La recolección de plantas silvestres (espárragos, tagarninas, aromáticas, etc.) y animales salvajes no-cinegéticos (cabrillas, etc.) puede que no alcance grados de intensidad elevada en el monte de Andalucía, pero en términos absolutos ha de tener interés dado que los montes ocupan en torno al 54% de la superficie geográfica de Andalucía. Las trufas blanca (“criadilla”) y negra también tienen interés su recolección en ciertas áreas de la dehesa andaluza. En estos productos silvestres el coste de obtener la información mediante encuestas es elevado en dinero y en tiempo. En el proyecto RECAMAN no va a ser obtenida información de la recolección de plantas, animales y trufas silvestres, a excepción de la recolección de setas.
El proyecto RECAMAN estima la renta ambiental pública de los montes procedente del las visitas recreativas del público de libre acceso, el paisaje forestal producido, la biodiversidad amenazada, la recolección de setas, la fijación y emisión de carbono forestal, y el agua forestal ambiental regulada consumida por las vegetaciones forestales leñosas valoradas en el contexto de los derechos de propiedad del agua actuales a coste cero a efectos del cálculo de la renta total del monte. A estos bienes y servicios ambientales públicos se les atribuye en el proyecto RECAMAN el gasto público que realiza la administración andaluza en su regulación y gestión.
4.4.1 Recolección de setas
Las experiencias de regulación de la propiedad y la recolección de las setas, amparadas en la Ley de Montes (BOE, 2003, art. 36.1), llevadas a cabo en algunas regiones de España, como Castilla y León y Aragón, muestran la potencialidad de que puedan los propietarios del monte generar ingresos micológicos, por ejemplo, a través de permisos de recolección exclusivos del propietario del monte, emergiendo así el recurso micológico como un nuevo componente del precio de mercado de la tierra. No obstante, la realidad conocida en el monte andaluz es hoy el libre acceso del público a la recolección de las setas.
En el proyecto RECAMAN la estimación del valor de la cantidad anual de setas recolectadas (PFsPU,A) en los montes de Andalucía se lleva a cabo mediante una encuesta específica de valoración contingente (VC) de 4.000 cuestionarios telefónicos a hogares de Andalucía. El objetivo de la encuesta es conocer la cantidad y la disponibilidad a pagar de los recolectores de setas por la cantidad de setas cosechadas en un año en los montes.
4.4.2 Carbono
El proyecto RECAMAN considera la función sumidero de la atmósfera como un capital natural perteneciente a la nación. La emisión de carbono a la atmosfera es la causa de que disminuya la función sumidero de la atmósfera, y este daño al capital natural público se asume que se produce con la corta de la biomasa (madera, leña y matorral), por lo que se contabiliza como un coste al precio fijado por el emergente mercado de emisiones de carbono. Por el contrario, el crecimiento anual de los árboles y matorrales fija carbono que se simula que “compra” el gobierno u otro agente económico al precio del mercado de emisiones de carbono. Por tanto, la fijación neta de carbono podrá añadir o restar renta pública a los montes según sea la gestión de la biomasa de madera, leña, corcho y matorral.
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Los flujos anuales de fijación (PFcfPU,A) y emisión (SScePU,A) de carbono de la vegetación leñosa (árboles y matorrales) darán lugar a un margen neto de explotación del carbono derivado de la gestión silvícola y las variaciones en las edades del arbolado y los matorrales. En una situación hipotética en la que las cortas y los crecimientos del arbolado los matorrales se encuentren próximos en cantidad, ocurre que el margen neto de explotación tiende a ser nulo, excepto que la vegetación leñosa sustituya como combustible a energía fósil. En este caso, cuando la biomasa quemada en un año es la misma cantidad que la que ha crecido, de modo que el monte permanece con la misma cantidad de biomasa leñosa, el consumo de biomasa puede también ahorrar emisiones fósiles de carbono y por ello este ahorro de emisiones de carbono tiene un valor como servicio de mitigación del calentamiento global.
La tierra del monte tiene también un valor ambiental por carbono de efecto invernadero que se estima por el valor presente descontado de todos los flujos futuros de crecimientos netos de cortas de biomasa forestal. Dependiendo de la variación esperada de biomasa, la tierra ambiental por carbono de efecto invernadero del monte puede presentar valores negativos o positivos a lo largo de los años.
