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Chapter 3. Research Method and Framework

3.1 Comparative and Quantitative Approach

El gobierno socialista de Salvador Allende, quien llegó al poder el 4 de noviembre de 1970, no sólo leyó y se apropió de estos datos, sino que de la evidencia centenaria sobre la

193 Luis Givovic, “Salud Materno-Infantil”. Documentos de estudio. Ministerio de Salud, Oficina de Salud

Pública, Rev. Chil. Pediat., Vol. 44, Nº 6, Santiago de Chile, 1973, 571.

194 Hugo Behm (et al.), “Mortalidad infantil en Chile: Tendencias recientes”, CMS, Vol. 11, Nº 3, Santiago de

Chile, 1970, 5-13.

195 Ruben Puentes, “Mortalidad infantil en Chile: avances y problemas actuales”, Rev. Chil. Pediat., Vol. 44,

Nº 2, Santiago de Chile, 1973, 175.

196 Ana Kaempffer, “Evolución de la salud materno infantil en Chile, 1952-1977”, Rev. Chil. Pediat., Vol. 105,

Nº 10, Santiago de Chile, 1977, 680.

197 Huego Muñoz (et al.), “Tendencias de la mortalidad perinatal por causas durante los últimos años en Chile”,

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desnutrición en la niñez. Así pues, concibiendo doctrinariamente la salud infantil como la plena realización del crecimiento y desarrollo del niños en todos sus aspectos, para cuya realización debía recibir en cantidad y calidad suficiente, alimento, protección frente a las infecciones y otras enfermedades, afecto, educación y recreación198, el diagnóstico médico- social del gobierno de la UP sobre la infancia más pobre del país, arrojaba como principal cuadro patológico la deficitaria alimentación de los niños, debido a la inadecuada nutrición láctea.

Allende y los médicos diagnosticaban y mostraban los riesgos de una infancia físicamente vulnerable. Por entonces se pensaba que el deterioro físico e intelectual de la población tenía una raíz en una precaria situación alimentaria de los niños199. Por consiguiente, la desnutrición infantil, factor médico directo que inhibía el desarrollo del potencial genético en los niños, era una de las principales causas que mantenía -según los médicos y la UP- al país en el subdesarrollo.

En cuanto a las causas de naturaleza no directamente médica de la desnutrición, Allende en el Congreso Pleno en 1971, la asociaba al “síndrome policarencial de la miseria, que los afecta en lo social, en lo cultural y en lo afectivo, y que los puede llevar no sólo a un desarrollo pondoestatural inadecuado, sino que a un estado mental deficitario”200.

No obstante, el componente estrictamente médico que causaba la desnutrición infantil era el déficit calórico-proteico. Allende los atribuía, específicamente, al deficitario consumo proteico201.

198 “Plan de Salud, Atención Médica y Medicina Social, Chile 1964”, CMS, Vol. 46. Suplemento 1, Colegio

Médico de Chile, 2006, 58.

199 Osvaldo Puccio, Un cuarto de siglo con Allende: recuerdos de su secretario privado. Editorial Emisión,

Santiago, 1987, 223-224.

200 Salvador Allende, “Sobre la salud y los niños”. Selección de las ideas que afectan más directamente a la

salud de la infancia, aparecidas en el primer mensaje del Presidente Allende ante el Congreso Pleno”, en

Cabrochico, Suplemento para adultos, Santiago, Nº 2, julio de 1971, Quimantú, 4.

201 “Hay 600 mil niños que tienen un desarrollo mental por debajo de lo normal. Si acaso un niño en los primeros

ochos meses de su vida no recibe la proteína necesaria para su desarrollo corporal y cerebral, si ese niño no recibe esa proteína, se va a desarrollar en forma diferente al niño que pudo tenerla, y que lógicamente es casi siempre el hijo de un sector minoritario, de un sector poderoso económicamente. Si a ese niño que no recibió la proteína suficiente, después de los ochos meses se la da, puede recuperar y normalizar el desarrollo normal de su cerebro”. Salvador Allende, “La revolución no pasa por la Universidad, la revolución la hacen los trabajadores: Discurso ante los estudiantes de la Universidad de Guadalajara”, México, 2 de dic., 1972, Centro de Documentación. Fundación Salvador Allende, 5.

