K. Flannery (1973) asevera que aún no se sabe dónde se inició la domesticación y el cultivo de plantas en nuestro territorio. La Amazonía y el flan- co oriental de los Andes contienen formas silvestres de yuca, maní, guaba, coca y frijoles lima, pero no se conoce la historia y evolución de estas especies por su pésima conservación. El estudio de este pro- ceso en la sierra presenta problemas similares. Esta región contribuyó con los ancestros de la papa, qui- nua, oca, olluco, pero no existen datos sobre su do- mesticación pues no se cuenta con cuevas suficien- temente secas como para haber conservado por mi- lenios muestras de estas plantas. Por otro lado, los estudios en esta dirección son muy escasos. La cos- ta es una zona ideal para seguir el proceso de do- mesticación de las plantas, pero ninguna planta cul- tivada es originaria de esta zona. En consecuencia, la costa recibió plantas ya domesticadas sea en la sierra o al oriente de los Andes.
Cohen (1977) reconoce que la mayoría de plan- tas recuperadas en las excavaciones corresponde a especies totalmente domesticadas. A pesar de estos problemas, Flannery y Cohen, entre otros, conside- ran que América del Sur es otro centro de domesti- cación independiente. Pickersgill (1989) enfati- za por su parte que hubo domesticación múlti- ple de la misma especie en varias regiones, sien- do éste el caso para el ají, algodón, e incluso en México el maíz fue domesticado
en más de un centro. Añade en consecuencia que hubo escasa difu- sión de una re- gión a otra, esto es entre Mesoa- mérica y los Andes. Toman- do en cuenta
dichas observaciones presentamos una breve des- cripción de las plantas más importantes en los An- des centrales:
Maíz (Zea mays): Se discute aún si fue domesti-
cado en los Andes o si llegó de Mesoamérica con ese status. Cohen (1977:227) asevera que es mexicano pues en América del Sur no existe la especie ances- tral conocida como Teosinte. Las muestras de la cueva Rosamachay (Ayacucho) tienen de 3 000 a 2 500 a.C. y, según Flannery (1973), se relacionan al Teosinte de México, concretamente al Nal-Tel, y su presencia en la sierra antecede a la de la costa. Sin embargo, Grobman lo relaciona con Proto-Confite Morocho y Confite Chavinense de los Andes centra- les (en Bonavia y Grobman 1983:459). Ambas espe- cies, más la Proto-Kculli, serían razas de maíz do- mesticadas en el Perú según Bonavia y Grobman. El maíz de cueva El Guitarrero (callejón de Huaylas) no es tan antiguo como se supuso inicialmente (Lynch et al. 1985:866) y E. Smith Jr. (1980:141) lo relacionaron con las variedades Pira y Pollo de Co- lombia.
No se descarta la domesticación independiente del maíz en México y Perú. Aparte de las muestras de Culebras (Huarmey), Ayacucho y El Guitarrero, se han recogido restos de este cereal en Los Gavila- nes 2 y 3 (Huarmey) (4 140 ± 160 y 4 800 ± 500 an- tes del presente para el primer sitio, y 3 750 ± 110, 3 755 ± 155, 3 595 ± 140 y 3 250 ± 155 antes del presente para el segundo) (Bonavia y Grobman 1983:458). Las muestras de maíz domesticado en México provienen de cueva Coxcatlán, zona XIII, estado de Puebla (5 050 a.C.), cuevas del valle de Tehuacán, estado de Puebla (5 000-3 000 a.C.), Guilá Naquitz, estado de Oaxaca (7 400-6 700 a.C.) y Zohapilco, cuenca de México (5 090 a.C.) (Flan- nery 1986:6, cuadro 1.1). Pickersgill (1989) sostie- ne que Mesoamérica es el único centro de domesti-
cación de este grano.
