3.4 Results
3.4.5 Comparison with First-Fit and Best-Fit, Removing the ≤ Function
Recuadro 2.6Recuadro 2.6 Recuadro 2.6Recuadro 2.6
El «lateralismo» chileno El «lateralismo» chilenoEl «lateralismo» chileno El «lateralismo» chilenoEl «lateralismo» chileno
Desde 1973, la política comercial chilena ha sido de apertura unilateral, lo que es un reflejo de la filosofía de los economistas responsables de la política comercial durante el régimen mili- tar. Ellos estaban convencidos de que la apertura comercial y la desregulación en general de la economía traerían mucho bien- estar al conjunto de la sociedad, independientemente de lo que ocurriera en el resto del mundo.
Esta política comercial se caracteriza por su amplitud, veloci- dad y principio de neutralidad de la política económica. En efecto, los aranceles se redujeron desde un promedio superior al 90 por ciento en 1973 hasta un 10 por ciento uniforme en junio de 1979. El arancel uniforme para todo el conjunto de importacio-
19 Siglas en inglés de General Agreement on Tariffs and Trade.
nes significa que los incentivos y políticas económicas son igua- les para el conjunto de las actividades productivas. Una significa- tiva excepción a este enfoque fueron las actividades agrícolas tradicionales (trigo, azúcar y aceites). Junto a la reducción aran- celaria, se desmanteló el conjunto de instrumentos de política comercial que estaban vigentes en septiembre de 1973 (cuotas, prohibiciones, depósitos previos, entre otros). Además, el tipo de cambio se mantuvo fijo desde junio de 1979 hasta mediados de 1982, periodo en el que se adoptó un enfoque monetario de ba- lanza de pagos en la conducción de la política económica. Luego de que, en la primera mitad de la década de 1980, el gobierno retrocediera al incrementar los aranceles para generar ingresos fiscales, la política comercial chilena continuó estando orientada hacia una economía de mercado. En la década de 1990, el gobierno de transición democrática prosiguió con el proceso de apertura comercial como parte del proceso de reformas orienta- das al fortalecimiento de la economía de mercado en el país. Así, en 1991 se rebajaron los aranceles desde un 15 por ciento a un 11 por ciento; y en 1998 fue aprobada por el Congreso una pro- puesta de reducción de 5 puntos adicionales en un periodo de 5 años. De este modo, el nivel del arancel uniforme aplicable a las importaciones provenientes de países con los que Chile no había suscrito acuerdos de libre comercio era de solo un 6 por ciento en 2004; mientras que el arancel promedio total del país era de apenas 2,3 por ciento (Stewart 2005).
Paralelamente, los esfuerzos del gobierno chileno estuvieron orientados al fortalecimiento de su oferta exportable en los di- (continuación)
versos foros internacionales y mediante todos los medios dispo- nibles. De este modo, el norte seguido por la política comercial chilena en la década de 1980 no se basó únicamente en una estrategia, sino que siguió una combinación de medidas orien- tadas a la apertura unilateral, multilateral (a través de la OMC), regional (fundamentalmente a través de la Aladi) y bilateral (bus- cando establecer acuerdos de preferencias comerciales con paí- ses desarrollados). A esta estrategia integral, Sáez y Valdés (1999) la denominan «lateral».
Fuentes: Stewart (2005), Sáez y Valdés (1999), Lederman (2005).
(i) Las tendencias en los últimos 20 años
Durante la década de 1980 —e inicios de la de 1990— la liberaliza- ción unilateral no discriminatoria ha sido responsable de la mayor par- te de las reducciones arancelarias en el mundo en desarrollo. Así, de acuerdo con el Banco Mundial (2005), de los 21 puntos porcentuales de reducción de los aranceles ponderados promedio entre 1983 y el 2003, las reformas unilaterales representaron aproximadamente dos tercios. Cabe señalar que la mayoría de estos procesos de liberaliza- ciones unilaterales vinieron acompañados por un conjunto de otras re- formas estructurales orientadas a la economía de mercado, a promover la competitividad, el aumento de la productividad de los factores, y la integración de las economías con el mundo (Banco Mundial 2005). En cambio, durante la década de 1990 y hasta estos días (primera mitad de la primera década del siglo XXI), la liberalización recíproca está mostrando un considerable impulso en el ámbito global. Así, de los 194 acuerdos notificados al GATT/WTO entre 1948 y el año 1999,
87 correspondían a la última década, de manera que una tercera parte del comercio mundial se realizaba bajo acuerdos (Schiff y Winters
2003)20. De hecho, la conformación de bloques comerciales o acuer-
dos de preferencias comerciales (ver recuadro 2.7) a escala regional, ha sido uno de los principales desarrollos en las relaciones internacio- nales en los últimos años. En la práctica, casi todos los países son miembros de algún bloque, e incluso muchos pertenecen a varios de estos. De este modo, si se viera de manera esquemática la conforma- ción de estos bloques, como «intersecciones de conjuntos de países» se vería lo que se denomina el «spaghetti bowl» de los acuerdos co- merciales, es decir, una especie de caos en el que un país pertenece a dos o más acuerdos, con socios distintos.
Estos bloques, aunque distintos en formas, tienen el objetivo común de reducir barreras al comercio entre los países (lo que implica el trato discriminatorio frente a países que no pertenecen a estos acuerdos). En su forma más simple, estos disponen la eliminación de barreras aran- celarias (libre comercio), aunque la gran mayoría —como es el caso de un TLC— incluye otros aspectos complementarios, entre ellos temas de naturaleza política. En su forma más desarrollada, estos acuerdos tienen como objetivo la unión económica, e involucran un diseño insti- tucional común a los países miembros.