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CHAPTER V: CONTENT OF FORTY PROVINCIAL CLIMATE ACTION PLANS

CHAPTER 6: PROVINCIAL CLIMATE ACTION PLAN MAKING PROCESSES

6.2 Climate action plan making process in three selected provinces

6.2.3 Climate action plan making process in Quang Nam

Los estudios sobre el ojo miope han demostrado que, en comparación con la refracción, o graduación medida en el eje óptico central, dicho ojo tiene una potencia refractiva menor para las imágenes que focalizan en la retina periférica (Atchison et al., 2006; Calver, Radhakrishnan, Osuobeni, & O’Leary, 2007). Ello produce un desenfoque periférico o borrosidad de la imagen por detrás de la retina (también llamado hipermetrópico) cuando la refracción en el eje óptico se compensa con gafas (Chen et al., 2010) o lentes de contacto y el sujeto focaliza el objeto de interés con la retina central (Shen et al., 2010; Tabernero et al., 2009).

Este fenómeno se relaciona con el hecho conocido de que los ojos miopes tienen una forma más alargada en comparación con la redondeada predominante entre los emétropes (sin graduación) y los hipermétropes (achatada), lo que podría evidenciar diferentes patrones de crecimiento de los ojos miopes y la evolución de la miopía (Mutti, Sinnott, et al., 2011; Smith et al., 2005). La medición tradicional de la refracción o potencia ocular se realiza en el eje óptico, y la mayor parte de los instrumentos están diseñados para este fin. Sí bien existen dos modelos de refractómetro automático de campo abierto, otros elementos y técnicas posibilitan la evaluación de la refracción periférica en clínica aunque el alineamiento correcto con el centro de la pupila es muy importante para obtener resultados consistentes y fiables. Un error de alineamiento en medidas realizadas sobre el eje óptico adquieren un error clínicamente significativo (-0.25 D.) a partir de un desalineamiento con el centro de pupila de 0.80 mm., mientras que en medidas periféricas a 30º, un desajuste de 0.20 mm con el centro pupilar induce el mismo error de medida (Fedtke et al.,

2009). A pesar de que se han desarrollado instrumentos de medida usando un fotorefractómetro, no se comercializan actualmente (Jaeken et al., 2011; Tabernero et al., 2011).

En los estudios realizados hasta la fecha se ha determinado una diferencia media entre la periferia retiniana y la central de hasta 1,50 dioptrías a 30˚ para los miopes, siendo el promedio cercano a 1,00D. En concreto, Mutti y colaboradores (2000), obtuvieron que los niños miopes tenían hipermetropía periférica relativa a la refracción central en un valor de +0,80 ± 1,29 D, lo que indica una forma prolata ocular (relación entre la longitud axial y el diámetro ecuatorial), en comparación con la miopía relativa periférica en los niños emétropes (+0,41± 0,75 D) e hipermétropes (-1,09±1,02 D) que presentaban un ojo con forma oblata (diámetro ecuatorial mayor que la longitud axial). En este sentido, las lentes que se diseñen con el objetivo de disminuir la progresión de la miopía, deben tener un incremento de potencia positiva entre el eje óptico y su refracción a 30˚, que les permita, según los citados estudios, mantener la imagen periférica por delante de la retina en la mayor parte de la población miope y que, además, puedan ser personalizadas adecuándolas a cada paciente.

Algunos de los tratamientos ópticos tales como la ortoqueratología, que invierten el perfil de refracción periférica en los ojos miopes (Queirós et al., 2010), se han señalado como posibles medios de control del crecimiento ocular (Cho et al., 2005; Swarbrick et al., 2010; Walline et al., 2008), habiéndose demostrado que, en modelos animales, la hipótesis que la refracción periférica interfiere en el patrón de crecimiento ocular de ojos miopes (Smith et al., 2010).

Las contribuciones científicas anteriormente citadas han dado lugar a una serie de dispositivos ópticos objeto de diversas patentes que detallamos a continuación. La patente US 6,752,499 de Aller (2002) se refiere al uso de lentes bifocales concéntricas, con zonas de visión lejana y cercana que se sitúan dentro del diámetro de la propia pupila lo que produce simultáneamente doble imagen sobre la retina y, por tanto, degrada la calidad de la imagen resultante.

La patente US 6045578 de Collins (1996), utiliza el concepto de aberración esférica en la fóvea y su modificación, cambiándola suavemente de negativa a

positiva, en un valor nunca superior a 0.50 D y sin tener en cuenta la refracción en retina periférica por lo que no efectúa control de la imagen retiniana periférica. La US 20090141235, también de Collins (2009), propone una lente que controle la modificación que realiza el párpado sobre la córnea al leer y genere un control de la aberración esférica.

La patente US 20080309882 de Thorn y colaboradores (2008), concibe un método para eliminar las aberraciones ópticas oculares en el eje óptico y, supuestamente, controlar mediante su corrección, la progresión de la miopía. Para ello, es necesario medir con un aberrómetro el total de error en aberración óptica y generar una lente que compense los defectos de cada ojo en cuestión. Igualmente, no tiene en cuenta la refracción periférica.