4.4.3 Agua forestal ambiental libre
El agua superficial forestal que alcanza los cauces de los ríos no se considera por el SEEA agua del monte, pero sí podría ser considerada agua comercial del monte el agua verde que deja de consumirse como consecuencia de mejoras forestales orientadas a la reducción del crecimiento de la biomasa forestal cuando el propietario del monte recibe una compensación de la agencia responsable de la regulación del agua azul retenida en los embalses en un contexto de exceso de demanda de agua. Estos contratos territoriales entre el propietario del monte y la agencia de agua del gobierno no existen en España y por esta razón el agua regulada que llega a los embalses procedente de los montes será tratada como un bien público ambiental libre, y en consecuencia su precio imputado es cero. En otras palabras, los derechos de propiedad y la ausencia de contratos para compensar al propietario por hacer una gestión reduce el consumo de agua forestal ambiental verde, determinan que esta última sea hoy un bien ambiental no económico.
En una situación de exceso de demanda de agua en una cuenca es factible la creación de un mercado del agua forestal procedente del aumento de escorrentía provocada por las disminuciones en el crecimiento anual de las vegetaciones (Bowes et al., 1984, Calder, 2007 y Birot et al., 2011)56. En una superficie de monte la mínima cantidad de consumo de agua de lluvia se corresponde con la superficie de pastizal natural. Sí la disminución anual del crecimiento de la vegetación leñosa no producen irreversibilidades57, puede haber interés entre el agente económico que gestiona el agua embalsada y el propietario del monte en negociar un acuerdo por el que el primero realiza un pago por el aumento de la cantidad de agua que reciben los embalses y el segundo, además de recibir el ingreso por la venta del agua, se podría beneficiar de una mayor producción de unidades forrajeras pastadas por los animales controlados.
En el monte andaluz es frecuente la expansión natural de la vegetación de especies arbustivas de reducido o nulo consumo por los animales domésticos. En épocas pasadas tenía lugar las rozas periódicas de matorrales del monte obteniéndose subproductos energéticos (picón y carbón) y nuevas tierras para el cultivo y el pastizal
56 La vegetación leñosa tiene efectos positivos en la reducción de aportes de materiales por la
escorrentía de agua a los embalses frente a los usos de pastizal natural y los cultivos agrícolas. La valoración económica de estos efectos requieren de mediciones in situ en toda la cuenca afectada y modelizaciones complejas. En RECAMAN no se valora la erosión forestal, si bien se realiza una modelización de la erosión en términos físicos sobre la base de las informaciones disponibles.
57 Se asumen dotaciones de la vegetación en cantidad y calidad por encima de los umbrales de
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hasta que el ciclo invasor del matorral finaliza con la siguiente corta del matorral. La expansión natural del matorral origina costes públicos a causa de la disminución del agua embalsada, la probable disminución de riqueza biológica local, el aumento del riesgo de incendio y la reducción de las unidades forrajeras consumidas por la ganadería doméstica, las especies cinegéticas y otra fauna salvaje. Los incrementos de la superficie y espesura del matorral invadiendo las superficies de pastos y arboladas también produce bienes públicos y privados como son la fijación de carbono y la facilitación de la regeneración natural del arbolado de quercíneas al dificultar los matorrales que los animales consuman el regenerado de la vegetación arbórea emergente. Esta simultaneidad entre costes y beneficios originados por las variaciones de la vegetación arbustiva dificultan la estimación de los cambios de renta económica motivados por el consumo de agua por la vegetación leñosa en el monte. Esta complejidad se resuelve integrando todos los efectos económicos de un cambio en la vegetación del monte mediante la aplicación del sistema CAF.
Para que pueda surgir un mercado real del agua en el monte se ha de producir una situación en la que la sociedad (el gobierno) da prioridad al aumento del agua embalsada y la agencia del agua que gestiona los embalses está dispuesta a pagar al propietario del monte para que roce una cierta superficie de matorrales y/o realice podas y otros tratamientos del arbolado. La agencia del agua tiene una capacidad fija de almacenar agua y su coste total de explotación de los embalses es también fijo, por lo que no se ve influido por la cantidad de agua embalsada. El exceso de demanda hará que el aumento de la oferta de agua consumida provocará que el precio pueda ser superior al actual, y la agencia del agua ingresará, al menos, una cantidad adicional igual al pago realizado al propietario forestal por el aumento del agua embalsada. El propietario del monte aceptará realizar cortas de la vegetación arbustiva si el pago por el agua producida recibido de la agencia del gobierno supera al lucro cesante incurrido por la disminución del stock y/o crecimiento de la vegetación leñosa. En el proyecto RECAMAN se ha simulado un modelo hidrológico que estima la variación de caudal anual del agua regulada por los embalses cuando se produce un cambio en la superficie ocupada por tipos de vegetación en los montes de Andalucía. La Agencia de Medio Ambiente y Agua de la Junta de Andalucía dispone de la información del coste de la regulación del agua embalsada y los precios de demanda potencial del agua embalsada se pueden simular de las publicaciones científicas disponibles. Se precisan varios años para que los cambios de usos y vegetaciones puedan ser significativos en la valoración del agua forestal para el conjunto de los montes de Andalucía. La falta actual en Andalucía de contratos territoriales de mercados de agua forestal regulada justifica la ausencia en RECAMAN de la medición de la renta económica del agua forestal, por lo que en RECAMAN únicamente se contabiliza la producción total física de agua forestal ambiental libre regulada en 2010 que se origina en los montes andaluces que se encuentran en el ámbito de las cuecas de los amblases regulados por la agencia del agua del gobierno andaluz.
