes (Kami- yama y otros, 2004, pág. 12). También la UE creó, a partir de 1995, una red para com- partir los conocimientos científicos, compuesta de más de 70 Innovation Relay Clusters
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133 así como un servicio para compartir I+D que se llama CORDIDS (doc. 27 pág. 16).
Destacable por su singularidad es la iniciativa de creación de la Agencia France- sa para los Intangibles Públicos, que busca optimizar el uso de intangibles públicos franceses (como su nombre, idioma, bandera, etc.) limitando la utilización ilegítima y exigiendo contraprestaciones por su uso autorizado para proteger al Estado de la usur- pación de sus intangibles, patrimoniales o ―dominicales‖, y utilizar los fondos obtenidos para modernizar los servicios públicos y ampliar el nivel de los intangibles existentes68.
Recientemente, también el Consejo de Ministros ha aprobado en España la adopción de medidas para la mejor explotación de la marca ―España‖.
Otro enfoque que frecuentemente buscan las políticas públicas es proteger el régimen de derechos de propiedad intelectual. En este caso los datos estadísticos son elaborados a partir de las pérdidas económicas de los operadores privados debidas a la piratería.
5.2.2. En el campo del capital humano
Las políticas macroeconómicas han sido especialmente intensas en el campo de la educación y la formación permanente, que es lo mismo que decir en el intangible so- cial de capital humano, pero se han visto afectadas por las mismas dificultades de deci- sión debido a la falta de indicadores válidos y suficientes (Keeley, 2007). Los indicado- res existentes para medir el capital humano de un país no resultan de gran utilidad. Exis- ten indicadores de cantidad como la dimensión del mercado laboral, que es de difícil cómputo porque se basa en la técnica de encuestas y por el fraude vinculado a las pres- taciones de desempleo, e indicadores de calidad como habilidades y conocimientos que son mucho más difíciles de medir todavía69. Por eso los indicadores de calidad idóneos,
se sustituyen por otros de menor capacidad descriptiva pero más practicables, como el que se refiere al nivel de estudios o a la distribución de trabajadores entre sectores de escaso nivel tecnológico y de alta tecnología. Ahora bien, tampoco estos datos están
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Recientemente, Abu Dhabi pagó 400 millones de euros por el derecho de usar el nombre Louvre para su nuevo museo. 69 Algunos modelos macroeconómicos de estimación del valor humano se han examinado en el Capítulo 3, como los estudios basa- dos en la función minceriana, el nivel educativo a partir de la técnica de Barro-Lee-Martin y otros o el índice multidimensional de Portela (2001), que supera el modelo minceriano al incorporar la amortización.
134 exentos de problemas. Por ejemplo, el nivel de estudios no refleja los conocimientos adquiridos en el trabajo, que son el elemento de mayor competitividad en economías como la alemana70.
Es prácticamente inabarcable el número de estudios que han intentado ofrecer medidas alternativas para captar el capital humano en una economía. Un ejemplo es el de (Haveman, 2003) Human Capital in the US 1975 to 2000 que propone dos medidas: EC-earnings capacity, una metodología que estima el valor capital a partir de las rentas esperadas o ECUR Earnings Capacity Utilization Rate, o índice de utilización del po- tencial de generar renta, que intenta ajustar el valor del capital social a la situación de desempleo. El problema de estos estudios es que la aproximación al valor del capital humano es muy variable y falta consistencia entre unos estudios y otros. Por eso, la OCDE ha diseñado un marco conceptual para la captación de datos cuantitativos71, y ha
realizado avances muy significativos en la comparación de la calidad de los sistemas educativos a través del programa PISA (Programme of International Student Assess- ment).
La obtención de datos va seguida de la adopción de políticas, como fomentar es- tudios en áreas estratégicas72, llevar la tecnología a la escuela, sobre todo para parados
de larga duración, invertir en el desarrollo de competencias analíticas y relacionales frente a las tradicionales capacidades técnicas o la consabida formación en el trabajo (ver doc. 7 pág. 76), ya sea mediante regulación obligatoria73
, ya sea cofinanciando las acciones74, ya subvencionándolo directamente por el Ministerio de Trabajo (o la Funda-
ción Tripartita) o mediante incentivos fiscales, o bien mediante la negociación colectiva. Como colofón a este epígrafe puede decirse que la teoría del capital humano, de la que se esperaban frutos muy interesantes en su aplicación a la empresa, ha dado quizá sus mejores rendimientos en las políticas públicas porque ha ofrecido un método de
70 Para la medición de la formación en la empresa existen encuestas (Unión Europea, 2003) como la IALS (International Adult Literacy Survey) la ELFS (European Labour Force Survey), los INES (Indicators of Education Systems) la CVTS (Continuing Vocational training Survey).
71
Manual de Canberra (Unión Europea, 2003, pgs. 22-23).
72
El debate sobre el denominado ―education gap‖ está de actualidad en el Reino Unido.
73
Por ejemplo, el método de Green Accounting en Dinamarca.
74
Es el caso de la iniciativa ―Investing in People‖ en el Reino Unido, que funciona a nivel de empresa. El trabajador se inscribe en un curso y, si lo supera, el curso lo paga la empresa siendo gasto deducible, de manera que en realidad se cofinancia entre la empre- sa y el Estado.
135 análisis de la rentabilidad de las inversiones educativas que generalmente ha favorecido generosos programas de financiación de la enseñanza. La Unión Europea, por ejemplo, así como los países escandinavos, han identificado intereses públicos en la contabilidad del capital humano (CEDEFOP, 1998, pág. 3) como apoyar la competitividad (tanto a nivel empresa como a nivel país), permitir identificar las inversiones en formación, para disminuir la contribución pública si la inversión se hace por las empresas privadas o aumentarla en caso contrario y favorecer la formación permanente durante toda la vida del trabajador. Un trabajo muy interesante sería realizar un análisis comparativo de las infraestructuras de la educación pública como indicador subordinado del verdadero va- lor del agregado capital humano. Elementos como el número de universidades, su califi- cación por rankings o por agencias de evaluación, la distribución de los estudios por materias u otros elementos de la infraestructura educativa, junto con las cifras destina- das a educación en porcentaje sobre el PIB, podrían servir como elemento para compa- rar las infraestructuras de capital humano. Sería un interesante paralelismo con la posi- ción de partida de esta tesis, pero la envergadura de tal estudio no permite abordarlo en estas páginas.