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3. General methods

3.5. Image guided surgery

3.5.3 Clinical evaluation

Cloninger menciona que atributos tales como la cooperación, trascendencia, responsabilidad y presencia de propósitos vitales son aspectos importantes que cuando están presentes como rasgos de la personalidad, favorecen la felicidad. Estas características están ausentes en aquellos sujetos con alteraciones de la personalidad (6,7).

Variables como la presencia de religiosidad, salud mental y salud física se correlacionan en forma positiva con la felicidad, contrariamente a la presencia de ansiedad y depresión, que la impiden. Se ha encontrado que la presencia de felicidad está en correspondencia con una mayor religiosidad entre jóvenes estudiados a través de diversos test psicométricos (8). Otros estudios muestran que la relación entre el bienestar y personalidad es compleja. Se señala que el bienestar no se puede asegurar con la ausencia de psicopatología o de ciertos rasgos de personalidad (9).

Un estudio que incluyó 973 pares de gemelos para ponderar la influencia de los factores genéticos en la posibilidad de ser feliz, muestra que el estado de bienestar está relacionado a la personalidad, ya que esta posee una base genética que se constituye como el sustrato o el reservorio genético para alcanzar la felicidad. En este estudio los factores medidos de la personalidad fueron el neuroticismo, extraversión, conciencia de sí mismo y sensación de agrado, los que posen un sustrato genético que favorece la presencia de vivencias de felicidad (10).

Los sujetos que experimentan cuadros depresivos prolongados tienden a evaluar en forma negativa la realidad en forma estable y permanente. También la ansiedad es un marcador de tendencias pesimistas. Algunos estudios muestran que sujetos que presentan satisfacción,

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ánimo positivo y relativa ausencia de afectos negativos, al ser evaluados en sus experiencias subjetivas de bienestar, son aquellos que presentan un mayor grado de extraversión, junto a un mayor interés en actividades sociales. Estos sujetos extravertidos tienen más posibilidades de encontrar satisfacción y mayor capacidad de goce. Por el contrario, los sujetos con tendencias neuróticas con patologías depresivas y ansiosas relatan y muestran en los test psicométricos un estilo atribucional pesimista con un enjuiciamiento más negativo sobre si mismos y los otros, y por ende con menos satisfacción, bienestar y felicidad. De este modo, la extraversión y la apertura a nuevas experiencias están positivamente correlacionadas con la felicidad (11). Es decir, se puede predecir que un sujeto con tendencias extrovertidas de personalidad tiene mayores posibilidades de experimentar felicidad y además estar más preparado para enfrentar el estrés psicológico. Son más optimistas, tienen mayor capacidad de salir adelante y de generar afectos positivos. Reaccionan frente a situaciones adversas planteando que ellas no son parte de su modo de ser, sino que pueden ser superadas, ya que no se aprecian como permanentes, y son vividas como menos personales y menos negativas. Sin embargo, otros autores señalan que estos estilos atribucionales enmascaran la felicidad más profunda, pues los demasiados optimistas valoran idealizadamente sus vivencias, de manera superficial y no sabia.

Algunos autores mencionan que la extroversión no es una situación que siempre se acompaña de felicidad. Mediante extensos meta análisis, el neuroticismo se constituye como un mayor predictor de felicidad y satisfacción. Utilizando el Oxford Happiness Inventory (OHI), se ha encontrado que la estabilidad emocional está más vinculada con la felicidad que la extraversión. Una mejor estabilidad emocional es un buen predictor de índices de felicidad en la gente joven (12).

En cuanto a la influencia de factores genéticos, estudios efectuados en adolescentes con alteraciones psicopatológicas muestran que los hombres presentan mejores índices de satisfacción y calidad de vida respecto a las mujeres. Ellas muestran mayores problemas en su mundo íntimo o subjetivo. Ambos se correlacionan negativamente con la presencia de psicopatología, especialmente en las escalas de depresión y ansiedad. Esto también fue estudiado en gemelos adolescentes, los que poseían una tendencia genética a mostrar menores cifras de satisfacción y calidad de vida mientras mayor era la psicopatología, concluyendo que los aspectos psicopatológicos tienden a presentarse en forma similar entre hermanos gemelos. Esto significa que los sujetos poseen una tendencia hereditaria hacia una mayor psicopatología, aun previa a la aparición de estas alteraciones, en aquellos que poseían bajos índices de bienestar. Es decir, bajos índices de bienestar preceden a la aparición de mayor psicopatología.

De este modo existe un estrecho vínculo entre psicopatología y bienestar con una base genética, la que debería ser considerada en la prevención de la aparición de mayor psicopatología en adolescentes vulnerables (13).

144 La Felicidad Psicopatología y felicidad

Otro estudio que analiza el sustrato genético del bienestar y la psicopatología incorporó a 1386 pares de mellizos. Se concluyó que ambos aspectos genéticos y ambientales influyen en el bienestar y la psicopatología. La genética daría cuenta entre un 41% a un 50% de la influencia sobre el bienestar individual. A pesar que bajos niveles de psicopatología reflejan una propensión más alta hacia el bienestar, otros factores genéticos independientes también pueden jugar un rol favorable en la salud mental. De este modo, si se heredan factores de riesgo para la aparición de cuadros depresivos o ansiosos, aun así la satisfacción puede ser lograda. La presencia de antecedentes genéticos para enfermedad mental no significa que el sujeto está incapacitado para lograr su bienestar. Además, un bajo riesgo genético para la presencia de psicopatología no asegura el bienestar (14).

De este modo, estudios efectuados para evaluar la influencia de los factores genéticos y ambientales para patologías e índices de bienestar, indican que ambos factores concurren en la mantención del bienestar y de la felicidad. Otro estudio con 6576 pares de gemelos en Noruega mostró que los factores comunes genéticos dan cuenta de alrededor del 45 al 80% de la influencia. Los mismos genes serían compartidos por hombres y mujeres (15).