El concepto de familia tiene una dimensión relacional y otra
organizativa, ha sido definida por diferentes disciplinas, cada una con su
personas de la misma consaguinidad que viven bajo el mismo techo. La
psicología define a la familia como lugar en que diferentes personalidades
interactúan bajo una compleja organización interna y la sociología la
conceptualiza como una institución social que transmite cultura.
De acuerdo a Melgoza (2002 p.47) “La familia es un sistema abierto
en proceso de transformación que se desarrolla a través de etapas que
exigen una reestructuración de las reglas de funcionamiento en su interior,
las cuales le permitirán adaptarse a las circunstancias para mantener una
continuidad y fomentar el crecimiento psicosocial de cada uno de sus
miembros” En la familia se tejen los lazos afectivos primarios y se
construye la identidad de la persona.
Todas las dimensiones humanas más significativas se plasman y
transmiten en la cotidianeidad de la vida en familia: los modos de expresar
el afecto, la vivencia del tiempo y del espacio, las distancias corporales, el
lenguaje, la comunicación, los valores, los hábitos, conductas y actitudes
que constituyen la identidad de una persona, así como la formación de la
voluntad y del carácter de cada integrante.
“El ambiente familiar se manifiesta como uno de los principales
elementos en el desarrollo del niño. Desde los recursos materiales hasta la
relación con los padres y hermanos pueden ser elementos que faciliten y
dificulten el desarrollo escolar del niño”.Cuéllar y otros (1987 p.37) Los
estímulos familiares dependen del nivel educativo de los padres,
posibilidades socioeconómico de la familia, del tiempo del que dispongan los
La familia como institución ha sufrido cambios importantes en las
últimas décadas ya que tanto el concepto como los roles de sus miembros
se han ido modificado sustancialmente; por ejemplo antes la familia
extensa, en que convivían varias generaciones y las pautas de disciplina y
conducta era de obediencia extrema se ha transformado hoy día en la familia
nuclear, conformada sólo por padres e hijos y en donde las pautas de
disciplina y conducta muchas veces están determinadas por los hijos.
Se habla entonces de una “generación obediente” en donde los padres
actuales obedecieron a sus propios padres y ahora obedecen a sus hijos.
Este modelo se da en todas las clases y niveles sociales dando lugar a
diferentes configuraciones familiares: familias monoparentales en donde sólo
el padre o la madre viven con los hijos, familias ensambladas en donde al
construir una nueva unión cada padre aporta a sus hijos para conformar
una nueva familia.
Las diferencias económicas y culturales determinan el tipo de
expectativas que los padres y aún los mismos hijos tienen respecto a su
educación y formación, es decir, cada familia dependiendo de su nivel
socioeconómico y cultural decide el tiempo de convivencia, las actividades
que los miembros deberán realizar para formarse como personas, los
comportamientos que debe manifestar en sus interacciones, la expresión
de los sentimientos y emociones y la dependencia que se generará entre
Powell (1994 p. 291) opina que” las diversas características de
personalidad, de carácter y emocionales, primero se desarrollan en el hogar
e influirán en las interacciones que el sujeto tenga a futuro”.
En cualquier sociedad se establece niveles socioeconómicos, de
acuerdo al poder adquisitivo de las personas, proporcionando experiencias
diferentes y desiguales de prácticas de vida. Por lo tanto en una sociedad
como México, capitalista dependiente, el nivel socioeconómico es
determinante para la adquisición de experiencias de aprendizaje, así por
ejemplo los alumnos de nivel medio alto y alto tienen una mayor posibilidad
de asistir a una institución educativa privada, a tener desplazamiento, a la
adquisición de materiales y de entablar múltiples relaciones sociales que
les permiten no sólo acumular conocimientos variados sino experiencias
motivadoras. En cambio en ambientes de mayor restricción económica se
reducen las alternativas de desarrollo debido a que la escuela no es lo
prioritaria sino la satisfacción de las necesidades vitales como el alimento y
vestido.
Las conductas aprendidas en familia se repetirán a lo largo de la vida
de todos los miembros. Melgoza (2002 p 45) refiere que” la vida misma es
una experiencia compartida llenas de relaciones interpersonales que
conforman vínculos que irán moldeando y troquelando una forma de ser
sustentada en significados y representaciones de hombre, mujer o persona”.
Baeza (1999) señala que “el modelo familiar es un modelo cultural
propio de cada sociedad y familia y determina el cómo, es decir, los modos
De acuerdo con Erikson( 1972 p.119 ) “en cada individuo y en cada
generación existe un potencial para lo que podríamos llamar una
adolescencia intensificada, es decir, una frase crítica ,marcada por la exasperación recíproca del conflicto interno y la desorganización social”;
esta aseveración conmina a determinar que tanto la familia como las
Instituciones educativas son co-responsables de detonar el potencial que
cada ser humano a través de desarrollar hábitos, actitudes y valores; de
proponer acciones y actividades.
En un estudio de los aspectos formales y estructurales de la familia se
encontró la importancia de la estructura familiar en la formación de las
actitudes de los jóvenes. “Algunos factores como el modelo parental, la
actividad laboral de los padres el número de hermanos, la distribución de
sexo de los hermanos, la presencia de los abuelos son significativos e
influyen en las actitudes que adquieren los jóvenes” (Sherif M. y Sherif C.
1975 p.78). Agregando que la familia es sólo un aspecto del complejo
sistema social dentro de un espacio vital para el adolescente en crecimiento.
Aunado a esto encontramos los factores étnicos, religiosos y educativos el
contexto social en el que se desarrolla, las variaciones socio-culturales en el
ambiente, las presiones de grupo son tan influyentes como los mismos
aspectos estructurales de la familia.
Todas las familias son diferentes entre sí aunque compartan
características generales como el nivel socioeconómico y/o la cultura a este
respecto Melgoza (2002 p. 51) afirma que “los miembros de una familia
determinadas presentan menos problemas para cumplir sus metas,
funcionarán mas libremente” además de buscar un desarrollo armónico e
integral de todos los integrantes. En cambio cuando la organización
familiar está incompleta o es disfuncional por la forma de relación que
establecen sus miembros presentan mayores dificultades para cumplir sus
objetivos y sus alternativas para desarrollarse, se muestran más inestables.