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INTIMATE RELATIONSHIPS 4.1 Introduction

CHAPTER 5 DISCUSSION

5.3 A Call for Change – Clinical Implications

5.3.1 Clinical interventions

En las proximidades de la vía Complutense, se realizó, bajo la iniciativa de la Universidad de Alcalá—en 1987— un estudio evaluativo para conocer la existencia de la cerca, en una fase previa a la reforma intensa del edifico para la instalación en él de la Facultad de Derecho351. Para ello, se efectuaron tres

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SERRANO HERRERO, E., TORRA PÉREZ, M. PRESAS VÍAS, M.M. y SÁNCHEZ GONZÁLEZ, A., Memoria final de la intervención arqueológica realizada en la superficie afectada por el proyecto de construcción de la Biblioteca Central de Humanidades de la Universidad de Alcalá. Convento de San Diego, inédita, p. 13.

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La información histórica, no empleada suficientemente durante el desarrollo de los trabajos, sugería que la actual esquina que formaba la tapia del cuartel con la Vía Complutense, no

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zanjas valorativas que, a todas luces, aportaron una información incompleta, tal como sostenía la arqueóloga encargada de los trabajos352. Éstos consistieron en la excavación, con apertura mecánica de tres sondeos de (12,90x2,50 m.; 11,60x2 m. y 9x 2 m). De ellos (Plano 8), tiene especial interés el nº 1, orientado perpendicularmente al muro de cierre que separa el colegio de la Vía Complutense, con orientación NO-SE. Se atestiguó la localización de un cimiento que se interpretó como integrante de la cerca bajomedieval.

Estratigráficamente éste se encontraba por debajo de una atarjea, rectangular de 0,70 m. de ancho, que estaba fabricada con ladrillos, de posible cronología contemporánea. Por debajo de ésta se documentó un empedrado, también visible en el sondeo nº 2, que se con el uso como zona de almacenes, o establos, tal como se precisa en la Cartografía del I.G.N. de 1860-1870, durante su utilización militar.

Por último se registró la existencia de un muro, con una anchura de 0,90 m., trabado con mortero de cal y canto, y orientación E-O, y una cimentación que alcanzaba 1,80 m. de profundidad. Se decidió excavar a ambos lados de la estructura, documentándose cuatro niveles estratigráficos distintos, que no aparecen descritos, y que se interpretan cronológicamente de manera general, por la cultura material recuperada: “En esta zona se detectaron cuatro niveles distintos, con material arqueológico bastante homogéneo, y fechable a partir del siglo XV (fragmentos de cerámica vidriada, en blanco y verde: formas: jarras, platos, escudillas<)353”.

correspondía con el trazado real de la cerca bajomedieval, que, posiblemente se extendía más al sur, aproximadamente en el centro del patio sobre el que se planteaba la actuación. Su omisión explica, en gran medida, la concentración de la intervención en el extremo norte del conjunto.

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TURINA GÓMEZ, A. Informe de Valoración Arqueológica del Colegio Máximo de Jesuitas de Alcalá de Henares, Archivo Regional Comunidad de Madrid. Fondo Consejería de Cultura, Sign. 28167/1, inédito, p. 5: “El problema que se plantea en una valoración arqueológica es que la realización de zanjas en puntos tan dispersos no permite obtener una visión de conjunto. Podemos deducir, a la vista de los hallazgos arqueológicos (confrontados con noticias documentales) que nos hallamos en la zona de servicios del Colegio”.

