El presente proyecto se enmarca dentro del modelo pedagógico de aprendizaje significativo, en razón a que la Institución Educativa Reino de Holanda fundamenta su proceso educativo en los principios psicológicos y pedagógicos de este modelo; además, este contribuye a fortalecer las competencias ciudadanas, herramienta fundamental en la solución pacífica del conflicto.
El aprendizaje significativo, es un referente teórico con plena vigencia, que ha sido objeto de estudio por parte de investigadores y docentes preocupados por mejorar los procesos
educativos por más de cuarenta años (Rodríguez, 2004). La teoría que ha evolucionado durante décadas, establece principios para que los docentes organicen las actividades de aula, realicen un análisis conceptual de los contenidos que permitan que los educandos aprendan
significativamente; ha recibido contribuciones desde Ausubel (1976) su precursor, Gowin (1981), Vergnaud (1990), Novak (1998), Moreira (2000, 2008), Caballero (2008), entre otros (Citados por Rodríguez (2011)).
Ausubel (1983), principal exponente del Aprendizaje Significativo quien en su momento, al exponer la idea de un cambio de significado de experiencia, en vez del cambio de conducta (base teórica del conductismo) logra un giro radical en los conceptos teóricos del proceso
un cambio en el significado de la experiencia; la propuesta de Ausubel tiene origen en la
reflexión acerca de los conocimientos previos, es decir, el estudiante no es una mente en blanco, el estudiante posee una serie de conocimientos, experiencias y saberes, que se constituyen en la base para futuros aprendizajes.
La teoría tiene como premisa que el estudiante aprende cuando relaciona la información que ya posee, con la nueva; reajustando y reconstruyendo ambas informaciones. Para que todo proceso de aprendizaje suceda, es necesario conocer la estructura cognitiva del estudiante, entendiéndose esta como el “conjunto de conceptos, ideas que un individuo posee en un determinado campo del conocimiento, así como su organización” (Ausubel, 1983.p.1), además son necesarias dos condiciones: la primera , que el estudiante esté motivado para aprender, es decir que muestre interés y actitud positiva frente a su proceso de aprendizaje; y la segunda tiene que ver con la presentación de material potencialmente significativo, es decir al alcance de la estructura cognitiva del que aprende, que permite un anclaje adecuado, entre lo que ya sabe con lo nuevo que se le presenta, de una manera no arbitraria, estos elementos favorecen el
aprendizaje significativo.
Las anteriores consideraciones resultan fundamentales para la presente propuesta por cuanto las experiencias previas de los estudiantes son el punto de partida para el análisis de casos y su consecuente planteamiento en la resolución del conflicto. El ejercicio consiste en reconocer que la experiencia de vida desde una reflexión profunda de la causa y la consecuencia genera cambios de actitud en el ser humano.
Ausubel (1983) precisa: el aprendizaje significativo no es la "simple conexión" de la
información que ya posee el educando con la nueva, esta simple conexión es característica de un aprendizaje mecánico; el aprendizaje significativo comprende el cambio y evolución de la
estructura cognitiva del estudiante; razón por la que diferencia tres tipos de aprendizaje significativo: de representaciones, de conceptos y de proposiciones, el primero se refiere al significado que se le atribuye a símbolos, objetos, eventos, conceptos, de este depende los demás tipos de aprendizajes; en el segundo, se amplía el concepto y le da unas características, se
produce por asimilación a medida que el estudiante amplía su vocabulario y, el tercero, implica la combinación y relación de varias palabras cada una de las cuales constituye un referente unitario, produciendo un nuevo significado que es asimilado a la estructura cognoscitiva
(Ausubel, 1986). En el presente proyecto tanto el material como las actividades se disponen de manera intencional en un orden secuencial para que los estudiantes inicien su proceso de reflexión, desde la conceptualización, agotando las etapas de representación y asimilación de sus propias experiencias para finalmente producir una propuesta como aporte al mejoramiento del ambiente escolar.
