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3. General methods

3.4. Video magnification

3.4.4 Use of the Gray level co-occurrence matrix for motion signal quantification

El concepto de normalidad en salud mental alude en esencia a un ideal (como el concepto de la OMS) o a una Curva de Gauss, donde los extremos son anormales, o a una visión cultural, donde predomina la conducta habitual de esa población.

Por otro lado la más actual definición de felicidad que ofrece el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua es: 1. Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien. 2. Satisfacción, gusto, contento. 3. Suerte feliz. Sin embargo, la RAE ha enmendado esta definición recientemente y en el avance de la vigésima tercera edición, aparece las siguientes definiciones: 1. Estado de grata satisfacción espiritual y física. 2. Persona, situación, objeto o conjunto de ellos que

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contribuyen a hacer feliz. 3. Ausencia de inconvenientes o tropiezos. Se ha producido por lo tanto en la primera acepción una migración del concepto de felicidad puramente material, basada en la posesión de un bien, a un concepto mixto, formado por una satisfacción espiritual y física. Normalidad y Felicidad no necesariamente son coincidentes, y son fenómenos sumamente dinámicos. De hecho la felicidad tendría también existencia y expresión en la frondosa psicopatología de varias enfermedades mentales, como en el éxtasis maníaco. ¿Puede un psicótico ser feliz....o un limítrofe, un orgánico o un neurótico? Estamos hablando de poblaciones humanas reconocidas como enfermas, y a pesar de eso… ¿pueden ser felices? ¿Y qué porcentaje de personas son anormales en la población? ¿Son estadísticamente normales los felices?, ¿Solo las personas llamadas normales pueden ser felices?, ¿Existe el diagnóstico de “feliz” en la Salud Mental? ¿En el CIE-10 o en el DSM-5 se puede encontrar un diagnóstico semejante?

Como se ha mencionado el paciente Maníaco, en su éxtasis psicopatológico sería el hombre feliz por antonomasia. Se describe su estado como de exaltación vivencial y humor elevado, clásicamente eufórico, con disminución del pudor y pérdida de la inhibición, pudiendo llegar a actitudes de seducción y contactos sexuales excesivos; aceleración del pensamiento (numerosos pensamientos pasan por la mente de la persona sin que esta pueda detenerlos); dificultad para concentrarse y fácil distracción; trastornos del curso del pensamiento (digresiones múltiples), pérdida del hilo de la conversación; fuga de ideas y muchos otros síntomas como excesiva confianza en sí mismo; disminución de la necesidad de dormir sin que la persona sienta la fatiga asociada a esa falta de reposo. Sentimiento altruista, ganas de ayudar a los demás, híper empatía; hipersensibilidad afectiva y sensorial, y labilidad emocional, pudiendo pasar de la risa a las lágrimas con mucha facilidad.

Por lo pronto decimos que la excepcional sensación de euforia y felicidad de este cuadro, está fuera de la curva de gauss y se aparta de la cultura; tampoco es un ideal para su familia, su entorno y la sociedad. Concluimos que se trata de una enfermedad, a pesar del éxtasis y el placer vivenciados. Es aquí cuando los psiquiatras intervenimos y es frecuente que los pacientes maniacos conocedores de lo que viene, nos soliciten que a través de la intervención farmacológica no les quitemos ese atributo preciado que es el resplandor del éxtasis y la felicidad.

¿Y los adictos a sustancias estimulantes no son acaso buscadores de emociones exaltadas y felicidades recurrentes, “psiconautas” que no miden recursos para estimular los mecanismos del placer mediados por el núcleo accumbens y el sistema límbico ¿Y qué nos piden estos pacientes? Usualmente nada. Prefieren vivir su vida de éxtasis y dolor hasta que los mecanismos neurofisiológicos y sociales que sustentan su felicidad química se deterioran. Solo en el barro de la desesperación y el síndrome de abstinencia, a veces suelen pedir ayuda. Se trata en ese momento de enfermos mentales que en busca de la felicidad química, han deteriorado su salud mental.

