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Shape transform results and ablation studies

4.4 Results and evaluation

4.4.1 Shape transform results and ablation studies

En el año 1835 se hicieron dos publicaciones que marcaron el comienzo en cuanto ahora se sabe, de la producción moderna de libros de canto evangélico. La Sociedad Americana de Tratados de Nueva York, en su informe de mayo de 1836, cuenta que había publicado un folleto de cuatro páginas con himnos y que los había donado para ser usados entre los niños de las escuelas en Nueva Granada. No hay mayor referencia al asunto, pero parece que antes de llegar estos a su destino, la época del primer liberalismo en Colombia había terminado y que la Iglesia Romana estaba de nuevo ejerciendo su firme dominio.

En ese mismo tiempo algo se estaba haciendo en el viejo continente GUILLERMO (WILLIAM) HARRIS RULE (1802-1890) era pastor wesleyano en Gibraltar y en un viaje inicial de exploración y de evangelización que hizo a España en 1835, mandó a imprimir en Cádiz un pequeño himnario con la letra solamente. En cuanto se sabe, ese fue el primer himnario en castellano desde los tiempos de la Reforma.

Rule era hijo de un marino inglés. Aunque no logró una buena educación durante su niñez, se ha dicho que durante su vida llegó a dominar diez idiomas diferentes y escribió dieciséis libros sobre di- versos temas, además de folletos. Cuando tenía veinte años dejó la iglesia Anglicana. llegando a ser metodista. Intentó sin éxito ser misionero a los drusos del Líbano. Pasó un año como misionero en la isla de Malta donde fue apedreado varias veces por las turbas católicas romanas. Después, en representación de la Sociedad Misionera Wesleyana, estuvo por más de tres años en la isla San Vicente, de las Indias Occidentales Británicas. En 1832 fue nombrado pastor wesleyano en Gibraltar donde fundó escuelas y sirvió a congregaciones tanto de habla inglesa como castellana. Preparó una versión de los Evangelios en castellano, un Catecismo metodista y otras obras. En 1835 hizo el primer viaje misionero a España de parte de los evangélicos, arreglando la publicación de un pequeño himnario, como ya hemos indicado.

Dos años después se imprimió un suplemento a este himnario en Gibraltar. A causa de las persecuciones intensas la obra suya en España fue destruida casi por completo. Fueron cerradas las escuelas que él había abierto en Cádiz y también la capilla, pero la obra siguió en forma secreta aunque con grandes dificultades. En 1842, Rule volvió a Inglaterra donde desarrolló una labor pastoral y literaria. El agregó otros himnos a su colección y la Sociedad Americana de Tratados publicó en 1848 su “Himnos para el Uso de las Congregaciones Españolas de la Iglesia Cristiana”. En 1878 volvió a visitar España y en 1880 su último himnario fue publicado por la Sociedad de Tratados.

Rule tradujo un número considerable de himnos ingleses y escribió algunos originales. De los trescientos cincuenta himnos en su edición de 1880, cincuenta y siete se indican como productos de su propia pluma. Otros compiladores de himnarios también han usado sus himnos, y, en nuestros días, la mayor parte de los cancioneros evangélicos incluyen dos o tres de los suyos. Uno de los más conocidos es “Jesús bendito ya no más en tierra te verán”, aunque no dejan de ser importantes algunos otros tales como “Ved del cielo descendiendo” y “Tocad trompeta ya”.

No obstante, se podría hacer la pregunta: ¿De dónde sacó Rule (y otros de los primeros editores de himnarios) los demás himnos para su colección? Algunos venían de autores contemporáneos suyos, pero también muchos otros eran sacados o adaptados de las poesías devotas de los poetas místicos españoles y de las paráfrasis de los cánticos bíblicos, mayormente de los salmos, hechas por personas que jamás pensaron que sus obras llegarían- a usarse en cultos protestantes.

Fueron usadas varias selecciones escogidas de las poesías de TERESA DE CESPEDA Y AHUMADA .. (1515-1582), conocida comúnmente como STA. TERESA DE dESUS. “Eleve el pensamiento”. aún usado en varias colecciones, es obra de ella. También en el himnario de 1848 hay cinco himnos sacados de las paráfrasis bíblicas de LUIS PONCE DE LEON (1528-1591). Entre sus muchas obras hay una traducción métrica de los Salmos y fragmentos de Job y Proverbios. Sin embargo, él no las preparó para cantarlas y después de 1900 poco se han usado en colecciones hímnicas evangélicas. Quizás quepa agregar que FRAY LUIS pasó más de cuatro años encarcelado por la In- quisición por haber hablado en contra de la Vulgata como la autoridad máxima de las Santas Escrituras.