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Es por ello que el gobierno de la UP colocó al niño en el centro de sus preocupaciones. Este interés se plasmó no sólo en los lemas y slogans dirigidos hacia ese sector específico de la población, sino que, además, en varias políticas aplicadas durante los tres años de gestión y anunciadas entre las “40 primeras medidas”202. La protección sanitaria de los niños era,

para la UP, uno de los ámbitos que velaban por su desarrollo, dimensión que fue primordial para resguardar a quienes constituían la alicaída reserva de la nación203. Los documentos oficiales, incluso el Plan de Salud, Atención Médica y Medicina Social, Chile, 1964 elaborado por el Grupo de Salud de la Oficina Central de Planificación del Frente de Acción Popular (FRAP) para las elecciones de 1964, pusieron énfasis en las políticas de protección y nutrición materno-infantil. Los sociólogos Emanuel de Kadt, Mario Livingstone y Dagmar Raczynski confirman este hincapié al señalar que el gobierno de Allende procuraba ampliar el sector de salud, con el objeto de cubrir a grupos de la población marginados, en especial a las madres y niños204.

De acuerdo al diagnóstico de la desnutrición infantil, que el gobierno de la UP atribuía a la inadecuada nutrición láctea, Salvador Allende se propuso sentar las bases de una Política Alimentaria Nacional a cargo de un organismo multisectorial. Ya desde fines de la década de 1930 dentro de las estructuras del gobierno la clase política se preocupó de crear este tipo de organismos, cuando en el año 1939 se creó sin resultados el primer Consejo Nacional de Alimentación. En los primeros años de la década de los 70 se volvió a insistir en la necesidad de formular y llevar a la práctica una Política Nacional de Alimentación y Nutrición bien definida, como base para coordinar los programas sectoriales. En 1970, por ejemplo, el Ministerio de Salud estudió la creación de una Oficina Nacional de Nutrición, cuyo objetivo

202 Las referencias al bienestar de la infancia en este documento programático son las siguientes: 13.- El niño nace para ser feliz.- Daremos matrícula completamente gratuita, libros, cuadernos y útiles escolares sin costo, para todos los niños de enseñanza básica; 14.- Mejor alimentación para el niño.- Daremos desayuno a todos los alumnos de la enseñanza básica y almuerzo a aquellos cuyos padres no se lo puedan proporcionar; 15.- Leche para todos los niños de Chile.- Aseguraremos medio litro de leche diario, como ración a todos los niños de Chile; 16.- Consultorio materno-infantil en su población.- Instalaremos consultorios materno-infantiles en todas las poblaciones; 17.- Verdaderas vacaciones para todos los estudiantes.- Se invitará al Palacio Presidencial de Viña del Mar a los mejores alumnos de la enseñanza básica, seleccionados de todo el país; 19.- Educación física y turismo popular.- Fomentaremos la educación física y crearemos campos deportivos en las escuelas y todas las poblaciones. Toda escuela y toda población tendrá su cancha. Organizaremos y fomentaremos el turismo

popular. Miguel González y Arturo Fontaine, Los mil días de Allende. Santiago, Centro de Estudios Públicos,

1997, 961-962.

203El Siglo, 27 de dic., de 1970, 3.

204 Emanuel de Kadt (et al.), “Políticas y programas de salud en Chile 1964-1973”, en Mario Livingstone y

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fundamental fuera la coordinación de estas acciones, pero no alcanzó a implementarse. Dos años después, nuevamente se hicieron esfuerzos semejantes creándose la Comisión Nacional de Alimentación y Nutrición (CONAN), pero este organismo tuvo una vida muy efímera, al no contar con el suficiente respaldo que permitiera la coordinación.

Los objetivos de esta política, concebida como mecanismo de solución a largo plazo, era “asegurar el buen estado nutritivo de la población (y) la satisfacción de las demandas de un abastecimiento que tiende a cambiar cuanti y cualitativamente con el mejoramiento del nivel de vida”205. Además, esta política contemplaba como medida para fomentar el buen

estado nutritivo de la población, prevenir la desnutrición en los grupos más expuestos y recuperar oportunamente a los individuos enfermos, la implementación de programas alimentarios, los cuales debían ir dirigidos al suministro de alimentos. Entre estas medidas de corto plazo, se planteó el Programa Nacional de Leche (PNL), como “primer paso de una política alimentaria”206.