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Fue interpretada como perteneciente a la muralla354: “La muralla realizada por

Carrillo no ha aparecido en la zona central del patio. Sin embargo, si se ha hallado una cimentación en la cata 1, con dirección Este-Oeste. Parece que esta es la cimentación de la tapia o cerca, tanto por su dirección, como por la fábrica y profundidad”. Se consideró, por tanto, que la tapia de la

Avenida Complutense, respondía al trazado aproximado de la obra bajomedieval. La excavación, sin embargo, tras este resultado, no conllevó la ampliación de sus superficie, por lo que no era posible confirmar no sólo la traza definitiva de la cerca, sino también la localización de una torre, que por lógica constructiva se debía situar en las inmediaciones, al tener que encontrarse próximo el quiebro del recinto. Fueron localizadas, en cambio, estructuras‖murarías‖que‖se‖adosaban‖a‖la‖“muralla”,‖de‖técnica‖constructiva‖ similar, y con orientación N-S. A pesar de todo lo expuesto, y de unos resultados que parecían obligar a ampliar el área de excavación, ésta fue finalizada,‖ señal{ndose:‖ “Una vez documentados los restos de la muralla, y demás estructuras, comprobada su localización, y visto su valor histórico, de indudable interés, no se considera, sin embargo; que tengan suficiente entidad, ni interés social como para ser conservados "in situ" o visitables355”.

Parece claro que los restos aparecidos no corresponden con la muralla bajomedieval, a través de varios datos: el primero de ellos, es la línea del recinto que, nos resulta actualmente bien conocido entre la Puerta de Santiago y el antiguo Hospital de San Lucas, donde se ha restaurado y excavado los restos de la cerca y de dos torres. ¿A qué correspondían entonces? Al conjunto de viviendas próximas, que se situaban en las inmediaciones de la muralla o adosadas a ellas, al menos para el siglo XVI, en el denominado como Arrabal del Ángel, tal como se observa, una vez más, en el grabado de Van den Wyngaerde, que, para esta área señala una significativa densidad urbanística. Cuando el flamenco pinta su obra, ya se ha producido la primera instalación de los jesuitas en la Calle de Guadalajara

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Ibídem, pp. 5-6.

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(Figura 11), contiguos a la Puerta del mismo nombre, mediante la compra de dos casas y sus corrales, que habitaron a partir de 1550, a las que sumaron las casas de Lucía Gutiérrez y Juan de Madrid, poco después. Aunque estas dos últimas se encontraban fuera de la cerca, quedando, por tanto, dentro de su propiedad356 a partir de ese momento.

Por tanto, a mediados del siglo XVI, la muralla se encontraba próxima a ser amortizada en esta área, por la presión de las distintas órdenes que deseaban instalarse. El concejo de la villa fue incapaz de detener el proceso de nueva articulación urbana, en manos privadas. En 1551, incluso, los jesuitas instalaron en una de las torres de la cerca, la biblioteca, tal como se observa en el grabado de la National-Bibliothek de Viena357 (Figura 1), a lo que se sumó la apertura de un postigo en la cerca para un mejor acceso al edificio. Con posterioridad, el espacio propiedad de los jesuitas se vio ampliado notablemente gracias a la protección de nobles que aspiraban a ser fundadores como es el caso de María de Mendoza, hija de los marqueses de Mondéjar, entre otros. Todo ello, hizo que en el último tercio del siglo XVI, a medida que el solar aumentaba notablemente existiesen varios proyectos de iglesia, cada vez más suntuosos. La afección sobre la muralla en esta área, por tanto, era ya clara a mediados de siglo, a medida que las órdenes requerían cada vez mayor espacio urbano.

356 ROMÁN PASTOR, C., Arquitectura Conventual de Alcalá de Henares, Alcalá de Henares, 1994, pp.

224-225.

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Sin embargo, existe un problema cronológico claro, con la fecha de construcción de la primitiva iglesia del Colegio Máximo que, según las argumentaciones mantenidas por C. Román y seguidas por C. Gómez, partir de la documentación escrita conservada entre otros en el Archivo Histórico Nacional, se sitúa no antes de 1567, lo que parece circunscribirse sólo a su cimentación. Van den Wingaerde la representa en 1565, lo que supone que desde la compra y ampliación de los solares los jesuitas habían comenzado rápidamente la construcción de un templo o convento, que estaba articulado por tanto, en el momento en el que se hace el grabado de Alcalá. Otra posible hipótesis, poco convincente, es que Antonio de las Viñas, viese la obra iniciada y decidiese representarla terminada. Ver ROMÁN PASTOR, C., Arquitectura Conventual de Alcalá de Henares, Alcalá de Henares, 1994, pp. 224-248 y GÓMEZ LÓPEZ, C. El Urbanismo de Alcalá de Henares en los siglos XVI y XVII: El planteamiento de una idea de ciudad, Madrid, 1998, pp. 110-114. Otros autores sostienen que la edificación estaba levantada en 1549, como Azaña o Reymundo Tornero.

