4.1 Current Process Analysis
4.2.5 Collaboration
Según Luhmann, los sistemas pueden observar y autodescribir- se. Observar significa utilizar las distinciones, especialmente las distincio- nes entre sistemas y entorno. Ello no es un acto físico, ni tiene que ver con la conciencia en un contexto social. Los sistemas sociales observan a través de la comunicación. Las observaciones pueden ser usadas para reconstituir el sistema al reingresar al sistema la distinción entre sistema y entorno. Esto se llama autodescripción. La autodescripción no pude nun- ca ser tan total o compleja como el propio sistema por lo que representa en sí una auto simplificación. El sistema necesita de una semántica espe- cífica para describirse a sí mismo. Con esta semántica el sistema le pue- de dar significado a sus actos: los sistemas usan la autodescripción para desarrollarse.
Ahora podemos mencionar la diferencia que hace Luhmann en- tre política y Estado. La función del subsistema político es la producción de decisiones colectivamente vinculantes. Como todos los sistemas, el subsistema político necesita una definición simplificada de sí mismo, auto describiéndose como el Estado. Que haya una diferencia entre política y estado puede ser ilustrado por las “no decisiones”. Las no-decisiones tie- nen un significado político y son políticamente relevantes. Pero una no- decisión no es un acto vinculante para el Estado; así, ante una no- decisión, el Estado no está involucrado.
Con la ayuda de la semántica del Estado, el sistema político le puede dar un lugar jerárquicamente más alto a sus actos, a sus decisio- nes en comparación a los actos de otros sistemas, alterando la simetría de las funciones sociales: las funciones de la sociedad son una manera de tratar la complejidad y la función política es sólo una de ellas. Mas cuando el subsistema político se autodescribe como el Estado, ignora la simetría funcional. Se debe notar que la jerarquía sólo existe en la auto- descripción del subsistema político. Diciéndolo de otra manera, la posición “especial” del subsistema político no es el resultado de la diferenciación
funcional sino de la autodescripción del subsistema político. La conse- cuencia de ello es que la jerarquía entre subsistemas puede causar algu- nos problemas si la política realmente quiere hacer que sus decisiones sean vinculantes.
I.4.2
La Teoría de la configuración
Van Twist & Termeer (1991: 19-29) proponen la teoría de la configuración como un marco para analizar la dinámica de los procesos sociales de interacción. Para ello, esta teoría integra diferentes conceptos, que pasamos a detallar.
• Las definiciones de la realidad (DR). Las DR son las interpretaciones dinámicas específicas a cada sujeto presente en una situación social particular. En este contexto, un problema es una interpretación espe- cial que se basa en definiciones de una situación presente y una situa- ción futura, las cuales se conectan mediante la definición de relaciones instrumentales.
• Las estabilizaciones de las DR. Las estabilizaciones son interpretacio- nes que conforman un mundo aparentemente invariable de hechos ob- jetivos las cuales aparecen para dictar las normas del proceso de ob- servación y entendimiento. Una vez que se haya estabilizado, la reali- dad se interpreta de manera concreta con características observables: “la” organización, “el” gobierno, “la” política pública. La estabilización puede ser problemática si ella se vuelve compulsiva y, en ese caso, el proceso de reconstrucción puede ser entorpecido o negado: se aban- dona la búsqueda de posibilidades de redefinición o de definiciones al- ternativas de la realidad. En otras palabras, el carácter irreflexivo de la estabilización disminuye la posibilidad de aprendizaje y progreso. La
primera recomendación de la teoría de la configuración es prevenir la estabilización.
