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b) Población entre 18-25 años

En cualquier caso, el escenario de inmediata reducción del volumen de po- blación de la cohorte de 18-25 años de edad en el próximo decenio va a condicionar la demanda de estudios universitarios de los próximos años en España y el resto de países de la UE-27. Sin embargo, como se ha adverti- do, la demanda futura de actividad docente de las universidades depende además de la evolución de la población, de la combinación de al menos otras tres variables. La primera de ellas es el nivel de estudios de la pobla- ción, puesto que influye en la proporción de estudiantes que desea cursar estudios universitarios. La segunda es la extensión de los estudios universi- tarios a cohortes de población de edades superiores que desean acceder por primera vez a la universidad. La tercera, la demanda de graduados universitarios que desean complementar o actualizar su formación para su desarrollo profesional y deciden cursar formación «no reglada» en la uni- versidad. Es previsible que esta demanda de formación permanente, o a lo largo de la vida del universitario, aumente en el futuro tanto en España como en el resto de la UE-27.

Gráfico 2.2. Tasa de crecimiento de la población. 2008-2040. España y países de la UE-27

(porcentaje)

2.1.2. NIVEL DE ESTUDIOS Y TASA DE MATRICULACION UNIVERSITARIA

En términos generales, el capital humano es el conjunto de capacidades, actitudes, habilidades y conocimientos que los individuos adquieren con la experiencia y con los estudios. Puesto que el capital humano aumenta la capacidad productiva de la población elevando su capacidad de obtener rentas monetarias (Becker 1983), la educación puede considerarse una inversión, tanto desde el punto de vista del individuo como del sector pú- blico.

Junto con los factores demográficos, el nivel de estudios de la población es uno de los factores más importantes que determinan la demanda futura de las actividades de docencia e investigación de las universidades. Numero- sos trabajos sobre la demanda de educación universitaria presentan evi- dencia empírica de una relación positiva muy estrecha entre el nivel de estudios de los padres, en especial de la madre, y la probabilidad de que los hijos cursen estudios universitarios y los finalicen con éxito (Rahona 2009). Este mecanismo de transmisión intergeneracional del nivel de estu- dios implica que el nivel educativo de una sociedad es una variable deter- minante del volumen de demanda futura de estudios universitarios, puesto que condiciona notablemente las tasas de matriculación universitaria. En segundo lugar, hemos comprobado que las demandas de formación permanente, actividad en clara expansión en el SUE, aumentan con el nivel educativo. Como veremos más adelante, la participación de los universita- rios en actividades de formación «no regladas» casi duplica la media de la población total en la UE-27 y también en España. Finalmente, las socieda- des en las que la población tiene un elevado nivel educativo resultan relati- vamente más atractivas para la localización y desarrollo de actividades con alto nivel tecnológico, que son las que demandan más intensamente em- pleo cualificado y los resultados de las actividades de I+D, precisamente los servicios que ofrecen las universidades.

Es por eso que esta sección se dedica a revisar algunos indicadores habi- tualmente empleados para medir la dotación de capital humano de la po- blación de una sociedad. El objetivo es valorar si el entorno donde desarro- lla sus actividades el SUE es relativamente favorable, en el sentido de si presenta una propensión elevada a la demanda de los servicios de docencia e investigación que el SUE ofrece en relación al resto de países de la UE- 27. El primer paso es analizar las tasas de matriculación universitarias, es decir, la proporción de un determinado colectivo de población que decide cursar estudios universitarios. Como se ha advertido, dado un determinado volumen de población, la demanda de estudios universitarios será mayor cuanto mayor sean las tasas de matriculación. Por tanto, analizar la de- manda futura de estudios universitarios requiere analizar la proporción no solo del volumen de población, sino también las tasas de matriculación.

El gráfico 2.3 muestra la evolución de la tasa brutas de matriculación en España y la UE-15. La tasa bruta de matriculación se define como el co- ciente entre los estudiantes matriculados en titulaciones de grado y primer y segundo ciclo y la población entre 18-24 años. En 2009 las tasas de ma- triculación en España y la UE-15 alcanzaron el 40,2% y el 34,6%, respecti- vamente. A lo largo del periodo ambas tasas han experimentado un conti- nuo aumento del 14,5% y del 18,1%, respectivamente. Este similar creci- miento apenas ha reducido la ventaja de España respecto a la media de la UE-27 de 5,8 puntos porcentuales en 1998 a 5,6 puntos porcentuales en 2009. La mayor tasa de matriculación en España implica que no cabe espe- rar aumentos significativos de esta variable en el futuro. Por consiguiente, el entorno de España ya es más favorable en este terreno que la media de la UE-27 y, por consiguiente, los yacimientos de demanda de estudios uni- versitarios quizás se encuentren en la ampliación de los estudios superiores a otras cohortes de edad o en las actividades destinadas a satisfacer las demandas de aprendizaje a lo largo de la vida, aspecto que revisaremos a continuación.

El gráfico 2.4 presenta la situación relativa de España en el contexto de países europeos en términos de tasas brutas de matriculación y el mapa

2.1 ofrece una visión geográfica complementaria. Como puede observarse,

en 2009 existen grandes diferencias en términos de tasas de matriculación en Europa, mucho más altas en el norte y este de Europa y menores en los países centroeuropeos. Destacan, por sus elevadas tasas de matriculación, Polonia (50,2%), Rumanía (45,6%) Italia (45,4%), Suecia (44,9%) y Di-

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