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La poesía se hace casando palabras en versos. Históricamente se ha venido haciendo en la combinación entre versificación y métrica, versos con alguna o ninguna regulación métrica y metros ligados o cortados en unidades de versificación, Las métricas son históricas (los ritmos también) así como ejemplificaré un poco más adelante125. En todo caso, la idea de metro trae detrás la afluencia, la primordialidad del ritmo, por eso considero interesante tener en cuenta el esquema de García Calvo de grados de regulación que van desde el polo “aproximativo” al polo “aritmético”126

. Por ejemplo, el verso libre127, tendría una métrica de regulación aproximativa, laxa. El verso libre es un verso liberado de la métrica aritmética tradicional, es un tipo de verso donde puede ser convocada cualquier tipo de ritmicidad sin prescripciones de medida. La exigencia de la métrica tradicional es que el verso mantenga la medida silábica y los acentos prefijados, es decir, que mantenga medida de las duraciones según razones aritméticas. Diferentes

124 La epéntesis consiste en un tipo de apertura de la palabra para la la adición de un fonema o más en su interior. Esto es, la intercalación de un segmento vocálico en una secuencia fonológica.

125 Agustín García Calvo (2006) realiza un extenso análisis sobre las formas heredadas de la rítmica. El autor sustenta como la poesía literaria en las diferentes lenguas vernáculas de Europa después del siglo X, ha estado influida por tres maneras versiculares dominantes conectadas por herencia con los imperios antiguos: la italiana (Verso Endecasílabo), la francesa (verso Alejandrino) y la hispana (Verso Octosílabo).

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Para la Versificación: (1) de regulación aproximativa; a) en habla o recitado, declamación; b) en canto (tipos recitativos de la ópera); (2) de regulación aritmética; a) por cómputos de sílabas o de palabras. Para la Métrica: (1) de regulación aproximativa (en habla o declamación y en canto: rezos, salve, tabla de multiplicar); (2) con regulación de número y medida, a) por pies fijos en número de sílabas, a´) en mera recitación, a´´) en melodía como “cantaba la rana debajo del agua”, b) por pies o compases, medidas fijas en tiempo, variables en elementos, b´) sin regulación de versificación constante, b´´) con versificación regular (en García Calvo, 2006: 341-342).

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No me encargaré del Haiku en la versificación japonesa, ni de la malaya ni de los matras de la poesía védica, finesa, bálticas y eslavas. Ni de la especifidad técnica de versificaciones de tipo; saturnio o yámbico.

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escuelas han desarrollado modos para escandir versos de la tradición latina clásica, distinguiré dos: la más instaurada: la silábica, y la de las cláusulas o pies rítmicos128.

La escritura versada a simple vista se diferencia de la prosaica. El verso es una estructura exclusiva del lenguaje poético, pero no la única. La versificación sería la estructura material, externa, la organización de superficie, del discurso poético. Los tipos de esta estructura fenotípica del poema -las estructuras métricas y las combinaciones estróficas- se han ido multiplicando a lo largo de los años, de los siglos. Cada época y cada tendencia nos proporcionan estructuras predominantes, el ananisolabismo de la Épica Clásica, las escalas métricas y ametrías en el Romanticismo, la ruptura radical con los esquemas tradicionales del Vanguardismo a lo largo del siglo XX. Grosso modo, para ilustrar nuestra explicación, distinguiremos la disposición tipográfica de la poesía tradicional del versolibrismo. La diferencia entre ambas respecto del ritmo es que en el verso clásico el ritmo se apoya en la duración de las sílabas, podemos decir que es cuantitativo, y, en el versolibrismo, el verso posee un ritmo interno, no está dividido en clausulas, no lleva acentos rítmicos dominantes129. La ritmicidad o musicalidad viene determinada por el movimiento de los grupos fónicos, por la ordenación de las palabras, ya sea por su carga semántica o especial sonoridad (véase Lotman, 1976). Podemos decir que en el verso libre la sustancia expresiva se adapta al ritmo psíquico del contenido y de su tiempo histórico (los metros son históricos).