Yuca (Manihot esculenta): Es un alimento de
las tierras tropicales de América del Sur y se asocia a las cultu- ras de la floresta tropical. An- cestros silves- tres fueron en- contrados en América del Sur y en Mesoamérica. C u r i o s a m e n t e , parece que no fue domesticado en C UL TURAS P REHISPÁNICAS
El maíz fue crucial para las civilizaciones prehispánicas, en especial para los mexicanos. En el caso de Perú, se consumió principalmente en forma de bebida
(chicha) y según las investigaciones más recientes este grano fue independientemente domesticado en esta parte de América.
la floresta lluviosa, sino más bien en un ambiente de sabana o bosque abierto, menos húmedo. En la costa peruana fue identifi- cada con fechas de 3 000 al presente, pero esta re- gión no es su centro de domesticación. Una ma- nera de inferir su uso es a través de la presencia de ralladores o procesa- dores de yuca amarga, los cuales tienen de 3 000 a 4 000 años al presente en Ve- nezuela y Colombia.
Papa dulce (Ipomoea batatas):
México, los Andes orientales de Perú
y la Amazonía son los centros posibles de do- mesticación de este tubérculo, aunque los botáni- cos se inclinan por América del Sur. Los vestigios posiblemente más antiguos provienen de la costa peruana.
Maní (Arachis hypogaea): Se desconoce su an-
cestro, pero posiblemente deriva de una especie oriental de los Andes, específicamente localizada debajo de los 1 800 m de altitud en el noroeste ar- gentino o en Bolivia. La muestra arqueológica más antigua proviene de la costa y tiene 3 800 años.
Achira (Canna edulis): Se presume que procede
del flanco oriental de los Andes y probablemente fue domesticada en Perú, Bolivia o el norte de Ar- gentina. Fue encontrada en la costa peruana, Huaca Prieta (valle de Chicama) y en Casma, hacia el año 4 300 antes del presente.
Papa (Solanum spp): Existen formas silvestres en
América del Sur y posiblemente en Mesoamérica, aun cuando debe advertirse que en zonas al norte de Colombia, la papa se incorporó al cultivo sólo después de la conquista española. En los Andes existen unas 150 variedades de papa (Solanum tube-
rosum) pertenecientes a los grupos Tuberosum
(Chile central y sur), Andigena (de Venezuela al norte de Argentina), Chaucha (Perú y Bolivia), Phureja (de Venezuela a Bolivia central) y Stenoto- mum (Perú y Bolivia), cuyas historias son todavía difusas. En Monte Verde, Chile, se identificó una es- pecie más antigua, llamada S. maglia, fechada en 13 000 años (Ugent, Dillehay y Ramírez 1987).
MacNeish propone que en Ayacucho se la cono- ce domesticada desde hace 5 000 años antes del pre- sente, y en la cueva Tres Ventanas (Alto Chilca) se- ría aún más antigua. Existen también datos acerca
de papas en Chiripa (Bolivia), con fechados de 2 400 años antes del presente.
Los restos de papa descu- biertos en Monte Verde, Chile, anteceden a S. tuberosum, que ac- tualmente se encuentra en Chile y la parte central-oeste de Argentina llamándosele
malla. Alcanza de 3 a 4 cm de diámetro y se la cul-
tiva entre 700 y 2 000 m de altura. No es amarga y se la consume conjuntamente con otras variedades silvestres que crecen en la parte central sur de Chi- le. Ugent, Dillehay y Ramírez (1987) postulan que pudo existir más de un centro de domesticación de este tubérculo: el bosque costeño del sur de Chile y los Andes centrales.
Quinua (Chenopodium quinoa): Existen varias
formas silvestres en América del Sur, aparte de otras especies independientemente cultivadas en Mesoa- mérica. MacNeish et al.(1975) señalan que existía quinua en Ayacucho antes de 6 500 al presente, aunque este hallazgo es dudoso. Las zonas más con- fiables con restos de quinua son el noroeste de Ar- gentina con fechas de 2 000 años antes del presen- te y la costa peruana con 1 000 años antes del pre- sente.
Cañihua (Chenopodium pallidicaule): Es un gra-
no semidomesticado y tiene la particularidad de dispersar sus semillas con mucha facilidad. Su pre- sencia en el registro arqueológico no es significati- va, probablemente por problemas de conservación.
