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Splitting Largest Ranges Into Consequent Bounded Rules

2.8 Summary

3.3.7 Splitting Largest Ranges Into Consequent Bounded Rules

Las teorías de la dependencia están muy ligadas a las propuestas que se discutieron en la primera Conferencia de la ONU para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) de 1964. A diferencia de los enfoques desarrollistas, centrados en el diagnóstico interno de los problemas de los países no desarrollados, los enfoques de la dependencia incorporan el hecho de que éstos se insertan en una dinámica económica internacional concreta.

Este apartado profundiza en la explicación sobre la desigualdad como característica estructural presentada previamente, por el cual el subdesarrollo es el resultado de una dominación política, económica y militar con raíces históricas que continúa en el siglo XX a través de grandes empresas transnacionales, instituciones internacionales, acuerdos económicos, relaciones comerciales, etc. R. Prebisch, 1901 – 1985, que fue secretario general de la CEPAL y posteriormente de la comisión de Naciones Unidas para la UNCTAD, es uno de los principales teóricos de estos planteamientos. En su obra El Desarrollo Económico de América Latina y sus Principales Problemas (1950) introdujo el concepto de dependenciay de sistema capitalista escindido en Centro y Periferia (Ocampo, 2001). Los precios de los productos del centro (generalmente manufacturas) crecen más que los de la

periferia (mayoritariamente materias primas). Al entablar relaciones comerciales unos con otros, los de la periferia salen perdiendo porque compran más caro y venden más barato. Esta relación comercial injusta se detecta a través de la disminución de la relación real de intercambio y se calcula dividiendo los precios de exportación entre los precios de importación.

Por otro lado, en el centro la producción está diversificada, mientras en la periferia está especiali- zada. La elasticidad de renta de los productos primarios es menor que la de los productos manufacturados. Esto significa que cuando aumenta la renta (ya sea en el centro o en la periferia) el consumo de productos primarios puede aumentar ligeramente, pero el que se dispara es el de productos manufacturados (si a alguien le suben el sueldo no comerá cinco veces al día, pero sí gastará más en ropa, en ocio, etc.)

El planteamiento de Prebisch demostraba que la situación de atraso de los países latinoamericanos tenía sus causas principales en:

La dependencia de la exportación de materias primas y de la importación de productos manufactu- rados (por la falta de industrialización).

La monopolización de las economías del centro, que permite que la innovación tecnológica se traduzca en aumento de salarios y precios, pero que en la periferia lo hace en disminución de precios.

La expansión económica tiene efectos diferentes sobre la demanda de productos industriales e agrícolas, por ello cuando los países de la periferia crecen económicamente sus importaciones tienden a aumentar más rápidamente que sus exportaciones.

Por todo ello, se planteó que sólo cambiando los mecanismos por los que participan los países de la periferia en los mercados mundiales, se podía romper el bloqueo al proceso de modernización y desarrollo a que el centro los tiene sometidos.

Esta aportación dio paso a dos teorías:

La estructuralista dependista convencional, cuyos principales teóricos son Celso Furtado, Osvaldo Sunkel y João Manuel Cardoso de Mello. De entre las principales aportaciones podemos destacar el análisis de la dependencia de las ex–colonias frente a sus ex–metrópolis, que se manifiesta en el papel de proveedores de productos primarios y clientes de productos manufactura- dos procedentes del centro del sistema (fundamentalmente los Estados Unidos) y se soporta por el dualismo interno de las sociedades latinoamericanas, con vinculación de fuertes alianzas de las clases dominantes local, alta burguesía y terratenientes, con las dependencias externas.

La estructuralista dependista marxista, en la cual destacan T. dos Santos y A. Gunder Frank, que defiende que el colonialismo se mantiene bajo nuevas formas económicas:

1. Las economías capitalistas modernas centran su explotación de las antiguas colonias en la extracción de materias primas.

2. Las infraestructuras que se fomentan en las antiguas colonias están claramente destinadas a la explotación y exportación de sus materias primas.

3. La única burguesía que se crea en estos países es comercial, no productora.

4. La exportación y producción están dominadas por empresas transnacionales que imponen los precios, deteriorando más la relación real de intercambio (por ejemplo en 1980 para comprar una locomotora, había que pagar 12.910 sacos de café y en 1990, el precio alcanzaba los 45.800 sacos, más del triple) y controlan los flujos financieros, por ejemplo con la exigencia del pago de la deuda externa.

Posteriormente, en la misma línea, Samir Amin en La acumulación a escala mundial (1970) y El desarrollo desigual (1974) plantea: “El sistema capitalista, Centro, necesita expandirse hacia la Periferia para poder seguir con su proceso de acumulación de capital, lo que se traduce en la integración asimétrica de la periferia en el mercado mundial” (Peinado y Villa, 1995). A este enfoque se le conoce como la escuela del desarrollo desigual, que llega a plantear la desconexión del sistema económico mundial como una salida de los países subdesarrollados para salir de la relación de dependencia.

Frente a la propuesta del GATT de liberalizar el comercio de productos manufacturados pero no de muchas materias primas, las teorías de la dependencia reclamaron: 1) Políticas de discriminación comercial a favor de los países pobres (protección y aranceles a sus productos) y financiación compensatoria del deterioro de los precios; todo ello encauzado por un organismo internacional regulador; y 2) impulso de la planificación, que consiste en analizar la situación, marcar objetivos y

estrategias, diseñar actividades y finalmente evaluar, y que depende fuertemente de un aumento de las capacidades institucionales.

Se implementaron algunas estrategias de desarrollo basadas en estas propuestas (proteccionismo comercial y substitución de las importaciones, sobrevalorando las monedas para abaratar las importaciones de tecnología). La estrategia funcionó satisfactoriamente durante los años 70. Pero la contracción de la demanda internacional y el aumento de los tipos de interés desembocó en los 80 en la crisis de la deuda externa, lo que exigió profundas modificaciones en la estrategia de desarrollo. Aunque hoy día la interdependencia entre países está generalizada, existen diversos tipos de dependencia sobre los que se puede actuar. Además de la ya comentada dependencia financiera y deuda externa, respecto a la dependencia comercial se podría regular la estabilización de los precios de los productos primarios, fijando un máximo y un mínimo y costeando la compensación mediante un fondo internacional (por ejemplo, en la UE existe el sistema Stabex y el Sysmin), fomentar las organizaciones sectoriales, como la OPEP, para que los productores puedan controlar los precios de materias primas concretas. Sobre la dependencia industrial y tecnológica, las transferencias de tecnologías y de saber hacer son un elemento más que debe complementarse con el desarrollo de tecnologías adecuadas a cada contexto y surgidas de él.

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