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CHAPTER – 1 INTRODUCTION

F THE STUDY

1.2 SIGNIFICANCE AND NEED FOR THE STUDY

La pobreza es la carga autodestructiva máxima de cada hombre y repercute psíquicamente de la forma que este pobre se convierte en un animal de dos cabezas. Una es fatalista y sumisa, a la razón que lo explota como esclavo. La otra, en la medida en que el pobre no puede explicar el absurdo de su propia pobreza, es naturalmente mística”1.

Glauber Rocha El problema del país y de Latinoamérica es complejo. Los exámenes de la problemática que hacen los gobiernos latinoamericanos son muy simplistas. Y los diagnósticos simplistas

llevan a resoluciones simplistas.

Como lo es fortalecer la guerra y gastar inmensas cantidades de recursos en guerra (como en el caso de Colombia). En un ejército que, en muchos casos, es incompetente y, muchas veces, corrupto. Entonces, el gobierno termina no resolviendo la problemática social sino agravando el problema.

El problema social latinoamericano hay que abordarlo desde muchos ángulos, principalmente desde el aspecto político que es un factor predominante en la región durante muchísimos años. Es la centralización del poder, el control del poder político por un grupo muy reducido de personas, que excluye a la mayor parte de la población. Hay exclusión en el control político, hay exclusión social de acceso a la educación, hay exclusión social a las

oportunidades de la gente.

Y todos esos problemas llevan a que ganen presidentes que prometen todo el tiempo que se acabe la corrupción y la politiquería, pero esas propuestas no han tenido ningún éxito, por confusas, por engañosas o, si son reales terminan siendo precarias.

Ha sido históricamente imposible que esta región haga transformaciones de fondo a nivel político y social. Porque ese poder representa a unas fuerzas impenetrables como los son las grandes corporaciones, el sistema político, la forma de control del Estado o la misma

Iglesia, que lo que hacen es asfixiar a la población:

Las corporaciones desde lo material, el sistema político que perpetúa el control del estado

1 Glauber Rocha, del hambre al sueño: obra, política y pensamiento, Artundo, Patricia Tr., Museo de Arte

por parte de una elite excluyente y la Iglesia desde lo “psicológico” con los miedos y supersticiones.

En el caso especifico de Colombia el sistema político y las características del estado se pueden resumir así: A través del sistema político los partidos tradicionales y los “nuevos”, que no son partidos de programas ideológicos, sino grupos de seguidores guiados por intereses particulares, las elites tradicionales aseguran el control del ESTADO aún sin ninguna representatividad o mejor, sin ninguna legitimidad. Prohíben la oposición legal y sustituyen la participación democrática por la dominación clientelita (compra de votos con dinero o con empleos en el sector público). En ese sistema la intervención eficiente del estado es imposible y su vulnerabilidad a las presiones de los diversos grupos de interés hace que la acción gubernamental sea ineficaz y contradictoria. Esta precariedad de Estado desata: acentuación de las desigualdades, favorece actividades especulativas (con la tierra, con pirámides, en bolsa, en el sistema financiero, etc.) penalización de la actividad productiva, crecimiento de la economía informal, desempleo creciente. Y como consecuencia acentuación de los conflictos sociales: Guerrilla, delincuencia común, violencia generalizada y el narcotráfico que ha desatado una grave sacudida social y que abarca diversas regiones y diferentes grupos de población. El fortalecimiento del narcotráfico es la prueba de la precariedad del Estado y del sistema político social. La expansión del cultivo de coca a través de pequeños campesinos tiene su base en la precaria infraestructura social y física de muchas regiones y el sistema clientelita de partidos favorece el poder corruptor del narcotráfico. Este a su vez corroe aun más el sistema político y social, acentúa la violencia y limita los procesos democráticos y legales

de regulación social.

Por ello, Para hablar de una intención de “transformación social” hay que partir de un hecho. Hay, realmente, una grave problemática social en las bases esenciales de la convivencia.

Vivimos en una estructura social conflictiva y problemática. La sociedad no está funcionando bien y eso es innegable. En contraste con la grave situación social con presencia de amplios sectores de la población afectada por la desnutrición, la miseria, sin acceso al servicio de salud y educación, el país se caracteriza por ser una potencia mundial

de recursos naturales. “Si uno buscara una palabra para definir a Colombia, abundancia sería una de ellas. Es el segundo país con mayor variedad de frutas, dos cosechas al año, dos mares, tres cordilleras que al unirse dan nacimiento a tres de los cinco ríos más importantes de

América Latina (el Orinoco, el Amazonas y el Magdalena)…”.

