Relación bilateral conflicto armado medio ambiente
Es importante abordar de manera amplia pero concisa, el conflicto violento y su vínculo con lo ambiental; entiéndase esto como, recursos, el territorio, la soberanía etc.; Existe una relación directa entre los recursos naturales y los conflictos generados en algunos territorios, y tal relación se halla entorno a la escases de recursos tales como el petróleo, el agua y algunos terrenos fértiles que por ejemplo en países como el nuestro son blanco de conflicto armado. Así, según autores como existen seis tipos de problemas ambientales, cosas comunes de conocimiento general tales como; el cambio climático inducido por el efecto invernadero; la degradación de la capa de
ozono; el agotamiento y la pérdida de tierras cultivables; la degradación de los bosques; la escasez y la contaminación de las fuentes de agua dulce y el agotamiento de los recursos pesqueros, son en sentido amplio causas de escasez que ejercen influencia o causan conflictos en los territorios. No obstante éstos cambios se hallan sujetos a cuestiones de tipo geográfico, de si se dan en los planos locales, nacionales, regionales o globales y a su vez si éstos obedecen a ciertas problemáticas específicas de tipo político, económico o social.
En segundo lugar, dichos factores pueden influir de varias maneras sobre la situación de inseguridad de un Estado o de una región: (1) la escasez de recursos puede en parte generar conflictos interestatales; (2) la escasez de servicios ambientales, que origina movimientos poblacionales, genera parcialmente conflictos subnacionales o intraestatales; (3) el estrés ambiental, que a su vez dificulta el desarrollo de las actividades económicas e interrumpe la vida normal de las instituciones sociales clave, genera conflictos subnacionales o intraestatales en términos de insurgencia y de guerra civil. En estos escenarios, aparecen cuatro tipos de efectos sociales muy importantes a la hora de analizar la relación entre escasez ambiental y violencia: la disminución de la producción agrícola, la disminución de la productividad económica, el desplazamiento poblacional y la interrupción de las instituciones y de las relaciones sociales. Estos efectos sin los cuales la escasez de recursos no llegaría a causar tensiones tan fuertes pueden ser, simultáneamente, el mediador y el resultado del conflicto ambiental.
Entre las definiciones de conflicto halladas es recurrente una acepción en la que se pone como referente, la incompatibilidad entre dos actores que llevan a cabo un accionar sobre un mismo territorio. En este sentido, cada parte percibe la otra como un enemigo y/o un obstáculo para el alcance del objetivo deseado, de manera que, el objetivo sea palpable o no palpable, se pone de manifiesto como motivo, como medio y como fin del conflicto ambiental.
Entorno, territorio y su influencia en el conflicto ambiental
Cuando se habla de entorno, se crea un imaginario relacionado con la ubicación espacial de un territorio; sin embargo una connotación interesante encontrada lo relaciona con la denominada así; “área de interés estratégico” de un Estado. De manera que, el concepto de territorialidad, se ilustra como el conjunto de los límites geográficos básicos en los cuales el Estado ejerce soberanía y la influencia transfronteriza de sus intereses. “Entorno y espacialidad son complementarios, el
primero le da más importancia al poder e influencia, mientras que el segundo lo hace sobre la ubicación geográfica.
Siguiendo, la denominada “geopolítica de los entornos”, considera la distribución de los espacios, tanto en su condición de dominio como de explotación de los recursos naturales. La definición del entorno corresponde a la zona de influencia de un Estado”. Así pues, existen en los estados zonas específicas que adquieren grados de interés mayores y que son cuidadas de manera estratégica por medio de políticas, en las que por ejemplo, se ejercen acciones que tienden a vigilar las áreas protegidas, el control de las vías de comunicación, rutas etc.
Tipificación del conflicto según ENCOP
El grupo ENCOP (Environment and Conflict Project) grupo dedicado a la investigación relativa al conflicto y su relación directa con los recursos ambientales, establece que conflictos ambientales son caracterizados por la degradación ambiental en aspectos tales como el uso de los recursos renovables, sobrecarga de la capacidad de asimilación de desechos que posee el ambiente y finalmente, empobrecimiento del espacio de vida; encuentra también, una tipología de conflictos generados por problemas ambientales, desde la cual propone tres fases en las que:
a. cuando el medio ambiente desempeña un papel entre los grupos que coexisten en el interior de un mismo país;
b. cuando los conflictos internos se internacionalizan, normalmente en virtud de un desplazamiento importante de población, y
c. cuando un conflicto interestatal surge de la degradación del medio ambiente en el ámbito regional o global (por ejemplo, en el caso de ríos internacionales).
