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La guerra de los primeros hombres contra los dioses y su victoria sobre éstos —uno de los datos fundamentales de la mitología céltica— puede parecer extraña; sin embargo, esta leyenda está de acuerdo con una doctrina mitológica de los griegos.
La lucha sostenida entre Zeus y los Titanes constituye la forma griega de la batalla irlandesa de Mag Tured, donde los Tuatha De Danann y los Fomoré se disputan la victoria: los Fomoré son los Titanes irlandeses, y, en los Tuatha De Danann, podemos reconocer a Zeus y sus auxiliares. En esta batalla alcanzan la victoria Zeus y los Tuatha De Danann, mientras que los Titanes y los Fomoré resultan vencidos.
Pero, ¿de quién descienden los hombres en uno de los sistemas mitológicos griegos? De los Titanes. El primer ancestro de la raza helénica es Jápeto, salido de la unión de la Tierra con su hijo el Cielo, que naciera de la Tierra desde el origen del mundo.1 Jápeto fue padre de
Promoteo,2 y éste, a su vez, padre3 o abuelo de Helén, ancestro mítico de la raza griega.4
Ahora bien, según Hesíodo, Jápeto, ese primer padre de los más antiguos antepasados a los que los griegos remontan su origen, es un Titán: los hijos que el Cielo tuvo de la Tierra son Titanes;5 Jápeto es uno de esos hijos, y por tanto es un Titán, uno de esos enemigos de los
dioses solares, uno de esos adversarios del victorioso Zeus a quienes éste precipitara un día en el Tártaro junto con su rey Cronos. La "Ilíada" nos dice que Jápeto mora en el Tártaro junto con Cronos: Jamás —exclama Zeus dirigiéndose a su vindicativa esposa Hera—, jaméis
aplacaré tu cólera, incluso si fueras hasta los extremos más remotos ¿le la tierra y el mar, allí donde están sentados Cronos y Jápeto, privados de la luz del sol que recorre las altas regiones del mundo; a su alrededor está el profundo Tártaro.6 Más adelante el poeta vuelve
sobre esta idea y agrega que los dioses subterráneos que rodean a Cronos se llaman Titanes.7
Según la mitología de la "Ilíada", que probablemente se remonta al siglo VIII a.J.C, la morada de Jápeto es el Tártaro. Pero una doctrina posterior atribuye a Cronos y a sus compañeros —y, en consecuencia, a Jápeto— el dominio de las islas o la isla de los Bienaventurados, situadas en el extremo oeste, más allá del Océano. Tal es la creencia admitida en "Los trabajos y los días" de Hesíodo,8 cantada a su vez por Píndaro en el siglo V
a.J.C.9 Esta isla es la nueva patria donde moran los héroes difuntos —y, en consecuencia,
Jápeto, el primitivo ancestro de la raza griega—. Esta isla es idéntica al país de los muertos desde donde vinieron los hijos de Milé para conquistar Irlanda.
La similitud entre las fábulas griega y céltica no se detiene aquí: en la mitología griega, el Titán Iápeto tiene un hijo llamado Prometeo. Prometeo es el adversario de Zeus, quien lucha contra el hijo de un Titán como antes lo hiciera contra los Titanes mismos: la segunda lucha es una continuación de la primera. Igualmente, cuando en Irlanda los Tuatha De Danann se enfrentan con los hijos de Milé, en cierto modo no hacen sino continuar la guerra que sostuvieran contra los Fomoré, ya que los hijos de Milé tienen por antepasado a Bilé, personificación de la muerte —o, en otros términos, un Fomoré.
Ciertos detalles de la leyenda de Prometeo presentan una singular similitud con la de Ith,
1 Hesíodo, "Teogonia", versos 126, 127, 134.
2 Id., ibid., versos 507-510, 528, 543, 565, 614. "Los trabajos y los días", versos 50, 54.
Apolodoro, l. I, c. 2, secs. 2, 3; Didot-Müller, "Fragmenta historicorum graecorum", I, p. 105.
