DERMOPATÍA DIABÉTICA.
Es la dermatosis más frecuente en personas con diabetes, afecta más a varones y es de larga evolución. Se presenta por una alteración de los pequeños vasos.
Se caracteriza por máculas rojo-púrpura de 0,5 a 2 cm de diámetro, que se vuelven más oscuras, forman una pequeña placa costrosa de bordes defi nidos y evolucionan en 1-2 años, dejando una zona atrófi ca e hiperpigmentada. Son asintomáticas.
La topografía de esta dermatosis puede ser localizada o generalizada, habitualmente en regiones pretibiales, puede aparecer en rodillas, tobillos, muslos o antebrazos.
No existe tratamiento. Control de la glucemia.
NECROBIOSIS LIPOÍDICA.
Se trata de una dermatosis crónica que se relaciona en 66 a 90% con diabetes o into- lerancia a la glucosa. Es de causa desconocida, los varones son afectados doblemente que las mujeres.
Se presenta vasculitis, envejecimiento de la colágena y daño.
Es una dermatosis diseminada o generalmente localizada a región pretibial, aunque también puede presentarse en manos, antebrazos, muslos, abdomen, frente o cuero cabelludo, aunque en menor proporción.
Se caracteriza por pápulas pequeñas, de coloración rojiza – violácea, de forma redon- deada, formando placas con bordes no defi nidos, evolucionando a una zona central
amarillenta, atrófi ca y con telangiectasias, en número de 2 a 8 y de forma simétrica. Las lesiones generalmente son asintomáticas, aunque a veces el paciente las refi ere pruriginosas, con hipohidrosis, anestesia o alopecia. Cuando se reciben traumatismos, las placas se ulceran, rara vez se infectan pero su curación suele ser lenta. La Necrobiosis lipoídica debe diferenciarse del granuloma anular, de la sarcoidosis cutánea, el xantogranuloma necrobiótico y con los nódulos reumatoides, por lo que requiere de un diagnóstico y manejo especializado.
No existe tratamiento satisfactorio y el control estricto de la glucemia no infl uye en la evolución de las lesiones. En 15-20% de los pacientes existe remisión espontánea de las lesiones.
BULOSIS DIABETICORUM.
Es una dermatosis que suele aparecer en pacientes con DM2 de larga evolución, es poco frecuente.
Se presenta en diseminación distal; principalmente en antebrazos, piernas, pies y dedos.
Caracterizada por ampollas de contenido claro, tamaño variable, sobre piel sana, asintomáticas.
No existe tratamiento específi co y las lesiones suelen curar de 1 – 4 semanas dejando cicatriz. El control glucémico no previene ni acelera su curación. Ocasionalmente las lesiones pueden reaparecer.
Es importante diferenciar la Bulosis Diabeticorum con la toxicodermia por hipoglucemiantes orales, pénfi go vulgar y penfi goide y porfi ria hepatocutá- nea tardía.
GRANULOMA ANULAR.
Se desconoce su etiología, afecta generalmente a niños.
Se trata de una dermatosis en la que encontramos lesiones de tipo anular diseminada en dorso de manos, dedos y planos de extensión de brazos y piernas, respetando las mucosas. Está caracterizada por pápulas pequeñas eritematosas o violáceas que confl uyen, formando placas anulares o arcifor- mes de 1 – 5 cm de diámetro con piel sana en el centro. Usualmente son asintomáticas y de evolución espontánea a la curación en 1 – 3 años sin dejar secuelas, aunque son frecuentes las recidivas.
CANDIDIASIS.
Suele ser muy común en pacientes con diabetes mal controlados. Se debe a la infección por un hongo levadu- riforme llamado Candida Albicans.
La dermatosis que provoca se localiza generalmente en la región vulvovaginal, en el surco submamario o in- guinal, aunque también puede afectar la mucosa oral. Se caracteriza por lesiones de tipo eritema, con edema, pápulas, maceración, (en caso vaginal hay fl ujo blanquecino, espeso y pegajoso) formando placas de bordes bien defi nidos, con sensación ardorosa y puriginosa. En la mucosa oral se encuentra como placas blanquecinas en lengua que suelen invadir toda la boca.
Un dato importante en el tratamiento de la Candidiasis es que el tipo de medicamentos del tipo ketoco- nazol, fl uconazol, etc. prolongan la vida media de las sulfonilureas, por lo que pacientes que utilizan esta terapia y que son además tratados con estos medicamentos para la Candidiasis, aumentan el riesgo de hipoglucemias.
DERMATOFITOSIS.