Las patentes WO 200604440A2 y US 20080062380 de Phillips (2005a), sugieren una lente que dispone de una zona central para la visión lejana y una zona periférica de tratamiento para generar un desenfoque miópico. Debido a que el diseño es realizado con zonas anulares creará imágenes dispares y, por tanto, problemas de visión, a menos que la zona anular esté situada muy periféricamente, lo cual no conllevará un adecuado adelantamiento de la imagen periférica.

La patente US 20100073629 de Menezes (2009), se refiere a lentes oftálmicas que disponen de nuevo de dos zonas correctoras, una de visión constante para visión lejana en el centro y otra anular que genera una aberración esférica positiva.

La patente US Nº 7025460 de Smith (2006), se centra en el control de la refracción fuera del eje óptico, manipulando la curvatura de campo para mover la imagen periférica de modo progresivo en frente de la retina periférica. Su proposición mantiene una zona de visión central, con la amplitud del diámetro pupilar, para lejos y una zona de tratamiento periférico, por lo que deja la zona central sin adelantar la imagen retiniana.

Las patentes WO/2007/146673 y US 20070296916 de Holden (2007), y la US 20090257026 de Varnas (2005), presentan una lente con dos zonas delimitadas, una central para visión lejana, con un diámetro igual al de la pupila, y una

segunda zona terapéutica periférica que proporciona una focalización de las imágenes lejanas sobre esta zona de la retina.

La patente US 7665842 de Ho (2007), muestra una propuesta de lente con una zona central definida para mantener visión nítida y una zona de tratamiento periférica que proporciona un adelantamiento de la curvatura de imagen. De nuevo, se trata de una lente con dos zonas definidas.

La patente US 20100036489 de Ye y colaboradores (2010), reivindica igualmente una lente para prevenir la miopía o la reducción de su progresión que comprende una parte óptica con dos regiones de visión, una central y otra periférica, en la que la lente tiene un perfil de potencia que crea un desenfoque para los rayos de luz que pasan a través de las regiones periféricas de la parte óptica, o zonas de tratamiento.

La patente US 7401922 de Legerton (2008), propone una lente de contacto hibrida. Es decir, una lente compuesta por una parte rígida (gas permeable) en el centro y blanda (hidrofílica), en la periferia, construida con la finalidad de eliminar la aberración esférica del ojo pero que no contempla el adelantamiento de la imagen periférica.

Por tanto, de entre las patentes citadas, los dispositivos que permiten modificar la refracción periférica de modo distinto al central consisten en lentes con dos zonas de visión claramente delimitadas: la central que proporciona una visión nítida a distancia en el eje frontal, y la periférica o anular que focaliza, anteriormente a la retina, aquellas imágenes que provienen de la visión lateral y que atraviesan dicha zona periférica. Estos diseños tienen el problema de que generan una bifocalidad, o doble imagen, que no proporciona, por tanto, una focalización constante por delante y a lo largo de toda la retina, y que, potencialmente, continúa permitiendo que se activen los mecanismos que generan elongación ocular.

Las patentes que se basan en una lente que corrige la aberración esférica del ojo en el eje central están diseñadas para obtener una mayor calidad de imagen en fóvea y, en nuestra opinión, son absolutamente insuficientes para generar una imagen en retina periférica focalizada por delante de la retina (Collins, 2009).

Por otra parte, estos diseños están limitados a ser fabricados en lentes blandas o hidrofílicas, ya que si la lente de contacto es de tipo rígido surge un problema de visión debido a que la misma se descentra por el movimiento derivado del parpadeo normal en el ojo. Si la lente es esférica o de uso convencional, el radio de curvatura anterior y posterior no se modifican y la visión permanece estable. Sin embargo, si la lente comprende dos zonas de visión o una progresión de la graduación, una vez cambiada de posición en el ojo, la parte de lente que se sitúa en la zona de visión tiene una refracción distinta a la necesaria, induciendo una borrosidad, visión doble o halos debidos al cambio de potencia o corrección óptica efectiva en dicha zona.

La lente de contacto desarrollada y patentada para la realización de esta tesis pretende solventar los inconvenientes y/o problemas citados anteriormente. En este sentido, la particularidad del diseño que presentamos se fundamenta en tres principios: El primero es utilizar una zona central, preferentemente de geometría inversa en cara interna, para obtener un mejor centrado y disminución del movimiento. El segundo es disponer de una geometría continua basada en curvas cónicas, tangentes entre sí, cuyos sectores centrales y periféricos estén, por tanto, unidos de forma continua conformando una zona visual única. El tercero se resume en la necesidad de que a lo largo de la zona optica exista un cambio incremental, suave y progresivo, de potencia dióptrica positiva desde su centro hasta el borde. Esto se consigue considerando la normal en cada punto, más un incremento proporcional según la distancia del punto a dicho centro y de un valor de entre 1,50 a 2,5 D en el borde de la zona óptica, con el objetivo de que el ojo reciba la imagen enfocada en la fóvea y levemente por delante de la retina a medida que la imagen se aleja del eje óptico. De este modo, la imagen resultante a lo largo de la retina periférica puede inducir un mejor efecto de control sobre la progresión de la miopía.

Capítulo 2.

Diseño, fabricación y patente de un lente