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Es necesario poner constantemente al dia las reputaciones. Afirmase de Feuerbach que invierte como un guante la alie- nacion hegeliana: sostiene que «el Dios del hombre no es mas que la esencia divinizada del hombre». El campo especulativo donde el espiritu y la materia jugaban tradicionalmente a las escondidas desaparece de un solo golpe. Hegel aparece inver- tido, cabeza abajo. jLo unico que necesitaba era enderezar el mismo sus imagenes!

Pero, en realidad, £cual es el Hegel que de este modo se in­ vierte? Feuerbach no conoda las obras de juventud, todavia ineditas en su epoca, y esquematizaba quizas abusivamente la doctrina publicada.

Ciertamente, Hegel ha admitido aqui y alia que Dios creo al hombre a su imagen. Cita con frecuencia las Escrituras. Cabe intentar una interpretacion cristiana de su doctrina. Algunos textos la apoyan. De todos modos, por mucha energia que se ponga en esta empresa, inevitablemente choca con otros tex­ tos: es imposible hallar en Hegel «una filosofia cristiana en el sentido usual de la expresion».1

Hegel proclama que «el contenido de la logica es la exposi- cion de Dios, segun este es en su esencia eterna antes de la creacion de la naturaleza y de todo espiritu finito». Pero pun- tualiza que «podemos expresarnos asi», jy ya se sabe que para el hay mucha diferencia entre el «lenguaje de la repre- sentacion» y el lenguaje conceptual!

Expone su logica como una «teologia especulativa». Pero, ^que tipo de teologia ratifica con su especulacion? Una teologia laicizada, ^continua mereciendo el nombre de teologia? Sin may ores miramientos no podriamos hacer de Hegel un ateo. Pero seria muy imprudente atribuir su sentido corrien- te a las palabras Dios y religion cuando el las utiliza.

* Tornado de L'Arc, Aix-en-Provence, 1969.

1 C. Bruaire, Logique et religion chretienne dans la philosophic de Hegel, Paris, 1964, pag. 182.

A su juicio, <da alienacion principal es la que discurre de Dios a la naturaleza y al hombre? En la Enciclopedia apenas consagra unas lmeas a esta alienacion « fundamentals Es po- sible que sonriera al escribirlas, como nosotros al leerlas: «La libertad absoluta de la Idea consiste ( . . . ) en decidirse a de­ jar salir de si el momento de su particularidad, en suma, en exteriorizarse libremente como naturaleza». Y no dira mas. jComo se ve, una alienacion «fundamental» despachada muy sumariamente!

En cambio, Hegel se complace en examinar las muchas «alie- naciones al reves», alienaciones de la criatura que ha adqui- rido capacidad creadora, alienaciones humanas destinadas a producir la historia retomando extensamente la breve «deci- sion» de la Idea.

Estas alienaciones humanas suscitaron el mas permanente in- teres de Hegel. Las observaba en el lenguaje, el trabajo, el dinero, las instituciones, el arte, la religion . . . De ellas partio para delimitar cada vez mas exactamente el concepto general de alienacion, prefigurado ante todo en la positividad y el

destino.2 )

Un compilador tardfo de estas busquedas de juventud les asigno un tftulo desconcertante: Escritos teologicos del foven Hegel. <*Teologicos? Si, en esas paginas se habla mucho de Dios. Pero como este Dios se origina a menudo en una alie­ nacion humana, \antiteologicos habria sido una palabra igual- mente adecuada!

Por ejemplo, en La vida de Jesus Hegel presenta a Cristo co­ mo un hombre eminente que soporta, igual que el resto, un destino prosaico; cuando interpreta los cuatro evangelios, Hegel elimina de ellos «no solo la religion sino tambien su p o esias3

En sus primeros ensayos y en las obras mas tardias concibe a las religiones, no como realidades sobrenaturales, sino co­ mo la expresion de los pueblos — expresion que, con el trans- currir del tiempo se va transformando en algo extrano a ellos mismos.

