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5.2 Entanglement generation protocols

5.2.1 Cluster state creation

Los problemas planteados por la genesis y la estructura del espiritu objetivo, en el sistema de Hegel, han perdido su ca- racter puramente exegetico y escolar. Althusser los ha vertido resueltamente en el crisol de la actualidad ideologica y filo- sofica: de su solucion depende una toma de conciencia nueva tanto del significado profundo como de la originalidad del marxismo.

En efecto, Althusser procura interpretar el marxismo con la ayuda de las adquisiciones del estructuralismo contempora- neo, y expone «la totalidad marxista» como «la totalidad de una estructura compleja siempre ya dada», que posee «la uni­ dad de una estructura articulada a dominante». Esta totalidad marxista no tendria nada de comun con la totalidad hegelia- na, entendida como «la totalidad de expresion de una esencia unica y simple».1

La concepcion hegeliana de la totalidad, ^se reduce realmen- te a un reflejo de la simplicidad? Esta reduccion tendria con- secuencias particularmente graves para lo que Hegel denomina el espiritu objetivo, es decir la realizacion concreta del espi­ ritu en las formas determinadas de la vida social y cultural. Esta careceria entonces de genesis y estructura autenticas, pues cada una de sus formas o figuras no seria mas que la expresion directa, mas o menos alienada, del principio carac- teristico de cada periodo de la evolucion historica. Ahora bien, este principio se manifiesta en un pueblo como Volks- geisty pero representa sencillamente, en si mismo, una etapa del desarrollo Intimo de la Idea, en el fondo siempre identica a si misma en sus vicisitudes.

Consideradas en esta perspectiva, las formas de la vida social — por ejemplo la Familia, la Persona, el Estado— no serian mas que fenomenos de la Idea, reflejos de la esencia. Reflejos

* Tornado de «Hegel: l’esprit objectif, l’histoire», Actes du Congres de Lille, 1968.

sin consistencia, sin independencia ni realidad propia, en los que la Idea se contemplaria complacientemente.

Las formas concretas de la vida social parecen inicialmente diversas, pero el analisis anularia sus diferencias aparentes, y a los ojos del filosofo hegeliano demostrarian ser «practi- camente iguales entre si, como fenomeno alienado del princi- pio que ellas expresan».2

Es indudable que esta exposicion del sistema hegeliano des- taca uno de sus aspectos importantes. Propone un claro y co- modo esquema de inteligibilidad, y de ese modo desaparecen muchas dificultades del hegelianismo. quien no compla- ceria descubrir, detras de los textos a veces opacos, el cente- lleo de la esencia simple?

Debe reconocerse que Hegel no se mostraba insensible al atractivo de esta sencillez. Intento sugerirlo, porque hubiera agregado un encanto estetico a las pretendidas virtudes de la deduccion idealista. Asi, muchos textos hegelianos nos invi- tan a comprobar la presencia universal e igual a si misma de la Idea.

Por ejemplo, en un trabajo de juventud, Hegel ya se habia internado mucho por este camino. Inspirado probablemente por Robinet,3 escribia lo siguiente: «A si como la totalidad de la vida se manifiesta tanto en la naturaleza del polipo como en la del ruisenor o el leon, tambien el espiritu del mundo tiene su sentimiento de si en cada figura (in jeder G estalt), un sentimiento de si tosco (dumpf) o desarrollado, pero ab- soluto. En cada pueblo, en cada conjunto ( unter jedem Gau­ ze n) de costumbres y de leyes tiene su esencia, y se ha com- placido en si mismo».4

Hegel define esta ubicuidad cuando, mas tarde, en la Enciclo- pediay caracteriza el concepto como «una totalidad, en cuanto cada momento es el todo».5

Estas expresiones parecen indicar claramente una igualdad, e incluso una identidad absoluta de los pueblos, las costum­ bres y las leyes que son los momentos de una totalidad social. Cada periodo de la historia expresa del mismo modo el espi­ ritu, y en ella todas las formas concretas de la vida reflejan

2 Ibid., pags. 210.

3 Vease Gescbichte der Philosophic, en Samtliche Werke, H. Glockner, ed , Stuttgart, Fr. Frommans Verlag, 1927-30, 20 vols., X IX , pag. 522, fin de la pag. 521.