Algunos himnarios evangélicos del siglo XIX también incluían unas pocas selecciones del famoso dramaturgo y poeta LOPE DE VEGA CARPIO (1562-1635). Además eran usadas poesías de JUAN LOPEZ DE UBEDA (murió 1596), PEDRO DE PADILLA, quien era amigo del gran Cervantes, LUIS DE ULLOA Y PEREIRA (15841674), y de otros poetas del período clásico. MELCHOR FUSTER (1608-1661), sacerdote en la catedral de Valencia, contribuyó involuntariamente con varias poesías al canto evangélico y su “La vida es cual tierna y efímera flor” es usada todavía en algunos himnarios españoles.

Antes de finalizar el siglo XVII, algo del espíritu liberal se hizo sentir en España. Varias de las personas afectadas, si bien no eran protestantes, tampoco eran muy católicas. PABLO OLAVIDE (17251804), quien nació en el Perú, era abogado y vivía en Madrid donde su casa era centro de reunión de los intelectuales de su época. A causa de sus tendencias filantrópicas fue nombrado para establecer una colonia, pero en 1775 fue acusado ante la Inquisición como hereje porque no había provisto sacerdotes para los colonos. El insistió que no era hereje, pero le fue quitado el puesto y fue sentenciado a que pasara ocho años en un monasterio del cual huyó a Francia. En Francia escribió en contra de los sacerdotes pero debido a la Revolución Francesa tuvo que volver a España, profesando ser buencatólico. El tradujo en verso los Salmos y todos los cántico de la Biblia Vulgata, los que publicó en dos obras: Salterio Español o Versión Parafrásica de los Salmos de David, de los Cánticos de Moisés, de Otros Cánticos, a fin de que se Puedan Cantar: Para uso de los que No Saben Latín, publicado en Madrid en 1800, y Poemas cristianos, en que Se Exponen con Sencillez las Verdades Más Importantes de la Religión. Aunque no fue un gran poeta, sus poesías fueron muy usadas en los primeros himnarios evangélicos y algunos se usan todavía. Uno de los himnos empieza:

“Alabad al Señor porque es tan bueno Porque es inmensa su bondad divina Y que excede el deseo y la esperanza Con sus misericordias infinitas”.

FRANCISCO MARTINEZ DE LA ROSA (1787-1862), de Granada, recibió una influencia liberal de su maestro y amigo JOSÉ JOAQUIN DE MORA, de quien se tratará posteriormente. Después de desempeñar varios puestos políticos, MARTINEZ DE LA ROSA ocupó en 1861 la presidencia del Congreso español. Su himno de Navidad “Venid pastorcülos, venid a adorar” es muy apreciado.

El “Señor, yo te conozco” de JOSÉ ZORRILLA Y MORAL (18171893), uno de los escritores españoles más populares del siglo XIX, se usaba en himnarios antiguos y perdura todavía en algunas colecciones.

Una de las mayores contribuciones a los primeros himnarios evangélicos por persona no evangélica fue hecha por TOMAS JOSÉ GONZÁLEZ CARVAJAL (1753-1834). En el sentido político era liberal y, como tal, fue perseguido por los absolutistas. No fue un gran poeta, pero ha sido reconocido como un gran estilista. Fue miembro de la Real Academia Española y ministro de Estado. Su obra poética más importante fue una traducción en verso de los Salmos, en la cual se nota la influencia de PONCE DE LEON. Los Salmos Tradu cidos Nuevamente al Castellano en Verso y Prosa Conforme al Sentido Literal y a la Doctrina de los Santos Padres con Notas Sacadas de los Mejores Intérpretes y Algunas Disertaciones, fue publicado en Valencia en 1819, en cinco tomos. Estos Salmos fueron muy útiles para los evangélicos, y, alrededor del año 1855, la Sociedad Americana de Tratados (sin indicar publicadora para no despertar la sospecha católica) en Nueva York publicó esta paráfrasis métricas sin las traducciones en prosa y sin las notas, resumiendo así la obra a un solo tomo, bajo el título de Los Salmos Puestos en Verso Castellano, Reimpresos de la Edición de Valencia. Los primeros himnarios usaban mucho de la paráfrasis de González Carvajal, y todavía se usan aunque en menor escala. El muy conocido “Cantad alegres al Señor mortales todos por doquier” se ha atribuido a Carvajal, pero no es cosa segura el que él lo haya escrito, pues no aparecen estos versos en el Salterio publicado en Nueva York.