La campaña “El Medio Litro de Leche” fue el nombre que adoptó durante el gobierno de la UP el PNAC. Este programa se creó por medio del Decreto Nº 308 el año 1937207, facultando al Estado a distribuir alimentos (básicamente leche) a través del Sector de Salud a los lactantes menores de dos años hijos de obreros y obreras –incluyendo, posteriormente, a los menores de 6 años, embarazadas y nodrizas-, como parte de un conjunto de actividades de tipo preventivo que conformaban este nuevo plan de protección materno-infantil. Los propósitos del programa eran proteger a la mujer gestante, promover el crecimiento normal de la población preescolar, prevenir la desnutrición infantil y permitir la recuperación del daño cuando éste ya se ha producido208.

El carácter específico que el gobierno de la UP le imprimió a este programa de asistencia nutricional radicaba en su universalidad, al incorporar a la población escolar de 6

205 Gonzalo Donoso (et al.), “Bases para una política alimentaria y nutricional en Chile”, Nueva Economía, Nº

1, Santiago de Chile, 1971, 86.

206 “El medio litro de leche”, El Siglo, 5 de enero de 1971, 12.

207 Francisco Mardones (et al.), Programa Nacional de Alimentación Complementaria en Chile en el Período

1937-1982”, op. cit., 175.

208 El examen histórico de los antecedentes y extensión de los esfuerzos del Estado por combatir los altos índices

de mortalidad y desnutrición infantil con programas que distribuyen leche, están documentados en el reciente estudio de la cientista política Jael Goldsmith Weil. En él rastrea el proceso de institucionalización del programa desde iniciativas de caridad a un derecho universal en 1954. Véase Jael Goldsmith Weil, “Milk Makes States:

The Extension And Implementation Of Chile’s State Milk Programs, 1901-1971, Historia, Vol. 1, Nº 50, enero-

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a 15 años de edad, incrementando en consecuencia, la cantidad de leche en polvo distribuida para cubrir a la totalidad de los beneficiarios (entre 1970 y 1971 el Nº de kilos aumentó un 57,8%)209. Definido como un conjunto de acciones planificadas210 que formaban parte de la

política alimentaria y nutricional del Estado en lo que se refiere a la protección de la madre y el niño, este programa concretizaba la medida N°15 del Gobierno Popular: “Leche para todos los niños de Chile. Aseguraremos medio litro de leche diaria, como ración, a todos los niños de Chile”. Además de los niños menores de 15 años, los beneficiarios que recibían la leche en polvo (12% de materia grasa) eran las todas las embarazadas y madres que amantaban a su (s) hijo (s)211.

El PNL tenía como objetivo de corto plazo mejorar la alimentación de la población y prevenir la desnutrición del niño desde el momento de la concepción hasta la adolescencia, y otorgarle protección a la embarazada212. A mediano plazo, se proponía mejorar las condiciones físicas de las próximas generaciones213. En este sentido, la alimentación de la madre y el niño era estratégica puesto que sacaría -según el gobierno de la UP y la comunidad pediátrica chilena- al país del subdesarrollo.

Concebida por la UP como una campaña histórica contra la desnutrición214, el programa se inició oficialmente el 16 de noviembre de 1970 con un acto en el Teatro Caupolicán, en donde las autoridades anunciaron -con y ante los centros de madres y las juntas de vecinos participantes- la entrega de 48 millones de kilos de leche el año 1971 y la utilización de dos canales de distribución: para los escolares a través de la JUNAEB215 y para

209 Idem.

210 Los conjuntos de las acciones estaban centralizados en el Subdepartamento de Fomento de la Salud del SNS,

específicamente en la Sección Nutrición, a cargo de la Oficina Nacional de Alimentación Complementaria.

211 La leche en polvo era por reglamento, distribuida en bolsas selladas de manga de polietileno (o sea sin

costuras longitudinales) puro, atóxico, con 0,08 mm. de peso neto, con el mínimo de contenido de aire, (el sellado tendrá en cada extremo un contacto de 2 mm. y margen de 10 mm.). Con la siguiente leyenda de color azul en una cara: “PROGRAMA NACIONAL DE LECHE”. “PROPIEDAD DEL ESTADO DE CHILE”. Venta penada por la Ley. Leche en polvo con 12 gramos por ciento de materia grasa. 1 Kg. neto. ORIGEN (el correspondiente). Manténgase en envase cerrado y en lugar fresco. Exento Nº 056. Reglamenta requisitos sanitarios de calidad; envase y embalaje de la leche en polvo. Ministerio de Salud Pública. República de Chile. Santiago, 26 de enero de 1971, 2.

