EN LOS OCHENTA
Todo este conjunto de elementos conformarían un nue-
vo escenario para el debate sobre los problemas del de-
sarrollo y la cooperación internacional. Además, y como
consecuencia de la creciente liberalización económica y el
menor peso de las fronteras nacionales, dichos problemas
comenzarían a ser planteados y discutidos íntimamente li-
gados al nuevo marco de la globalización.
En ese marco, las propuestas dominantes vincularían,
como ya se ha dicho, el desarrollo con el logro de un correc-
to ajuste macroeconómico, criticando el papel de las políti-
cas de desarrollo seguidas anteriormente y especialmente el
papel jugado por el Estado.
Sin embargo, la nueva situación creada estaría lejos de
constituir un sólido escenario para la superación de los pro-
blemas de la pobreza, la marginación social y el desarrollo.
Si bien algunos países verían incrementar el flujo de inver-
siones dirigidas hacia ellos, muchos otros —y entre ellos la
inmensa mayoría de los más pobres— asistirían a un paula-
tino proceso de deterioro social, siendo los situados en Áfri-
ca Subsahariana los peor parados.
En este contexto, la cooperación internacional se vería
sometida a un fuerte debate y rodeada de grandes incerti-
dumbres. Algunos de los principales temas sometidos a dis-
cusión son los siguientes:
a) La propia existencia de la Ayuda Oficial al Desarrollo
(AOD). Para algunos sectores ultraliberales, la coope-
ración al desarrollo es negativa, pues según ellos sólo
sirve para mantener actividades poco eficientes inter-
firiendo en el funcionamiento del libre mercado. Se-
gún estas posturas, la AOD debería suprimirse con el
fin de lograr una menor dependencia de la ayuda ex-
terior y una mayor eficiencia de las fuerzas del mer-
cado.
b) La cuantía de la AOD. A lo largo de los últimos años,
al calor de las nuevas propuestas, los fondos de la
AOD de muchos de los países del Comité de Ayuda al
Desarrollo (CAD) han visto disminuir su cantidad, tan-
to en términos absolutos como en relación con el PIB
de los donantes. Ello ha traído como consecuencia
una fuerte contestación por parte de las ONGDs, así
como de los gobiernos de los países más pobres, lo
cual se ha manifestado en diversos foros y cumbres in-
ternacionales.
c) La orientación y los resultados de la AOD. En este sen-
tido, no pocas voces han criticado la inercia de mu-
chas propuestas, traducida en lo que, en algunos sec-
tores, ha sido llamada la «fatiga» de la cooperación,
motivada por la creciente dificultad de lograr resulta-
dos en un contexto cada vez más difícil. El manteni-
miento de los fondos de AOD se justificaría, desde
este punto de vista, como una cierta obligación moral
no exenta de escepticismo sobre la viabilidad de mu-
chas de las acciones puestas en marcha, en un contex-
to por otra parte poco favorable.
d) La creciente importancia de la ayuda de emergencia.
A lo largo de los últimos años se ha dado también un
aumento de las crisis sociales y las catástrofes humani-
tarias, con su correspondiente impacto sobre la con-
cepción de la cooperación, la cual ha tendido a orien-
tarse cada vez más hacia la ayuda de emergencia. La
creciente importancia de la Ayuda Humanitaria res-
pecto al total de fondos de la AOD constituye una
muestra de esta tendencia.
Gráfico 12. Transferencia neta de recursos financieros de países pobres a países ricos (1970-94)
Fuente: Banco Mundial, World Debt Table 1998.
Nota: Las cifras por debajo de cero implican transferencia neta de recursos
financieros desde los países del Sur a los países del Norte. Esta cifra alcanzó su punto más elevado en el año 1988.
Gráfico 13. Evolución de la AOD de los países del CAD (1970-1997)
Fuente: DAC 1998 Report OCDE.
Miles de Millones $ 1970 1975 1980 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 0 10 20 30 40 50 60 70 1997 –40.000 –30.000 –20.000 –10.000 0 10.000 20.000 30.000 40.000 1970 1980 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 Millones de Dólar es ($)