Chapter 3 Life-cycle Portfolio Choice with Labour Income Ambiguity
3.5 Numerical Results
3.5.3 Comparison with Empirical Data
recuadro 1
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2. El Plan África
En julio de este año el Gobierno español presentó a la opinión pública el Plan África 2006-2008, un instrumento de coope- ración con África subsahariana y de control de la inmigración irregular procedente de esta región. En palabras de Bernardino León, secretario de Estado de Asuntos Exteriores, este plan “sienta las bases de una verdadera política exterior española en África subsahariana”, sin estar “condicionado por razones coyunturales"2
.
Es posible que el Plan siente las bases de un esfuerzo político serio en la región, pero resulta difícil creer que no sea una respuesta apresurada a la crisis creada por la llegada incesante de inmigrantes africanos, ante la que el Gobierno necesitaba ofrecer una respuesta. De hecho, durante los dos meses posteriores a la aprobación del Plan África en el
Consejo de Ministros, el pasado 19 de mayo3, el único docu- mento que el Gobierno pudo hacer público fue un resumen ejecutivo, sin el texto principal.
La premura con la que este documento ha sido elaborado y presentado impidió una participación adecuada de otros actores implicados,desde las universidades hasta las organi- zaciones sociales, pasando por instituciones internacionales y gobiernos de los países africanos. Ni siquiera el Consejo de Cooperación tuvo oportunidad de comentarlo.
La consulta adecuada de un plan tan ambicioso como éste hubiese ayudado a subsanar algunas carencias graves del informe y a plantear plazos y propuestas más realistas para los objetivos que se han establecido, así como un presupues-
Intermón O
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2Europa Press (27/07/2006).
to para su financiación. Los tres años de vigencia del Plan no es tiempo suficiente para desplegar una batería tan amplia de políticas que involucran a varios ministerios y a más de veinticinco países, en un área geográfica en la que España ha tenido hasta ahora una presencia escasa.
El hecho mismo de que este plan haya sido elaborado es un primer paso en la dirección correcta. Sin embargo, no es sufi- ciente. El presidente Rodríguez Zapatero ha adoptado el com- promiso de situar a África entre las prioridades de la coopera- ción española, pero la crisis desatada durante estos últimos meses demuestra que una buena cooperación no es suficien- te. Se trata de revisar el conjunto de la política exterior de España hacia África,lo que incluye considerar también el papel que desempeña el sector privado. Eso es lo que preten- de el Plan África, aunque todavía de forma superficial.
Las propuestas del Plan del Gobierno contemplan siete áreas:
A lo largo de las próximas secciones nos centramos en algu- nos aspectos particularmente relevantes de este Plan.
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Participación española en el afianzamiento de la democracia, la paz y la seguridad en África.
Contribución de España a la lucha contra la pobreza y a la agenda de desarrollo de África subsahariana.
Fomento de la cooperación para ordenar los flujos migratorios.
Participación activa en la estrategia de la Unión Europea para África.
Promoción de los intercambios comerciales y de la inversión. Especial atención a las relaciones pesqueras y la seguridad energética.
Fortalecimiento de la cooperación cultural y científica y realización de proyectos culturales al servicio de los objetivos del desarrollo.
Refuerzo de la presencia política e institucional española en África.
Uno de los requisitos imprescindibles para que África recupe- re la senda del desarrollo es la reforma profunda de las reglas que rigen el comercio internacional. En particular, uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) compromete a los países firmantes a promover “un sistema comercial y finan- ciero basado en reglas, predecible y no discriminatorio”. Sin estas reformas, en vez de verse reducido a la mitad, el núme- ro de personas que viven en la pobreza extrema en África subsahariana se habrá incrementado antes de llegar al año 2015.
Se mire por donde se mire, África enfrenta retos extraordina- rios bajo el actual sistema de comercio. Con más del 10 por ciento de la población mundial, este continente debe conformarse con menos del 1 por ciento de las exportaciones totales, una cifra que ha caído de manera permanente en los últimos veinte años4. Tras sufrir en los años ochenta y noventa un proceso de ajuste estructural que anquilosó sus economías y devastó sus programas sociales, las injustas reglas comerciales impiden a los países africanos romper el círculo vicioso de la pobreza, alimentado por la pandemia del VIH/sida, los conflictos y el fracaso de sus instituciones.
El comercio, junto con las adecuadas políticas nacionales, podría ofrecer una oportunidad de desarrollo. Un incremento de tan sólo un 1 por ciento en la cuota mundial de exportacio- nes que disfruta África se traduciría en un aumento de la renta media per cápita de más del 20 por ciento, equivalente a 70.000 millones de dólares anuales5. Esta suma no sólo multiplica por veinte el total de los fondos recibidos cada año por África en concepto de ayuda al desarrollo, sino que supera ampliamente los recursos necesarios para financiar anualmente los ODM6. Las oportunidades creadas por un comercio y una inversión que favorezcan el desarrollo pueden permitir a millones de familias africanas disfrutar de una vida digna, y hacerlo en sus propios países.
3. Comercio internacional y desarrollo en África
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