A Cross-Country Analysis of the Diffusion of Information and Communications Technology
3.6 Chapter 3 References
Desde la perspectiva histórico social y culturalista, abordar la infancia como una categoría contemporánea, implicó comprender el devenir de los niños y las niñas en el marco de la cultura,
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entendida como entramado de significados, creadas por los seres humanos y desde las cuales se otorga el sentido a las prácticas y la acción social (Geertz, 1973) . Así el concepto de infancia se encuentra atravesado por muchas significaciones y con múltiples sentidos que se le han otorgado a través del tiempo en nuestra cultura occidental.
En donde la infancia como una categoría que refiere a un grupo poblacional particular en este caso a los niños y las niñas con ciertas características biológicas, psíquicas, cognitivas, espirituales y sociales, ha sido instituida desde diversas significaciones construidas por los adultos en el marco de las instituciones sociales como la escuela y la familia.
Por lo tanto para comprender como emerge en nuestra sociedad la infancia, es necesario puntualizar que es la cultura y cuál es su papel en la vida social, en el mundo y en la construcción de la realidad de los sujetos. Partimos entonces desde la propuesta de Clifford Geertz (1973) quien visualiza al hombre como "un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido". Define la cultura como un sistema de símbolos, por medio de los cuales el hombre da importancia a su propia existencia. Estos sistemas de símbolos son creados, compartidos y aprendidos por el hombre y permitan a los seres humanos resignificarse y orientarse en sus relaciones con el mundo que los rodea, y consigo mismos.
Las aproximaciones al concepto de cultura se afianzan en un esquema transmitido históricamente, heredadas y expresadas en formas simbólicas, por medio del cual los hombres comunican, trasciende y desarrolla su conocimiento y lo expone por medio de actitudes ante la vida. En concreto Geertz (1973) define la cultura como un conjunto de símbolos que obra creando vínculos y motivaciones en los hombres, permite compartir concepciones de un orden que son efectivos en la organización y producción de la realidad y el mundo social.
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La cultura definida como la interacción de signos que se pueden interpretar y entrelazar no es una "entidad" a la que se puedan asignar acontecimientos sociales, conductas o instituciones. Se puede denominar como un tejido ubicado en un “contexto público" dentro del cual pueden describirse fenómenos de manera evidente. Así, afirma Geertz (1973) todo enfoque semiótico de la cultura radica en lograr el ingreso al mundo conceptual en el cual viven otros sujetos.
Entonces, en este entramado de significaciones, la interacción de signos comprendida como un tejido en cual se pueden describir los fenómenos sociales, podemos hablar de la infancia, de las experiencias de vida de los niños y las niñas, de la forma como se relacionan con los adultos, pero además como desde lo que piensan, representan, sienten, desean los adultos en torno a los niños, se construyen condiciones y posibilidades de existencia particulares de los niños y las niñas en épocas y sociedades definidas.
Entonces, partimos de referir que la infancia no siempre ha sido concebida tal y como la conocemos en la actualidad ya que no ha sido producto de la naturaleza sino que es una construcción de carácter histórica y social, que hasta hace muy poco tiempo es reconocida, con esto pretendo aclarar que la infancia se ha construyendo con el pasar de tiempo y ha estado sometida a diversos cambios sociales, culturales, históricos y políticos, así como a las diversas significaciones y sentidos que ha asumido.
Al referirnos a la infancia debemos realizar un recorrido histórico como lo plantea Rincon (2013) quien plantea tres etapas de la infancia; la infancia “pre moderna” la infancia “moderna” y la infancia “contemporánea o postmoderna” las cuales constituyen tres conjuntos de significaciones imaginarias que han determinado y orientado el devenir de los niños y niñas, los discursos, las prácticas en las instituciones creadas para su cuidado y formación.
47 Infancia pre moderna
El primer grupo de significaciones imaginarias están inmersas en un contexto histórico social “pre moderno europeo”. Ubicado en lo que se considera la edad media correspondiente a los siglos V al XV. En este contexto sociocultural, la significación imaginaria que se constituye, según el autor es una sociedad, denominada como tradicional, que no puede representarse bien el niño y menos adolescente, allí “la duración de la infancia reducía el periodo de su mayor fragilidad”(Rincón, 2013,p.5).
Es así como, el concepto de infancia, se encuentra atado a una etapa de la vida donde el niño y la niña no eran sujetos, sino una etapa de la vida, para el futuro; por tanto esa noción de edades de la vida también correspondían funciones sociales y a determinaciones de clase.
La concepción del concepto de infancia Philippe Aries (1973) – siglo (XII y XIV) “Afirma que los niños no son ni queridos ni odiados en los términos que esos sentimientos se expresan en el presente, eran obedientes con el adulto y a cambio recibían protección”, Su infancia estaba basada en la espera de creer y formar una familia. Las niñas aprendían a ser buenas esposas ya que sus padres eran quienes decidían con quien se casaban y lo hacían a muy temprana edad.
