• No results found

5.3 Characterization

5.3.2 Characterization Evaluation

Aparte de los problemas derivados de una dotación insuficiente y unas políticas deficientes, hay una serie de problemas que afectan a la gestión y que condicionan los recursos existentes, y que son comunes a los diferentes sectores. Los más significativos son los que se describen a continuación. Ineficiencias de explotación

El indicador más utilizado para determinar la eficiencia de la explotación es la cantidad de producto que se pierde en la prestación del servicio. En general los valores de referencia en los países pobres son claramente superiores a los países ricos, tanto en agua de abastecimiento, de riego, como de energía eléctrica.

Por otro lado el uso ineficiente del personal es común. En sectores como transportes, abastecimiento de agua, energía eléctrica y telecomunicaciones hay muchos casos con un exceso de personal. A la vez en las obras públicas y en la infraestructura rural los países en desarrollo suelen emplear sistemas de construcción y mantenimiento basados en el uso de maquinaria, en lugar de métodos con un uso intensivo de mano de obra.

Mantenimiento insuficiente

El mantenimiento insuficiente está muy relacionado con las ineficiencias de explotación: canales con fisuras, bombas de agua que no funcionan, carreteras que se deterioran, etc. Por culpa del manteni- miento insuficiente se pierde capacidad de producción y es necesario realizar inversiones elevadas sólo para intentar mantener los servicios en los niveles existentes.

El caso del sector vial es paradigmático, si no se realizan los trabajos de rutina de mantenimiento, relativamente poco costosos, los problemas terminan por agravarse y es necesario volver a pavimentar. Se calcula que por cada dólar ahorrado en mantenimiento se necesitan posteriormente de 3 a 4 para la reconstrucción posterior. Algunas veces el problema es de priorización política, por ejemplo Camerún, que es mayoritariamente rural, abandonó el mantenimiento de sus caminos rurales (30.000 km) para centrarse en las carreteras interurbanas pavimentadas (3.700 km) durante el periodo 85-95. Como consecuencia, un 80% de la red vial rural necesitaba una reconstrucción completa o grandes obras de reperfilado y compactación. Estas reflexiones han modificado la política de cooperación de los organismos donantes con respecto el sector, aunque no han conseguido arreglar el problema (Torres, 2000). Situaciones similares pueden citarse de las obras de regadío, los abastecimientos de agua y las centrales eléctricas.

A veces los problemas de mantenimiento tienen su origen en infraestructuras inadecuadas ya desde el diseño o la construcción, especialmente en los sectores del agua y la energía. Las normas de operación y mantenimiento a veces son inadecuadas, ya que hacen aumentar la dependencia de personal especializado poco común o recambios importados. Por otro lado los problemas asociados a la adquisición de bienes hacen que algunas importaciones sufran incrementos de precio de hasta el 30% en algunos países africanos.

Por último, la falta de estandarización en las donaciones y en los procedimientos de adquisición ligados a financiación también dificulta el mantenimiento posterior y aumenta la carga administrativa del país receptor. Asimismo, el hecho de que en algunos casos se excluya el financiamiento de los costos en moneda local, en lugar de fomentar el uso intensivo de mano de obra, favorece la adopción de tecnologías intensivas en capital, insostenibles para el país.

Ineficiencia financiera

La ausencia de criterios financieros en las decisiones de inversión y en la prestación de servicios provoca un gasto público excesivo no recuperado. Muchas veces los precios se mantienen muy por debajo de los costos, de forma que las futuras subvenciones a las empresas y entidades públicas de infraestructura son enormes. Los sectores del abastecimiento de agua para riego, la energía y los transportes por ferrocarril han sido los más subvencionados, y el de las telecomunicaciones de los que menos, aunque por desgracia los ingresos se han transferido a otros usos de forma que el sector se ha encontrado también descapitalizado.

El problema de las tarifas por debajo de coste se ha visto amplificado por la mala gestión financiera. Así, en el abastecimiento de agua en Latinoamérica, la recaudación duraba unos cuatro meses como promedio, cuando las normas de operación óptimas se sitúan en torno a los 30-45 días.

Los deficientes resultados financieros, además aumentar la carga a los contribuyentes, suponen una pérdida de capacidad crediticia que no permite a las empresas ampliar o mejorar el servicio.