3 Hesíodo, "Catálogos", frag. XXI, ed. Didot, p. 49.
4 Apolodoro, l. I, c. 7, sec. 2; Didot-Müller, "Fragmenta historicorum graecorum", t. I, p. 110-111.
Tucídides, l. I, c. 3. Herodoto, l. I, c. 56, par. 4.
5 "Teogonia", versos 207-210. 6 "Ilíada", l. VIII, versos 478-481.
7 "Ilíada", l. XIV, versos 273, 274, 278, 279.
8 Hesíodo, "Los trabajos y los días", versos 165 y siguientes. 9 Píndaro, "Olímpicas", II, versos 70 y siguientes, l.1, p. 17.
especialmente el siguiente: al principio, Prometeo es amigo de Zeus.1 La ruptura de ambos
proviene de la intervención de Prometeo en un reparto.2 También Ith, inicialmente bien
acogido por los Tuatha De Danann, se convierte en sospechoso para éstos a raíz del reparto que se le ha encargado. Tanto en la leyenda griega como en la irlandesa, la amistad se transforma en odio a causa de un reparto, y el arbitro del mismo acaba siendo la trágica víctima de ese odio.
La cólera de Zeus se desató cuando Prometeo prestó una inesperada ayuda a los hombres, a quienes aquél privaba del fuego. Prometeo le arrebató a Zeus el fuego
indomable cuyo esplendor brilla a lo lejos3 y se lo dio a los hombres; así pues, éstos le deben
la luz y el día, las ciencias y las artes.4 Es la maravillosa mirada de Ith, que descubrió Irlanda
desde lo alto de la torre de Bregón; que fue el primero en penetrar en esta isla, y quien enseñó la ruta hacia la misma a los hijos de Milé hoy establecidos en ella: la población irlandesa le debe casi tanto como debían los griegos a Prometeo.
Pese a los inapreciables servicios que Prometeo prestara a los hombres, la iniquidad de Zeus le infligió un espantoso suplicio: encadenado a una de las columnas que sostienen la bóveda del cielo por el extremo Occidente, un águila de plumaje sombrío le desgarra las entrañas y le roe el hígado que se regenera constantemente.5 También el inocente Ith fue
asesinado por los Tuatha De Danann.
Sin embargo, el suplicio de Prometeo no será eterno, ya que Heracles penetrará un día en el Hades, tenebrosa morada de la muerte y la noche, para librar a ese bienhechor de la humanidad al que la implacable cólera de Zeus6 impusiera una pena tan inmerecida. Ith,
igualmente, será vengado: su muerte fue un crimen injustificado, y los Tuatha De Danann, culpables del mismo, perderán el dominio de Irlanda a manos de los hijos de Milé.
1 Esquilo, "Prometeo encadenado", versos 199 y siguientes. 2 Hesíodo, "Teogonia", versos 535-560.
3 Id., Ibid., versos 561-569. "Los trabajos y los días", versos 47-58. 4 Esquilo, "Prometeo encadenado", versos 447 y siguientes.
5 Hesíodo, "Teogonia", versos 520-525. "Prometeo encadenado", versos 1021-1025.
6 Esquilo, "Prometeo encadenado", versos 871-873, 1026-1029. Cf. "Ilíada", l. VIII, versos
CAPITULO XI
CONQUISTA DE IRLANDA POR LOS HIJOS DE MILE.
1. Llegada a Irlanda de los hijos de Milé. 2. Primer poema de Amairgen. Doctrina panteísta que expresa. Comparación con un poema galés atribuido a Taliesin y con el sistema filosófico de Jean Scot, llamado Eringenio. 3. Los otros dos poemas de Amairgen. Doctrina naturalista que expresan. 4. Primera invasión de Irlanda por los hijos de Milé. 5. Juicio de Amairgen. 6. Retirada de los hijos de Milé. 7. Segunda invasión de Irlanda por los hijos de Milé. Conquista de la isla. 8. Comparación entre las tradiciones irlandesas y galas. 9. Los Fir-Domnann, Bretones y Pictos en Irlanda.