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Las proximidades del flanco norte también soportaba la presión inmobiliaria a finales del XVI. Ocurre así en las cercanías de la Puerta de Guadalajara o de los Mártires. Tal como hemos podido comprobar para el caso del convento de los Verdes, y la decidida oposición al mantenimiento de la cerca por parte de Catalina de Mendoza, en 1593, al considerar perjudicadas sus propiedades poco después de la fundación del Colegio de Santa Catalina Mártir en 1586, que significará la alteración de este espacio, o al menos del camino de ronda intramuros que limitaba con la cerca:

“Doña Catalina de Mendoza por persona de mi procurador digo que yo tengo y poseo unas cassas principales en que yo vivo con otras accesorias que están conjuntas y apegadas a la cerca desta villa que viene a dar a la Puerta de los Martyres y por aber sido este año tan lluvioso y de tantas aguas y ser la cerca tan antigua y no estar reparada ni cimentada con la mucha humedad y aguas sea calado y a sido y es de manera que mucha de dicha cerca y muro sea caydo y lo demás que viena a dar a la otra puerta que (limita) a las dichas mis cassas salía la parte dellas esta amenacando ruyna y cayda ay de dos días a esta parte a hecho baiben y comba de forma que se me sino se pone luego remedio se caere sobre las dichas mis cassas en que vivo con mi familia (y realizarán) notables daños asi de hacienda como de mecenazgo pido, y suplico a Vm. Y debidamente le requiero las veces neccessarias en este casso mande luego por su persona ver el daño que quede *<+ y el peligro que ay en no ponerse remedio y reparo de la dicha cerca358*...+”.

Doña Catalina se mostraba molesta por la falta de decisión del concejo y protestaba enérgicamente, lo que generó una decisión que podemos calificar de ecuánime. La villa le concedía la posesión de la calle que llamaban de la “redondilla”,‖ que‖ limitaba‖ con‖ sus‖ casas‖ y‖ que‖ alcanzaba‖ la‖ Puerta‖ de‖ Mártires, a cambio de un acuerdo que incluía no alterar la trama urbana, construyendo en ella. Se comprometía además a la apertura de una puerta o portillo, en su posesión que permitiese el acceso a todos aquellos que intentasen entrar ó salir de la ciudad, a través de las tapias que edificaría, desde la Puerta hacia el sur. La existencia de portillos en esta zona, se

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acrecentó en el siglo XVII, extendiéndose al menos hasta las proximidades de la Puerta de las Tenerías359 (Figura 8).

Lo que se concluye de este episodio, es la imposibilidad por parte del gobierno municipal de detener la expansión conventual, al mismo tiempo que no se cuenta con recursos suficientes para reparar la cerca. A ello debe sumarse, las dificultades para oponerse a la autoridad de los nobles que han iniciado una activa política de fundaciones, en el extremo oriental de la villa.

En el año 2000 se produjo, la excavación del Huerto Norte del Convento de las Franciscanas de San Juan de la Penitencia (Plano 8), que en realidad recibe este nombre tras la instalación de esta orden en la segunda mitad del XIX, ya que con anterioridad se le debe atribuir el apelativo que le dieron sus fundadores: Colegio de Agustinos Descalzos de San Nicolás de Tolentino. A pesar de la adquisición de varias casas en la Calle de Santiago, que sirvieron de espacio inicial para la construcción del edificio, a principios del siglo XVII360, todavía no se había comenzado ésta en 1616. Sólo con anterioridad a mediados de la centuria—1656— parece iniciarse de manera decidida la edificación361. El templo no fue dedicado hasta 1679, y todavía en 1674 se estaban construyendo las crujías septentrionales, inmediatas a la huerta.