Sin embargo, es conveniente tener en cuenta que la tipología propuesta por el grupo no es suficiente a la hora de contemplar conflictos en los que se juntan varias características, conflictos mixtos, por esto se tiene en cuenta aquí varios estudios de diferentes tipos de investigaciones con el fin de tener ideas globales y completas acerca del tema que nos convoca.
Los factores políticos y económicos de los conflictos ambientales
En Colombia el tema ambiental pasa por un análisis que nos muestra que los recursos son fuente de conflicto intra e interestatal, pues los grupos armados lo utilizan como
instrumento político de la guerra; sin embargo y pese a esto aún no se contempla en el país la seguridad ambiental como medio efectivo para garantizar el desarrollo económico, la salud humana, la seguridad etc.
De manera tal el grupo sostiene que “siguiendo el marco de análisis propuesto y la cadena de causas-consecuencias que varios autores han desarrollado a raíz de estudios realistas empíricos en países en desarrollo, se puede demostrar que Colombia cumple con la mayoría de los factores que llevarían a considerar el estrés ambiental como una fuente posible de desestabilización social, nacional y regional”.
Naturalmente, para hablar de diseño de fuerzas, necesitamos establecer algún tipo de hipótesis de conflicto. Estas toman la forma de hipótesis de conflicto, centradas en el recurso natural, más que en la determinación de un enemigo. Por otro lado, se definen hipótesis de cooperación, dados los escenarios de confluencia que tienen como centro de gravedad los acuerdos y proyectos de cooperación en el campo de la defensa militar.
Es importante tener en cuenta entonces las variables geográficas y geopolíticas del territorio con el fin de definir el tipo de acciones militares protectoras que se ejercen sobre tal entorno; esto incluye el diseño de políticas militares de defensa, que tienen como objetivo, entre sus misiones más relevantes, el control y defensa de los recursos naturales estratégicos.
De ésta manera según documentaciones del grupo ESMADE (Estado Mayor de Defensa de Uruguay) quienes llevaron a cabo una investigación completa en Uruguay acerca del conflicto y éste en relación con los recursos naturales en gran cantidad de variables; considera que a los efectos de un estudio de éste tipo se deben incluir “los criterios ordenadores del escenario geopolítico como herramientas de análisis. Las mismas son: valoración, espacialidad, territorialidad, entorno y posicionamiento”, en los cuáles; la valoración es una apreciación que desde la globalidad se tiene acerca del valor de un recurso natural estratégico. Teniendo en cuenta que, las concepciones depende de manera directa de los actores.
Así pues, tales consideraciones e imaginarios de los recursos son influyentes en la conformación de tácticas y políticas sectoriales, incluyendo a la defensa militar. La percepción, combinada con factores exógenos como la relación de fuerzas, el entorno, y la historia común, definirá si esas políticas y estrategias tienden al fomento de alianzas o de confrontación.
Territorialidad, Espacialidad y Entorno
Para la determinación del criterio de espacialidad, también se tomarán elementos de la geografía económica. Este criterio establece una relación entre la ubicación y la explotación del recurso. La geografía económica entiende el espacio en términos de desigualdades y desequilibrios. Ambos términos parten del ámbito del mundo natural, dado un reparto desigual de las fuentes de recursos naturales en la superficie de la Tierra. Este reparto natural, condiciona las actividades económicas y sociales de los países, generando desequilibrios en el sistema internacional. Estos desequilibrios se materializan en relaciones de cooperación o conflicto entre los diferentes actores internacionales.
Seguridad Ambiental
Desde una perspectiva más amplia, algunos autores consideran que en el marco del conflicto y su relación con el medio ambiente, es conveniente considerar características no militares (tales como los desastres naturales, las epidemias y otros problemas de abastecimiento de recursos naturales) como las amenazas internas a los Estados (y no solamente las amenazas provenientes del exterior). Se propone así la introducción de varios aspectos en el concepto de seguridad que gira, por un lado, alrededor de dinámicas tanto locales y fragmentadas a nivel infranacional como globales e integradas a nivel transnacional y, por el otro, alrededor de una gran variedad de nuevos temas securitizados tales como la economía, el controvertido medio ambiente , los flujos migratorios, los derechos humanos, la salud, entre muchos otros. La primera generación de estudiosos apareció en la primera mitad de la década de los 80.
