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Dado que en el marco de todo lo anterior, se destaca la necesidad e importancia que tienen las políticas públicas sectoriales centradas en experiencias concretas de reforma y modernización; y, que éstas, son estructuradas en esferas, roles, escenarios y situaciones político institucionales y culturales específicas que atañen a los ámbitos temáticos: de transformación del Estado y fortalecimiento de la democracia; de eficiencia y eficacia       

14 Ver al respecto en Prólogo de Iglesias, Enrique V., Presidente del Banco Interamericano de Desarrolló

(BID) y Fernando Zumbado, Director Regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en “Reforma Social y Pobreza - Hacia Una Agenda Integrada de Desarrollo”, producida en el marco del Foro del mismo nombre, realizado en la sede del BID en Washington D.C. en febrero de 1993, “que alcanzó amplios consensos sobre dimensiones claves de una visión necesariamente integral del proceso de crecimiento y prosperidad para todos, una vez establecidos los equilibrios macroeconómicos indispensables para que ese crecimiento sea posible”.

de las políticas y de la gestión pública que, en el nivel más amplio, conciernen e involucran a temas como: gobernabilidad; escenarios de alta dirección política; actores técnicos, sociales e institucionales y cultura política entre otros, se aunará la propuesta teórico metodológica de gobernabilidad, gobierno y planificación del método PES.

La sigla PES significa “Planificación Estratégica Situacional” y es de autoría de Carlos Matus. Propuesta que constituye un gran aporte al Desarrollo de las Ciencias y Métodos de gobierno, dedicadas al perfeccionamiento e implementación de herramientas para favorecer a la dirección política de las organizaciones públicas en su capacidad de gobierno.

La propuesta teórica de gobierno y planificación, se nutre por un lado, de las diferentes disciplinas en las que el autor incursionó: las ciencias del lenguaje, la historia, las matemáticas, la física, las ciencias políticas y por el otro, de la profunda reflexión sobre el fracaso de los gobiernos y de los intentos de reforma en América Latina. Constituye un abordaje diferente sobre la necesidad de modernización del aparato público y sobre los criterios sobre los que se debe realizar ese abordaje. (Babino, 2007: 9)

Precisamente, se caracteriza por abordar el problema de la capacidad de gobierno y la modernización del aparato público, sobre lo cual, en palabras del propio autor “hay poca teoría y mucha práctica frustrante (…) [y señala] no conocer una reforma exitosa de la administración pública en América Latina y tampoco ver indicios de corrección, ni en los gobiernos, ni en los organismos internacionales de cooperación técnica.” (Babino, 2007: 13)

Su blanco de ataque son los tecnócratas de la planificación del desarrollo y los políticos tradicionales. Sus teorías explican las frustraciones de y con los gobiernos de turno en el poder, así como la existencia de muy baja capacidad de gobierno en nuestros países. Pues según C. Matus, así lo confirman las investigaciones vinculadas a la

transformación del Estado, el mejoramiento de la gestión pública y las políticas públicas.

Rechaza por igual la política tradicional y el tecnocratismo. Argumenta: que el barbarismo tecnocrático y los intentos de modernización del aparato público, desconocen la existencia de otros actores sociales con intereses propios que interactúan, intervienen e inciden en los resultados o decisiones; que soslayan los escenarios de gran incertidumbre y desestiman la necesidad de viabilizar las propuestas, sean estas políticas públicas, planes nacionales, locales, institucionales, sectoriales u otras previsiones de intervención oficial planificada. De cuyos resultados se esperan precisamente, transformaciones reales, visibles y sostenibles a mediano y largo plazos.

El desarrollo de la propuesta teórico metodológica de la PES, demuestra que en contextos de economías de mercado, la importancia y necesidad de planificar tecno políticamente desde una perspectiva moderna, situacional y social con visión estratégica, es relevante, así como la formación de los actores políticos en materia de gobierno y gobernabilidad, que debiera ser la principal herramienta de trabajo y condición de los gobernantes con estado mayor.

Sitúa su posición en las fronteras del conocimiento sobre las ciencias y técnicas de gobierno. Puntualizando “que lamentablemente no es un tema banal y que en varios países del mundo, la democracia está en peligro por su ineficacia para mostrar resultados y a ese principio de fracaso, no es ajena la confusión sobre planificación, en el contexto y aplicación de las políticas neoliberales en los procesos de modernización de las sociedades latinoamericanas.” (Matus, 2007:19)

Al respecto, se transcriben afirmaciones de Carlos Matus -en entrevista lograda y sistematizada por Franco Huertas- que sintetizan e ilustran copiosamente la propuesta teórica central de su autoría; y, tal cual lo expresa Luis Guillermo Babino, “resulta

esclarecedora tanto para quienes desarrollan tareas en el sector público como para quienes abordan la problemática desde un costado teórico” (Babino, 2007: 15)