La delimitación espacial de este convento, que alcanza la Vía Complutense parece haberse configurado definitivamente, en un momento posterior a una primera restauración de las tapias del municipio en 1648362, aunque conocemos otras posteriores de 1682, que pudieron incluir la demolición parcial en ese periodo, de la muralla entre la Puerta del Rastro Viejo y la de

359 ROMÁN PASTOR, C., Arquitectura Conventual de Alcalá de Henares, Alcalá de Henares, 1994, p.

194.

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Sobre estas casas ya nos hemos referido cuando mencionábamos la Puerta del Rastro Viejo y la de Santiago, señalándose de ellas, que “fueron casas de moriscos”. La referencia original en A.M.A.H. Libro de Acuerdos 1616-1623 fº. 48v., mencionada en ROMÁN PASTOR, C., Arquitectura Conventual de Alcalá de Henares, Alcalá de Henares, 1994, P. 324.

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A.M.A.H. Leg. 764/9, Obras Públicas y Urbanismo. 31 de Marzo de 1656.

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Santiago. Posiblemente la construcción del colegio no tuvo ya, como límite la muralla propiamente dicha, sino uno nuevo, más septentrional. Esta hipótesis se basa principalmente, en dos datos.

El primero de ellos hace referencia a la ubicación exacta de las puertas. La de Santiago se encontraba en el extremo norte de la Calle del Tinte. La Puerta del Rastro Viejo, tiene una localización difusa. Su situación real, debe corresponder, con alguno de los dos puntos señalados en el plano, lo que explicaría‖ el‖ “extraño”‖ desarrollo‖ urbanístico‖ de‖ la‖ Calle‖ Solís363, especialmente en su lado nororiental. Estaría señalando el trazado de la cerca bajomedieval, que tendría aquí un desarrollo en diagonal, con respecto a la actual trama urbana, que es similar en gran medida a la que observamos en la Cartografía Histórica decimonónica, y que debió verse modificado tras la apertura de la Calle de Santiago a principios del siglo XVI.

El segundo dato es, en gran medida, complementario del anterior. Si la ubicación de ambas puertas corresponde con nuestra localización se explica, una vez más, la representación de Van den Wyngaerde que muestra la la unión de la Puerta del Rastro Viejo y la siguiente torre oriental, en oblicuo. El cubo se encuentra retranqueado ligeramente con respecto al vano, y de manera más significativa con la torre al otro lado. Además de la observación de las dos torres contiguas al vano, al este, se concluye que existe una ligera inflexión. Es evidente que empleando el grabado un elemento para el que no existe una respuesta satisfactoria es, la relativa inmediatez entre la puerta, y las viviendas vecinas, en el espacio conocido como de la Cruz Verde, y en esos momentos denominados como solana de los moriscos. El crecimiento, por

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De la planimetría elaborada por Román Pastor se infiere que la forma circular que adopta aquí la cerca, correspondería con el desarrollo de la muralla, de los siglos XIII y XIV que ella interpreta. Por tanto, entendemos que, sería a esta altura, la de la Puerta del Rastro Viejo, donde se produciría el nuevo desarrollo del recinto amurallado a partir de 1421, independientemente de la reparación o modificación parcial de la fortificación previa. El nombre de esta puerta en el siglo XVI en realidad, era ligeramente diferente, Puerta del Rastro Nuevo, que parecía señalar una nueva ubicación de las actividades comerciales dentro de la propia villa, y frente a la solana de los moriscos.

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tanto, del arrabal de la Cruz Verde, posiblemente fuese el resultado directo de la expulsión ó compra de las propiedades e los musulmanes dentro de la cerca, en el entorno de la calle Santiago.