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Miradas del bienestar y felicidad en chile desde la salud mental

Un paciente neurótico habitualmente siente que podría ser feliz y busca estar tranquilo, en armonía, sin tristeza ni desgano, sin inquietud y sin miedos, no parando de pensar. El neurótico en su ansiedad solicita con frecuencia al clínico psico-fármacos y más escasamente psicoterapia a fin de obtener el bienestar deseado. Bienestar que puede encontrar brevemente, ya que duda y solicita ser re diagnosticado por nuevos síntomas, visitando a otros especialistas para asegurar su sanidad. Volvemos a encontrar signos de fragilización de su salud mental, en quienes perfectamente pueden coexistir con momentos felices. Un paciente psicótico nos dice: “Cuando estoy bien, me siento feliz. Y si estoy bien no están esas ideas obsesivas (ideas delirantes)… de la infidelidad de Jessenia (su esposa). Ahí me siento feliz”. Sonríe y juega con sus sobrinos. El paciente tiende a no solicitar ayuda. La familia es la que se esfuerza durante las crisis, y lo trae a controles. Muchos fármacos forman parte de su tratamiento. Un proceso de rehabilitación integral y el apoyo social contribuyan a su bienestar. ¡Lo vemos feliz! Pareciera que la felicidad es posible aún en enfermedades graves y deteriorantes.

Un paciente limítrofe señala: “Cuando niño yo era feliz,… ahora tengo dudas, veo la felicidad diferente, a veces soy feliz y en otras ocasiones infeliz. Lo veo así, cuesta ser feliz”. Este tipo de pacientes se nos apegan o nos rechazan. Buscan aclarar su confusa biografía y no escatiman esfuerzos con mayor o menor sentido de realidad, para obtener exámenes, fármacos o terapias. Decepcionados de si y del mundo, atesoran momentos de felicidad, como su infancia, idealizando momentos de su historia. Formas aberrantes de felicidad que dan cuenta de la psicopatología subyacente.

Nos dice un joven lesionado en un accidente de tránsito con un TEC secuelar: “Cuando me enfermé vi la felicidad de otra manera. Me gustaría que el mundo cambie y tenga bienestar. Necesito tener trabajo y polola. Hoy sería feliz con menos”. La psicopatología traumática acá irrumpió en la continuidad biográfica y hoy la felicidad más preciada, sería la rehabilitación psicosocial y la integración.

“Ya estoy muerta en esta vida, ya no tuve felicidad”, nos dice lacónicamente una paciente depresiva, como perdiendo toda esperanza de encontrar alguna opción futura. No nos pide nada. En Chile hemos desarrollado un programa particular para estos pacientes, que comentaremos más adelante.

En síntesis, la práctica clínica nos permite observar que la felicidad subjetiva es posible en las más variadas patologías mentales, incluso las más graves y complejas, siendo una excepción la depresión endógena. Es relevante ver que lo que se nos solicita y hacemos como profesionales de salud mental, raramente promueve la salud y el bienestar, enfocándose principalmente en una lucha “contra” la enfermedad. Una alianza fuerte de continuidad de cuidados entre los profesionales de salud mental y los ciudadanos, sin dudas favorecería este ideal (14).

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Políticas de Bienestar y Salud Mental

El mensaje de la OMS es muy sencillo y aclaratorio: “la salud mental es fundamental para el bienestar general de las personas, de las sociedades y de los países, y es preciso abordarla en todo el mundo desde una nueva perspectiva” (15). La Asamblea General de las Naciones Unidas ha incorporado esta definición desde el año 2001, cuando celebró el décimo aniversario de la aprobación de los Principios para la protección de los enfermos mentales y para el mejoramiento de la atención de la salud mental. En esta declaración de principios se establece que no habrá discriminación por motivo de enfermedad mental y que toda persona que padezca una enfermedad mental tendrá derecho a vivir y a trabajar, en la medida de lo posible, en la comunidad. Además establece que todo paciente tendrá derecho a ser tratado en un ambiente lo menos limitador posible y a recibir el tratamiento menos restrictivo y perturbador posible.

Hoy, a partir de la difusión del concepto económico de “Felicidad Nacional Bruta“, introducido en el reinado de Bután, la vinculación entre economía, y felicidad tomó estatus público. Preguntamos, si no es apropiado que la Salud Mental sea parte relevante de este nuevo paradigma.