Esta primera tendencia, por un lado, tuvo como propósito, a nivel conceptual y de la práctica política, incentivar la toma en consideración del factor ambiental en la noción de seguridad, y por el otro tuvo la ventaja de ampliar la comprensión de la seguridad nacional en un contexto internacional mucho más complejo. Es en reacción a estos vacíos metodológicos dejados por el primer intento de análisis serio del impacto en materia de seguridad ampliada de la degradación ambiental, que se generaron nuevos acercamientos dedicados específicamente al estudio de la importancia del estrés ambiental como fuente de conflicto inter e intraestatal.
Aparece al inicio de la década de los noventas con el objeto de dar evidencias empíricas a la relación entre Medio ambiente y Seguridad o más bien, en los términos mismos del Grupo de Toronto -líder de esta tendencia-, entre escasez de recursos y conflictos inter e intraestatales. Es así como se restringió, durante mucho tiempo y de manera casi hegemónica, el ámbito de la investigación en seguridad ambiental a las relaciones entre las variables escasez de recursos renovables y conflicto violento. En la actualidad, una tercera tendencia se está perfilando apelando a acercamientos más comprehensivos y holísticos a la seguridad ambiental. Basada en la combinación de las generaciones anteriores, esta nueva visión, ve las relaciones entre el medio ambiente y la seguridad en términos multidimensionales. La asimetría económica (en cuanto a niveles de desarrollo) entre los países del Norte (centro) y los del Sur (periferia) conduce a que los Estados tengan, en cuanto a recursos naturales, necesidades y perspectivas distintas.
Desde este punto de vista, el desequilibrio generado por la diferencia de acceso y uso de los recursos naturales entre los Estados, pero también al interior de los mismos, es considerado como una causa potencialmente importante de inseguridad y de conflicto.
El concepto de seguridad ambiental tiene varias facetas, que van desde las más realistas hasta las más humanas y comprehensivas. Con un enfoque muy holístico, puede llegar a considerar el estrés ambiental (entendido como cambio, degradación, escasez, conflictos ambientales y de recursos) un factor que pone en peligro la integridad territorial del Estado, la paz y la estabilidad interna e internacional, el bienestar humano, los valores, la identidad, el modo de vida, así como el desarrollo económico y humano de un grupo, una sociedad, un Estado o, incluso, de los individuos. Sin embargo, aunque la relación entre degradación ambiental y seguridad humana genera muchas reservas, todavía existe una manera de acercarse al debate que plantea menos objeciones y controversias que otras. Dicho enfoque trata de analizar los conflictos ambientales o de recursos naturales, generados por cambio o escasez, como el pretexto, el origen, el resultado o el catalizador de los conflictos armados. En efecto, el concepto de seguridad ambiental encuentra menos resistencia cuando es utilizado de manera realista, restringida y estrecha para analizar situaciones en las cuales los conflictos ambientales y de recursos naturales aumentan la probabilidad de conflicto armado violento o de baja intensidad, interno o interestatal. Por el contrario, la concepción más amplia (humana) de la seguridad ambiental, que implica una conexión directa entre degradación ambiental y amenazas al bienestar
económico y social de las personas es mucho menos aceptada en la comunidad académica de los estudiosos de la seguridad como en la comunidad política.
Dichos conflictos ambientales se manifiestan a manera de conflictos políticos, sociales, económicos, culturales, étnicos, religiosos y territoriales o como conflictos por recursos naturales de interés nacional. Son conflictos tradicionales inducidos por una situación de degradación ambiental causada por una sobreutilización (o mala administración) de los recursos, contaminaciones o empobrecimiento del espacio vital.
Existen tres factores, generalmente simultáneos, que pueden causar escasez ambiental de recursos renovables:
Primero, la pérdida en cantidad y calidad de los recursos renovables en una proporción mayor que su renovación natural (escasez inducida por oferta); segundo, el fuerte aumento poblacional y del consumo per cápita (escasez inducida por demanda); y tercero, el acceso desigual a los recursos (escasez estructural).
Apoyándose sobre el concepto de desarrollo sustentable, la seguridad humana, concepto central de la teoría crítica, se vuelve uno de los marcos de referencia preferencial para los estudios que argumentan a favor de la pertinencia de la noción de seguridad ambiental desvinculada de las variables tradicionalmente legitimadoras como la escasez de recursos y el conflicto violento.