Esta reflexión intenta responder, como veremos a continuación, a las contradicciones que manifiestan las conclusiones de la excavación que describimos a continuación. Se trata, una vez más de una intervención arqueológica caracterizada por su limitada superficie, en la que prima la “detección”‖ de‖ estructuras‖ murarias‖ frente‖ a‖ la‖ interpretación‖ y‖ registro estratigráfico preciso. Consistió en dos sondeos de 3x3 m. en el espacio de la huerta del convento, y otro de 2x2 m. en la tapia de separación de éste con la Vía Complutense. De los dos primeros no se ofrece, en la documentación a la que hemos tenido acceso, estratigrafía alguna salvo “la existencia de grandes rellenos de en torno a 2,50 m. de potencia en la zona de la Huerta, todos ellos de los siglos XVIII-XIX364”.

La excavación combinó medios mecánicos y manuales. Del sondeo 3, el más importante por sus resultados se indica, que, sin ningún tipo de duda:

“la muralla del siglo XV se conserva con una potencia de 2,30 m. a partir de la actual cota de calle, sirviendo de cimentación de la actual tapia Norte del Convento, y en una longitud que probablemente coincide con la de la misma tapia365”.

Por tanto, según el informe de esta intervención se conservaba un

“*<+ alzado de 2,30 m. de la muralla, de la que 65 ctms. pertenecen a la cimentación y el resto al alzado propiamente dicho, lo que se concreta, en una elevación de la cota de tránsito con respecto a la existente en el siglo XV. Sin embargo, sobre esta construcción, se apoya una construcción de ladrillo macizo bizcochado tradicional, del siglo XVII o posterior, en la que se aprecian numerosas reparaciones. El alzado de la tapia, no obstante, conserva en su factura la huella de los machones de ladrillo de la obra tardomedieval, que se han utilizado parcialmente, mientras que

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RASCÓN MARQUÉS, S., Intervención Arqueológica en el Convento de San Juan de la Penitencia, Archivo Regional Comunidad de Madrid. Fondo Consejería de Cultura, Sign. 349934/4, inédito, p.11. La excavación se llevó a cabo en el año 2000.

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los casetones de tapial que los acompañarían han desaparecido, reemplazándose preferentemente por ladrillo366”.

En la propuesta de protección se recomendaba la salvaguarda de la muralla por debajo de la cota actual de suelo, permitiéndose intervenir sobre la tapia que separaba el convento de la Vía Complutense. La actuación arqueológica había finalizado con la supuesta documentación de la muralla bajomedieval, de la que no se describen de manera precisa sus características, aunque a partir de las fotografías conservadas consideramos dudosa esta atribución. La ausencia de estratigrafía aumenta aún más nuestras prevenciones.

Pero si las dudas desde el punto de vista estratigráfico, son numerosas, no lo son menos desde el análisis del desarrollo del recinto defensivo en esta área. Si se confirmase la existencia de la cerca, y siguiésemos los datos aportados en las conclusiones de la excavación evaluativa, deberíamos concluir que, entre la muralla y el lugar donde ubicamos la Puerta de Santiago existe una diferente solución defensiva que en el resto del recinto. Aquí la muralla se mostraría adelantada, para unirse a la puerta mediante un quiebro de 90 grados, que obligaría a pensar en una puerta con una entrada en recto, pero protegida por una torre avanzada que debemos situar en la esquina de la actual Plaza de Atilano Casado, con la Vía Complutense, solución poliorcética que no se ha observado en ninguna otra parte de la cerca, y que tampoco coincide con representaciones que tenemos del recinto desde el siglo XVI.

Hemos podido consultar varios documentos, que subrayan, cómo sobre el trazado medieval de la muralla, se produce una expansión hacia el norte, a lo largo del siglo XVII. Junto a lo que acabamos de observar para el colegio de San Nicolás Tolentino, y en las proximidades de la puerta de Santiago, en 1692, Santiago Sarosso, solicitaba:

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“Don Sebastían Sarosso catedr{tico de medicina de esta Universidad digo que io e comprado al colegio Maior i Hospital de los estudiantes un sitio de cassa que tienen saliendo de la Puerta de Santiago que alinda con la muralla i pared de la Iglesia de dicho Hospital, que tiene diez i seis