Chapter 3: Material and Experimental Methods
3.5 Coating Characterization Testing Procedure
3.5.1 Coating Thickness
La noción trascendental de “verdadero” explicita de la de ente su relación con un intelecto, y pone a lo real en una dependencia directa con el intelecto divino, ya que en él se encuentran las semejanzas de todas sus criaturas en un modo unitario, pero que se expresan en una multiplicidad de criaturas. Sin embargo, es necesario indagar en qué sentido se puede decir que todo lo que es verdadero, si esta noción requiere
459 Cfr. Tomás de Aquino, S. Th., I, q. 16, a. 1, InC. 460 Cfr. Tomás de Aquino, S. Th., I, q. 16, a. 1, InC. 461 Tomás de Aquino, S. Th., I, q. 16, a. 1, InC.
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una referencia a un intelecto, y si la referencia con un intelecto divino es suficiente para fundar dicha noción.
Santo Tomás en el De Veritate distingue tres tipos de definiciones de verdad de las que pueden desprenderse tres aspectos de la misma. En primer lugar, transcribe la definición de San Agustín: la verdad es aquello que es. O en palabras de Avicena: la verdad de una cosa es el ser propio de ella según se le ha establecido462. En este nivel, la verdad y el ser son equivalentes, se trata de una verdad ontológica. Como la verdad hace referencia a un intelecto, es necesario considerar dos polos: el intelecto y la cosa. Esta relación se da en el conocimiento: si se trata del intelecto práctico, es la medida de las cosas, y en el caso del intelecto divino, la causa de su ser. En cambio, si se trata del intelecto especulativo, la cosa es la medida del conocimiento y en ella se encuentra la posibilidad de ser conocida ya que su forma puede estar en otro intelecto463. De aquí se desprende que, según santo Tomás de Aquino, el ámbito de la verdad y del ser es el mismo, es decir, que si algo está configurado en orden a la existencia, también estará configurado para adecuarse con un intelecto464.
La equivalencia tiene su origen en la causa primera de todo que es Dios, que como ya se ha explicado a lo largo de este trabajo, tiene inteligencia y voluntad. Y cuando decide crear lo hace según los principios propios de la racionalidad465.
Pieper sostiene que la verdad es un trascendental, porque el ente no puede existir sin hacer referencia a un intelecto, es decir, sin ser verdadero466. La adecuación hace referencia en primer lugar al intelecto práctico del Creador, que es la medida de las cosas, ya que de Él reciben su esencia; en cambio de la potencia divina, su existencia467. La doble dependencia del intelecto divino, hace que todos los entes, por tener una esencia sean inteligibles468. La inteligibilidad originaria funda en las criaturas la verdad ontológica que tiene sus raíces en la única verdad divina. Así lo expresa Santo Tomás en el siguiente pasaje:
462 Tomás de Aquino, De Veritate, q. 1, a. 1, InC.
463 Cfr. Pieper, Josef, El descubrimiento de la realidad, Rialp, Madrid, 1974, p. 144.
464 Cfr. Aertsen, Jan A., La filosofía medieval y los trascendentales. Un estudio sobre Tomás de Aquino, p. 248.
465 Cfr. Tomás de Aquino, S. Th., I, q. 16, a. 5, InC.
466 Cfr. Pieper, Josef, El descubrimiento de la realidad, p. 139. 467 Cfr. Pieper, Josef, El descubrimiento de la realidad, p. 145. 468 Cfr. Lira, Osvaldo, El misterio de la poesía, II, p. 189.
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Se ha dicho que la verdad está primero en el entendimiento y después en las cosas, en cuanto que están orientadas hacia el entendimiento divino. Por lo tanto, si hablamos de la verdad en cuanto que está en el entendimiento, según su propia razón, en muchos entendimientos creados hay muchas verdades; lo mismo que en un solo entendimiento si conoce muchas cosas. Por eso, la Glosa al Sal. 11,2: ¡Cuan pocas son las verdades entre los hombres!, etc., dice que así como por una sola cara humana resultan muchas imágenes en un espejo, así para una sola verdad divina resultan muchas verdades. Y si hablamos de la verdad según está en las cosas, todas serían verdaderas con una sola verdad, a la que cada una se asemeja según su propia entidad. De este modo, aun cuando sean muchas las esencias o formas de las cosas, sin embargo, una sola es la verdad del entendimiento divino, según la cual todas las cosas son llamadas verdaderas469.
El fundamento de la verdad ontológica está en que todas las cosas están referidas al intelecto creador divino. De aquí puede deducirse, tanto que todas las cosas son conocidas por Dios, como que no hay ningún ente que sea incomprensible en sí mismo470. Según esta perspectiva, más bien están las cosas en Dios que Dios en las cosas, ya que las formas substanciales de cada ente son un reflejo de la esencia divina, que constituye un sello de Dios en su criatura471. Según este autor, las cosas pueden considerarse desde dos perspectivas: en sí mismas o en el Verbo Divino. Desde el primer punto de vista cada cosa tiene el nivel ontológico que le corresponde, es decir, la piedra no tiene vida, y la tiene el animal. Sin embargo, desde el segundo punto de vista, todas las cosas tienen vida en el Verbo, porque la vida pertenece a la esencia divina. Esta perspectiva nos permitirá mostrar en el 3.2 de este apartado, que por medio de la creación se puede llegar al conocimiento de Dios, porque en algún sentido lo manifiesta472.
469 Tomás de Aquino, S. Th., I, q. 16, a. 6, InC.
470 Cfr. Pieper, Josef, El descubrimiento de la realidad, p. 150. 471 Cfr. Pieper, Josef, El descubrimiento de la realidad, p. 151.
472 Para un estudio más exhaustivo sobre la diferencia entre el conocimiento platónico y el aristotélico, véase: Fabro, Cornelio, Introducción al tomismo, Rialp, Madrid, 1967, pp. 56-59.
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