La traducción de la obra de Verlaine será una constante en la labor de Guar- ner. Así lo prueban sus ya iniciales incursiones en la traducción de poemas suel- tos en diversos periódicos, ante todo Las Provincias, durante los años 20, que después recogería en diversos volúmenes. A estos primeros tanteos aludía Guar- ner en su prólogo a la Antología poética editada por Bruguera, en 1969:
«De pronto, vinieron a mi recuerdo tantas y tantas evocaciones del poeta predilecto desde mi juventud, cuando desde los inicios del aprendi- zaje del francés, comencé a traducir poemas del maestro admirado y siem- pre misterioso...».
Teodoro Saez Hermosilla, catedrático de francés en la Universidad de Cáce- res, envió diversas cartas a Guarner interesándose por sus traducciones de Ver- laine. En una de ellas le comentaba:
«Puedo anticiparle –y no es en absoluto adulación– que su labor en este punto no sólo es la más abnegada y entusiasta, sino una de las de más alta calidad. Sabía que era Ud. catedrático y suponía que lo era de Fran- cés dado su perfecto conocimiento de tal lengua».16
En su tesis dedicada al estudio de Verlaine en España, dice:
rado como afecto a la Causa Nacional. Y para que conste, a petición del interesado y surta efectos para concurrir a oposiciones a Cátedras de Instituto...» (29.05.1944).
«Esta etapa, más dispersa en sus producciones, está dominada por la obra incansable de Luis Guarner que se extiende desde 1929 a 1973. Com- prende tres volúmenes de traducciones sobre cinco originales completos, cinco antologías generales y un Apéndice que recopila algunas versiones de la época modernista. Este largo camino de acercamiento hace de Guar- ner el mejor conocedor en España de la textología de Verlaine».17
Este año, 1944, ofrecerá, dentro de lo que denominaríamos su faceta verlai- niana, tres importantes jalones. En primer lugar, participará en un recital poéti- co, impartido en la Universidad de Valencia por el centenario de Paul Verlaine, el 31 de mayo de 1944. La interpretación lírica del acto corrió a cargo de Juan Bautista Bertrán y hubo un recital cantado por la liederista Helena Benzeft de varias piezas de Fauré y Debussy sobre poemas de Verlaine.
El 23 de abril de 1944 el hispanista francés Maurice Legendre, entonces director de la Casa Velásquez, le escribe a Guarner agradeciéndole el envío de una traducción de Verdaguer, diciéndole:
«...al leerla he admirado, como había admirado en sus traducciones de Verlaine, la paradoja de una traducción que vale plenamente como el ori- ginal, la traducción de un poeta. La verdadera poesía no se agota en las palabras del que primero ha recibido la inspiración, pero bien pocos son los que pueden a la vez respetar y vivificar con palabras nuevas la inspi- ración que a ellos se comunica».
Tres días después recibía Lluís otra misiva de Legendre informándole que le había propuesto a Guinard para que dictara en el Instituto Francés de Madrid una conferencia por el centenario del nacimiento de Verlaine. El día 14 de diciembre, con el título de «Verlaine en España y España en Verlaine»,18ofrecía Guarner su
conferencia al público madrileño.
Este año publicará en la colección «Adonais» de la editorial Hispánica, su tra- ducción de Fiestas galantes y Romanzas sin palabras de Verlaine.
Juan Guerrero escribe a Guarner, desde Adonais, en abril de 1944, diciéndo- le que ha leído su traducción del poema San Francisco y que la traducción de Verlaine van a editarla pronto: «…nos (refiriéndose también a José Luis Cano) parece bien darlo con motivo del centenario, ya que estamos en deuda con nues- tro ofrecimiento de poetas extranjeros».
Esta participación en Adonais es un exponente de sus relaciones, por enton- ces, con el grupo poético de posguerra. A este respecto, es muy importante una
17Verlaine en castellano: extracto de la tesis para la obtención de grado de doctor, Cáceres,
Universidad de Extremadura, Facultad de Filosofía y Letras, 1981, p. 18.
«Esta etapa, más dispersa en sus producciones, está dominada por la obra incansable de Luis Guarner que se extiende desde 1929 a 1973. Com- prende tres volúmenes de traducciones sobre cinco originales completos, cinco antologías generales y un Apéndice que recopila algunas versiones de la época modernista. Este largo camino de acercamiento hace de Guar- ner el mejor conocedor en España de la textología de Verlaine».17
Este año, 1944, ofrecerá, dentro de lo que denominaríamos su faceta verlai- niana, tres importantes jalones. En primer lugar, participará en un recital poéti- co, impartido en la Universidad de Valencia por el centenario de Paul Verlaine, el 31 de mayo de 1944. La interpretación lírica del acto corrió a cargo de Juan Bautista Bertrán y hubo un recital cantado por la liederista Helena Benzeft de varias piezas de Fauré y Debussy sobre poemas de Verlaine.
El 23 de abril de 1944 el hispanista francés Maurice Legendre, entonces director de la Casa Velásquez, le escribe a Guarner agradeciéndole el envío de una traducción de Verdaguer, diciéndole:
«...al leerla he admirado, como había admirado en sus traducciones de Verlaine, la paradoja de una traducción que vale plenamente como el ori- ginal, la traducción de un poeta. La verdadera poesía no se agota en las palabras del que primero ha recibido la inspiración, pero bien pocos son los que pueden a la vez respetar y vivificar con palabras nuevas la inspi- ración que a ellos se comunica».
Tres días después recibía Lluís otra misiva de Legendre informándole que le había propuesto a Guinard para que dictara en el Instituto Francés de Madrid una conferencia por el centenario del nacimiento de Verlaine. El día 14 de diciembre, con el título de «Verlaine en España y España en Verlaine»,18ofrecía Guarner su
conferencia al público madrileño.
Este año publicará en la colección «Adonais» de la editorial Hispánica, su tra- ducción de Fiestas galantes y Romanzas sin palabras de Verlaine.
Juan Guerrero escribe a Guarner, desde Adonais, en abril de 1944, diciéndo- le que ha leído su traducción del poema San Francisco y que la traducción de Verlaine van a editarla pronto: «…nos (refiriéndose también a José Luis Cano) parece bien darlo con motivo del centenario, ya que estamos en deuda con nues- tro ofrecimiento de poetas extranjeros».
Esta participación en Adonais es un exponente de sus relaciones, por enton- ces, con el grupo poético de posguerra. A este respecto, es muy importante una
17Verlaine en castellano: extracto de la tesis para la obtención de grado de doctor, Cáceres,
Universidad de Extremadura, Facultad de Filosofía y Letras, 1981, p. 18.
18En ALG: «Verlaine en España y España en Verlaine».
carta que le envía José Luis Cano, con el membrete de «Adonais», en la que le agradece el envío, desde Algeciras, de su traducción de San Francisco, junto a la separata de Mediterráneo, y le informa de la tardanza de la publicación de su tra- ducción de Verlaine.19
También en el ámbito de las publicaciones, editará en Valencia, en la impren- ta To-Do, su versión, acompañada de un interesante prólogo, de San Francisco de Jacinto Verdaguer, y una Antología poética del mismo autor catalán, en la madrileña editorial Aguilar.