Es cierto que sus declaraciones de contenido menos teologico conservan a veces una coloracion mistica y utilizan un lengua­ je religioso. Seria muy dificil demostrar que en los escritos de Hegel hay una unidad epistemologica sin falias. La ambi-

2 Vease J . Hyppolite, Introduction a la philosophic de Vhistoire de Hegel, Paris, 2- ed., 1968.

3 A, Peperzack, Le jeune Hegel et la vision morale du monde, La Haya, 1960, pag. 66.

giiedad y la oscuridad, <*son resultado de la prudencia tactica o de la vacilacion teorica?

Sea como fuere, muchas paginas de Hegel serian incompren- sibles si no se supusiera como fundamento la tesis de un dios a imagen del hombre, un reflejo de la conciencia colec- tiva de los pueblos. Antes que Feuerbach, Hegel ve en Dios la simple proyeccion ideal del amor humano. Volvera a abor- dar mas discretamente, en la Fenomenologia y en las Leccio- nes de Berlin, esta idea formulada muy claramente en El es- piritu del cristianismcr. «Solo en el amor nos unimos con el objeto: el no domina ni es dominado. Este amor, trans- formado en ser por la imaginacion, es la divinidad. El hom­ bre, separado, siente entonces veneracion, respeto hacia ella, hacia este amor unido en si mismo. Su mala conciencia, la conciencia de su division, le inspira el temor de esta divini- dad».4

Por otra parte, para Hegel esta ruptura entre el hombre y el amor divinizado no es eterna. En ciertas epocas el hombre no rompfa con la imagen que se forjaba de si mismo. La escision es un destino historico. Hegel piensa con cierta nostalgia en los tiempos en que se mantenia la union del modelo y la ima­ gen: «En los tiempos antiguos, los dioses se paseaban entre los hombres; a medida que se acentuo la separacion y el alejamien- to, los dioses se apartaron cada vez mas de los hombres; de ese modo obtuvieron mas sacrificios, incienso y cultos, y se les temio mas que antes, hasta el momento en que la separacion llego al extremo de que la reunion fue posible unicamente mediante la fuerza. Puede haber amor solo hacia el igual, ha­ cia el espejo, hacia el eco de nuestro ser».5

Respecto del contenido del concepto de Dios, Hegel sostiene diferentes opiniones. A veces interpreta la fe en Cristo como «la fe en una idea personificada». Pero otras concibe tambien a Dios como la proyeccion ideal de la escision del hombre, un hombre fragmentado y modelado en hueco. Para cada rup­ tura un Dios. Tantas rupturas, tantos dioses, y asi tenemos el politeismo. El monoteismo expresa una alienacion global del hombre: «Los dioses no son mas que los ideales de las esci- siones individuales; si todo esta separado, no hay mas que un solo ideal».6

4 L’esprit du christianisme et son destin, trad, al frances por J . Martin, Paris, 1948, pag 138 (trad, modificada), vease He gels Theologische Jugendschriften, H. Nohl, ed., Tubinga, Mohr, 1907, pag. 376.

5 Ibid., pag. 139 (trad, modificada); vease Jugendschriften, pag. 376. 6 Ibid, pag. 160; vease Jugendschriften, pag. 391.

Asi, de acuerdo con las epocas, los dioses reflejan unas veces la plenitud, y otras las carencias de la humanidad. O mas bien figuran idealmente el modo en que los hombres se represen- tan su naturaleza o sus defectos. Dime cuales son tus dioses y te dire quien eres: «Un pueblo se representa a Dios del mismo modo como se representa su relacion con Dios o como se representa a si mismo. Por lo tan to, la religion es tambien el concepto que el pueblo se forja de sl».T

Los dioses son el espejo ( der Spiegel), el eco de la esencia del hombre, su imagen (Bild). Hegel explica los caracteres del Dios judio por los caracteres y el destino del pueblo ju- dio y sus grandes hombres: «La imagen de la vida de Abra­ ham en un espejo, tal su divinidad».8 El Dios al que Abraham adora «representa ( darstellt) en relacion con el su totalidad realizada». Por lo mismo este Dios, comprendido y sentido como un amo, en el fondo depende del que mistificandose a si mismo adquiere la conciencia de un servidor: «En su divi- nidad, todo estaba a su servicio; al subordinarse a ella, se su- bordinaba a su propia totalidad; al sacrificarse a ella, se sacri- ficaba en favor de si mismo». Abraham fijaba constante- men te su mirada en «esta imagen de su ser en un espejo»

(das Bild seines Wesens im Spiegel)?