Si bien en el mundo universitario y académico internacional (Easterlin3, Kahneman4, Zamagni5,

Bruni, Porta, Frey y Stutzer) desde hace tiempo el tema está profundizándose y se lo incluye como uno de los puntos fundamentales para la reformulación de nuevos paradigmas económicos, el mundo de la salud mental pudiera volver a quedar desfasado de conceptos cruciales que promueven “por sí mismos” la salud mental y el bienestar. La búsqueda de nuevos modelos incluye definitivamente, no solo paradigmas económicos y filosóficos, sino una mirada médico antropológica y psicológico social del hombre.

Veamos por ejemplo lo que ocurre en Europa cuando Luigino Bruni6, economista de Milán

propone la “ética económica, como un bien de primera necesidad”, por lo que solicita a los

3 La paradoja de Easterlin es un concepto clave en la economía de la felicidad. Se trata de un postulado del economista Richard Easterlin, publicado en un artículo de 1974 con el título “Does Economic Growth Improve the Human Lot? Some Empirical Evidence”. En lo que respecta a las políticas gubernamentales, esta teoría sugiere que, una vez que las necesidades básicas están cubiertas, las medidas políticas deberían centrarse en aumentar la satisfacción de los individuos, actuando sobre la Felicidad Interna Bruta y no en el crecimiento económico, medido por el Producto Interno Bruto.

4 La Teoría Prospectiva (Prospect Theory) fue desarrollada en 1979 por los psicólogos Daniel Kahneman (Premio Nobel de Economía en el 2002) y Amos Tversk. Esta teoría nos permite describir cómo las personas toman sus decisiones en situaciones donde tienen que decidir entre alternativas que involucran riesgo, por ej: decisiones financieras. Partiendo de evidencia empírica, la teoría describe cómo los individuos evalúan las potenciales pérdidas y ganancias.

5 Zamagni, señala que el antídoto al actual modelo consumista no es la disminución económica, sino más bien la economía civil, que es un modelo de pensamiento italiano que fue dominante en Europa hasta la mitad de los años setecientos Este modelo considera que mientras la economía civil tiene como finalidad el bien común, la economía política se encamina al bien total. Así el mercado no va demonizado, va humanizado.

6 El juramento de Bruni para las profesiones económicas debería comprender por lo menos los siguientes puntos: a) No usaré nunca en mi beneficio la mayoría de las informaciones a las que tendré acceso.

b) Consideraré el mercado como un conjunto de oportunidades para crecer juntos, y no como ámbito de lucha.

c) No trataré nunca a los trabajadores sólo como un costo, como un capital, un recurso, al igual que los demás costos, capitales y recursos de la economía. Los trabajadores son ante todo personas.

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Miradas del bienestar y felicidad en chile desde la salud mental

economistas realizar un juramento similar al Hipocrático de las profesiones médicas. Se abre así un puente promisorio entre economía, ética y salud mental.

La experiencia de Bután es muy interesante en ese sentido y considera cuatro Pilares fundamentales para que una sociedad se pueda desarrollar con bienestar y felicidad:

t Desarrollo sustentable t Valores culturales

t Conservación del medio ambiente t Un buen gobierno

Todos estos pilares se incluyen de una u otra forma en nuestra conceptualización de la salud mental. Si se parte de esta visión de la sociedad, dos podrían ser los aspectos necesarios a considerar:

t En primer lugar, delimitar claramente cuál es el objetivo, esto es, ¿Qué se entiende por felicidad?

t En segundo lugar, mostrar ¿Cuáles son los instrumentos más adecuados para medirla? En este sentido, la visión cambia drásticamente, ya que lo que antes se consideraba como objetivos pasan a ser instrumentos, contemplando además aspectos de índole cualitativo que antes no se tenían en cuenta (7,16).

Por ejemplo, conseguir un determinado crecimiento económico pasa a ser un instrumento, no un fin como venía haciendo hasta ahora. Además, en el análisis de los factores que estimulan ese crecimiento hay que contemplar aspectos éticos (16), ya que ahora no es suficiente que la economía crezca a una determinada tasa, sino que debe hacerlo éticamente fomentando, entre otros aspectos, el bienestar y la felicidad.