Después de Rule,los primeros esfuerzos para producir himnos netamente evangélicos parecen corresponder a JOSÉ DE MORA, quien colaboró con TOMAS PARKER en Londres. Trabajaban en la revista El Alba. La secretaria en esa. época de la Sociedad Religiosa de Tratados, de Edimburgo, escribe acerca de “José de Mora, un distinguido expatriado protestante español residente en Londres” en 1856. Dice además que era “un célebre poeta español” cuya poesía hímnica se basaba en los modelos de Cowper, Watts, Newton, Addison, Montgomery y otros. En 1856 ó 1857 Mora y Parker publicaron un tomito de cincuenta himnos, varios de los cuales eran de Mora. Algunos años después otros cincuenta himnos fueron traducidos y publicados como un segundo tomo. Después fueron presentados en un solo tomo. Más adelante la misma señora escribe: “Mientras estaba en medio de sus arduas labores de cariño a favor de España, don José de Mora murió de repente en el mes de octubre, 1862. Fue muy lamentado como patriota español, obrero cristiano y amigo apreciado”.

Parece una cosa segura el que este distinguido español que escribía excelente poesía religiosa fuera JOSÉ JOAQUIN DEMORA (1783-1864), abogado, maestro, poeta, escritor y estadista. Nació en Cádiz y estudió derecho en Granada donde después enseñó. A causa de sus ideas liberales y en especial por defender las colonias americanas en su esfuerzo por ganar la independencia, tuvo que salir de España, yendo a Londres en 1823, donde estuvo asociado con JOSÉ MARIA BLANCO, un sacerdote español que había llegado a ser pastor anglicano, en el trabajo de escribir y distribuir literatura para las nuevas repúblicas hispanoamericanas. En 1827 el PRESIDENTE BERNARDINO RIVADAVIA le pidió que fuera a la Argentina como consejero. A1 año siguiente hubo un cambio en el gobierno argentino, y Mora salió de allí, siendo sus servicios solicitados por el gobierno chileno. Estuvo en Chile durante más de

tres años y fue persona de gran influencia a quien fue encomendada la tarea de preparar el borrador de la Constitución política de 1828, la cual fue adoptada con pocos cambios. Sin embargo, un Congreso más conservador reemplazó ésta con una nueva Constitución dentro de pocos años. Mora fundó el Liceo de Chile en Santiago y enseñaba a los niños a repetir rezos bastante evangélicos en su tono. Aunque Mora no se daba a conocer como protestante, el clero sospechaba de sus enseñanzas y cuando los Conservadores asumieron el poder en 1831, Mora fue expulsado de Chile. Yéndose al Perú, donde también fue una figura destacada, sirvió como secretario al presidente SANTA CRUZ y le ayudó en sus planes para su Confederación Perú-Boliviana. Fue enviado a Londres en 1838 como cónsul. Después de que la guerra con Chile terminara con la Confederación y sus consulados, Mora permaneció en Londres hasta 1843, cuando volvió a España donde se dedicó a la obra literaria, editando y escribiendo tanto prosa como poesía. En 1848 fue elegido miembro de la Real Academia Española. Su Meditaciones Poéticas, publicado en Londres en 1826, muestra en forma muy definida un espíritu evangélico, hablando de las Sagradas Escrituras y de la salvación mediante la fe en Cristo Jesús, de una manera como nunca se expresaría en una obra católica. En 1856 fue nombrado cónsul español en Londres. Esta actuación oficial. como asimismo el peligro personal al confesarse abiertamente como protestante, posiblemente explican por qué Mora prefirió no usar su nombre completo en sus escritos para las iglesias evangélicas, firmándolos únicamente como “Mora”. Como resultado, se le ha conocido a Mora como un liberal religioso y político pero no como “hereje”.

Los originales y las traducciones de Mora vinieron a llenar una gran necesidad de las congregaciones evangélicas de habla castellana, y los himnarios del siglo XIX los incluían en número considerable. Todavía son muy apreciados. Algunos de sus himnos son: “Dad a Dios inmortal alabanza”; “Ni en la tierra ni en el cielo”; “Jesús mi Salvador, será posible?”; “Aparte del mundo, Señor, me retiro”; “Dios nuestro apoyo en los pasados siglos” (del famoso himno de Watts); “La diestra del Excelso”; pero tal vez el más conocido sea:

“La vida es ficticia, efímera flor, Del sol a la tarde, la agosta el ardor. Antes que se mustie, la debes llevar Cual ofrenda grata, de Dios al altar”.