{Dios, imagen del hombre! Es indudable que al adoptar este estilo Hegel lo enriquecio con algunos matices personales. Sin embargo, no lo utiliza con inocencia. Conoce perfecta- mente su densidad doctrinaria y su virulencia polemica. La idea misma del Dios-Espejo seguramente le fue inspirada pot el «jacobino» aleman Georg Forster. Este explicaba la gran- deza de los dioses griegos por los meritos de los republicanos de la Ciudad antigua, exaltada un tanto por su apasionada admiracion. Deducla la naturaleza del Dios cristiano de la na­ turaleza de los propios cristianos, \y por cierto que no los halagaba! Refiriendose a la religion cristiana, habla escrito: «La igualdad es la condicion necesaria del amor. El debil no puede aprehender lo que es perfecto. Busca un ser de su es- pecie». Los hombres desesperados imaginan un Dios que se les asemeja, un Dios que concuerda con su debilidad y los consuela.

Si bien, por una parte, Hegel ley6 muy atentamente a Fors-

7 Die Vernunft in der Geschichte, J. Hoffmeister, ed., Hamburgo, Meiner, 1955, pag. 126.

8 Uesprit du christianisme, pag. 128 (trad, modificada), vease Ju- gendschriften, pag. 369.

ter, por la otra, tampoco ignoro las Ruines de Volney; en consecuencia, no desconoce el sentido que este ateo confiere al Dios-Imagen.10

Hegel sabe muy bien lo que hace cuando define una aliena­ cion que discurre desde el hombre hacia Dios: «^Como con- cibio Abraham la idea de este Todo, de esta divinidad? <jPor que no se reservo el mismo la tarea de salvar su unidad? Para quien haya respondido a la primera pregunta, es absoluta- mente indudable que necesito proyectar esta unidad fuera de el».n

Esta «proyeccion fuera de si» engendrara un Dios extrano (fremd) a quien lo crea inconscientemente. Hegel mostrara a los judios manifestando con el juramento su certidumbre «en un set extrano (in ein Fremdes)». Entonces se habra consumado la alienacion (Entfremdung) .

Pero Hegel no la aislara abstractamente. La relacionara con las condiciones historicas. Por ejemplo, la religion cristiana nace en una situacion politica que exige la alienacion religio- sa: «E1 despotismo de los prmcipes de Roma habia expulsado de la superficie de la tierra el espiritu del hombre; el rapto de su libertad habia obligado al hombre a resguardar su mo­ menta eterno, absoluto, en la divinidad; la miseria que este despotismo provocaba lo habia forzado a buscar y alcanzar la felicidad en el cielo. La objetividad de la divinidad ha ido de la mano con la corruption y la esclavitud del hombre, y pro- piamente no es mas que una manifestation, un fenomeno de este espiritu de la epoca».12

En las condiciones historicas que afronta, cada pueblo plasma los dioses que le corresponden. Hegel reprueba el proselitis- mo de las iglesias cristianas y las actividades de sus misione- ros: implican la pretension de imponer otro Dios y otra re­ ligion a pueblos que ya habian creado ( geschaffen) por si mismos sus dioses y su religion, de acuerdo con sus propias necesidades».13

El arbol genealogico de los dioses arraiga en la vida polftica: «En una Republica se vive siempre para una idea; en las mo- narquias, siempre para el individuo. De todos modos, ni si- quiera en estas los hombres pueden vivir sin una idea, y asi se forjan una idea individual, un ideal. En la Republica, una

10 Vease J. D ’Hondt, Hegel secret, 2- parte, cap. 1, sobre todo la pag. 91.

11 Vesprit du christianisme, pag. 128, vease Jugendschriften, pag. 369, 12 Jugendschriften, H. Nohl. ed., pag. 227.

idea como debe ser; aqui, un ideal que rara vez ellos mismos crearon, la divinidad».14

Se convendra en que esta doctrina de Hegel se asemeja mu- cho a la de Feuerbach.

