3.6 Appendix
3.6.2 Closest training examples
Con el correr de los años, el sistema más amplio de himnos ha prevalecido, tal como lo había pensado Lutero. Pero a Calvino en gran parte le debemos el hecho de que la base de nuestros himnos es mayormente bíblica, aunque ya no se limita el canto al uso de la letra de las Escrituras.
E1 Salterio Ginebrino durante breves años gozó de una popularidad única en Francia. Marot era un
poeta favorito, y diferentes salmos fueron dedicados al Rey y otros personajes de la corte. La realeza a su vez, escogía ciertos salmos como favoritos individuales, y el cantarlos llegó a ser una diversión muy de moda, es decir, hasta que el clero romanista se pronunció enérgicamente en contra. Por lo menos mil ediciones se hicieron de este Salterio y fue traducido a muchos idiomas, entre ellos español. En Inglaterra aparecieron varias traducciones e influyó en muchas otras ediciones de salmos en inglés. Es dudoso que cualquier otro libro de alabanzas, fuera de los mismos salmos bíblicos, haya cumplido una misión tan importante o ejercido tanta influencia como este Salterio francés. Sin embargo, vale hacer notar, quizás, que después de la Reforma, Francia ha producido pocos escritores de himnos, probablemente en gran parte debido a que el movimiento protestante no se desarrolló ahí como en Alemania y en Gran Bretaña. CESAR MAZAN (1787-1864) ha sido el más importante, siendo pastor y evangelista de mucho éxito y autor de cerca de mil himnos. Se le ha llamado el padre de la himnología evangélica en Francia. Otros autores dignos de mencionarse son: Mme. GUYON (ardiente quietista que nunca dejó la iglesia Católica Romana), PAUL AMI BOST, HENRI LUTTEROTH y ALEXANDRE VINET.
En Alemania, donde la Reforma tuvo más éxito, el himno también ha tenido mayor alcance. Desde la Reforma hasta nuestra época se han producido unos cien mil himnos alemanes. Los sufrimientos y terrores de la Guerra de Treinta Años hicieron vivificar el amor de muchos para con su religión y les instaron a buscar en Dios una paz no encontrada en el mundo. De ese período difícil salieron algunos de los mejores himnos alemanes. El principal de esos escritores fue PABLO GERHARDT (1807-1676), cuyos himnos en su mayoría tratan de la experiencia individual en una forma sencilla y tranquila. Uno de sus himnos fue una traducción del latín de Salve Caput Cruentaturn, la que después llegó al castellano como "Cabeza ensangrentada".
En España, la Reforma protestante empezó un poco más tarde que en Alemania y en Francia, y luego fue reducida a cenizas en la hoguera de la Santa Inquisición. Durante la breve vida del movimiento evangélico en la Península, había viajeros que entre España y la parte alemana del Imperio de Carlos V y su hijo Felipe II, llevaban ideas reformadas. Sin embargo, la mayor parte de los libros protestantes que entraban de contrabando a España llegaban de los centros calvinistas. Las pocas referencias al canto entre los evangélicos iberos indican que cantaban salmos. Tanto en Valladolid como en Sevilla hubo mártires que cantaban salmos al marchar hacia el patíbulo. Se nos dice que en una ocasión el cántico fue el salmo 109. Sin embargo la primera posible mención de un cancionero evangélico en castellano tiene que ver con un Nuevo Testamento y Salmos con paráfrasis que publicaron los refugiados españoles en 1589 en Inglaterra.