Por eso hoy, ya resultan insuficientes los estudios que contemplan solo el comportamiento del capital físico o la tecnología, sino que hay que considerar además:

t Si son contaminantes

t Si mejoran la calidad de vida presente y futura t Si promueven la integración social

Del mismo modo, si se crece como consecuencia de una mayor productividad y consumo, hay que evitar caer en un materialismo indeseable, donde no se considere la justicia social ni el cuidado ambiental. Pero no solo economistas salen tras esta cruzada. Los expertos en leyes internacionales, como R La Porta (17) permiten tener una comprensión de lo que hay

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que reparar en el mundo macro, para que el bienestar pueda lograr penetrar en sectores donde antes no lo hizo7.

Por muchos años los economistas han afirmado que los individuos buscan maximizar la riqueza para maximizar su utilidad (satisfacción), porque si somos más ricos, somos más felices. Hay constataciones empíricas que indican que, después de cierto umbral, el aumento de la riqueza no lleva a mayor bienestar. ¿Por qué? Porque se empieza a perder la capacidad de transformar los bienes en bienestar, en felicidad humana (18,19).

Es necesario reconocer que el bienestar y la felicidad, es la combinación de bienes materiales y bienes relacionales. Las “relaciones” debieran un puente de plata entre las finanzas y el consumo. Esta idea en la actualidad es de gran interés de los economistas, no sólo de los economistas sociales, sino también de los clásicos, como a su vez de los profesionales de la salud mental.

Hoy “el otro” como persona y las relaciones genuinas son un bien escaso. La sociedad utilitarista cambia los bienes relacionales por bienes de consumo que descuidan la relación con el medio ambiente, los derechos humanos y los más vulnerables (9).

El programa AUGE-GES de Depresión en Chile es una muestra de la praxis de una Política pública de salud mental y sin duda un esfuerzo colosal, que requeriría una re-ingeniería institucional (19) en su diseño a fin de reorientar su potencia. ¿Si su diseño no incluye sólo depresiones genuinas o endógenas y se amplía a innumerables “patologías menores”, por qué no fortalecer de mejor manera la promoción y el trabajo intersectorial?; ¿Por qué no rebautizarle como Programa Auge-Ges de Promoción del Bienestar y la Felicidad?

7 Este autor y colaboradores, examina las normas legales que abarcan la protección de los accionistas de las empresas y de los acreedores, el origen de estas normas, y la calidad de su ejecución en 49 países. Los resultados muestran que los países donde se aplica el derecho común tienen generalmente las más fuertes protecciones, y los países donde impera el derecho civil latino, las protecciones legales son más débiles para los inversores. Los alemanes y países de tradición civil jurídica escandinava están situados en el centro. También demuestran que la concentración de la propiedad de las acciones de las grandes empresas públicas se relaciona negativamente con la protección de los inversores, en consonancia con la hipótesis de que los pequeños y diversificados accionistas son poco importantes en los países que no protegen sus derechos.

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Miradas del bienestar y felicidad en chile desde la salud mental

Parafraseando a Calvo8, terminamos señalando que ocuparse de la felicidad en salud mental,

al igual que en economía, psicología, educación, leyes, antropología, arte y muchas otras disciplinas es ocuparse de las relaciones. La felicidad, bien común, o es de todos o no es posible. Por otro lado como dice Daniel Cohen, célebre economista francés, que resume las ideas de Bruno Frey (20) “por encima de las instituciones que sostienen la existencia social de todos nosotros, no se puede escapar a una reflexión sobre la mejor manera de vivir individualmente el juego social, sobre todo en periodos críticos. Bruno Frey ha recogido el desafío, no sin valentía, de dar lecciones de vida que se perciben como lecciones de prudencia. Siempre hay un punto de ironía a la hora de explicar cómo hacerlo en ese terreno, pero ciertamente merecen citarse, aunque solo sea para iluminar los esfuerzos que hay que hacer para resistirse a las corrientes a menudo inversas de la vida social. Éstos son sus diez consejos (más que mandamientos)”.