Tiene interés incorporar la producción total de agua forestal ambiental libre (PTafA,L) para mostrar el consumo de agua natural gratuita incorporada a la producción económica del monte que procede de la producción intermedia de agua libre (PIafA,L)58 y de la producción final (PFafA,L). La situación actual de los derechos de propiedad del agua forestal regulada determina la condición de bien ambiental libre del caudal de agua que llega al embalse en el año59.
58 El propietario de un monte incurre en costes ordinarios y de consumo de capital fijo
manufacturado para la producción intermedia y final de agua forestal. En RECAMAN este coste privado de producción de agua forestal se incorpora directamente como consumo intermedio de la actividad que utiliza el agua.
59 La agencia que gestiona el agua regulada y también directamente el gobierno pueden incurrir
en costes de restauración “hidrológica-forestal” que tienen los efectos de mejorar la calidad del agua embalsada y reducir los aportes de materiales a los embalses. Estos costes son costes de la cuenta del agua de la agencia del gobierno por asumirse que tienen lugar en el dominio público del cauce de los ríos (SEEA 2012).
40 4.4.4 Servicio recreativo público
Como el disfrute recreativo del público es un servicio ambiental próximo a otros similares comercializados, la simulación del mercado es en términos científicos robusta. La cantidad de visitas es sencilla de estimar con una encuesta en hogares, aunque también pueden estimarse, en un mínimo, in situ durante la realización de las visitas. El precio es fijado en RECAMAN, dadas las condiciones del mercado simulado del espacio natural visitado, en un punto que satisfaga la rentabilidad social de los costes de producción públicos incurridos en la gestión recreativa pública de los espacios naturales. Este precio de la visita recreativa pública se encontrará entre el precio de monopolio y el precio de competencia. Estimado el precio que maximiza la renta de capital recreativa del capital natural y el capital manufacturado se obtiene el número de visitas totales del espacio natural que son tenidas en cuenta en la estimación de la renta de capital recreativa del espacio natural.
El valor del servicio recreativo del público (PFrPU,A) que accede libremente a los montes
de Andalucía se ha estimado en el proyecto RECAMAN por medio de una encuesta específica de valoración contingente en hogares y en los propios espacios naturales de montes visitados durante la estancia. En la encuesta de valoración contingente (VC) del proyecto RECAMAN se realizan 5.600 cuestionarios cara a cara en hogares en España, Portugal, Francia, Italia, Alemania e Inglaterra, y otros 4.000 cuestionarios in situ cara a cara a los visitantes de espacios naturales situados en montes de Andalucía.
4.4.5 Servicio de paisaje forestal producido
El valor del paisaje forestal producido se refiere a la disponibilidad del público a invertir en árboles autóctonos por medio de plantaciones y/o regeneración natural para asegurarse una cantidad deseada de paisaje natural en el futuro con el fin de disfrutarlo personalmente y/o terceras personas. Este valor adicional que las personas están dispuestas a pagar a cambio de un servicio que se percibe en el futuro tiene valor en el presente por que el público aumenta su bienestar actual en un valor superior al pago realizado. En otras palabras, el valor del paisaje forestal es un tipo de valor opción aplicado en situaciones donde el arbolado no se encuentra amenazado60, por lo que no debería incurrirse en doble contabilización al agregar los valores de la biodiversidad amenazada y el paisaje forestal producido. En cambio, el valor del paisaje ofrece un riesgo de doble contabilización con el valor del servicio recreativo público, ya que al tener lugar un uso activo en ambos tipos de servicios, la separación de los valores en la simulación del consumo del público es problemática.