4 Ueber die wissenschaftlichen Behandlungsarten des Naturrechts

(1802-03), en H. Glockner, ed., Werke, I, pag. 529.

igualmente el mismo principle* espiritual. Hegel insiste a me-

nudo en ello: «E s necesario adherir firmemente a la idea de

que no existe mas que un solo espiritu, un solo principio que

se expresa ( auspragt) en el estado politico, como se manifies- ta (sich manifestiert) en la religion, el arte, la moralidad, las costumbres sociales, el comercio y la industria».6

Ademas, i Hegel no ha heredado de la tradicion filosofica esta vision de una esencia que se difunde y se comunica? Se trata de una tradicion muy antigua: ya el filosofo arabe Al-Kendi se representaba el mundo como un sistema de espejos que reflejaban el Todo y lo Igual. Mas proximo a nosotros, Nicolas de Cusa comento la maxima omnia ubique agregando: In om­ nibus partibus relucet totum. Y Leibniz percibio en la mona- da un espejo del universo.7

Sea como fuere, la mayoria de los interpretes de Hegel, aun- que senalan este aspecto de su doctrina, no por eso olvidan los restantes. Y a este reflejo vanidoso del espiritu en las mul­ tiples facetas de un espejo, que por lo demas es tambien com- plejo, Ernst Bloch contrapone el frenesi del «galope» dialec- tico hegeliano.8

Si la genesis del Espiritu objetivo consistiera en una simple expresion de la Idea, incluso alienada,9 sin duda este espiritu objetivo careceria de estructura. Pero, ^conservaria cierta uni- dad? i Y sus destellos merecerian el nombre de genesis? Hallamos en Hegel muchas proposiciones que nos mueven a evitar una conception tan sencilla del destino del espiritu objetivo.

La formula misma de una «totalidad de expresion», <*no es contradictoria si se la aplica a las expresiones iguales de un modelo unico? Expresiones «iguales» e «indiferentes», por lo tanto simplemente yuxtapuestas, no pueden anudar vincu- los vivientes entre si, no establecen conexiones, no se orga- nizan en una totalidad.10

«L a eficacia expresiva» no podria engendrar un Todo, y el

6 Geschichte der Philosophie. Einleitung, en J. Hoffmeister, ed.,

Samtliche Werke, Leipzig, Meiner, 1940, pag. 148; trad, al frances por J. Gibelin, Paris, Gallimard, 1954, pag. 124.

7 Acerca de la influencia de esta tradicion sobre Hegel, vease E. Bloch,

Subfekt-Objekt, Berlin, Aufbau-Verlag, 1952, pags. 133-35. 8 Ibid., pag. 133.

9 Pero, £es tan facil concebir la alienacion en la simplicidad? 10 «Una conexion (Zusammenhang) viva aparece unicamente en un todo articulado {in einem gegliederten Ganzem) cuyas partes forman a su vez circulos particulares» (Samtliche Werke, G. Lasson y J . Hof- fmeister, eds., Leipzig, Meiner, 1913-38, 21 vols., V III, pag. 117.

Derecho, la Moralidad, la Sittlichkeit, si se derivasen de ella, se dispondrian uno al lado del otro, como calcos iguales de la Idea, sin Zusammenhang: borrando uno, en nada cambia- ria la situacion del resto.

En realidad, Hegel describe de modo muy distinto el espiritu objetivo, en el cual se suceden grados jerarquizados ( Stufen), y cuyas multiples instancias son desiguales entre si. A juicio de Hegel, se advierte una progresion jerarquica incluso en la naturaleza: «E s necesario concebirla como un sistema de gra­ dos ( etn System von Stufen), cada uno de los cuales deriva necesariamente del otro y constituye la verdad proxima de aquel del cual resulta.11

Un espiritu que se refleja de mil modos podrla economizar uno de sus reflejos. Pero el espiritu encarnado debe recorrer las etapas de la vida, que derivan una de la otra, y de las que una no es la copia de la otra. El espiritu no reside fuera de! ellas.