En las últimas décadas, la conceptualización del aprendizaje significativo ha evolucionado, Rodríguez (2011), retomando aportes de Novak (1998), Gowin (1981), Rodríguez, Caballero y Moreira (2010), Moreira (2000, 2005, 2008, 2010), Maturana (2001) plantea que:
El aprendizaje significativo es el constructo central de la concepción original de Ausubel, que expresa el mecanismo por el que se atribuyen significados en contextos formales de aula y que supone unas determinadas condiciones y requisitos para su consecución. Supone la integración constructiva de pensar, hacer y sentir, lo que constituye el eje fundamental del engrandecimiento humano. Es una relación o interacción tríadica entre profesor, aprendiz y materiales educativos del currículum, en la que se delimitan las responsabilidades
correspondientes a cada uno de los sujetos protagonistas del evento educativo. (p.36) Los anteriores planteamientos permiten reconocer el aprendizaje significativo como un
proceso complejo y progresivo que supone tiempo, no surge de manera instantánea; la
organización de contenidos no es lineal y simplista, debe ser jerárquica global, de manera que explore relaciones e interconexiones entre diferentes conceptos (Ausubel, 2002); demanda la implementación de diversas estrategias didácticas para la movilización de esquemas mentales, propiciando la atribución de significados y la conceptualización; sucede en interacciones perturbadoras que generan cambio de estado, mediadas estas, por el lenguaje que materializa el intercambio y la negociación de significados.
Desde esta perspectiva, el docente es mediador, guía y orientador en el proceso de aprendizaje significativo y autónomo, por lo que debe reconocer los diferentes estilos y ritmos de
aprendizaje, de igual manera debe crear estrategias y proporcionar materiales potencialmente significativos y pertinentes que motiven al estudiante y lo lleven a codificar, elaborar, organizar, transformar e interpretar la información nueva (Pozo & Moreno, 1998) citado por Caballero, C., Moreira, M. & Rodríguez, M. (2011); esto conlleva a que el aprendiz no puede ser un receptor pasivo, sino el constructor de su conocimiento, proceso progresivo de significaciones y
conceptualizaciones. El aprendizaje es significativo en la medida que el estudiante le encuentre sentido, sea importante y relevante para su vida diaria, de lo contrario se convertirá en un aprendizaje momentáneo, mecánico o memorístico; por lo que Ausubel ((1976; 2002) plantea que “el aprendizaje significativo es el proceso y, a su vez, el producto final del mismo”.
Por su parte Caballero, C., Moreira, M. & Rodríguez, M. (2011) plantean que “no tiene sentido un currículum basado en competencias, sin una enseñanza centrada en el aprendizaje significativo y sin una evaluación del desarrollo de competencias basada en evidencias de aprendizaje significativo” (p.40). Esta postura, implica al estudiante reevaluar sus capacidades, actitudes, emociones, valores y conocimientos para aprender a aprender, solo es posible
desarrollar competencias mediante un aprendizaje significativo de las mismas.
Desde una perspectiva cognitiva, la teoría del aprendizaje significativo en su primera versión y en las contribuciones más recientes establecen principios, estrategias metodológicas, relación tríadica, formas de evaluación, entre otros elementos que responden a los nuevos retos
educativos centrados en potenciar el desarrollo de competencias en los estudiantes. El presente proyecto, busca fortalecer las competencias ciudadanas, orientadas a desarrollar habilidades para la resolución pacífica del conflicto escolar.
El equilibrio de un grupo humano está íntimamente relacionado al lenguaje y la
comunicación, muchos conflictos tienen origen en un desacertado y a veces lamentable error de interpretación y/o falta de control de las emociones. Nada más importante para el desarrollo del ser humano, que interactuar en un ambiente armonioso y el reconocimiento del ser como parte integral de un grupo social. La escuela como tal, debe propiciar espacios de reflexión donde los estudiantes planteen sus propuestas otorgando el justo valor a sus opiniones.