Se trata de una infección crónica por hongos tricofi tos de los pies y pliegues interdigitales (tiña pedis), es más frecuente en la población con diabetes. Se caracteriza por vesículas, eritema, descamación y borde activo, con piel normal en el centro de la lesión.
Las dermatofi tosis no sólo son importantes por la pro- pia micosis, sino también porque las lesiones represen- tan la entrada para infecciones bacterianas secundarias, que pueden comprometer seriamente la integridad del pie.
ERITRASMA.
Es frecuente en pacientes con diabetes y con obesidad, se trata de una derma- tosis causada por el Corynebacterium minutissimum (difteroide). Se encuentra diseminada a pliegues como los inguinales, axilares, submamarios y con menos frecuencia los interdigitales.
Se presenta como placas bien delimitadas, pardo – rojizas, con descamación superfi cial.
Después del tratamiento antibiótico y antimicótico, la pérdida de peso y evitando la humedad en las zonas mencionadas ayuda a prevenir la recidiva.
XANTOMAS ERUPTIVOS.
La hiperlipemia es frecuente en personas con diabetes y conlleva aumento en los niveles de colesterol y fundamentalmente de triglicéridos.
La manifestación cutánea de la hiperquilomicronemia son los xantomas erupti- vos, que se presentan sobre planos de extensión de extremidades y glúteos. Constituidos por pequeños nódulos rojo – amarillentos de hasta 5 mm de diá- metro, que aparecen agrupados, suelen ser asintomáticos, aunque a veces pro- vocan prurito.
El tratamiento consiste en bajar los niveles de lípidos circulantes.
LIPOATROFIA Y LIPOHIPERTROFIA.
La lipoatrofi a es la atrofi a de la grasa subcutánea. Puede observarse sobre zonas donde ha sido inyectada la insulina y se cree se debe a una reacción inmunológica a insulina no purifi cada, por lo que en la actualidad es raro encontrarnos este proceso.
La lipohipertrofi a refl eja el efecto anabólico de la insulina sobre el metabolismo graso de ahí que aparezca en las zonas en las que reiteradamente se inyecta la insulina. Su tratamiento es más bien preventivo y consiste en “rotar” las áreas en que se inyecta la insulina.
PIEL AMARILLA.
Suele ser un hallazgo frecuente en la piel de personas con diabetes. Se estudia que la glucosilación del coláge- no es el causante de esta coloración.
Se presenta diseminada a palmas y plantas con lesiones tipo manchas de color amarillento. No existe tratamiento.
ESCLEREDEMA DIABETICORUM.
Afecta a personas con diabetes de larga evolución, generalmente obesos y con complicaciones cardiovasculares coexistentes. Es asintomático e inocuo. Se presenta en la parte superior del tórax y región posterior del cuello, ex- tendiéndose de forma lentamente progresiva hacia cara y hombros, llegan- do rara vez a abdomen, brazos o manos.
Es una dermatosis caracterizada por un engrosamiento e induración de la piel por depósito de mucopolisacáridos en la dermis.
QUEIROARTROPATÍA DIABÉTICA.
Se encuentra la piel de aspecto céreo y liso, con engrosamiento e indura- ción de la piel del dorso de manos y pies, que da lugar a una pérdida de movilidad articular que no resulta dolorosa. Inicia generalmente en la articu- lación distal del quinto dedo, extendiéndose por toda la palma.
Se puede explorar a través del “Signo del orador o de la plegaria” que muestra la imposibilidad de aproximar las superfi cies palmares de las ar- ticulaciones interfalángicas al juntar las manos con los dedos separados, solo pueden juntarse las puntas de los dedos. La severidad de esta afección
se correlaciona con las complicaciones microangiopáticas. Se dice que puede revertir en parte ante un buen control de la diabetes.
ACANTOSIS NIGRICANS.
La insulina juega un papel importante en el desarrollo de esta dermatopatía en personas con diabetes.
La Acantosis Nigricans puede estar producida por la ex- cesiva fi jación de la insulina a los receptores de los quera- tinocitos y fi broblastos en estado de hiperinsulinemia que producen un engrosamiento de la piel.
Se aprecia como un engrosamiento papilomatoso, con la piel hiperpigmentada, de coloración marrón o grisácea por la hiperqueratosis en zonas de fl exión tales como la parte
posterior del cuello, axilas, ingles, pliegues abdominales, incluso en las articulaciones de manos y dedos. La piel se ve aterciopelada, con aspecto de suciedad que suele enmascarar y confundir el diagnóstico.
La Acantosis Nigricans constituye un factor de riesgo importante para desarrollar diabetes, por lo que es im- portante diagnosticarla y reconocer el estado de hiperinsulinemia asociada.