La valoración del paisaje forestal (PFpPU,A) producido del público que accede libremente
a los espacios naturales situados en los montes en el proyecto RECAMAN se ha valorado por una encuesta específica de elección conjunta (EC) en hogares y en los propios espacios visitados durante la estancia. En la encuesta de elección conjunta se realizan 5.600 cuestionarios cara a cara en hogares de España, Portugal, Francia, Italia, Alemania e Inglaterra, y otros 4.000 cuestionarios in situ cara a cara a los visitantes de espacios naturales situados en montes de Andalucía.
4.4.6 Servicio de biodiversidad amenazada
En RECAMAN la valoración económica de la biodiversidad considera únicamente el valor existencia de las especies vivas de los montes andaluces reconocidas por el gobierno y/o la comunidad científica como amenazadas (SEEA 2003, para. 8.236, p. 359). La valoración económica de la biodiversidad amenazada de un monte se ha de basar en un sistema de indicadores físicos de preservación con criterios fundados en
60 Pero su oferta futura de servicios se prevé que sería menor a la deseada en ausencia del
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la escasez y grado de amenaza de especies y hábitats a las escalas espaciales requeridas para la valoración económica. El proyecto RECAMAN está elaborando índices de especies amenazadas por tipo de hábitats en los Montes andaluces para hacer posible la valoración de la biodiversidad amenazada en cada tipo de vegetación y lugar.
El valor existencia se señaló con anterioridad que se fundamenta en el bienestar que experimenta el público por incurrir en pagos que mitigan y/o evitan que desaparezcan las especies suficientemente escasas (mínimo de seguridad estándar), en otras palabras, que se encuentran amenazadas con algún grado de riesgo de extinción, con independencia de su uso activo actual o futuro. El público, a cambio del bienestar actual que recibe por la preservación de las especies vivas, manifiesta la disponibilidad a pagar una cantidad determinada de dinero (u otro medio) para comprarse el derecho a que se reduzca y/o no aumenten las especies salvajes amenazadas del monte andaluz, que en este caso alcanzan un número superior a las 220 especies animales y vegetales61. El valor de la producción final de la biodiversidad amenazada (PFbPU,A) se obtiene en RECAMAN multiplicando el total de especies amenazadas por el precio de mercado simulado de la última especie cuya pérdida se evita mediante la gestión adecuada a la que el público contribuye a financiar sus costes. La variedad biológica amenazada también puede aportar otros valores ambientales, distintos a la biodiversidad, incluidos en el sistema CAF, como son el uso recreativo, el paisaje, la polinización, etc.
Los conocimientos científicos de los expertos de la biología de la conservación y la administración pública ofrecen el número de especies amenazadas de los montes y sobre esta lista se puede diseñar un ejercicio de elección conjunta (EC) que ofrezca la posibilidad de construir una curva de demanda de biodiversidad amenazada próxima al umbral crítico de la extinción (EEA, 2010, p. 23). La valoración de la biodiversidad basada en preferencias declaradas del público por el uso pasivo se podría ver dificultada por la potencial negativa del público a aceptar la pérdida de biodiversidad a cualquier precio, lo que convierte en imposible en este último caso la valoración económica de la biodiversidad, ya que se obtiene un valor económico de la biodiversidad amenazada que tiende a infinito, careciendo de significado económico real (Spash, y Hanley, 1995, y Nunes y Nijkamp, 2010). Este no es el escenario previsto en RECAMAN, ya que se espera que con la gestión prevista para el futuro del monte las especies amenazadas permanecerían alejadas del umbral del peligro de extinción, por lo que cabe esperar valoraciones de la biodiversidad amenazada de los montes de Andalucía consistentes con las restricciones de renta disponible de los encuestados. No obstante, se reconoce que resta todavía un incierto camino de experimentación científica hasta lograr estimar con elevada consistencia el valor económico que están dispuestos a pagar los humanos de forma individual o colectiva (gobiernos e instituciones privadas) para evitar la pérdida irreversible de biodiversidad forestal.
La omisión de la valoración económica ambiental basada en preferencias sociales de los ecosistemas naturales o especies tiene su fundamento en los casos de bienes únicos en peligro de extinción (como puede ser el caso del lince Ibérico). En estas situaciones es la “métrica política”, justificada por el principio de precaución, es decir el gobierno, el que ha de decir una cuantía de gasto público para la preservación de un hábitat o una especie que puede ser superior al que desean gastar las generaciones actuales, aunque éstas han de tolerar el mayor gasto para que el gobierno democrático decida llevarlo a cabo, y no guiarse el gobierno por el criterio de la