212 Programa Nacional de Alimentación Complementaria. Programa Nacional de Leche. Servicio Nacional de

Salud, Sub-Departamento de Fomento de la Salud, Sección Nutrición, Santiago, Imprenta de los Talleres de la Sección Educación para la Salud. SNS, 1972, 3.

213El Siglo, 5 de enero de 1971. [Portada].

214 “Una campaña histórica contra la desnutrición”, El Siglo, 4 de enero de 1971, 9.

215 La JUNAEB fue creada en octubre de 1964 mediante la ley 15.720, durante el Gobierno de Eduardo Frei

Montalva, con el fin de asegurar la permanencia en el sistema escolar de los niños, niñas y jóvenes más vulnerables del país. Entre los años 1965 y 1966 se inicia el Programa de Alimentación Escolar, basado en

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los menores de seis años por medio del personal sanitario de los consultorios del SNS. Otras instituciones que permitieron agilizar la distribución de leche fueron el Sermena, el Ejército, la Armada Nacional, la Fuerza Aérea y Carabineros de Chile. Para los escolares se planificó la entrega de 4,5 kilos cada tres meses. Los pre-escolares recibirían dos kilos al mes. Además, se le daría a las embarazadas y a las nodrizas216. Dirigido a lactantes y preescolares, el plan se inició parcialmente el 4 de enero de 1971. Con el inicio de las clases en marzo, al incorporarse a los escolares, se dio inicio real al programa217.

Con el propósito de difundir el programa y educar a la comunidad, el gobierno de la UP, por medio del SNS, desarrolló una estrategia comunicacional en torno a este vital alimento. La enseñanza en materia de leche, entre la población, sobre la significación biológica de su consumo, creencias, empleo y preparación higiénica fue parte de campañas que confiaban en el compromiso de la comunidad organizada, y por sobre todo, en el de las madres, como mecanismo para revertir las altas tasas de morbimortalidad infantil por desnutrición. El interés por instruir a las madres en materia de leche contenía un aspecto estratégico: eran ellas el último eslabón, las que estaban a cargo de dar la leche al niño, las principales responsables de dar cumplimiento al objetivo médico-social del programa218. Algunas vías para instruirlas fueron la elaboración de recetas que tenían como finalidad revertir la preparación inadecuada de la leche en polvo en cuanto a la higiene y a las proporciones inadecuadas219, y despertar la imaginación sobre las múltiples formas de

consumirla (bebidas, sopas, guisos y postres a base de leche)220.

donaciones y alimentos naturales, cuya meta fue combatir los altos niveles de desnutrición existentes. Entre los años 1971 y 1973 esta institución pública distribuyó 4.390.600 desayunos u onces (prestaciones entregadas diariamente), 2.043.800 almuerzos o comidas (prestaciones entregadas diariamente) y 14.529 raciones a los hogares (corresponde a niños beneficiarios que reciben cuatro comidas diariamente).

216 “Tencha de Allende en el Caupolicán: “Daremos 48 millones de kilos de leche el 71”, El Siglo, 17 de dic.,

1970, 6.

217 “De primero a sexto básico: Mañana reparten leche a los escolares”, El Siglo, 15 de enero de 1971, 5.

218 Entre los mecanismos para persuadir a la población sobre los beneficios del programa y los servicios clínicos

destacaron las visitas docimilarias. La misión explicita -dirigida por el Estado- de las visitas era cambiar las mentes y las prácticas de las personas mediante la creación de una relación con una persona, en la cual el voluntario se convierte en el representante del Estado y portavoz de las técnicas moderna de crianza de los hijos

y directrices nutricionales. Véase Servicio Nacional de Salud, Instructivo para personas que participan en

labores educativas, Programa Nacional de Leche, Santiago, Ministerio de Salud, 1972, 22.

219 “¡Salud! - con leche: leche en polvo”, SNS, Santiago, Imprenta de los Talleres de la Sección Educación para

la Salud del SNS, 1971.

