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CHAPTER 3 METHODOLOGY

3.6 Data Collection

Bajo esta denominación los distintos investigadores definen dos accesos a la villa. El primero de ellos, correspondiente al recinto plenomedieval, se situaba, en la prolongación de la actual Calle de Santa Úrsula, en su unión con la actual Plaza de Cervantes152. Era uno de los accesos orientales de la villa, junto a la Puerta de Guadalajara, algo más al Norte, en el inicio de la actual calle Mayor. Ambas, fueron trasladadas en el primer tercio del siglo XV, delimitando el grueso de la ampliación urbanística del núcleo medieval, que concentró su expansión en esta área a finales de la centuria. Sus

150 CERVERA VERA, L. Los dispersos colegios mayores y menores en el conjunto urbano medieval de

Alcalá de Henares, Alcalá de Henares, 1994, p. 50.

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No aparece mencionada, a principios del XIX, con motivo de las obras de fortificación francesas, ni tampoco en el último tercio del XVIII. Su destrucción debió de ocurrir poco después de la descripción de Portilla en 1725. La documentación del A.M.A.H., entre 1725 y 1750, no resuelve definitivamente, cuando se produjo su demolición.

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ROMÁN PASTOR, C., “Parámetros urbanísticos medievales”, Alcalá de Henares, páginas de su Historia. XII Curso de Historia, Arte y Cultura, Alcalá de Henares, 2003, p. 219.

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características arquitectónicas, debieron ser similares a las del resto de las puertas y del recinto amurallado, combinando posiblemente el clásico “aparejo‖ toledano”,‖ del‖ siglo‖ XIII-XIV, con zócalos de mampostería. Las intervenciones arqueológicas en el parcelario urbano inmediato no han encontrado restos que indiquen la existencia de la cerca, que podría coincidir con el muro oriental del convento de Santa Úrsula.

Ya en 1456 al, menos existían en su espacio próximo treinta pares de casas, a lo que se unió a finales de siglo la construcción de hospitales y conventos153. Su posible interpretación inicial como Puerta es discutible, ya que existen algunos‖ documentos‖ que‖ la‖ denominan‖ como‖ “postigo”‖ Esta‖ fuente‖ hace‖ referencia a las puertas orientales de la villa, que ya debían haber sido levantadas, en el extremo de las actuales calles de Libreros y Colegios, quedando en el terreno interpretativo los dos complejos plenomedievales en el entorno de la Plaza del Mercado (Plano 3):

“Carg{sele m{s que ovo de cobrar de la renta de la leña de la Puerta de Guadalajara con la del Postigo de las Tenerías, mil e doszientos e diez maravedís e medio154”.

Este acceso a la ciudad, debía tener originalmente una importancia secundaria. Fueron las reformas urbanísticas del siglo XVI, y la importancia adquirida por la Calle Colegios, lo que hace que a partir de inicios de esa centuria‖ se‖ la‖ describa‖ como‖ “Puerta‖ de‖ las‖ Tenerías‖ Viejas”.‖ La‖ técnica‖ constructiva de la ampliación fue muy similar a la ya existente155 en otras partes del recinto fortificado, combinándose tapial y ladrillo con torres de flanqueo y pasos directos dentro de las torres, coronándose la cerca con

153 CASTILLO GÓMEZ, A. Alcalá de Henares en la Edad Media territorio, sociedad y administración,

1118-1515, Alcalá de Henares, 1989, p. 178 y 239.

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SÁEZ, C. y CASTILLO, A. El Fondo Medieval del Archivo Municipal de Alcalá de Henares, Alcalá de Henares, 1992, p. 63-64. Se trata de un texto elaborado por el concejo de Alcalá el 29 de septiembre de 1464, en el que se resumen las cuentas y pagos de la mayordomía de Diego Álvarez de Turiel, que se inició en 1461.

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ROMÁN PASTOR, C., “Alcalá de Henares medieval, aspectos de su geografía urbana”, Estudios Geográficos, LXV, 256, Madrid, 2004, p. 518.

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líneas de almenas, y por tanto análoga su vecina de Guadalajara, ó a la de Madrid (Figura 1).

En cuanto a su nombre, parece claro que lo recibía de la proximidad a las tenerías de la villa, que debían situarse en un primer momento fuera del recinto amurallado (Figura 9), para quedar dentro de la ciudad tras la ampliación del siglo XV156. Román Pastor157, describe las características de esta instalación artesanal, formada por un patio abierto, al que se accedía desde‖ la‖ calle,‖ con‖ tendederos,‖ un‖ “palacio”,‖ un‖ pozo‖ y‖ la‖ casa‖ donde‖ se‖ curtía, a la que se asociaba una alberca y un arroyo o pequeña circulación de agua. Su ubicación se encontraría donde actualmente se sitúa el Colegio de Basilios158.