Las figuras sucesivas de cada forma del Espiritu objetivo ( asl, las constituciones del Estado) disenan un arabesco diferen- ciado en el gran cuadro de la historia, pero su desarrollo se relaciona con otros procesos (religion, riqueza, familia, filo- sofla, etc.). La unidad del espiritu es una unidad organica —y por lo tan to diferenciada.

La expresion no suscita una autentica unidad. Tampoco im- pulsa una dialectica. Nada menos activo que un reflejo. Vive de prestado y precariamente, y no dialoga con su original. Por su parte,, el modelo no puede batirse con su sombra. Y esto serla el colmo: Hegel serla practicamente el unico de su especie que habrla ignorado por completo la dialectica. |Y tan- tos lectores inteligentes desconocerlan esta inadvertencia! En realidad, para Hegel la unidad del Espiritu objetivo no

11 Encyclopddie, parag. 249, en Werke, H. Glockner, ed„ IX , pag. 58. Lo que hace la unidad de una planta no es la igualdad de sus mo- mentos, sino la igualdad de su necesidad en el proceso constitutive de la totalidad de la planta: «E1 boton desaparece en la eclosion de la flor, y podria afirmarse que el boton esta refutado por la flor. Asimismo, el fruto denuncia a la flor como un false ser-alli de la planta; y el fruto ocupa el lugar de la flor como su verdad. Estas formas no solo son diferentes {unterschieden), sino que tambien se rechazan como mutuamente incompatibles (Sie verdrdngen sich als unvertraglich miteinander), Pero su naturaleza fluida las convierte al mismo tiempo (zugleich) en momentos de la unidad organica, en la cual no solo !se oponen, sino que una es tan necesaria como la otra, y esta necesidad igual constituye por si sola la vida del Todo» (pre- facio de la Phenomenologte de Vesprit, ed. bilingiie de J. Hyppolite, Paris, Aubier-Montaigne, 1966, pag. 17).

es la de una expresion sino la de un proceso. El espiritu no se pasea en una galeria de espejos donde nada tendria que hacer, sino que sus figuras poseen existencia y solidez sufi- cientes para dialogar y luchar entre si, para constituir el unico reinado posible de los espiritus. Gracias a esta diversidad real y viva, el espiritu evita la «soledad carente de vida».12 Las formas y las figuras de la vida social expresan el espiritu, aunque sin reducirse ellas mismas a meras expresiones. El concepto de expresion no carece de ambiguedad. La relacion de expresion entre dos terminos se establece de muchos mo- dos diversos, y sin que intervenga necesariamente una «efi- cacia expresiva».

Para designar la relacion activa de la Idea con las formas con- cretas de la realidad, y sobre todo de la realidad social e his- torica, Hegel emplea los terminos se expresa o se manifiesia, pero con mucho mayor frecuencia los terminos se encarna, se realiza, se cumple, engendra. . .

No se trata de que la expresion sea un modo inadecuado de representarse este proceso; pero el termino expresionabarca una multiplicidad de procedimientos y mediaciones, y lo que posee mayor interes es el modo en que el espiritu se expresa o se realiza en el mundo objetivo. Por lo mismo, Hegel con- sagra lo esencial de su Introduccion a la filosofta de la histo- ria a la realizacion del espiritu en la historia,13 y sobre todo a los medios (die M ittel) y el material (das Material) de esta realizacion.14

12 En las ultimas lineas de la Fenomenologia, a las que aludimos aqui, y que facilmente podrian considerarse uno de los textos mas favorables a una interpretacion «expresiva» de la totalidad, Hegel subraya dos veces que este reino de los espiritus no es un reflejo sin estructura, sino organization, complejidad conceptual e historica: «E1 fifty el saber absoluto, o el espiritu que se sabe a si mismo como espi­ ritu, transita por la via de la reunion de los espiritus, como son en si mismos (wie sie an ihnem selbst sind) y como realizan la organizacion

(die Organisation) de su reino espiritual. Su conservacion, en el as- pecto de su ser-alli libre que se manifiesta en la forma de la contin- gencia, es la historia; pero en el aspecto de su organizacion conceptual, es la ciencia del saber fenomenal. Los dos aspectos reuni dos, en otros terminos, la historia concebida, forman la reunion y el calvario del espiritu absoluto, la efectividad, la verdad y la certidumbre de su trono, sin el cual seria la soledad sin vida; solo que “ del caliz de este reinado de los espiritus desborda hasta el su propia infinitud’V (Phe- nomenologie, II, trad, al frances por J. Hyppolite, Paris, Aubier-Mon- taigne, 1941, pags. 312-13).