1. No se preocupe por no ser un genio, porque los genios no son más felices que los demás 2. Gane dinero, pero sin convertirlo en una enfermedad

3. Envejezca con gracia

4. No se compare con los otros en materia de belleza 5. “Crea” en alguna cosa

6. Ayude a los demás 7. Controle sus envidias 8. Conserve a sus amigos 9. Viva en pareja

10. Acepte lo que es y gestione racionalmente sus debilidades

8 Calvo, Cristina: especialista en economía del comportamiento, docente del Programa Amartya Sen de la UBA y ex coordinadora nacional de Cáritas (Argentina).

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Referencias bibliográficas

1. María Ángeles Bilbao; Elza María Techio; Darío Páez; “Felicidad, cultura y valores personales: estado de la cuestión y síntesis meta-analítica”, Rev. psicol. (Lima) v.25 n.2 Lima dez. 2007 2. Francisco Mochón Morcillo, Namkee Ahn, Rebeca de Juan; “La felicidad de los jóvenes” Rev.

Sociología. VOL 97, NO 2 (2012)

3. INJUV. “La Felicidad de los Jóvenes Chilenos” (entre 15 y 20 años); Encuesta de Campo, publicada febr. 2013

4. Ministerio de Salud de Chile y Departamento de Salud Pública de Universidad Católica de Chile. “Estudio de carga de enfermedad y carga atribuible en Chile”. Julio 2008.

5. Ministerio de Salud de Chile. “Acceso Universal a Garantías Explícitas”. http://www.minsal. cl/portal/url/page/minsalcl/g_gesauge/auge80.html.Julio 2013.

6. Ministerio de Salud de Chile. “Guía Clínica de Depresión”. http://www.minsal.cl/portal/url/ item/7222754637c08646e04001011f014e64.pdf. Julio 2013

7. Amartya Sen, “Nuevo Examen de la Desigualdad”. Alianza Editorial, 2011

8. Ministerio de Salud de Chile. “Plan Nacional de Salud Mental y Psiquiatría”. 2000.

9. Roa Rebolledo, Armando. “Modernidad y Post Modernidad, coincidencias y diferencias fundamentales”. Andres Bello. 1995

10. Sartorius, Norman; “Calidad de Vida y trastornos mentales: perspectiva global”, en Katschning, Heinz et al. “Calidad de Vida en trastornos Mentales”. Masson, S.A. 2000. 11. Freud, Sigmund. Obras Completas. “Psicopatología de la vida cotidiana”. Tomo I, 4° Ed

1981

12. López Ibor, Juan José. Prólogo a la Edición Española. En “Calidad de Vida en los TrastornosMentales”. Ed Katschnig, Heinz,Freeman, Sartorius, Norman. Masson S.A. 2000. 13. Capponi, Ricardo. EntrevistaMedio Electrónico. Julio de 2013. http://www. empresasypoder.cl/2013/07/ricardo-capponi-nos-falta-invertir-mas-en-una-felicidad-a- largo-plazo/

14. Saraceno, Benedetto; “La Ciudadanía como forma de tolerancia”. Conferencia 2002. 15. Roses Periago, Mirta; “La salud mental: Una Prioridad en la Salud Pública de las Américas”.

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16. Bruni, Luigino “El Ethos del Mercado: una introducción a la economía antropológica y relacional”. 2010

17. La Porta, Rafael, López-de-Silanes, Florencio, Shleifer, Andrei y Vishny, Robert “. Derecho y Finanzas” W. Documento de trabajo no. 5661.Cambridge, Mass.: NBER, julio de 1996. “Determinantes legales de financiamiento externo.” J. Finanzas 52 (julio de 1997):. 1131-1150

18. Easterlin, Richard A. (1974) «Does Economic Growth Improve the Human Lot?» in Paul A. David and Melvin W. Reder, eds., Nations and Households in Economic Growth: Essays in Honor of Moses Abramovitz, New York: Academic Press, Inc.

19. Stutzer, Alois; “Felicidad, economía e instituciones”; en Economic Journal1, Zurich, noviembre de 1997.

20. Frey, Bruno; “Las 10 lecciones de vida y de prudencia mas adecuadas para este tiempo”.