Este conjunto de industrias bajomedievales fueron trasladadas tras la reorganización de este espacio emprendida por Cisneros, que dividió las antiguas tenerías en cuatro solares, trasladándolas fuera de la villa, al igual que la pescadería, que se localizaba próxima. El conjunto de espacios de producción159, por tanto, fueron trasladados a lo largo del siglo XVI, especialmente en su primera mitad, fuera del área intramuros, en las cercanías de la Puerta de San Julián. Todo ello, sugiere una reorganización espacial de la villa, situándose los barrios más humildes, con fuerte vinculación con la transformación de bienes procedentes de la ganadería, al sur, en las proximidades de la Puerta del Vado.

156 AZAÑA, E. Historia de Alcalá de Henares, Libro II, Conventos y Colegios, Alcalá de Henares, 1986, p.

30 la denomina también de Fernán Falcón.

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ROMÁN PASTOR, C., “El Recinto Amurallado de Alcalá de Henares. La Edad Media”, Acervo, nº 3, Alcalá de Henares, 1993, pp. 3-60.

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El reciente seguimiento arqueológico realizado en dicho colegio, ha podido confirmar la existencia de estructuras previas, en el exterior de la iglesia, pero en la zona de su cabecera, que demuestran un tejido urbano denso para este espacio, ya antes de la construcción de la edificación a partir del último tercio del siglo XVII.

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GÓMEZ LÓPEZ, C., El Urbanismo de Alcalá de Henares en los siglos XVI y XVII: el planteamiento de una idea de ciudad, Madrid, 1998, p. 93, señala el cobro de alquileres de propiedades en torno al Patio de las Tenerías (1559).

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Empieza a denominarse ya, en la documentación escrita de finales del siglo XVI (1592), como Puerta de los Aguadores160, sustituyendo a su anterior denominación de Puerta de las Tenerías Viejas, lo que ratifica la transformación de esta área, ocupada ya por conventos, y espacios eclesiásticos. Son éstos últimos, en concreto, las Carmelitas Descalzas del Corpus Christi, las que a principios del siglo XVII, impulsarán una reforma intensa del área donde se ubicaba esta puerta, planteando tanto la destrucción de ésta como de un tramo de la cerca. Esta última, se encontraba arruinada,‖ “casi‖ caída161”,‖ lo‖ que‖ ratifica‖ aún‖ m{s‖ las‖ características‖ que‖ observamos en el grabado de Van den Wyngaerde, con esa imagen de la muralla, poco protegida o mantenida en pie por la villa a mediados del siglo XVI.

Su destrucción fue permitida por las autoridades municipales que además señalaban pautas constructivas precisas sobre cómo se debían levantar las nuevas tapias, que debían apoyarse sobre una buena cimentación, combinándose con pilares de ladrillo, que alternaban con tapias con cintas o verdugadas. Este proyecto, que implicaba la construcción de una nueva puerta, debía ser al menos tan grande, y mejor hecha que la Puerta Nueva o del Teatro, poniendo encima de ella, un remate almenado ó mediante frontispicio, y abriendo un vano que permita la circulación de un carro lleno de leña, o cargado de maderos. El conjunto de las actuaciones, solicitado en 1614 por las religiosas, todavía no se había iniciado en 1623. Por las

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A.H.N. Universidades. Libro 18-F, y ROMÁN PASTOR, C. , “Alcalá de Henares medieval, aspectos de su geografía urbana”, Estudios Geográficos, LXV, 256, Madrid, 2004, p. 524. Esta denominación parece consolidada ya a mediados del siglo XVII, ya que en los Anales Complutenses, se la enuncia así en la mayor parte de las referencias a ella, SÁEZ, C.: Annales Complutenses sucesión de tiempos desde los primeros fundadores griegos hasta estos nuevos que corren , Alcalá de Henares, 1990.

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ROMÁN, PASTOR, C. Arquitectura Conventual de Alcalá de Henares, Alcalá de Henares, 1994, p. 283, señala, siguiendo la documentación que se conserva en el convento, para el año 1614, “para que se pueda hacer un convento con la deçencia que conviene y conforme a lo que el sancto concilio de Trento dispone”, lo que implicaba derribar la Puerta de las Tenerías, un tramo de cerca, prolongar la Calle de Roma, urbanizando además mediante la apertura de una plaza que dignificase el acceso al convento, y abriese dos calles anchas, fuera del recinto, en los arrabales contiguos al Convento, con los que se quería establecer una nítida separación.

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fotografías que conservamos de mediados del siglo XIX (Figura 10), así como el plano catastral de 1870, acabó construyéndose una sencilla entrada en recto, entre tapias. En todo caso, parece confirmarse por el conjunto de actuaciones urbanísticas emprendidas en todo esta área de la ciudad, como en la actual Calle de Guadalajara buscaba también diseñar vías de comunicación suficientes para asegurarse el tratamiento litúrgico, sacro, que Trento había dispuesto.

Es la última puerta en ser destruida. Ampliamente mencionada en la documentación de los siglos XVIII y XIX, fue demolida en 1881162, tras una nueva petición de las religiosas del Convento de Corpus Christi163, que alertaron sobre su estado de ruina164. El ayuntamiento les cedió el conjunto de materiales, al igual que ocurrió con la Puerta del Vado, en 1859. Parte de ellos acabaron formando parte de la nueva alcantarilla general del municipio.