The Questions Addressed in the Review
Annexe 2 Characteristics of the Programmes Reviewed
Esta es la otra obra de Albalucía Ángel que junto con Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón, ha llamado la atención de la crítica. Entre sus aspectos más atractivos y trabajados se encuentran: su sintaxis particular, su uso del lenguaje, la fragmentación del discurso y el tratamiento de la historia. L@s crític@s consultad@s coinciden en resaltar como constituyentes de la obra los cuatro aspectos que acabamos de mencionar y los sustentan y explican prolíficamente.
En cuanto a la sintaxis, l@s crític@s hacen énfasis en la ausencia de puntuación, en las minúsculas sostenidas, en la falta de numeración de los capítulos y en los gráficos que aparecen al final de cada capítulo como parte integral del texto, elemento que ayuda a descifrar el sentido histórico de cada apartado. Cesar Valencia, por ejemplo, lee este tipo de rupturas como rebeliones contra las formas y convenciones masculinas.
El uso del lenguaje también llama profundamente la atención de los críticos por su particular uso dentro de un texto que se dice ser novela: “se invoca lo que podríamos llamar como la enumeración exuberante de los oficios que en silencio han desempeñado las mujeres a lo largo de la historia pero que han sido invisibilizados por el lenguaje de las convenciones y que la novela rescata mediante la multiplicación sustantiva y la adjetivación aparentemente excesiva, barroca, deslumbrante” (Valencia, 2006, p.67) En cuanto a la fragmentariedad, ésta es una marca de „identidad‟ de la novela, puesto que no cuenta una historia bien definida ni presenta personajes constantes, sino que se compone de fragmentos de gran belleza lírica. Se dice que esta manera de escribir desarrollada por Ángel en Las Andariegas “corresponde a una forma particular de encarar la literatura desde una perspectiva femenina, en que la fragmentación es consubstancial a ese discurso, ya que la reivindicación de la voz no se hace mediante el desparpajo verbal o la denuncia, sino que configura el discurso mismo” (Valencia, 2006, p.64). En otras palabras, ya que la historia de las mujeres es una historia marcada por la opresión y el silenciamiento, en Las Andariegas es presentada a manera de retazos, como de instantes de libertad.
En últimas, tod@s l@s crític@s hablan de los recursos técnicos ya mencionados para llegar a un mismo punto: en Las Andariegas nos encontramos frente a una reescritura de la historia desde una perspectiva que la crítica ha querido llamar feminista: “el de texto de Las andariegas muestra espacio de conflicto donde se confrontan el mito y la historia en su versión establecida y transmitida por una visión masculina de la cultura, y una voz y una mirada feminista que reescriben esos mitos y esa historia” (Gómez, 1998, p.53).
La reescritura de esa historia implica, al igual que en Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón, un cuestionamiento de los discursos oficiales, es decir, como lo señala la crítica Sophie Gómez, de los discursos masculinos. No obstante, en Las Andariegas no se construye una versión alternativa de la historia que reemplace la tradicional; más bien se abre una serie de interrogantes que deben ser respondidos por el lector o la lectora:
En el incipit y en la introducción se veía la función de estas presuposiciones: provocar un replanteamiento de la historia institucionalmente aceptada y modelizada, y desencadenar una actividad asociativa para llevar al lector a completar lo que falta del texto o lo que queda
inconcluso „a manera de pregunta‟, como lo dice la autora. Esta intencionalidad velada pero
manifiesta conduce a un tipo de lectura reflexiva; pero, por otro lado, por más modificaciones y encubrimientos que se le hayan hecho al intertexto, el lector no puede tampoco dejar de lado la lectura mitológica e histórica en su propio código, es decir, los dos textos actualizan la estructura narrativa, recodificándola: la historia tradicional ha tratado el tema de una forma, pero el personaje focalizado en cada caso, presenta otra versión. ¿Entonces? Es ahí, en la pregunta abierta, donde el nuevo texto toma forma de enseñanza; el lector debe elaborar su propia conclusión tomando como base las dos versiones de la historia, y así el texto se abre (Gómez, 1998, p.61).
Entonces, ¿cómo entran Las Andariegas a formar parte de la Novela de la Violencia? En sentido estricto este libro de Ángel no forma parte de la Novela de la Violencia. No obstante, en la medida en que es escrita y publicada en un momento histórico en el que en la literatura colombiana se fortalecía cada vez más una política de la violencia –es publicada en 1984, momento en el que empiezan a reconocerse los primeros textos testimoniales y las primeras novelas del narcotráfico-, nos parece pertinente y enriquecedor leer Las Andariegas en el contexto de literatura de la violencia.
Por lo demás, hay un sentido -que ha pasado desapercibido para la mayoría de l@s crític@s- en el que Las Andariegas se vinculan con esta realidad violenta –con una de las partes más sólidas de la división de lo sensible en la que nos hemos desarrollado como colombianas y colombianos-; se trata del ámbito del futuro. Así es, este texto es
un canto de esperanza, de promesas, de un futuro con otros horizontes y eso precisamente, es lo que pretendemos desentrañar en este texto con ayuda de Rancière.
Un regreso sobre cinco categorías de la modernidad y una indagación por una sexta categoría posible.
“Las obras de arte contemporáneas se han convertido en testigos éticos de lo irrepresentable”
Jacques Rancière. Tras haber recorrido los contextos histórico, literario y crítico en los que se escribieron las novelas de Albalucía Ángel Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón y Las Andariegas, hemos llegado al momento de explicar la manera como nos adentraremos a estos dos textos; pero ya no de manera general, como lo hemos expuesto en el planteamiento del problema, sino a partir de categorías de análisis que, definidas a la luz de algunos teóricos del arte y la literatura, nos servirán como instrumentos de „navegación‟ en nuestro recorrido por las obras de Ángel.
Este marco teórico se desarrollará de la siguiente manera: primero que todo, propondremos nuestra noción de literatura, la cual será un punto de partida que nos servirá como marco para las categorías de análisis. Luego expondremos las cinco categorías que consideramos, no sólo pertinentes sino sobre todo fundamentales para un análisis de Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón y Las Andariegas. Se trata de la artificialidad del lenguaje, la reconfiguración histórica, la ruptura del sujeto, la construcción de la mujer y la promesa estética.