“… oro, petróleo, carbón, níquel, uranio, esmeraldas, y algunos de los principales recursos del tercer milenio: fuentes de agua dulce, oxigeno, energía y biodiversidad. Durante los 365 días del año Colombia tiene sol, alto nivel de vientos, una órbita geoestacionaria ideal para las retransmisiones satelitales, 68% de los páramos (grandes ecosistemas reguladores de agua) del mundo, y con el 0,7% de la superficie mundial y 10% de su biodiversidad (56.189 especies vegetales; 1.752 aves, 358.000 mamíferos, 583 sapos y sobre su costa Pacífica, la región con mayor biodiversidad por metro cuadrado del

planeta: el Chocó”2.

Pero esta abundancia de recursos en lugar de ser aprovechados para mejorar condiciones de vida ha sido causa de décadas de violencia. O mejor, dicho tal riqueza se convirtió en

una desgracia para el país.

La incompetencia del estado y la concentración de esfuerzos en garantizar los interese de las elites tradicionales le han impedido al país desarrollar una capacidad para crear condiciones sociales y económicas que lo encaucen hacia un proceso de grandes transformaciones para la superación de dicha crisis socioeconómica.

La experiencia en otras regiones ha demostrado que la sociedad civil con formas audaces de organización, solidaridad, integración social y cooperación se puede constituir en poderoso instrumento de transformación de un país o de una región. Es el caso por ejemplo de de dos regiones Italianas: Emilia- Romagna, al norte y la Calabria, al sur. Ambas tenían patrones de desarrollo similares a comienzos del siglo XX y al comienzos del presente siglo había una desigualdad bastante acentuada entre estas dos regiones. La Emilia Romagna con mayor participación política y solidaridad social se convirtió en una de las regiones más

prosperas de Europa. Calabria con características feudales, fragmentada y aislada la región más atrasada de Italia.3

Según Putman la organización social, redes de relaciones, valores, confianza, obligaciones, canales de información, colaboración para problemas comunes, participación y dialogo entre los diversos integrantes de la sociedad, entre otros, hace posible la adopción de acciones que resultan en beneficio de toda la comunidad.

Esta estrategia, claro está, no encuentra fácilmente un camino despejado: Existen barreras constituidas por la poca solidez estructural de las relaciones de solidaridad en nuestras sociedades. Es creciente la retracción de las prácticas participativas y del trabajo asociativo en la sociedad civil. Por el contrario existe una tendencia acentuada del aumento del individualismo. Además, es evidente que la apertura individual hacia unas relaciones sociales de mayor solidaridad no es un problema que depende solo de la buena voluntad, numerosos intereses económicos y políticos se oponen a la apertura de espacios sociales en distintos niveles. Por tanto es necesario comprender que avanzar hacia un proceso de organización social es un proceso contradictorio y conflictivo.

En una sociedad como la latinoamericana, profundamente fragmentada, hambrienta e ignorante, ésta movilización no será posible si no se formulan retos y objetivos con la potencia suficiente para desatar los procesos adecuados de transformación, pero al mismo tiempo, con la claridad y pertinencia requeridas para constituir un lenguaje común a todos los actores que deben involucrarse para hacer posible las transformaciones deseadas. Si se busca una transformación efectiva de la sociedad lo que se requiere es encontrar un camino para que la misma sociedad comience esa transformación, pensándose a sí misma, sus potencialidades y lo que la hace conflictiva. De ahí parte la intención de la dialéctica cinematográfica. Buscar cómo el cine tiene la potencia de ser una de las herramientas que puede ayudar a la transformación social que se requiere.

3

Putman, R “ The prosperous Community: Social Capital and public life in: The American prospect No. 13. Citado por De Souza Filho “Desenvolvimento Regional Endógeno, Capital social y cooperación. UFRGS. Brasil.

Y no se trata de proponer cómo debería funcionar el sistema social. Pues eso implicaría todo un debate en torno a los diferentes aspectos a estudiar en la sociedad. Lo importante aquí es intentar hacer una visualización de esa problemática en tanto trato de extraer una herramienta para lograr una transformación efectiva de la realidad. Pero la propuesta de esta búsqueda de una herramienta de transformación (CINE) no apunta hacia un sistema específico de organización de una nueva sociedad. Se trata, primero, de que como sociedad logremos, juntos, identificar cuáles pueden ser los problemas que más nos afectan4 y, como sociedad, desde lo colectivo, logremos ir dando pasos hacia lo que la propia sociedad defina cuales deben ser esas grandes transformaciones. Objetivo que solamente podrá ser posible en la medida en que logremos entender los procesos sociales

en sus diferentes dimensiones.

He ahí el cine como una herramienta para lograr llegar al punto clave en las dimensiones a

trasformar de la sociedad.

