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LITERATURE REVIEW

2.2. REPORTED METHODS 1 Analytical Methods

2.2.2 Clinical Methods

En el primer semestre de 1998 los grupos paramilitares “pasaron a ser llamados autodefensas ilegales”240. Dentro de un ambiente donde las hostilidades no cesaban, los pa-

ramilitares, ahora autodefensas ilegales, masacraron mediante tortura y posterior degolla- miento a 46 campesinos, además de acceder sexualmente a varias mujeres y destrozando por completo el corregimiento de El Salado, que se encuentra ubicado en el Municipio Carmen de Bolívar – Región de los Montes de María.

Los Montes de María representan una región de vital importancia en cuanto a do- minación territorial se refiere, debido a que ella constituye un corredor geográfico natural que une la Costa Atlántica con el sur de Bolívar, mediante el cual el paso del narcotráfico es constante y esto incrementó el interés de los paramilitares en dominar el área. No obstan- te, el grupo armado ilegal de extrema derecha, justificó la masacre ante los medios de co- municación, como una operación que manifiesta la oposición ante la gira europea durante la cual las conversaciones entre el gobierno nacional y las FARC no arrojaron ningún resul- tado de peso, y a la cual, Castaño iniciando su maratón mediática, denunció como co- diplomacia internacional pro diálogo con la guerrilla.

El plan de Castaño era convertirse, fuera como fuera, en actor político, entendien- do la dinámica de hacer política en Colombia, es decir, comprendió que para negociar como actor político con el Estado, era necesario tener un arma en la mano. Y pensó acertadamen-

237 CUBIDES, F, op.cit., 105. “Quienes más crecieron entre 1998 y 2002 fueron los paramilitares”. Ibidem, 121. 238 Ibidem, 77.

239 Ibidem, 106.

te que los medios de comunicación, multiplicadores de sus efectos terroristas, serían la herramienta adecuada para conseguirlo.

Fue así como, “a principios de marzo de 2000 Caracol TV realizó una entrevista con el jefe paramilitar Carlos Castaño, en medio del escándalo que aún se despertaba en la opinión pública por la masacre de El Salado… El diario El Tiempo: el elemento más fuerte que hoy tiene Castaño es una autocaracterización como brazo armado de la clase media, con lo cual busca golpear sobre la gran debilidad que tiene la guerrilla: el temor y el odio que suscita entre los propietarios y los trabajadores independientes. Esta acción ante los medios de comunicación parecía haber consumado la estrategia encaminada al reconoci- miento político de los paramilitares: en enero, Castaño había aparecido por primera vez en TV, aunque de espalda; después exhibió su poder político con motivo de las marchas cam- pesinas del sur de Bolívar contra el despeje, y posteriormente hizo aparición pública duran- te hora y media en un programa de TV”241.

4.8. ¿Terroristas?

En el año 2001, el Departamento de Estado, incluye a las AUC en la lista de los grupos terroristas, “y, con ella, la posibilidad de extradición”242. Ahora, disponiéndose lo

concerniente a una ilegalidad intermitente, debido a que en 2002, se repiten los pedidos de los extintos carteles, en boca de nuevos personajes, pero no desligados de la historia que culminó justamente una década atrás.

En la cúspide del poder, planteó que “el objetivo mínimo que perseguían los para- militares en las negociaciones era no ser extraditados- Castaño incluso pidió que Estados Unidos suspendiera los pedidos de extradición para facilitar el proceso de paz y a cambio ofreció la erradicación de los cultivos, pero Estados Unidos ha insistido en que no renuncia a la extradición de los paramilitares comprometidos en el narcotráfico… (a su vez) el go- bierno concluyó que hasta un 80% de la financiación de las AUC provenía del narcotráfico y que se había hecho imposible diferenciar entre paramilitares y narcotraficantes”243.

Sin embargo, todos los hechos son únicos e irrepetibles, y por más similares que estos sean, cada uno en esencia es y se diferencia del otro, aunque puedan contener, ele- mentos, que les son comunes. Estos elementos comunes nos permiten identificar tenden- cias.

Una de ellas se puede observar cuando Uribe244 “planteó su disposición para entrar

en un proceso de negociación con las AUC bajo una condición básica: un cese al fuego uni- lateral, el cual se reflejaba en su consigna: ni un colombiano más asesinado… en diciembre

241 Ibidem, 88. Noche y Niebla, Revista del Banco de Datos de Derechos Humanos CINEP y Justicia y Paz, No. 15, enero –marzo de 2000. Ibidem, 88. El Tiempo, marzo 5 de 2000, p. 4-A. “Los paramilitares de hoy: la econo- mía que los financia, los recursos con los que cuentan, las redes en las que se apoyan. Una característica que, por cierto, influye en la estructura que de han dado, la eficacia de sus acciones, el dominio territorial que han adquirido y, en fin, pero no menos importante, el margen de impunidad que los ha cobijado… de todos los actores armados, los paramilitares parecen ser, por su trayectoria, quienes mejor han comprendido las posibilidades de la guerra psi- cológica, los más mediáticos”. CUBIDES, F, op.cit., 67.

242 Ibidem, 121.

243 LÓPEZ RESTREPO, A, op.cit., 222. Tal y como lo solicitó en su momento Pablo Escobar, quien al sistemati- zar los atentados terroristas, consiguió tal poder político, que se entregó a la justicia cuando en la Constitución de 1991 se prohibió, intermitentemente, la extradición de los ciudadanos colombianos.

244 En su estrategia de guerra integral, de marcado corte autoritario, ha llevado al extremo la aludida identificación de las luchas sociales con la subversión. ARCHILA NEIRA, M, op.cit., 161.

de 2002, el bloque mayoritario de las AUC acogió la iniciativa presidencial y anunció un cese total de hostilidades en sus áreas de influencia, ante lo cual el gobierno reaccionó posi- tivamente designando una comisión exploratoria para un eventual diálogo de paz. Tras siete discretas reuniones, el 13 de marzo de 2003 culminó la llamada Fase de acercamiento entre la comisión gubernamental y los representantes de los grupos de autodefensa (Carlos Cas- taño y Salvatore Mancuso) y se inició la etapa siguiente llamada de negociación… para in- corporar alrededor de ocho mil combatientes”245.

Otra tendencia observada, es que de los distintos procesos de negociación entre el gobierno y un grupo armado al margen de ley, están habituados a un sistemático incumpli- miento de las partes, sin que este, termine el proceso de negociación, posterior al momento en que se sucedieron. Puede decirse que los procesos de paz duran hasta el límite que la co- yuntura política resista. Además, del término de la negociación política que se trate en el marco del conflicto armado, cada culminación es óptima porque es la antesala de una nueva negociación renovada, como maquillada, que no relaja las viejas tensiones.