A lo largo de la historia de la humanidad a través de la literatura, de la
mitología y de los relatos se han señalado casos de “niños lobos”, “niños
selváticos”, “niños salvajes”, que muestran a niños y adolescentes
abandonados y encontrados tras largos años de vida en condiciones
precarias y debido al aislamiento mostrando conductas alteradas muy
diferentes a la de sus congéneres de edad, así pues es necesario destacar
que los seres humanos necesitan tener contacto con otras personas,
expresar, mostrar sentimientos y emociones para tener y sentir
aceptación.
A mediados del siglo XIX, Charles Darwin se interesó por el estudio de
las emociones y en su famoso libro: “La expresión de las emociones en los
animales y en el hombre (1872) “y realizó una valiosa contribución que otros
en Delval, 1994), han retomado para “diseñar sistemas que analizan las
expresiones faciales, emocionales. Refieren también que algunas de las
emociones básicas son: alegría, tristeza, ira, miedo, sorpresa, desagrado e
interés”.
Todos los seres humanos por ley natural de vida tienen la necesidad de
relacionarse con otros. Delval (1994 pp. 179) señala que “el hombre es ante
todo un animal social y la vida humana, tal y como la entendemos hoy sería
imposible si los otros no existieran”. Investigaciones recientes han mostrado
que la compañía y el cariño de los otros es algo tan necesario para el
desarrollo como la alimentación y por tanto se considera como una
necesidad básica.
Psicólogos de muy diversas tendencias y corrientes, incluyendo el
propio Freud han señalado que el principio para establecer la primera
relación se inicia a través de la satisfacción de las necesidades básicas.
Watson (citado en Delval 1994 p. 189) sostenía que “el amor al igual que el
miedo son dos factores importantes para establecer una relación, en su libro
Psychological care of infant and child decía: El amor se produce en casa y
se construye a través de las interacciones que se van estableciendo”.
Piaget (1952) “sostiene que es a través de la exploración y la
experiencia con el mundo físico y social como el niño desarrolla sus
también limita la posibilidad de tener un desarrollo cognitivo y emocional
adecuado.
En síntesis la socialización de un niño, adolescente o adulto se
establece inicialmente en el seno de la familia y se construye de las
interacciones que se van estableciendo dependiendo del sexo, la edad y la
educación que se tenga. La otra influencia para la construcción de relaciones
sociales está determinada por el medio ambiente en el que se desarrollan
los sujetos, por ejemplo la escuela, los amigos, la colonia, los vecinos, los
centros recreativos, los centros de formación espiritual y todos los lugares en
los que tenga interacción el sujeto.
La participación de la familia, los iguales, el género y la cultura son
elementos fundamentales que inciden en el desarrollo social de los
adolescentes. Las historias de vida derivadas de las estructuras y
dinámicas familiares, así como de las pautas educativas generadas por
maestros y padres al educar a sus hijos, se complementan con los
patrones de conducta generados por: la imitación de los iguales; por las
propuestas culturales referidos a la moda, a la manera de comunicarse, a las
conductas de grupos, a las formas de alimentarse que generan
estereotipos y comportamientos adolescentes propios de un contexto socio-
económico. Aunado a esto existe otra propuesta de desarrollo social
adolescente promovida por los medios masivos de comunicación, el
currículum escolar y la dinámica económico- laboral de cada cultura, temas
Los comportamientos adolescentes así como la manera de interactuar
entre los jóvenes, es diferente hoy día en relación a épocas anteriores, hoy
por hoy los jóvenes son más digitales, virtuales y tecnológicos.
El proceso de toma de decisiones sigue una secuencia de pasos,
aunque en la vida cotidiana no se piense en el proceso como tal, una vez
aprendido, se va dando de manera natural, aunque hay varios elementos
que interfieren para que este proceso se llegue a concretar. Algunos
factores que interfieren en la toma de decisiones son: la falta de tiempo, la
presión social, la fatiga emocional, la imitación de los pares, la frustración,
las actitudes equivocadas como la apatía, la flojera, la falta de motivación,
etc.
Las emociones afectan tanto lo que piensa las personas y en su
comportamiento. La toma de decisiones en la adolescencia es un tanto
conflictiva ya que es justamente el momento de la vida en que tanto física,
psíquica y emocionalmente el sujeto está en constante transformación.
Además los factores ambientales y sus amigos y compañeros también están
en continuo cambio. De acuerdo con Csikszentmihalyi y Larson (1974) “a los
adolescentes les gusta más estar con sus amigos o pares que con sus
padres o personas adultas y los amigos ejercen una fuerte influencia tanto
en la conducta como en la toma de decisiones”.
Es frecuente que los adolescentes se involucren en conductas de
riesgo por su inmadurez y toma de decisiones poco asertiva, Zuckerman et
toman decisiones equivocadas, tales como “falta de motivación, realizar
poco esfuerzo e inseguridad”
Sobre este mismo tópico, Fischhoff (1992) asegura que “las personas
que no cuentan con la información necesaria o no tienen las habilidades
desarrolladas, no toman las mejores decisiones”
La doctora Elizabeth Cauffman (2006) en su trabajo posdoctoral en el
Centro de adolescentes de la Universidad de Stanford, señala que otro de
los factores que determina la toma de decisiones de los adolescentes es el
nivel de madurez en que este ubicado y éste se conforma por tres aspectos:
responsabilidad, perspectiva y temperamento. Es decir, se pretende que el
adolescente desarrolle la capacidad de analizar lo bueno y lo malo, que
aprenda a manejar las emociones y desarrolle la capacidad de actuar con
autogobierno; sólo así será capaz de tomar decisiones asertivas en su vida.
En necesario educar la voluntad en niños y adolescentes porque el
poder de la voluntad es grandioso y sus efectos en la motivación
extraordinarios, a es este respecto Atkinsons (1958 p.602) señala que
“motivación es la activación de la tendencia a actuar para producir uno a
mas efectos, tendencia a la acción que la persona experimenta como un “yo
quiero”.