El primer himnario castellano aún existente es Los Psalmos de David Metrificados en Lengua Castellana, preparado por JEAN LE QUESNE y publicado en 1606 en Ginebra o en alguna parte de Francia. El nombre de Jean Le Quesne sería la forma francesa de JUAN DE ENZINAS, probablemente un hermano menor de FRANCISCO DE ENZINAS. Le Quesne cree que la obra suya es el primer
salterio evangélico en castellano; es posible que él lo haya preparado mucho antes de la edición publicada en 1606, pero es más probable que él no haya conocido obras publicadas en otras partes. Un salterio en latín publicado en 1596 indica que el salterio de Marot y de Beza había sido traducido a otros idiomas incluyendo el castellano. El Indice Expurgatorio, publicado en Madrid en 1583, menciona entre los libros prohibidos por la Inquisición a los siguientes: "Psalmos Refjense", "Psalterio de Raynerio" y "Harpa de David", uno o más de los cuales podría haber sido cancionero para los cultos evangélicos. No obstante, ya no existen ejemplares de estos salterios anteriores al de 1606. La obra de Le Quesne contenía setenta salmos metrificados como asimismo los Diez Mandamientos y el Cántico de Simeón. La versión del salmo 134 es así:
"Vos todos siervos del Señor Vos que en las noches con loor Estays en la Casa de Dios Bendezidle con alta voz. Al santuario pues alead Vuestras manos, Dios alabad. Bendiga te desde Sión
Dios, que tierra hizo y cielos aún".
Después de esta obra no hay evidencia de un esfuerzo hímnico en castellano de parte de evangélicos hasta el siglo XIX, debido a la eficacia del sistema de la Inquisición. Incluso el histórico Salterio de Le Quesne se perdió de vista y es casi desconocido hasta el día de hoy2. Pero, de todos modos es una
evidencia patente del canto evangélico de habla castellana de casi cuatro siglos.
En Gran Bretaña, cuando los reformadores de allí tuvieron que huir a Europa, cayeron bajo la influencia de Calvino. Entre éstos, está JUAN KNOX, fundador de la obra presbiteriana en Escocia, quien durante su destierro preparó un salterio para los protestantes británicos. A causa de esto, los comienzos bajo influencias más bien luteranas (en cuanto a la himnología), cambiaron su entusiasmo en favor de las ideas calvinistas. De modo que los himnos semi seculares cedieron ante los salmos. En Londres, por ejemplo, miles de personas se juntaron para cantar salmos, tanto en las calles como en los templos. Los salmos metrificados pasaron por muchas ediciones y revisiones.
La Nueva Versión de los Salmos (1695), por NAHUM TATE y NICOLÁS BRADY, era una de las mejores, aunque no logró del todo reemplazar las anteriores. También parafrasearon otros pasajes de las Escrituras. "Pastores cerca de Belén", escrito por Tate en 1702, está basado en el relato del Evangelio según Lucas acerca de los ángeles de la natividad. Y pasaron ciento cincuenta años antes que los himnos empezaran de nuevo a reemplazar a los salmos y otros pasajes bíblicos metrificados. El primer libro publicado en las colonias inglesas, las cuales llegaron a formar los Estados Unidos de Norte América, fue un Salterio publicado en Boston en 1640.
Los himnos que se originaron en el idioma inglés han tenido más influencia directa en la obra evangélica y en la himnología castellana que ninguna otra fuente. De consiguiente, será necesario que en este estudio de la himnología demos una mayor atención a los movimientos hímnicos en Gran Bretaña y en la América del Norte. Como hemos visto, el catolicismo romano ha producido muy pocos himnos, y
los países angloamericanos, han sido, juntamente con Alemania, e1 baluarte del protestantismo, y más que esta última, aquellos han contribuido a la obra evangélica en los países hispanoamericanos.
No obstante, aunque inmensa era la influencia del Salterio en los primeros siglos de la Reforma, el salmo iba a ceder mucho terreno al himno, hasta tal punto que en nuestros himnarios de hoy, tenemos muy pocos salmos que se cantan. Fuera de "Dicha grande es la del hombre" (Salmo 1), "Jehová es mi
pastor" (Salmo 23) y "Cantad alegres al Señor" (Salmo 100), casi no hay otros que se usen mucho. Es
tiempo ya de que volvamos a enriquecer nuestra alabanza con el uso de los cánticos bíblicos. ***