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Commutativity of Threads Two threads thread i , thread j are commutative if, in

Podemos enumerar las tesis principales de la reflexión de Ricoeur según el siguiente esquema evolutivo de su pensamiento189:

1. La tesis de la no-inmediatez de la reflexión.

2. La tesis de que la reflexión es necesariamente interpretación y, por ende, de que la filosofía reflexiva es necesariamente hermenéutica.

3. La tesis de que la tarea de la hermenéutica se limita, en un principio, a la interpretación de los símbolos.

189 Seguimos, en líneas generales, la esquematización planteada en Calvo Martínez, T. “Del símbolo al texto”, en Paul Ricoeur: Los caminos de la interpretación, o. c., pp. 117-136.

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4. La tesis de que la lógica del doble sentido no puede ser formal sino trascendental.

1. Tesis de la no-inmediatez de la reflexión. Debemos decir, primeramente, que la primera tesis es la que funda la Filosofía de la Voluntad y no será nunca abandonada por Ricoeur, quien la retomará, precisamente, cuando elabore una Teoría de la Acción. Tal tesis implica la denuncia del “Cogito-sum” cartesiano en tanto que verdad vacía de sentido. En efecto, el “Cogito” no desarrolla ni dice nada significativo acerca del “sum”. La tesis de la no-inmediatez de la reflexión significa, entonces, que no existe una aprehensión inmediata del “ser” en el “acto de pensar”. La conciencia inmediata y el ser real están ineludiblemente separados. Por lo tanto, a fin de que la reflexión filosófica posibilite la reapropiación del “ser” en tanto que “deseo o esfuerzo de ser”, se impone un método basado en la mediación, y no en la inmediatez. Esa mediación, esos rodeos metodológicos, se llevarán a cabo a través de la “interpretación” de las obras de la cultura humana en las cuales el propio ser se manifiesta. Es el caso, por ejemplo, de la confesión del mal en los símbolos de la caída de la tradición hebraica.

2. Tesis de la imbricación entre filosofía reflexiva y hermenéutica. De aquí se deduce la segunda tesis: si es necesario recurrir a la “interpretación” de los símbolos de la cultura para “recuperar” el “ser” en tanto que “deseo o esfuerzo de ser”, se impone, entonces, el método hermenéutico, por cuanto que es el mejor instrumento que provee la tradición del pensamiento para la puesta en práctica de la “comprensión” del lenguaje simbólico. Esta tesis será, también, una constante en el pensamiento de Ricoeur.

3. Tesis de la tarea hermenéutica. En cuanto a la tercera tesis, debemos decir que sufrirá modificaciones en etapas posteriores de la obra de nuestro autor. Ya habíamos señalado que la concepción ricoeuriana del símbolo se restringe a “los signos de doble sentido”, en los cuales un sentido literal remite a un segundo sentido. El hecho de que el símbolo posea doble sentido indica que es la hermenéutica la que debe llevar a cabo su interpretación. En efecto, gracias a la interpretación “la pluralidad de sentidos se hace manifiesta”. Cabe señalar, además, que el símbolo en Ricoeur está considerado de manera aislada190 y posee capacidad intencional, ya que remite siempre a algo que

190 Calvo Martínez ha subrayado estos rasgos del símbolo ricoeuriano. Al primero lo llama “atomismo del

símbolo”. En cuanto al segundo, destaca la fórmula expresiva de Ricoeur para caracterizar esta propiedad

de los símbolos de remitirse a algo externo de manera intencional: “semántica del deseo”, en Cfr. Calvo Martínez, T. “Del símbolo al texto”, o. c., p. 121.

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está “por fuera” del símbolo. Por otro lado, esta tesis sienta sus bases en tres afirmaciones teóricas:

a. La dialéctica arqueología / teleología como mediación superadora del conflicto de las interpretaciones.

b. La ley de la doble expresividad.

c. La pertenencia de la duplicidad o multiplicidad de sentidos al símbolo mismo.

La primera afirmación implica que los símbolos tienen un contenido a la vez regresivo y progresivo, ya que expresan el regreso a lo arcaico de la conciencia y la emergencia de las figuras nuevas y ascendentes del espíritu o conciencia. En efecto, el símbolo es la expresión del sujeto de la conciencia, quien necesariamente posee un télos y una arché. De acuerdo con la segunda afirmación, las representaciones y los símbolos se encuentran entre la voluntad que las proyecta y el objeto al que intencionalmente se orientan. Por esta razón, los símbolos manifiestan, simultáneamente, el estatuto pre- ontológico que las moviliza, esto es, la dualidad dramática de lo voluntario y lo involuntario, y el mundo objetivo al que se abren de manera intencional. La tercera afirmación viene a instaurar la prevalencia del estatuto ontológico sobre el metodológico. No existe el símbolo porque exista la hermenéutica o el punto de vista que recorta el objeto de estudio. Al contrario, existe la hermenéutica porque el símbolo en sí mismo contiene una pluralidad de sentidos susceptibles de ser interpretados.

4. Tesis de la trascendentalidad de la lógica del doble sentido. Finalmente, en cuanto a la tesis de que la lógica del doble sentido no puede ser formal, sino trascendental, debemos decir que subsume la dimensión reflexiva del “ser”. En este sentido, cuando el ser “se reapropia” reflexivamente de su ser, lo hace a través de la interpretación de los símbolos de contenido plural. Así, el doble sentido del símbolo se erige en la condición de posibilidad de la reflexión misma entendida como hermenéutica.

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Aportes del estructuralismo a la concepción de un método

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