Calabazas y zapallos (C. ficifolia, C. moschata, L. siceraria, C. maxima): Probablemente son las plan-
tas más antiguas que se domesticaron en nuestro continente, apareciendo tanto en América del Sur como en México. Muestras de las tres primeras es- pecies, fechadas entre 4 500 y 5 000 años antes del presente, se hallaron en varios sitios de la costa ta- les como Huaca Prieta (Chicama), Virú y Casma, aparte de Ancón. C. maxima sólo existe en América del Sur, pero es más reciente, y debe derivar de la es- pecie C. andreana, cuyos ancestros se hallan en Ar-
C
UL
TURAS
P
REHISPÁNICAS
La papa fue posiblemente domesticada en algún momento del Arcaico, aun cuándo
no sabemos en qué lugar en particular. De cualquier forma este
tubérculo andino fue el alimento básico de los pueblos prehispanicos desde el sur de
Chile hasta Colombia. Hoy forma parte de la alimentación mundial.
gentina y Bolivia. Otra forma ancestral es posible- mente C. ecuadorensis, identificada en estado silves- tre en Ecuador. La especie L. siceraria sería más an- tigua en la sierra, si tomamos en cuenta los restos encontrados por MacNeish en Ayacucho, en donde se asocia a las fases Chihua (4 200-3 100 a.C.) y Ca- chi (3 400-3 100 a.C.).
Por ahora, los restos más antiguos provienen de México. L. Siceraria (calabaza) apareció en Guilá Naquitz (estado de Oaxaca) y se remonta a 7 400-7 600 a.C., en Ocampo (Tamaulipas) retrocede a 7 000 a.C., y en la cueva de Coxcatlán (Puebla) a 5 050 a.C. Por otro lado, C. pepo (la calabaza del ve- rano) fue descubierta en Guilá Naquitz con fechas de 8 750-7 840 a.C. y en Ocampo alcanza 7 000 a.C. (Flannery 1986:6, cuadro 1.1).
Estas plantas se consumen verdes o maduras, hervidas o asadas. También se cortan en trozos que luego se secan al sol y se almacenan para su poste- rior consumo. El ser humano las adaptó a diversos
ambientes, desde el trópico con altas temperaturas hasta la sierra baja. De las 5 especies que se cono- cen, 4 fueron domesticadas en Mesoamérica, y sólo una, la C. maxima, lo fue en América del Sur (Hei- zer 1989).
Frijoles (Phaseolus vulgaris o frijol común y P. lu- natus o lima): Fueron cultivados en América del
Sur. El frijol común o vulgarus, se conoce en estado silvestre en México y América del Sur, y al parecer fue domesticado independientemente en cada zona. Muestras de esta especie se hallaron en la cueva El Guitarrero (callejón de Huaylas) con fechas de 7 600 antes del presente. De otro lado, los frijoles li- ma o lunatus también fueron encontrados en Méxi- co y América del Sur en forma silvestre, domesti- cándose por separado en ambas regiones. El frijol
lunatus fue también hallado en la cueva El Guitarre-
ro con fechas de 7 600 antes del presente y proba- blemente su domesticación se produjo en los Andes orientales.
Con respecto a los frijoles jack (Canavalia spp), se tiene noticias de dos especies en América del Sur, pero sólo una de ellas, la C. plagioesperma, es la más conocida. No se sabe aún cuándo y dónde fue do- mesticada, pero se han recogido muestras en la cos- ta peruana con 4 000 antes del presente y en Ayacu- cho entre 3 700 y 4 800 antes del presente.
Ají (Capsicum): Pickersgill (1989) distingue tres
clases: C. pubescens, C. baccatum, C. annuum-chinen-
se-frutescens. Derivan de ancestros distintos y en
consecuencia debieron domesticarse independien- temente. Las dos primeras fueron al parecer domes- ticadas en la zona tropical sur de América del Sur,
C. annuum en México y C. chinense en la Amazonía. Algodón: Esta planta presenta dos especies dis-
tintas: Gossypium hirsutum de Mesoamérica y
Gossypium barbadense de América del Sur. En el no-
reste de Brasil se encontró otra variedad genuina- mente silvestre llamada G. mustelinum. Siguiendo a Stephens, Pickersgill (1989) sostiene que los tipos ecuatoriano y amazónico de la especie G. barbaden-
se se domesticaron por separado. Del mismo modo,
el tipo “marie-galante” fue domesticado en la actual Colombia o en el noreste de Brasil. Los algodones de Ancón y otros sitios arcaicos de la costa peruana son de la especie G. barbadense.