• La doble interacción abierta. Las DR se construyen, reconstruyen y modifican durante la interacción. De ahí que la Interacción sea una no- ción clave en la teoría de la configuración. La Interacción se refiere a las relaciones entre los actores: las relaciones sociales posibilitan la coordinación de la conducta de los actores mediante procesos de co- municación verbal y no verbal: tanto la conducta como el lenguaje constituyen la base de la construcción de las DR comunes. Para el ca- so de la teoría de la configuración, la unidad básica para el análisis de procesos sociales es el concepto de “doble interacción”. Para entender este concepto se deben comprender las siguientes etapas: acción, in- teracción y doble interacción: la acción es hecha por una persona A; la interacción comprende la acción de una persona A y la respectiva re- acción de otra persona B; cuando la persona A reacciona como res- puesta ante la reacción de la persona B, se lleva a cabo la doble inter- acción. La esencia de la doble interacción es que ésta posibilita la eva- luación de la conducta inicial. Como proceso, esto puede ser visto co- mo una redefinición de las acciones e interacciones que se han lleva- do a cabo: calificar la propia conducta es sólo posible bajo una doble interacción. Según la teoría de la configuración, si sólo se considerase la interacción, lo central sería la conducta individual, no la relación en- tre los participantes, por lo que las posibilidades de reinterpretación se minimizan, dejándose de lado a la vez, el desarrollo de conocimiento común y el respectivo proceso de aprendizaje20. Sin embargo, el con- cepto de doble interacción, siendo básicamente un modelo entre 2 ac-
20
Si el direccionamiento extrínseco fuera visto como una serie de interacciones, significa que el gerente público lleva a cabo una acción, el ciudadano reacciona y con ello acaba la interacción, dando paso a una nueva interacción. Así, al no considerar las reacciones del ciudadano en relación a la acción de administrador disminuye la posibilidad de entender los procesos sociales: el apren- dizaje tiene así como precondición la reevaluación de la conducta original. Normalmente un fun- cionario desarrolla una medida de política, mientras que la implementación y su evaluación son hechas por otras personas. Esto minimiza las posibilidades que el funcionario reinterprete su con- ducta original y aprenda a partir de ello.
tores, debe admitir el ingreso de terceras partes; de otra manera, los resultados podrían ser vulnerables a la estabilización debido a la gene- ración de procesos circulares: si se niega la presencia de terceros es probable que “la” realidad se conciba definitivamente como “esto” o “aquello”. Así, las terceras partes son esenciales para salvaguardar la reflexión y el cambio social. Estos terceros pueden ser cualquier cosa fuera del dominio de las dos personas en interacción. Puede ser una tercera persona, un tercer significado o una tercera acción o interac- ción. En sí, la tercera parte debe entenderse como una invitación a una construcción y reconstrucción más “variada”. Cuando el proceso de doble interacción es abierto a terceros se le conoce como doble in- teracción abierta21.
• Configuraciones socio–cognitivas (CSC). En procesos de DIA, los ac- tores intercambian DR, desarrollando una realidad social común la cual es el punto de partida para acciones posteriores. Para describir esta organización social de realidades utilizaremos la noción de confi- guración socio cognitiva22. Una CSC puede ser vista como un registro instantáneo, una foto de la organización social de la realidad; puede ser caracterizada como una concordancia entre patrones de interac- ción relativamente estables (quiénes) y cogniciones compartidas (qué). Es decir, una CSC nace de actores que se relacionan intensamente mediante procesos de DIA y que comparten muy similares DR. Si las DR se comparten sin que se de un proceso de negociación de “con- ceptos” se las considera un “agregado”. Las CSC crecen como una espiral tejida de aspectos cognitivo-estructurales y socio-estructurales. Con el tiempo, se desarrollan al continuar la influencia mutua de
21
El concepto de DIA puede ser visto como un concepto descriptivo y normativo. Así, conside- rando que en la realidad de todos los días la estabilización es un fenómeno común, no queda mu- cho espacio para procesos DIA: partes importantes de la realidad se fijan y otras se excluyen escu- chando a diario frases como “no lo (la) necesitamos para este proyecto” o “no necesitamos esas nuevas ideas que ya está suficientemente complicado”.La estabilización limita las posibilidades de cambio y reflexión al bloquear procesos DIA.