13 Die Vernunft in der Geschichtey J. Hoffmeister, ed., Hamburgo, 1955, pags. 50-148: «Die Verwirklichung des Geistes in der Geschichte». 14 Ibid., pags. 78-109, 110-37.

La historia se limita a reflejar el espiritu. Este adquiere en ella objetividad y materialidad. El curso de la historia no es la vana luz que acompanarfa al espiritu en sus desplazamien- tos, sino la llama misma del espiritu y el combustible de este fuego.

Es indudable que en cada epoca el mundo historico objetivo expresa la Idea. Pero esta expresion no es el resultado de una «eficacia expresiva». Podemos afirmar que todo el proceso historico esta orientado. Pero su finalidad no es inmediata. Hegel procura demostrar que esta expresion y esta finalidad se apoyan sobre una autentica genesis. Los acontecimientos se originan en la accion de hombres que, por lo que con- cierne a sus fines, estan «sometidos a la naturaleza»,15 que obedecen a sus pasiones, y que de ningun modo se preocupan de la «Idea» y del «proposito final» de la historia.

Pero como hay una fuerza y una logica de las cosas, esta acti- vidad espontanea crea medios mas universales que sus fines, y llega automaticamente a resultados muy diferentes de los que se proponia conscientemente. Esta actividad construye el espiritu objetivo segun las leyes de su propia dialectica inma- nente, y realiza la razon sin saberlo. jTal la «astucia de la razon»!

Su «eficacia» consiste en mirar lo que hacen los hombres, y es «expresiva», si se desea hablar asi, porque la razon «se re- conoce» en la obra humana. Pero esta razon no actua direc- tamente; consiste en el conjunto de leyes que rigen el mundo natural y e l; mundo humano, y no cabe duda de que a veces Hegel sigue el camino facil: asi realiza, personifica y fetichiza esta estructura logica.

En todo caso, siempre mantiene las mediaciones gracias a las cuales se ejecuta. Aqul la palabra expresion no puede enga- narnos. Tambien Engels la utiliza con frecuencia. Por ejem- plo, escribe que «las prescripciones del derecho burgues no hacen mas que expresar (ausdrucken) en una forma jurfdica las condiciones economicas de existencia de la sociedad».16 Elio de ningun modo significa que confie en una «eficacia expresiva». No cree que las condiciones economicas se ex­ presen de manera magica en el derecho, sin que este haya sido producido y elaborado efectivamente por hombres. No ve en

15 Wissenschaft der Logik, en Werke, H. Glockner, ed., V, pag. 226. 16 Ludwig Feuerbach et la fin de la pbilosophie classique alletnande, en K, Marx-F. Engels, Etudes philosophiques, Paris, 1961, pag. 54; texto en aleman en K. Marx-F. Engels, Werke, Berlin, 1962, vol. 21, pag. 302.

el derecho un simple «fenomeno» de la economia: todo lo contrario, insiste en su realidad y su eficacia propias, asi co- mo en la positividad de su genesis.17

Las reglas del derecho son imaginadas, elaboradas e impues- tas por hombres que viven, piensan y actuan en ciertas con- diciones economicas, y es conocida la protesta vehemente de Engels ante «la extravagante afirmacion del metafisico Diih- ring ( . . . ) en el sentido de que, segun Marx, la historia se realiza de manera absolutamente automatica, sin la interven­ tion de los hombres ( ;que sin embargo la hacen!) y como si las condiciones economicas (jque no obstante son a su vez obra de los hombres!) jugasen con estos hombres como con los peones en una partida de ajedrez».18

Seguramente Hegel sucumbe a muchos accesos de fiebre me- tafisica. Pero tambien tiene periodos de recuperacion. Y ja­ mas olvida del todo que su filosofia se fija la tarea de «con- cebir lo que es». Por lo tanto, no puede confiar todo el desti­ ne del mundo a la « eficacia expresiva», parienta de un «ema- natismo» al que ha condenado resueltamente.19 %

Lejos de que las formas de la vida social sean para Hegel una mera emanacion del Espfritu, no consiguen expresarlo sino gracias a la accion humana; y se trata de una accion humana desarrollada en las dificiles condiciones impuestas por la na- turaleza, una accion que se prolonga durante milenios y que se encuentra inconclusa.