La infancia no existe en sí misma, sino como un anexo a referentes más fuertes, de mayor significación, como era el matrimonio cristiano. Los hijos se convierten en un fruto necesario, el niño existe en carácter de hijo, aunque no de niñez, existe en términos de números que dan mayor poder al padre, pero, no existe en cuanto ser, se le mira como mano de obra futura.
La importancia dada en la edad media a la infancia, según Aries, se observa en el arte medieval donde se representaba al niño como un hombre reducido un adulto en miniatura… no interesa a la existencia, sino a la naturaleza del sentimiento de la infancia (Aries, 1973, pág. 15).
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La infancia en la edad media está determinada por la función que se otorga a la familia, la cual está ligada profundamente a la conservación y producción de bienes, las relaciones eran tejidas entorno a la supervivencia, la familia no era el centro de la afectividad y la protección.
Otra significación que aparece en esta época es la infancia como una representación de santidad. Esta significación es construida a partir de las imágenes religiosas, imagen sagrada que se interpone entre el hombre y Dios, un camino hacia la divinidad; los niños y las niñas como significado de benevolencia, pureza “niños del cielo, niños de dios, angelitos y niños buenos” (Rincón, 2012, p. 11)
En esta misma época, pero en el contexto de las sociedades Latinoamericanas (prehispánicas), que se encuentran definidas por procesos como el descubrimiento y la conquista, se encuentra la infancia unida a lo social y lo religioso “la infancia más que un hecho biológico constituía un asunto cultural” (Rodríguez, 2007, p. 29), así señala Rodríguez, citado por Rincón (2013) que la infancia era:
Una efectiva conciencia de la importancia de la reproducción y crecimiento humano volcando todo el interés y la expectativa sobre el éxito de los partos y el nacimiento de los niños, pero además en algunas sociedades existían firmes consideraciones sobre la Educación y preparación de los niños y las niñas para la vida adulta (p. 29).
En donde la infancia es una etapa de la vida humana, importante para el desarrollo de la comunidad, no solo al ingresar al mundo laboral sino desde la concepción, el embarazo y el nacimiento. Dan cuenta de una gran afectividad hacia los niños y niñas que marca la vida en comunidad, era una bendición de los dioses.
49 Infancia Moderna.
Históricamente esta etapa se encuentra ubicada entre finales de la edad media e inicios del renacimiento y el tránsito de estos acontecimientos a nivel social y cultural en la comunidad europea y Latinoamérica.
Define Rincón (2013) que “las significaciones imaginarias de infancia como constructo de la modernidad en su dimensión histórico social y cultural debe a la edad media baja una herencia de sentidos y sentimientos” que trasciende y forman parte del niño moderno y que ha cambiado las condiciones de vida de la niñez.
Aproximadamente en mediaciones del siglo XVIII, el niño ya no es visto como malvado sino que es acogido por sus padres quienes buscan controlar y moldear su personalidad con el fin de formar al hombre del futuro. El niño es criado por su familia y educado en la higiene y en el desarrollo de actividades colectivas, reduce la mortalidad infantil.
En esta época se crea la escuela como espacio para proteger, educar, higienizar y preparar a los futuros ciudadanos. Aquí se configura una significación imaginaria del niño como objeto de protección, como menor, como adulto en formación, como ser humano incompleto que requiere del cuidado y la educación para ser completo.
Infancia contemporánea.
Esta etapa es denominada “el paso de lo moderno a lo posmoderno” (Rincón, 2013, p.54) lo cual enmarca un cambio entre lo cultural, político, social, religioso, las creencias y la razón, lo cual genera una preocupación por la conceptualización de términos como lo son el sujeto, subjetividades, y experiencia para la reconfiguración de los imaginarios de infancia en este periodo histórico. El sujeto que como define Erving Goffman, ya no es un sujeto individual si no que es
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una sucesión de representaciones de sí mismo definidas por el contexto y por interacciones (Rincón, 2013). El niño se reconoce dentro de una nueva categoría el niño como sujeto social de derechos.
En el siglo XX, aparecen los sentimientos evocados como vínculo con la infancia, y surge un concepto emergente de la sociología, que “…consideración de los niños y niñas como actores sociales, y de la infancia como parte de la estructura social” (Gaitán, 2006, p. 11) El reconocimiento de los Derechos de los Niños (1989) por la ONU, revalora su rol en la sociedad actual, dándole el reconocimiento de ciudadano, con derechos, aunque en las sociedades actuales, se evidencia que el niño continua siendo una problema, ya que la niñez sufre el maltratos físicos y psicológicos como históricamente ha sido tratado.
Desde esta perspectiva socio histórica y cultura, este estudio asume la infancia como categoría que refiere a un grupo poblacional específico, los niños y las niñas quienes viven su experiencia infantil crean su realidad y su mundo, a partir de como los adultos los han significado. Es decir, que desde ese magma de significaciones que los adultos en contextos sociales específicos piensan a los niños y las niñas, se crean las condiciones de vida de la infancia, se posibilitan sus procesos formación y sus vivencias.