Aun cuando el neoliberalismo nos dice que la planificación no sólo es imposible, sino innecesaria si el mercado funciona bien, es una aseveración muy superficial y expresa una confusión tan grande como extendida. Primero, asume que la planificación se refiere sólo a lo económico y compite con el mercado, y segundo, supone en los otros procesos fundamentales de gobierno, tales como el político, las relaciones internacionales de poder, la seguridad nacional, el desarrollo de la ciencia y la tecnología, la competitividad económica, el equilibrio ecológico y muchos otros, que existen mecanismos automáticos y eficientes de regulación que hacen innecesaria la planificación o deben ser dejados a la improvisación. Ambos supuestos son falsos para mí - dice Matus- y para cualquier neoliberal ilustrado. En relación con el primer supuesto asegura que hoy ningún economista de prestigio sostiene que el mercado regula bien todo el proceso económico y, menos aún, los aspectos sociales de dicho proceso. El mercado es de vista corta, no resuelve bien los problemas de mediano y largo plazo; es ciego al costo ecológico de los procesos económicos, es sordo a las necesidades de los individuos y sólo reconoce las demandas respaldadas con dinero, el hambre sin ingresos no vale, es deficiente para dar cuenta de las llamadas economías externas, es decir, cuando hay costos o beneficios indirectos, es incapaz de lograr el equilibrio macro económico, opera torpemente cuando en el sistema dominan los monopolios, se cierra la entrada a nuevos competidores y las economías de escala son discontinuas, no puede lidiar con la falta de patriotismo, la corrupción y la deshonestidad, distribuye mal el ingreso nacional y puede hacer más ricos a los ricos a costa de los pobres, etcétera.

(….) Son numerosos los campos en los que el mercado es ineficiente. Así y con todas sus limitaciones, el mercado es una maquinaria maravillosa, insustituible, ágil y sensible a los cambios de la oferta y la demanda. Por eso la planificación no se opone al mercado, sino que lo complementa y corrige en sus deficiencias más protuberantes. Naturalmente, asumo que la planificación opera con inteligencia y tacto, sin desmesura ni torpeza, lo que no ocurre siempre con la planificación tradicional. Todo esto quiere decir que, aun en el limitado campo económico la planificación es necesaria; yo diría indispensable.

En cuanto con el segundo supuesto, es obvia la necesidad de la planificación. Esta se refiere al cálculo que precede y preside la acción en cualquier ámbito del juego social y, en todos los otros ámbitos, no existe el equivalente de la famosa mano invisible del mercado a que aludía Adam Smith. La política, las relaciones de poder internacional, el poder económico liderado por la propiedad de la ciencia y la tecnología, la seguridad nacional y la consideración del ambiente deben ser planificados. El desarrollo económico mismo, como proceso diacrónico que genera relaciones internacionales de poder, también debe ser planificado, porque allí la mano invisible opera en el sentido contrario: da muchas ventajas a los que ya tienen ventajas.

Por consiguiente, la planificación no es otra cosa que el intento del hombre por gobernar su futuro, por imponer la razón humana sobre las circunstancias. Ningún mecanismo automático y determinístico, resuelve el destino del hombre (…) la planificación es vida en cualquier sistema social democrático. Pero para comprender esta afirmación debemos tener la capacidad de distinguir tres modos de planificación: 1) planificar la realidad centrado en el diseño de las reglas del juego social para afinar esas reglas hasta que el sistema opera con eficiencia y eficacia, 2) planificar la estrategia del juego mismo, para anticipar o prever las grandes jugadas marcantes de los resultados futuros, y 3) planificar en detalle y con intento de precisión cuantitativa cada jugada, invadiendo el campo de la creatividad de cada jugador.

Yo creo en los dos primeros modos de planificación. El primero exige equipos de alto nivel constantemente preocupados por mejorar las reglas del juego sin crear condiciones de inestabilidad e inseguridad; exige también un árbitro que aplique las reglas imponiendo las sanciones pertinentes. El segundo modo se preocupa por los posibles desarrollos del juego y requiere formular planes que nos preparen para ellos, anticipando problemas, oportunidades y amenazas (…) El futuro es incierto, complejo y plagado de sorpresas. Pero no veo como eso se relaciona con la imposibilidad de planificación, salvo que se trate de la planificación tradicional y determinística fundamentada en el cálculo de predicción”. (Matus, 1993: 11-14)

En suma, desde una perspectiva tecno política de gobierno y planificación del método PES, la propuesta teórica de gobernabilidad permite analizar y determinar importantes implicaciones no sólo para quienes formulan las políticas, sino para los responsables de su ejecución, así como para ilustrar la capacidad de intervención de éstas y otros aspectos del sistema de relaciones político- institucionales y culturales involucrados. Cuestiones que a menudo son soslayadas, pero que deberían ser observadas cuidadosamente para que las decisiones, instrumentos y la gestión pública, se tornen eficientes y eficaces materializadores de cambio, sostenibilidad económica, sustentabilidad socio-ambiental, democracia y gobernabilidad, en pro del desarrollo de los seres humanos. Único activo fijo que tienen los países para desarrollar sus capacidades, potencialidades y respectivas sociedades.