220 Véase los soportes educativos de esta campaña en Christian Fernández, “Me dirijo a la madre que supo de

nuestra preocupación por los niños”: Las mujeres-madres y su rol contra la mortalidad infantil. Un examen

desde las campañas de educación sanitaria durante el gobierno de la Unidad Popular (1970-1973)”, Anales de

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A pesar de estar signado por críticas -científicamente formuladas- por una parte de la comunidad pediátrica, según el Dr. Juan Carlos Concha -quien se desempeñaba como Jefe del Subdepartamento de Fomento de la Salud- el programa alimentario tuvo resultados inmediatos en nutrición. Así se lo comunicaba el encargado de los programas de nutrición del Subdepartamento de la Salud del SNS, - Giorgio Solimano, a los pocos meses de su implementación: “me informó en julio de 71 que ‘el 60 por ciento de los menores de dos años internados en el Hospital Roberto del Río en enero del 71, presentaba algún grado de desnutrición’. En junio de ese año, la desnutrición afectaba solo al 12 por ciento de los lactantes hospitalizados en ese establecimiento”221.

La educación alimentaria dirigida a las madres fue otro instrumento para derrotar la desnutrición. Su objetivo era difundir preceptos sobre cómo elegir, adquirir, preparar higiénicamente los alimentos y consumirlos en forma tal que constituyeran una ración suficiente y nutritiva. Entre los medios para educarla, destacaron las minutas y recetas de cocina, instructivos culinarios cuyo punto en común radicaba en el consumo indispensable en niños, madres embarazadas y nodrizas de un alimento vital e irremplazable: la leche.

En base al análisis de folletos y cartillas sanitarias editadas por el SNS y las secciones “Suplemento para padres” y “Aprendiendo a alimentarnos” de la revista infantil Cabrochico222, sostenemos que las temáticas imperativas en los materiales educativos evidenciaba la coexistencia de tres prácticas alimenticias que se fomentaban: la correcta alimentación de la madre durante la gestación, la lactancia natural y la alimentación del niño en sus distintos estados fisiológicos y la preparación higiénica de los alimentos223.

221 Carlos Molina, “Derechos Sociales y Salud Pública”, Pedro Milos (edit.), Chile 1971. El primer año de

gobierno de la Unidad Popular. Serie Memoria a cuarenta años. Tomo 2. Ediciones Universidad Alberto Hurtado, Santiago de Chile, 68.

222 Participaban en “la realización de esta revista Patricio García F. (director editor) Saúl Schkolnik y M.

Angélica Rodríguez (coordinadores y responsables del contenido) Jaime González B., Liliana González M. (arte y diagramación) Abel Romero (coordinador artístico) Osky, Guillermo Duran, Luis Jiménez, Marta Carrasco (dibujos) Pilar Fernández (secretaria) Anita Vega, I. M. Novoa (encargadas de revista) y […] Sergio Maurín (representante legal) [Editada por la Editorial Nacional Quimantú y publicada] con la colaboración del Departamento de educación preescolar de la Universidad de Chile, esta revista cuesta 3,50 escudos (recargado por flete: 0,50 escudos)”. Morgane P. La política editorial en Chile (1970-1973). Edición de Estado y edición privada: Quimantú en el espacio editorial chileno, Mémoire de Maitrise d’Espagnol, Mention Études-Latino- Américaines, Sous la direction de Mr Pablo Berchenko, Université de Provence. 2004, 95-96.

223 Christian Fernández, “Me dirijo a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños”: Las mujeres-

madres y su rol contra la mortalidad infantil. Un examen desde las campañas de educación sanitaria durante el

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La difusión de prácticas alimenticias durante el embarazo tenía un doble propósito: concientizar a las madres sobre las repercusiones positivas de su correcta nutrición en el desarrollo y crecimiento fetal (para la suficiente secreción láctea y salud-alimentación del recién nacido), y erradicar falsas creencias que sustentaban el discurso alimentario de las mujeres encintas. Entre las enseñanzas se destacaba que el “comer bien durante este período no significa comer más cantidad que antes, “alimentarse por dos”, sino comer aquellas cosas que tengan mayor valor nutritivo”224. La minuta dirigida a la mujer embarazada establecía para su correcta alimentación la ingesta equilibrada de -por sobre todo- leche (3 tazas diarias de leche), carne o pescado, frutas, legumbres y huevos, indicando, además, la estricta necesidad de recurrir a la prescripción médica para la adecuada dieta.