“El movimiento Cinema Novo generaría, en el 66, el movimiento del Cine latinoamericano. Entonces el Cinema Novo se destacó y se transformó en un hecho independiente, cuya estética generó una repercusión mundial y una influencia mundial en el cine del tercer mundo. Como en el cine político europeo”1.
Voy a centrarme específicamente en Glauber Rocha. Pues hay directores de muchos países de Latinoamérica que se han atrevido a realizar un cine de tipo social, que cuente realidades, que genere impacto y que busque transformación. Sin embargo, me centro en Glauber Rocha, quien además de estar fuertemente influenciado por la dialéctica cinematográfica de Eisenstein, es un director y teórico que propuso un nuevo cine. Todo un movimiento, con manifisto,2 escrito por él, y con una fuerte trascendencia, no solamente a nivel latinoamericano sino en el cine a nivel mundial. El movimiento de Glauber Rocha es
el Cinema Novo.
No hay antecedentes de movimiento de cine latinoamericano tan trascendente como el del director y teórico brasilero.
Y es que un cine social en una región como Latinoamérica, en donde aún no tenemos construida una identidad propia, con una estructura social propia latinoamericana y con un entendimiento auténtico de lo que somos, no es fácil. Pues a pesar de que hay una brecha gigantesca entre Europa y Latinoamérica, a nivel económico, social y cultural, aún no
sabemos ni quiénes somos.
“No tenemos un propio reconocimiento de nuestra propia identidad. Nosotros no sabemos si somos mestizos, si somos españoles…, y sin embargo seguimos rindiendo un tributo y un
respeto a esa clase alta dueña del poder”3.
Por eso la labor que hace Glauber Rocha en Latinoamerica, no solamente con sus películas
1Glauber Rocha, Cinema Novo, extras de la edición restaurada de la película “Terra em transe”. 2 Estética del hambre y Estética del sueño.
3 Jaime Garzón, Conferencia en Cali en 1997. Sacado de http://www.youtube.com/watch?v=P4a-
sino con su profundo análisis de la sociedad latinoamericana, es tan importante, pues
recoge un elemento que identifica a Latinoamérica, el hambre.
“El hambre latino, por eso, no es solamente un síntoma alarmante: es el nervio de su propia sociedad. Ahí reside la trágica originalidad del Cinema Novo delante del cine mundial: nuestra originalidad es nuestro hambre, y nuestra mayor miseria es que este
hambre, siendo sentido, no es comprendido”4.
Para Rocha, Latinoamérica vive una “mentira cultural”.
“El acto de mendigar, tradición que se implantó con la redentora piedad colonialista, ha sido una de las causas de la mistificación política y de la ufana mentira cultural: los relatos oficiales del hambre piden dinero a los países colonialistas con la intensión de construir escuelas sin crear profesores, de construir casas sin dar trabajo, de enseñar el oficio sin enseñar el alfabeto. La diplomacia pide, los economistas piden, la política pide: el Cinema Novo, en el campo internacional no pidió nada, sino que impulsó la violencia de sus imágenes y sus sonidos en veintidós festivales internacionales”5
.
Cuando Glauber habla del impulso de su cine en los festivales internacionales deja la idea de una ambición muy grande con respecto al impacto social, global, a través del cine. Y fue una ambición que, sin duda, logró llegar a la sociedad y a los cineastas. Por eso lo importante y lo trascendente que es generar una propuesta cinematográfica orientada a la transformación social como lo hizo el cine de Glauber Rocha.
“El Cinema Novo es un ejemplo histórico de personas que amaban Brasil, que amaban el cine y que querían hacer un cine fraterno. Un cine de fraternidad. Que cupiese dentro de
sí, una utopía de un Brasil mejor”6.
Lo paradójico de esto es que hacer ese tipo de cine en Latinoamérica es complejo, es un peligro. Es peligroso en el sentido en el que ir en contra de ciertas estructuras implementadas es fatal. Pues es sabido que tanto periodistas como líderes que levantaron sus palabras con mensajes de transformación han sido aniquilados sistemáticamente. O deslegitimados:
4 Glauber Rocha, del hambre al sueño: obra, política y pensamiento, Artundo, Patricia Tr., Museo de Arte
Latinoamericano de Buenos Aires, pág. 38.
5 Ibíd., pág. 40
“Acusaron a Glauber, en Brasil, de que “estaba incitando a la lucha armada. Que predicaba la lucha armada, que radicalizaba, que era un absurdo. Que era divisionista. Y la derecha, diciendo que era una película peligrosa”7. Como lo llama Glauber Rocha, un “cine revolucionario” implica acercarse a la realidad. Glauber lo muestra bien en su cine, con imágenes fuertes, que sacuden en su silla al espectador en Latinoamérica y el mundo (a través de los festivales). Ahí está el reto de quienes queremos hacer cine en Latinoamérica. Además de utilizar el método dialéctico eisensteiniano para contribuir a la transformación de la sociedad latinoamericana, es importante que, como Rocha, primero saber entender al pueblo latinoamericano desde la base que más lo rige, la falta de identidad. Por ello lo que se requiere es crear una propia identidad de cine latinoamericano, que parta de la propia realidad establezca la diferencia con esquemas implementados en otros países
con procesos sociales, culturales y económicos diferentes.
Si queremos contar una realidad, como lo hizo el Cinema Novo, debemos partir de nuestra
propia realidad.
“¿Puede ser el cine de Hollywood el esquema cinematográfico para desarrollar en todos los lugares del planeta, teniendo en cuenta todos los aspectos diferenciales, socioeconómicos, políticos y culturales de cada región?”8.
7extras de la edición restaurada de la película “Terra em transe”.
8 Glauber Rocha, del hambre al sueño: obra, política y pensamiento, Artundo, Patricia Tr., Museo de Arte