En el calor de una entrevista, Foucault declara que «cuando Feuerbach dijo: “ Es necesario recuperar en la tierra los teso- ros gastados en los cielos” , depositaba en el corazon del hom- bre los tesoros que el habla prestado antano a D ios».15 ^Feuerbach dijo tal cosa? Sea cual fuere la boca que se abre, esta hablando el espiritu de la epoca. En realidad, Hegel es el autor de estas formulas tan propias de Feuerbach: «Fue merito reservado a nuestro tiempo reivindicar como propie- dad del hombre, por lo menos teoricamente, los tesoros des- pilfarrados en los cielos. Pero, ^cual es el siglo que tendra la fuerza necesaria para reivindicar practicamente este dere- cho y asegurarse esta propiedad?».16

En otro lugar habia precisado el sentido de esta recuperacion: «L o que es bello en la naturaleza humana, nosotros mismos lo habiamos depositado en un individuo extrano, y de elk solo conservamos los aspectos mas repugnantes. Ahora reco- nocemos nuevamente en esta belleza nuestra obra, nos la re- apropiamos, y aprendemos de ese modo a experimentar res- peto por nosotros mismos; antes reconociamos como propio y personal tan solo aquello que podia ser objeto de menos- precio».17

Hegel no espero a Feuerbach para cerrar la cuenta de los ha- beres del Cielo. Pero, a medida que envejece, ([renuncia a sus reivindicaciones? Lenin no parece advertir prolongaciones en las obras dej la madurez del filosofo.

Admira la teoria de Feuerbach acerca de la alienacion religio- sa, pero no advierte su parentesco con la filosofia de Hegel. Por ejemplo, cuando lee las Lecciones de histona de la filo­ sofia, encuentra una cita de Jenofanes: «Si los bueyes y los leones tuviesen manos para crear obras de arte, como los hombres, dibujarian tambien dioses, y les atribuirian un cuer- po semejante a la forma que ellos mismos tienen». Interesa- do, Lenin se limita a anotar al margen: «Los dioses a imagen del hombre».

14 Ibid., pag. 366.

15 Charia, en La Quinzaine Litteraire, n- 46, 1-15 de marzo de 1968, pag. 20.

16 Citado por H. Mougin, en Europe, vol. 24, agosto de 1946, pag. 6, vease Jugendschriften, pag. 225.

Mas adelante, se detiene en una observacion de Hegel acerca de Epicuro: «Los dioses son en parte la forma humana aca- bada que nace, gracias a la similitud de las imagenes, de la permanente fusion de las imagenes semej antes en lo Uno y lo Mismo». A1 margen Lenin completa: «Los dioses = la for­ ma humana acabada. Vease Feuerbach», pero no senala la re- lacion con la doctrina de Hegel.

Sin embargo, al estudiar las lecciones acerca de Aristoteles, Lenin se sobresalta. Acaba de leer estas observaciones de He­ gel: «La deificacion de Alejandro no es tan asombrosa ( . . . ) En definitiva, Dios y el hombre no son tan extranos el uno al otro», y Lenin exclama: «jE sto se le escapo a H egel!».18 Pues a su juicio no puede ser sino un descuido: jes imposible que Hegel hay a pensado realmente lo que escribio!

Lenin desconocia las formulas del joven Hegel que definen a un Dios-Espejo, y no tenia al alcance de la mano los cursos de Jena, en los que Hegel sostiene que «la naturaleza huma­ na no difiere de la divina».19 Sin embargo, Engels habia evo- cado sin reserva alguna este «principio fundam ental de Hegel: «Desde el punto de vista de la esencia, la humanidad y la divinidad son identicas».20

Lenin copia algunas lineas de Hegel, extraidas de las leccio­ nes acerca de Aristoteles, pero ignora su contexto. Sin em­ bargo, Hegel precisa su pensamiento acerca del asunto en tres paragrafos:

«a. La elevacion de Alejandro, en la imaginacion oriental, a la categoria de un heroe universal, de un Dios, no constitu- ye un hecho asombroso. Todavia hoy el Dalai Lama es lo mismo. En definitiva, Dios y el hombre no estan tan alejados uno del otro.