Hasta 1526, el metro convencional en lengua española era el octosílabo, medida de la poesía de cancionero, aún hoy vigente en la copla, los corridos, las rancheras…. En aquel tiempo, véase “Coplas a la muerte de su padre” de Jorge Manrique (S. XV). Esta forma de versificación se caraterizaba por la aparente autonomía de los versos, lo que en argot lingüístico es llamado: esticomitia. Los versos de la poesía de cancionero no se encabalgan, no se empiernan. En otra dirección, las coplas como la de Manrique, abordan el tema medieval de la “fama”: tener vida después de la muerte en el mundo de los vivos. La fama es construida mediante la literatura, Don Quijote ocupaba los servicios de un historiador árabe, la fama del Cid Campeador se propaga por la tradición de los cantares de gesta –Cantar del mío Cid130– en boca de juglares y trovadores. En 1526 llega a la lengua castellana el verso italiano o el itálico modo, suponiendo una revolución poética y un cambio en la construcción social de la realidad. La nueva métrica no fue bien recibida, como todo cambio fuerte, fuerte porque la variación no

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Análisis que no siempre coinciden, pues una claúsula rítmica puede contener más de una sílaba. Los lentes tradicionales para el análisis de la poesía clásica atendiendo a los desplazamientos acentuales, las inclusiones y explusiones, son (por binomios): sinalefa-hiato, sineris-diéresis, prótesis-aféresis, epéntesis- síncopa y paragoge-apópope.

129 Dos artificios fonémicos relacionados con el ritmo en la versificación son: la rima y la aliteración. La función rítmica de la rima sería subrayar el corte de verso además de estructurar combinaciones de versos y estrofas. No todas las lenguas disponen de este artificio, la rima fue usada para lenguas como el latín, el griego y las romances, pero se ha propagado a otras como el vasco, las célticas, las germánicas… Por otra parte, la aliteración es un artificio fonémico subrayador del ritmo.

130 El único cantar épico de la literatura española –escrito aproximadamente en el siglo XIII– conservado casi completo y del cual se hipotetiza sobre la procedencia de su producción e inspiración. Hay quienes apuntan que el cantar habría sido escrito por un juglar árabe y que fue durante el franquismo que se tomó el texto como mito fundacional del régimen dictatorial.

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incube exclusivamente a la métrica, tal y como podría parecer. Las novedades, el heptasílabo y el endecasílabo, traen consigo una nueva forma de decir, una nueva forma basada en el encabalgamiento de los versos, en la pérdida de claridad en lo que quieren decir los versos. Los poetas de la época arguyen que las nuevas formas, arabescas, son muy oscuras, pues esconden lo que quieren decir. Gregorio Silvestre131 tildó de “enojosos y pesados” por su cercanía con la prosa a los endecasílabos, forma contemporánea instituida de versificación. Fíjense lo que cambia una sílaba del octosílabo al heptasílabo, pero no es una sílaba, no es una sílaba, como decía, se trata de un cambio socio-histórico en la forma de decir, una nueva forma de sonar y significar, simbolizar, crear realidad. Los enunciados difieren rítmicamente porque el endecasílabo permite una disposición acentual que no habilita el octosílabo.

Hay que aprender a leer, a hacer sonar, los versos antiguos y foráneos. No suenan como los decimos de primeras, hay que entrenarse, escuchar la prosodia del griego, del latín. En el ritmo cambia la experiencia de lo que se dice. Detrás de los cambios históricos en la métrica y la versificación cabe preguntarse las expectativas en el uso de cualquiera de los grados de regulación presentados entre lo aritmético y lo aproximativo. Edgar Allan Poe (1809-1849), a quien tradujo Baudelaire (1821-1867), señala que el arte de la literatura es una matemática tiniebla, requiere de cálculo, de conseguir precisión en el ensamblar palabras, para conseguir la aproximación a los “breves vislumbres indefinidos” que resultarían del escrúpulo aritmético. El dominio de la técnica como metáfora y justificación de conseguir lo que se pretende hacer con el discurso artístico. Hoy en día poca gente acude a las estructuras rítmicas del pasado, porque han perdido su “efecto”. Citaba a Ana Gorría (2012) sobre la dispersión del hacer poético en la península ibérica, hoy en día la poesía tendría la capacidad de mutar de soporte, de “ser” y justificarse en un amplio espectro de retóricas o testimonios.