22
A.Maas les llama configuraciones socio simbólicas en su libro Ongedefinieerde ruimten de 1988 (espacios sociales indefinidos).
DR(cognitivo) y de DIA (social). Dependiendo de las DR que posean, los actores deciden interactuar (DIA). Esas interacciones influencian con el tiempo la construcción de DR. De ahí que las estructuras socia- les sean a la vez el resultado de estructuras cognitivas y la base para su respectivo desarrollo. Para describir esta organización social de la realidad se necesitaría construir la cadena “quién–qué–quién–qué- …” para detectar patrones; algo similar a construir la cadena de ADN. De manera diferente a los conceptos estabilizados que tradicionalmente se utilizan en la administración pública, se parte del principio que las CSC no pueden existir independientemente del investigador. Las CSC no están predefinidas; se deducen en investigaciones empíricas. Con- secuentemente, no tienen una necesaria relación de correspondencia con departamentos, organizaciones y redes precodificadas.
• Inclusiones múltiples. Las inclusiones representan el nivel hasta el cual un actor piensa y actúa con relación a los DR en una CSC. Las inclu- siones corresponden al nivel de compromiso con los procesos de in- teracción que acompañan las CSC. Los actores están involucrados siempre en más de una configuración. Las inclusiones en una cierta configuración nunca son completas, sólo relativamente periféricas. Es decir, que un actor tiene para una CSC una inclusión parcial, lo que significa que invierte en esa configuración sólo una parte de su perso- nalidad.
De esta forma, la teoría de la configuración habla de inclu- sión múltiple para decir que un actor invierte toda su personalidad en las CSC en las que éste participe. Es decir, que los procesos de DIA se dan en una pluralidad de contextos sociales. Así, es posible que, DR desarrolladas en una CSC, sean introducidas por los actores en otra CSC donde éstos estén incluidos. El proceso de construir y re- construir la realidad se influencia dada la múltiple inclusión de los acto-
res. La existencia de inclusiones múltiples es una fuente de cambio social al garantizar una variedad potencial de conocimiento y acciones.
• Cambio social. A diferencia de otros enfoques para analizar el cambio social, la teoría de la configuración no se enfoca en el sistema o el ac- tor individual como la variable central sino en la doble interacción abierta (DIA). Es decir, para analizar los procesos de cambio social, la teoría de la configuración estudia la conexión entre aspectos cogniti- vos y sociales de la interacción; otros métodos de análisis práctica- mente ignoran los cambios en las DR, limitándose a analizar los con- ceptos finales o los cambios en los patrones de interacción. En la teo- ría de la configuración, el cambio social es visto como un proceso que desarrolla, estabiliza y desestabiliza patrones de interacción y DR. El concepto de configuración socio cognitiva se considera básico para el entendimiento de los procesos sociales en términos de las conexiones cambiantes entre las dimensiones sociales y cognitivas llevadas a ca- bo en los procesos de DIA. Usando estas nociones, se puede distin- guir varios tipos de cambios sociales. Los elementos de la DR, los pa- trones de interacción y las inclusiones pueden estabilizarse y desesta- bilizarse. Debido a ello, las CSC pueden cambiar u otras nuevas pue- den aparecer. Las DR pueden ser aplicadas en diversas CSC o dife- renciarse dentro una misma CSC. El cambiar DR y la divergencia o convergencia de patrones de interacción puede traer consigo cambios dentro de las configuraciones o cambio de ellas, es decir, reafirmándo- las o haciéndolas confusas.
Todos los conceptos que hemos analizado pueden ser usados para tipificar las condiciones del cambio social. La DIA crea el cambio so- cial dado que la inclusión nunca es total. Hay la posibilidad de falta de congruencia entre las DR de una CSC y las de un actor, la limitación del dominio de una configuración, así como la existencia simultánea de confi- guraciones y la resistencia de algunos actores a incluirse en una de ellas.