En estos días de exploración de diferentes cineastas que han intentado utilizar el cine como herramienta de transformación social, no necesariamente desde la dialéctica formal eisensteiniana, hice una prueba con mis contactos de Internet y les envié un fragmento de la

película “El gran dictador” de Chaplin,5 en el fragmento en el que suplantan al dictador en

el discurso ante millones de personas que están escuchando en ese momento: “No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos. La buena

tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso pero lo hemos perdido.

La codicia ha envenenado las almas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia la miseria y las matanzas. Hemos progresado muy deprisa pero nos hemos encarcelado nosotros. El maquinismo que crea abundancia nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado y sentimos muy poco. Más que maquinas necesitamos humanidad. Más que inteligencia tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá

4 Problemas socioculturales, políticos, económicos, ambientales, etc.

5“El humorismo de Chaplin dialectiza el idealismo de su materialismo en la interpretación de “El gran

dictador”, Glauber Rocha, del hambre al sueño: obra, política y pensamiento, Artundo, Patricia Tr., Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, pág. 156.

todo. Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos, la verdadera naturaleza de estos inventos nos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a

todos nosotros”6.

Un día después de haber enviado este mensaje, recibí por lo menos 20 respuestas de mis contactos en donde, la gran mayoría elogiaban el mensaje de Chaplin y me agradecían por haberlo mandado. Esto me dio la certeza de que la gente está dispuesta a escuchar mensajes que construyan socialmente a la humanidad. Si a este tipo de mensajes le agregamos un método formal pensado específicamente para generar cambios y procesos mentales en el espectador, el resultado puede ser mucho más efectivo.

Así que la transformación social de fondo que requiere Latinoamérica para ser real, debe en mi opinión, orientar a la sociedad a reflexiones diversas hacia el sistema de organización social actual. Que se entienda que las grandes transformaciones requieren la búsqueda de

un “equilibrio” social. En donde los sectores más vulnerables tengan la posibilidad de

educarse, de alimentarse, de hacer parte de las decisiones de cada país.

En el caso especifico de Colombia7 lo que puede afirmarse es que no ha habido democracia nunca, la propiedad de la tierra se encuentra excesivamente concentrada, los dueños de la tierra aliados con autoridades locales, departamentales y nacionales conforman el principal detonante de violencia.

Precisamente por el contubernio violencia – poder político la guerra ha adquirido grandes proporciones y ha colocado al país en un “Circulo dantesco” con la degradación y muchos factores que se han integrado: Narcotráfico, vacunas, extorsiones, secuestro y practicas fascistas e infames de lado y lado, que lesionan la condición humana.

El proceso político fue generando una clase política soberbia, distanciada de la gente, tramposa, que usa un lenguaje democratizador, sin que nunca haya existido la democracia, que actúa a favor del amiguismo, el favorecimiento de intereses personales y de grupo perfilándole un desfase entre el discurso y la acción. Uno de los aspectos más repugnantes y

6 Discurso de Chaplin en la película “El gran dictador” cuando suplanta al dictador frente a millones de

personas que lo escuchan.

7 Consulta: Darío Botero, El poder de la filosofía y la filosofía del poder. Tomo II La potencialidad de la

perversos de la crisis es el envilecimiento de la palabra. La palabra es hoy en Colombia una moneda falsa.

Al espíritu tramposo de la clase política se le opuso el espíritu tramposo de las clases populares. No se confía en nada ni en nadie. No se puede hacer oposición. La ética también se ha desvalorizado. De ahí ha nacido el espíritu que caracteriza al pueblo colombiano: Sálvese quien pueda. La forma agresiva de actuar, la ausencia de solidaridad, el espíritu que busca sacar ventaja de todas las situaciones.

Se eclipsan las luchas sociales, se enturbia la cultura, se esfuma la perspectiva de cambio. Hay una lucha de todos contra todos por sobrevivir. En Colombia no existe la cultura que permite el aparecimiento de la democracia entendida esta como: Una vida de interactuar de la vida cotidiana, un espíritu de tolerancia, de solidaridad, y una confianza en el poder de la palabra. Democracia: UNA CONFIANZA EN EL PODER DE LA PALABRA.

“La democracia y la paz se construyen día a día con la solidaridad, con la amistad, con el respeto al otro, absteniéndose de robar la tierra al otro y devolviéndole a la palabra el poder verdadero”8.

Queda una alternativa: La sociedad civil, su organización debe promoverse desde todas las instancias. Una organización civil que desarrolle la capacidad de auto diagnosticarse, autoevaluarse. Que busque una solución viable a la cuestión social a partir del desarrollo de una cultura de la reflexión y la crítica, que analice los problemas con objetividad y que propenda por crear las bases de una sociedad democrática.

Es en este proceso que se propone un papel protagónico del cine como instrumento de transformación social, que promueva esa reflexión critica, el pensamiento dialéctico, la participación activa de la sociedad en la definición de caminos para la superación de la crisis.

8 Ibíd.