ANY OTHER COMMENTS ON THE PROGRAM OR EVALUATION (use bullets)
Supplement 1: List of included studies and details
La última etapa vital de Guarner está jalonada por el devenir de los premios, las aprobaciones y la consideración de sus méritos culturales: recibe el Premio «Valencia» de Literatura, por su biografía, Poesía y verdad de Vicente W. Que-
rol16(1975); se le otorga la «Hoja de laurel», que concede el periódico Hoja del
Lunes (1984); consigue el «Premi de l´edició», de los Premios de la Crítica
«Serra d´Or», por la edición de la Poesia valenciana completa de Teodor Lloren- te (1984); se hace acreedor del Premio «Sanchis Guarner» de la Diputación de Valencia (1984); y es elegido miembro del primer Consell Valencià de Cultura de la Generalitat Valenciana, en 1985, junto a Juan Gil-Albert, José Antonio Maravall, Rafael Ramos Fernández, Vicente Enrique Tarancón, Leopoldo Peña- rroja, José Mª López Piñero, Santiago Grisolía, Vicente Aguilera Cerni, Manuel Valdés, Francisco Lozano, Luis García Berlanga, Enric Llobregat, Emilio Gimé- nez Julián, Vicente García Asensio, Juan Ferrando Badía, Vicente Buígues, Pedro Vernia, Ramón de Soto, Andreu Alfaro y Alberto García Esteve.
Como colofón a su reconocimiento oficial, recibe, el cuatro de febrero de 1986, el honorífico Premi de les Lletres Valencianes. Este galardón había recaí- do, en anteriores convocatorias, en Joan Fuster, Juan Gil-Albert, Vicent Andrés Estellés y Enric Valor.
Guarner había sido candidato en diversas convocatorias, avalado o presenta- do por diversas instituciones, como el Institut Valencià de Filología, el Ateneo Mercantil o la Societat Castellonenca de Cultura, y finalmente recaía en él, con toda justicia.
Muchas de las cartas que he leído, así como varias alusiones que he podido sorprender en diversos trabajos que aluden a Guarner, en todos ellos, digo, he encontrado una alusión reiterada: su generosidad. El último gran gesto que se dignó mostrarnos consistió, precisamente, en un alarde de bonhomía y dadivosi- dad. Me refiero, claro está, a la donación de su biblioteca personal a los fondos de la Biblioteca Valenciana de la Generalitat, el 26 de marzo de 1985.17
Ese mismo año, uno antes de su fallecimiento, donó, asimismo, su inmueble, que contiene una notable biblioteca y su huerto-jardín, de Benifairó de Les Valls a la antigua Caixa d´Estalvis de Sagunt, hoy Bancaixa, para que se convirtiese en el centro cultural y casa-museo que hoy es.
16En el ALG hay un saluda del jefe de la sección de cultura de la Diputación Provincial de
Valencia, Juan Luis Llopis Mezquita. 9 de junio de 1975.
Finalmente, y en este sentido de la prolongación altruista, y dirigido por un prurito de enaltecimiento de los valores culturales, se creó una fundación cultu- ral que lleva su nombre y que cada año premia generosamente la labor cultural. Mil novecientos ochenta y seis sería el último año en la vida de nuestro poeta. Una de sus últimas apariciones públicas fue su participación en el Segón Con- grés Internacional de la Llengua Catalana, una de cuyas sesiones se celebró en la Facultad de Filología de la Universidad de Valencia.
Una caída fortuita, poco tiempo después, provocaría que se viese postrado e imposibilitado en su movilidad.
Una de las últimas cartas que recibió Guarner corresponde a la petición que le hizo Max Cahner, para su participación en el relanzamiento de la Revista de
Catalunya, que fundara en 1924, Antoni Rovira i Virgili. Cahner le pedía un artí-
culo sobre Llorente y Verdaguer. Su última carta, con fecha 11 de agosto 1986, expresaba su pesadumbre por los problemas de salud que aquejaban a Guarner y le reiteraba el interés por su colaboración.
Por desgracia, el 26 de agosto, a causa de una arteriosclerosis, fallecía Lluís en Valencia.
Hoy su cuerpo está enterrado en el mausoleo-panteón de los Pérez-Musoles del cementerio municipal de Faura, en la ladera de una montaña de La Vall de Segó, desde cuya miranda se ve extensamente el mar, y su obra reitera ante la cultura un invitación renovada de curiosidad, estudio y pasión. Esa pasión litera- ria que supo imprimir a su obra y a su vida y que hoy conforma su legado a la posteridad:
AUTORETRATO
Una testa romana con la mirada triste perdida en el enigma de mi mundo interior; unos labios de sed infinita de amor
y un gesto desdeñoso de todo cuanto existe... En la quietud del campo me place la caricia franciscana y pánida de la naturaleza; me cubro con el manto de mi altiva pereza y en lo sencillo encuentro alivio a la estulticia. No me inquietan las trompas de la inmortalidad. Y aunque ya nada espero, siento la caridad, una caridad firme que mi existencia quema.
Finalmente, y en este sentido de la prolongación altruista, y dirigido por un prurito de enaltecimiento de los valores culturales, se creó una fundación cultu- ral que lleva su nombre y que cada año premia generosamente la labor cultural. Mil novecientos ochenta y seis sería el último año en la vida de nuestro poeta. Una de sus últimas apariciones públicas fue su participación en el Segón Con- grés Internacional de la Llengua Catalana, una de cuyas sesiones se celebró en la Facultad de Filología de la Universidad de Valencia.
Una caída fortuita, poco tiempo después, provocaría que se viese postrado e imposibilitado en su movilidad.
Una de las últimas cartas que recibió Guarner corresponde a la petición que le hizo Max Cahner, para su participación en el relanzamiento de la Revista de
Catalunya, que fundara en 1924, Antoni Rovira i Virgili. Cahner le pedía un artí-
culo sobre Llorente y Verdaguer. Su última carta, con fecha 11 de agosto 1986, expresaba su pesadumbre por los problemas de salud que aquejaban a Guarner y le reiteraba el interés por su colaboración.
Por desgracia, el 26 de agosto, a causa de una arteriosclerosis, fallecía Lluís en Valencia.
Hoy su cuerpo está enterrado en el mausoleo-panteón de los Pérez-Musoles del cementerio municipal de Faura, en la ladera de una montaña de La Vall de Segó, desde cuya miranda se ve extensamente el mar, y su obra reitera ante la cultura un invitación renovada de curiosidad, estudio y pasión. Esa pasión litera- ria que supo imprimir a su obra y a su vida y que hoy conforma su legado a la posteridad:
AUTORETRATO
Una testa romana con la mirada triste perdida en el enigma de mi mundo interior; unos labios de sed infinita de amor
y un gesto desdeñoso de todo cuanto existe... En la quietud del campo me place la caricia franciscana y pánida de la naturaleza; me cubro con el manto de mi altiva pereza y en lo sencillo encuentro alivio a la estulticia. No me inquietan las trompas de la inmortalidad. Y aunque ya nada espero, siento la caridad, una caridad firme que mi existencia quema.
...Y a través de la Vida de prosa carcomida quisiera hacer mi verso con sangre de mi vida para hacer de mi vida mi más bello poema.