Acompañamiento Psicoespiritual, de manera que se sienten ayudados a través de la escucha esperanza de su entorno para asumir una mirada positiva de la vejez y de su relación con Dios.
2.1. La Vejez:
En los tres ancianos hay elementos que son relevantes del mundo rural y que tienen grandes repercusiones en su forma de ver la vejez.
Mentiras y el recordar: Se colocan juntos porque se pueden entender en relación.
“En gerontología, se llama „reminiscencia‟ a la tendencia que tiene la gente mayor a recordar su vida pasada. De acuerdo a la creencia popular, la reminiscencia no sería más que una manía de vejez; a medida que se envejece se pertenece en mayor grado al pasado.”(Laforest, 1991).
En el caso de los ancianos campesinos observados el recordar es una forma de mantener activa la memoria; por ende, la razón. Que no sólo tiene ese beneficio, sino que además la posibilidad de ver la vida propia en perspectiva. Esto les permitió ver el presente de la enfermedad dentro del todo de una vida plena, entonces se hace menos difícil poder entenderla.
“Sus relaciones sociales se nutren del fondo de recuerdos, de experiencias y de tradiciones, viven de unos recuerdos a los cuales no dudan en volver como un refugio que los consuela de sus achaques.”(Gafo, 1995).
A esto se debe agregar lo que se ha denominado mentira; como un hecho que ayuda a darle un sabor distintivo a cada recuerdo del pasado. La biografía se enriquece, la vida se ve con satisfacción y también alegría. Es una mentira que busca sacar sonrisas y carcajadas en quien la escucha con atención.
Mirada positiva de la vida: En continuación con lo anterior, entonces, está la mirada positiva de la vida. El vivir es un hecho en sí bueno. Porque todo lo que ofrece el campo es bueno, también el hombre que está llamado a participar de dicho campo. Ahora bien, la enfermedad viene a dañar está percepción, pero en el
acompañamiento se comienza a vislumbrar que ellos pueden seguir dando sus frutos.
“Pero hay una forma positiva de ver la vejez como una culminación; así como un libro quedaría incompleto sin el último capítulo, así la vejez es la etapa del fin, sin la cual la obra quedaría incompleta.”(Laforest, 1991).
Es decir, se busca que los ancianos puedan reconocer que aún quedan cosas por hacer y que la experiencia adquirida no es sólo para vivir en el recuerdo, sino que parea entender una vida en su plenitud.
“La personalidad es susceptible de crecimiento toda la vida, por un proceso epigenético de diferenciación e integración; la vejez, si se vive como experiencia positiva, es la culminación de este proceso de crecimiento.”(Laforest, 1991).
Esta comprensión del autor permite ver en la ancianidad cómo ellos, los ancianos campesinos, la perciben. Un periodo de culminación de toda una vida llena de esfuerzos. Es el tiempo para ver con paz lo hecho y disfrutar de lo que gusta, el campo mismo. Esta comprensión tambaleó ante la enfermedad, porque les pareció a ellos que podía minar la posibilidad de disfrutar la vida. Se consigna esta situación porque esta experiencia positiva de la vejez pareciera suponer una salud compatible; cuando ella no está, todo pareciera derrumbarse.
2.2. La Muerte:
Finalmente, aun cuando no estaba contemplado en este trabajo, una pequeña comprensión sobre la muerte. Para estos tres ancianos la muerte no es un problema, pues existen ciertos matices en la comprensión de ella; para algunos es escape; para otros, premio al esfuerzo. Pero ninguno la mira con temor, es tan cierto, en el ciclo natural el nacimiento, desarrollo y muerte, que este esquema no les es ajeno. “¿Para qué torturarse pensando en la muerte? Y además la muerte no es sino el retorno a la naturaleza en la cual confluyen todas las cosas.”(Bobbio, 1997)
2.3. Hombres autónomos:
Es posible ver en los tres una lucha importante por conservar su autonomía; es el gran tesoro que han buscado en su vida y que en esta etapa se hace patente la necesidad de ella. Lo que los desestabiliza es el perder la capacidad de hacer cosas por sí mismos, de ser creadores en su entorno. Esta es la gran pena de Benjamín, Es al mismo tiempo, lo que conserva con tesón Ramón.
“Autonomía y alteridad no se excluyen, es decir, que una ética de la ancianidad no tiene por qué dejar de ser una ética de la autonomía a pesar de que la libertad del anciano sea una libertad más condicionada, bien por la gravedad del cuerpo, bien por la dependencia de otros.”(Gafo, 1995).
Esto ha sido la gran lucha del acompañamiento, descubrir una forma nueva de autonomía que tiene que ver con asumir la totalidad de su vida en las manos
para hacer de ella una oportunidad de agradecimiento a Dios, como también para contar e iluminar los caminos de otros.
La experiencia central campesina que en ellos se percibe es la del agradecimiento a Dios. Todo ha sido puesto por Él para crecer y desarrollar también la vida de cada uno de ellos. Lo relevante es que han podido lograr, del final de sus vidas, una oportunidad de seguir en un agradecimiento constante por tánto que Dios les ha dado. Así lo reconocen ellos mismos como podemos observar transversalmente en el acompañamiento.
2.4. Vivir de lo esencial:
“El discernimiento de lo esencial es el que hace a la vejez fecunda y flexible. Su fecundidad es la del desprendimiento, la de la entrega no a lo „otro‟, sino a „los otros‟.”(Gafo, 1995).
Vivir de lo que es realmente importante en ellos se vuelve fundamental, por cuanto no hay tiempo para perderlo en banalidades y en cosas que no tengan relevancia verdadera. Ellos viven de manera simple, sólo necesitan de un apoyo sustancial, sentirse útil en medio del espacio que viven y comparten. No es una utilidad funcional, sino que se trata de ser útiles en el campo a modo de aporte y casi de “caricia”al lugar donde viven.
“La gran trampa que nos puede tender la vejez es asimilar adaptación a anulación. Para resistirse a ello, las personas de edad deben intentar conservar al máximo su salud física y mental, „rescatándolas‟ de una fácil inercia de abandono, no para „rendirlas
matando el tiempo‟, sino para „invertirlas‟ en una etapa donde la realización en lo vivido, la más alta rentabilidad posible de un presente y una serena y real confianza en asumir un futuro, puedan reconciliar al hombre con sus deseos y a las metas con sus posibilidades, ganando en trascendente dignidad, lo que pueda perder de material funcionalidad.”(Altarriba Mercader, 1992).
Trascendente dignidad es la que estos ancianos han podido conseguir en el camino del acompañamiento. Descubrir que esta etapa es una oportunidad de entregarse de una manera distinta al mundo que tanto les ha dado y aportar desde su vivencia acumulada al campo que se les regaló.
3. Distinguir los aspectos de estos adultos mayores campesinos que