Falta de atención a las demandas de los usuarios

La ineficiente explotación y la falta de mantenimiento se traduce en un servicio de mala calidad. La fiabilidad del servicio es un aspecto clave de las demandas de los usuarios finales y su satisfacción como clientes. El hecho de que no pueda satisfacerse desde el servicio público, obliga a los usuarios (en especial a las empresas) a buscar formas alternativas de asegurase la dotación de agua o de energía; situación que repercute en sus gastos de forma alarmante y les resta competitividad.

Como ejemplo, en un estudio del Banco Mundial sobre la industria manufacturera nigeriana y de Indonesia de 1988, se constató que el 92% y el 64% de las empresas, respectivamente, tenían generadores de electricidad propios para cubrir las deficiencias del proveedor público. Además, dado que no era posible vender la electricidad producida a la red, dichos sistemas estaban subutilizados (un 25% y un 50% respectivamente). La dotación de agua era también cubierta desde las propias empresas: un 44% y un 59% disponían de pozos perforados propios. Estos costes adicionales representaban alrededor del 10% y del 18% del presupuesto para maquinaria y equipos, y en el caso de las empresas más pequeñas, estos sobrecostes podían llegar al 25%.

Por otro lado, en el sector de las telecomunicaciones no se aborda la dotación adecuada de teléfonos públicos que garanticen la conexión de los ciudadanos, ni se ofrecen productos para distintos usos (como la trasmisión de datos de alta velocidad para empresas). La liberalización general del sector de finales de los años 90 no ha mejorado la situación, dado que se ha producido sin que el sector público participe del proceso adecuadamente. Sirva como ejemplo la situación en Bogotá en el 2002, donde florecía un mercado informal de alquiler de telefonía móvil en la calle debido a la imposibilidad de satisfacer las demandas de uso de los ciudadanos por parte de las empresas de servicios en telecomunicaciones.

Destaca también que ante una situación de elevada demanda y de niveles de remuneración muy bajos es habitual la aparición de corrupción en las decisiones relativas a la conexión o reparación del servicio. Esta situación sucede especialmente en los sectores de las telecomunicaciones, el riego y el abastecimiento de agua.

Descuido de las necesidades de los sectores más pobres

Las personas pobres usan menos servicios de infraestructura que las demás. Esto se debe a diversos motivos, entre los que destacan los dos siguientes por ser compartidos por los diversos sectores tecnológicos:

No disponen de recursos para los precios que se imponen, a veces por políticas tarifarias claramente incorrectas. Esta situación también se ha intentado paliar con subsidios, pero estos muchas veces han favorecido a las clases acomodadas, incluso en algunos países que tuvieron economías de planificación centralizada (ver la Figura 40), o sectores como el del abastecimiento de agua y alcantarillado (ver la Figura 41).

No se ofrecen las opciones que tienen más valor para ellos, entre otras cosas, porque las decisiones sobre inversión y prestación de servicios están muchas veces impulsadas por suposicio- nes de necesidades no cubiertas, más que por una evaluación real de la demanda efectiva de los usuarios.

Figura 40 Subvenciones para los más acomodados, en diversos sectores. Fuente: Banco Mundial (1994).

Figura 41 Subvenciones para los más acomodados en el sector del agua y el saneamiento. Fuente: Banco Mundial (1994).

Descuido de aspectos ambientales

La desconsideración de los aspectos ambientales ha provocado importantes impactos negativos sobre el medio. Existen numerosos ejemplos, como la situación del Mar de Aral, del Lago Chad, o de las explotaciones petrolíferas en zonas de alta biodiversidad, la desaparición de la selva paranaense, etc. Los proyectos de obra civil a gran escala que han supuesto grandes agresiones al medio ambiente o programas de reasentamiento no aceptados han atraído la atención general (Banco Mundial, 2000), a diferencia de todo lo relacionado con las emisiones contaminantes y uso de agua, que tiene efectos medioambientales globales cuyo impacto es mucho mayor. Ciertas prácticas relacionadas con la ineficiencia y la mala gestión tanto en el sector energético como en el de transportes, el de abastecimiento de agua, el de saneamiento y el de residuos sólidos, provocan agresiones medioambientales igual de graves.

Related documents