El académico Arthur H. Westing modificó el concepto tradicional de seguridad humana y creó la noción de seguridad humana comprehensiva. Este autor sugiere una reestructuración más abierta (comprehensiva) del concepto de seguridad humana que tendría dos componentes fundamentalmente interrelacionados, para el caso lo define como seguridad política, con su contenido militar, económico y socio-humanitario. El segundo, más interesante para nuestro estudio, está definido como seguridad ambiental, con un contenido orientado hacia la protección y la utilización de los recursos naturales.
Para lograr una seguridad humana comprehensiva, se requiere entonces la satisfacción de ambos componentes político y medioambiental. Primero, porque cuando el Estado no ha relacionado un problema ambiental con una amenaza específica a sus intereses nacionales o a la defensa de su identidad y de sus valores básicos, esta perspectiva humana permite percibir y analizar que parte de su
población puede sentir lo contrario. Cabe mencionar que, a veces, aún si el Estado percibe el cambio medioambiental como una posible amenaza a cualquier de sus intereses, puede que eso no lleve a ningún tipo de respuesta política estatal si el problema generado por el cambio en cuestión no tiene repercusiones transnacionales fuertes. Esta invisibilidad de la respuesta política pública ante una amenaza ambiental podría así llevar a los investigadores y expertos en seguridad a concluir que, para el Estado en cuestión (modelo del Estado unitario monolítico), el tema ambiental no ha sido securitizado y que sigue manejando una noción de seguridad bastante convencional y cerrada a los nuevos temas de la agenda.
El estudio del mismo problema desde el marco de análisis de la seguridad humana permite considerar a las personas individualmente o en grupo como agentes securitizadores. En segundo lugar y de manera más sencilla, desde esa perspectiva, los cambios ambientales pueden exacerbar otras formas de inseguridad potencial o real para los individuos como la pobreza, el desplazamiento forzoso o la discriminación.
Por fin, en tercer lugar, la perspectiva de la seguridad humana se revela como un excelente complemento al análisis de las conexiones entre escasez ambiental y violencia mencionadas anteriormente, pues permite clarificar algunos puntos de la compleja red de causa-consecuencia establecida por el Grupo de Toronto y ENCOP. Por ejemplo, un acercamiento de tipo seguridad humana permitiría profundizar más sobre las consecuencias generadas por los conflictos etno-políticos, los conflictos de tipo centro-periferia, los conflictos de migración interna y en particular los de migración transfronteriza sobre las poblaciones locales en términos de valores, cultura, identidad, de derecho a alimentación, salud, bienestar humano, vida; y de desarrollo sostenible para las generaciones futuras.
El acercamiento humano a la seguridad ambiental permite sacar algunas conclusiones adicionales a las generadas por el enfoque conflictivo; primero, para los Estados en vía de desarrollo, la relación entre seguridad y medio ambiente se asume mejor en el marco del desarrollo sostenible. Este postulado tiene una ventaja fundamental pues permite articular las cuestiones relativas al medio ambiente y a la seguridad con el nivel y el lenguaje de la política y de la práctica
Segundo, la conexión del medio ambiente y de la seguridad es a la vez un reto doméstico y común a una región determinada. Sin embargo, las dimensiones locales son mucho más numerosas y profundas que las regionales.
Tercero, el problema de la seguridad ambiental en los países en desarrollo es tanto un problema de degradación y escasez de recursos que un problema de administración, “instituciones y gobernanza”. Esta afirmación permite abrir el debate y no dejarlo girar únicamente alrededor de la sola variable conflicto agudo.
Cuarto, la perspectiva de violencia interestatal por cuestiones ambientales es muy reducida, sin embargo los problemas ambientales pueden añadir a las tensiones ya existentes y agudizar la inestabilidad política. Esta última es considerada como el máximo efecto de la inseguridad humana.
Quinto, la perspectiva más positiva y cooperativa de la seguridad humana permite proyectar y encontrar rasgos de seguridad ambiental colaborativa en el ámbito regional. Dicha seguridad colaborativa se basa en la implementación de medidas de fomento de la confianza mutua -sobre todo en zonas fronterizas- y en la creación de regímenes y organizaciones intergubernamentales regionales capaces de gestionar en conjunto los recursos y problemas ambientales comunes por la vía cooperativa y no conflictiva.
En resumen, los conceptos de desarrollo sostenible y de desarrollo humano, generalmente, son percibidos por esta tendencia de la literatura como las herramientas mediadoras, indispensables para pensar de forma humana y abierta la relación entre seguridad y ambiente.