Para los hombres, el mundo siempre esta dado en su comple- jidad, y solo tardiamente logran forjarse una idea de el. Lo menos que puede afirmarse es que, si constituye la expresion de la Idea, inicialmente los hombres no lo saben. Y por otra parte tampoco lo sabe la Idea misma, porque ella no es con- ciencia inmediatamente. «La historia — nos ensena el filoso- fo— no parte de un fin consciente»,20 ni de una humanidad lucida.21 Y se empena en combatir el absurdo de la creencia en un pueblo originario que seria el depositario de la sabi- duria y el saber: una hipotesis que destruirxa la idea de pro- greso y que impediria ver en las etapas de la historia una je- rarqufa del ser y del valor, la actualizacion de una perfectibili- dad.

17 Ibid., pags. 54-55; vease tambien la pag. 157.

18 F. Engels, respuesta M. Paul Ernst, en K. Marx-F.Engels, Werke, Berlin, 1963, vol. 22, pag. 83.

19 Werke, H. Glockner, ed., IV, pag. 675 y IX , pags. 60-61. 20 Die Vernunft in der Geschichte, pag. 86.

Por otra parte, incluso si el espiritu se manifestase directa- mente en la objetividad, no se desarrollaria sin tropiezos. La naturaleza no lo dejarfa hablar libremente: « La inmediatez de la idea de la vida determina que el concepto no exista co- mo tal en la vida: su existencia se somete a las muchas con- diciones y circunstancias de la naturaleza exterior, y puede aparecer ( erscheinen) en las formas mas miserables».22 Ocu- rre que el_concepto, «en lugar de reinar de manera absolute, comparte el poder con otros poderes» 23

Es cierto que se siente mas comodo en el mundo humano. Pe- ro aun alii debe tener en cuenta las condiciones y las circuns­ tancias, cuya enumeracion y analisis Hegel no rehusa realizar. Por ejemplo, para Hegel el mundo romano es la expresion del principio de la personalidad abstracta. Pero describe tambien las causas, las condiciones y las circunstancias que convirtie- ron al pueblo romano en el representante tipico de este prin­ cipio 24

Asimismo, si la Revolucion Francesa exhibe a sus ojos el prin­ cipio de la libertad abstracta, de todos modos no se origina en un acto de magia. Hegel describe, muy rapidamente a nues- tro entender, el proceso concreto que engendro esta figura historica objetiva. Examina las circunstancias que favorecie- ron el estallido de la Revolucion en Francia — y las contra- pone a las condiciones que simultaneamente imposibilitaron un fenomeno semejante en Alemania 25

Por lo tanto, no considera el hecho historico como la obra prodigiosa de un espiritu taumaturgo, sino que, de acuerdo con su doctrina constante, demuestra que «la posibilidad o la im- posibilidad de algo depende del contenido, es decir de la to- talidad de los momentos de la realidad, que, en su desarrollo, se revela como la necesidad».26

Hegel no determina claramente en que consisten realmente esta totalidad y sus momentos. Pero si asigna un papel efec- tivo a los momentos y procura establecer un vmculo viviente de estos elementos dentro del Todo y con e l 27

22 Encyclopadie, parag. 370, Zusatz, en Werke, H. Glockner, ed., IX , pag. 677.

23 Esthetique, trad, al frances por S. Jankelevitch, Paris, Aubier, 4 vols., 1944, I, pag. 152.

24 Philosophie de I’histoire, trad, al frances por J. Gibelin, Paris, 1945, pags. 259-62.

25 Ibid., pags. 399-401.

26 Werke, H. Glockner, ed., V I, pag. 287, Zusatz.

27 Vease por ejemplo, la Esthetique, trad, al frances por Jankelevitch.