CHAPTER 6: EXPERIMENTALS
IV. Chapter 5 Experimental
La psicoeducación dirigida a los familiares de pacientes con sordoceguera, cobra un papel muy importante, ya que otorga el entrenamiento necesario para que el sordociego logre la comunicación, la autonomía, la integración social, alcancen una autoestima y sexualidad adecuada y de esta manera mejorar su calidad de vida. Además es necesario para entender, enfrentar y resolver los problemas producto de la discapacidad.
La psicoeducación de la familia es un modo por medio del cual el paciente puede recuperarse, es la manera en que la familia aprende la manera más eficiente de brindar ayuda al paciente.
Esencialmente es importante en aquellos pacientes con trastornos mentales tales como la esquizofrenia, trastorno esquizo - afectivo, enfermedad bipolar, depresión mayor, trastorno límite de la personalidad. Sin embargo algunas investigaciones recientes han demostrado la importancia de la psicoeducación en cuidadores de pacientes oncológicos, en padres de niños autistas, así como otras deficiencias como la deficiencia visual, deficiencia auditiva, la sordoceguera, entre otros.
Según Jhonson (2000) la psicoeducación familiar incluye al paciente con el resto de la familia e involucra de hecho más práctica, además de la entrega de la información, es de gran importancia el manejo psicosocial como componente necesario para el cuidado de individuos con sordoceguera.
“La Psicoeducación consiste en un proceso a través del cual el individuo, la familia y la comunidad se informan, se convencen, se fortalecen y se educan acerca de un problema de salud mental, convirtiéndose en protagonistas del proceso de salud”. (Almendras, 2002)
Este autor considera que la psicoeducación puede ser dirigida a los individuos, las familias y la comunidad, tanto en situaciones de salud o de enfermedad y los objetivos a nivel individual, familiar o grupal son:
• Promover su compromiso con el cuidado de la salud. • Promover la búsqueda de comportamientos saludables. • Promover su protagonismo en el proceso de salud.
El logro de estos objetivos está en relación a la capacidad del psico-educador de promover, desarrollar y fortalecer en los individuos o grupos la autoestima, la responsabilidad por el autocuidado y la autonomía creciente, las que constituyen una verdadera fuente de desarrollo y superación del ser humano aún en las situaciones consideradas más difíciles o penosas, y deben ser consideradas primordiales para alcanzar los objetivos de la psicoeducación.
Por otra parte, los objetivos de la psicoeducación según Rebolledo (1998), citado por Pérez y Pérez (2009) son:
• Proporcionar información de forma comprensible y asequible teniendo en cuenta las características individuales de la persona a la que va dirigida.
• Asumir que los individuos afectados conservan habilidades que podrán ser utilizadas en su cuidado.
• Mejorar la autopercepción y las dificultades derivadas de la enfermedad.
• Poner énfasis en lo educativo redefiniendo roles: el ambiente estructurado en una clase, el terapeuta como facilitador, el de la familia como cuidador informado y el de la persona afectada como estudiante y participante activo en la resolución de su problema.
• Ayudar en situaciones de pequeños grupos a elaborar la información y proporcionar apoyo, con todas las partes implicadas, ayudándose mutuamente.
Otros autores han abordado el término Psicoeducación de la siguiente manera:
“Psicoeducación, nos convoca la idea de dos ámbitos (salud-educación) que están relacionados inextricablemente. Toda práctica en el campo de la educación es una práctica socio sanitaria: se trata de un trabajo intelectual mediatizado por los decires singulares de los diversos protagonistas, los episodios cotidianos, los hechos y los acontecimientos que
objetivan y materializan una realidad inaprensible de otro modo” (Arévalo y Maldonado, 2003).
“Psicoeducación es la aproximación terapéutica en el cual se proporciona a los familiares de un paciente información específica acerca de la enfermedad y entrenamiento en técnicas para afrontar el problema. Es un proceso educativo mediante el cual el facilitador detalla y sumariza información científica actual y relevante para responder preguntas acerca del origen, evolución y óptimo abordaje de un padecimiento desde su entorno, e implica también consejería y entrenamiento en técnicas para afrontar el problema” (Albarrán y Macías, 2007).
En La Enciclopedia Libre se plantea que la psicoeducación es la educación o información que se ofrece a las personas que sufren de un trastorno psicológico, aunque este tipo de intervenciones psicológicas también incluyen el apoyo emocional, la resolución de problemas y otras técnicas.
A menudo, el entrenamiento psicoeducativo involucra a los pacientes con esquizofrenia,
depresión, ansiedad, psicosis, desordenes alimenticios y trastornos de personalidad. Así mismo, incluye cursos de entrenamiento para el paciente dentro del contexto del tratamiento de su enfermedad física. También están incluidos los miembros de la familia. La meta es que el paciente entienda y sea capaz de manejar la enfermedad que presenta.
De igual manera, se refuerzan las fortalezas, los recursos y las habilidades propias del paciente para hacerle frente a su enfermedad, para así evitar una recaída y contribuir con su propia salud y bienestar, con un fundamento a largo plazo.
Builes y Bedoya, (2006), citado por Reselló y Núñez, (2008) hacen referencia a que la Psicoeducación no se limita a familias de personas con diagnóstico de esquizofrenia, sino a todo tipo de trastorno mental u orgánico crónico. Si bien al principio se estableció una ardua disputa con la terapia familiar, que tuvo su nacimiento en la psiquiatría, el diálogo entre psiquiatras, terapeutas, familiares, psicólogos, trabajadores sociales y otros ha permitido redimensionar la psicoeducación, lo cual no se adhiere a ninguna escuela de terapia familiar en particular.
Es por ello que la intervención psicoeducativa se refiere al conjunto de influencias educativas y de estrategias de intervención, cuyo objetivo fundamental es facilitar y optimizar el
aprendizaje, así como desarrollar recursos y habilidades en sus destinatarios. Se basa en un modelo de intervención, donde la participación de la familia es fundamental en el tratamiento, pues va en relación directa con el éxito, en el logro de los objetivos planteados.