»b. Por otra parte, Grecia estaba encaminandose hacia la idea de un dios hecho hombre — ya no estatuas alejadas y extranas, sino un hombre, presente en el mundo sin dioses— . Poco despues, Demetrio Falerio y otros fueron venerados y adorados como dioses».

Pero la mas notable audacia de Hegel adopto el sesgo mas abstracto. En el ultimo de estos tres paragrafos, un brusco

18 V. I. Lenin, Cahiers philosophiques, Paris, 1955, pags. 211, 234, 246, n? 1.

19 Realphilosophie, en Samtliche Werke, G. Lasson y J. Hoffmeister, eds., Leipzig, Meiner, 1913-38, 21 vols., II, pag. 266.

impulso especulativo abarca en un solo movimiento los da- tos historicos:

«c. Por otra parte, el infinito se encuentra en la conciencia de si» 21

Incluso en las ultimas obras de Hegel la doctrina del Dios- Espejo apenas se disimula. La explication del fetichismo afri- cano la repite insistente: «Otra forma de mediation es la que cumplen los objetos exteriores convertidos por los negros en Dios y poder dirigente. Son los fetiches: la primera piedra caida, una mariposa, un escarabajo, un arbol, un rio, pueden representar ese papel. Veneran esos fetiches y les atribuyen ese poder: por lo tanto, alienan ( entaussern) esta fuerza ha- cia el exterior de su propio espiritu ( . . . ) Le atribuyen un poder absoluto; por lo tanto, desplazan y transportan este poder fuera de su propio espiritu, no lo atribuyen a su propio espiritu. Lo transfieren a una cosa distinta, pero que no es mas que un objeto sensible, no un espiritu universal^22 Sea cual fuere la figura exterior que lo acoja, el poder abso­ luto nunca surge en otro lugar que no sea el espiritu humano. Pero todas las figuras no son iguales. <;Quien nos ofrecera nuestro verdadero espejo? Ya los griegos, al apartarse de lo sensible, hablan osado reflejarse divinamente en el concepto: «Un antiguo dijo: “ De tus pasiones, hombre, extrajiste la sustancia de tus dioses” , as! como los orientales (sobre todo los hindues) la extrajeron de los elementos naturales, las fuerzas naturales y las formas naturales. Puede agregarse: “ Del pensamiento recoges el elemento y la sustancia de Dios” . En este caso, el pensamiento es el suelo de donde ha surgido el Dios» 23

Las Lecciones sobre la filosofia de la religion dejaban perple- jos a algunos de sus oyentes. Otros sabian aprovecharlas. Heine creyo oir en ellas una melodfa muy distinta de la que le habia ensenado su abuela, y la prefirio: «Interprete a He­ gel al pie de la letra cuando le 01 decir que el hombre era Dios».

^Quien refleja a quien? ^De donde proviene el eco?

En cierto sentido, Feuerbach ha desarrollado principios anti- rreligiosos que ya se insinuaban en Hegel, como lo vio clara-

21 Geschichte der philosophic, en Samtliche Werke, H. Glockner, ed., Stuttgart, Fr. Frommans Verlag, 1927-30, 20 vols., X V II, pag. 305. 22 Die Vernunft in der Geschichte, pag. 269.

mente Engels: «La critica del cristianismo por Feuerbach e? un complements de la teoria especulativa de la religion fun- dada por Hegel».24

Si Feuerbach hubiera podido asomarse a las confidencias del joven Hegel, como a una fuente profunda, habria visto venir a su encuentro, en este espejo, el rostro de un extrano que se le asemejaba como un padre, o como un Dios.

3. Genesis y estructura de la unidad